Uber » Señora Presidenta » 17

:: SEÑORA PRESIDENTA ::
(MADAM PRESIDENT)

—Jesús.—Lauren cerró sus ojos y apretó la mano de Dev.

—La muerte individual exacta de los miembros de la milicia y de sus familias no han sido reveladas todavía a la prensa porque la investigación todavía continúa. Tenían aproximadamente la misma edad que…—Dev se cayó, intentando retener los restos de su última comida en su estómago.

—Eso no fue culpa tuya, cariño,—dijo Lauren.—Deja ya de culparte. No comes,—Sus dedos acariciaron las oscuras ojeras que rodeaban los ojos de Dev de forma permanente en las últimas semanas.—No duermes.

—Pero.

—¡No!—Lauren bajó su voz.—Esa gente tenía que ser detenida. Las dos lo sabemos. Hiciste lo que tenías que hacer y eso podía pasar. Eso no te hace responsable de la muerte de los niños. Sus padres se convirtieron en los responsables cuando los pusieron en el punto de mira. No tú.

Dev asintió miserablemente.

—David me ha estado diciendo lo mismo. Pero me siento tan malditamente responsable por todo ello. Y debería. Eso está incluido en el trabajo.—Dejó escapar una exhalación.—En el fondo de mi corazón sé que ocurren cosas terribles todos los días que yo no puedo controlar, no importa lo mucho que quiera hacerlo. Pero esto…¿cómo se vive con algo así?.—Sus ojos suplicaban por una respuesta de Lauren, pero la escritora se mordió la lengua dejándola terminar.—Me culpo por las muertes que hubo aquel día. De ambos lados. Pero tener los nombres de esos dos niños inocentes rondando todo el tiempo por mi cabeza, sabiendo que si yo personalmente no hubiera dicho "adelante", ellos todavía estarían vivos…—Dev miró a otro lado.—Es difícil de soportar.

—Lo sé,—murmuró Lauren suavemente mientras volvía a girar la cara de Dev con la palma de su mano. Lentamente le acariciaba el pómulo con su dedo pulgar e inclinó su cabeza haciendo que el rubio pelo se posara sobre uno de sus hombros diciendo—Siento tanto que te sienta así. Pero tú eres una persona con sentimientos, Devlyn. No esperaría otra cosa de ti.—Lauren sonrió dulcemente.—Y tomaste la mejor decisión en las peores circunstancias. Tú me lo dijiste. No pienses en el "¿y si..?". Hiciste lo correcto. Parece como si necesitaras un abrazo.

Dev sonrió acercándose a los brazos abiertos de Lauren que la esperaban.

—¿De ti?. Siempre. Nunca lo dudes.—Dev sintió que la tensión que venía sintiendo durante las pasadas semanas iba desapareciendo con el confortable contacto de Lauren. Cerró los ojos y se permitió ser sostenida.—Tienes un don—murmuró estrechando el abrazo. "Tranquilizas mi alma".—Te quiero.

Lauren presionó su cara contra la de Dev sintiendo su suavidad y calidez. La apretó un poco más rezando por transmitirle todo el amor que sentía por ella.

—Yo también te amo, Deblyn.

Dev se quedó allí un rato, escuchando a los pájaros, encontrando un sorprendente momento de paz y armonía. Tomó aire lenta y fuertemente e intentó con todas sus fuerzas dejar ir todas sus preocupaciones y culpas. Le llevaría más tiempo que eso, pero era lo que tenía y, no estaba sola.

Cuando Dev finalmente se hizo para atrás, estaba lista para un cambio de tema.

—Ahora quiero que me cuentes algo.—Levantó una morena y juguetona ceja que indicaba que la parte profunda de la conversación había terminado.

—Lo que sea que haya pasado, no he sido yo.—Dijo Lauren encantada de poder aligerar el peso de la morena con su buen humor.

—Oh, estoy segura que tú no lo hiciste. Eres totalmente inocente ¿no?.

—Oh sí,—respondió Lauren agitando sus rubias pestañas.

—Ya veo. Así que dime, cariño, ¿qué tipo de videos ves cuando no estoy?.—"Vale, sé de sobra de qué tipo son. Pero es muy divertido verte así de avergonzada".—Sus azules ojos se medio entornaron.—Y lo que es más importante, ¿qué tipo de libros está enviándote mi madre?.

La cara de Lauren se volvió totalmente roja. Esa era la pregunta que menos esperaba y su cabeza empezó a trabajar en una respuesta que poder ofrecerle.

—¿Por qué?.—Intentó escabullirse.—"Oh, sí, soy un genio con las palabras".

—Porque justo antes de que mis padres se marcharan, mi madre me dijo que te había enviado un libro que te ayudaría a identificar todas las partes, a pesar de que eras una alumna bastante aventajada.—Sonrió y le dio en el hombro a la pequeña mujer.—¿Te dio un libro sobre la importancia o cómo sentirte con tu parte lesbiana o algo así?.

Lauren estalló en carcajadas sintiendo cómo se iba poniendo colorada.

—Ummmh…algo así.—Levantó sus cejas de forma lasciva.—Tiene fotos.

Dev dejó salir su sonrisa burlona. Había echado de menos esto con Lauren y lo necesitaba tanto como había necesitado hablar. Le encantaba tomarle el pelo a su amiga. Le dio un pequeño codazo.

—¿Qué clase de fotos?

—¿Te gustaría saberlo?.—"Y ahora que me siento mejor creo que sería un buen momento para mostrártelo".

 

Viernes 17 de Septiembre

 

Había sido otra mágica tarde para Lauren. Ni en sus más remotos sueños se hubiera imaginado en un lugar como aquel, ni emocional ni físicamente. Parte de lo mágico era, obviamente el lugar, la Casa Blanca, cuyas paredes guardaban inimaginables secretos y cuyas habitaciones eran tan interesantes y únicas como hermosas. Incluso después de estar viviendo durante nueve meses allí, Lauren se sintió totalmente fascinada. Entonces estaba la parte de la compañía para la cena. La mujer más poderosa sobre la tierra. Pero el factor más grande era Dev en sí misma. No su influencia o posición, si no la mujer que había debajo, la cual Lauren había llegado a adorar.

—No puedo creer que estuve cenando con el rey de Inglaterra,—se rió un poco a la vez que cogía la mano de Dev mientras paseaban por el jardín.

La Presidenta la empujó a un lado y puso cara de enfado.

—¿Es que no hay ninguna mujer en mi vida que se impresione con el hecho de que yo soy la Presidenta de los Estados Unidos de América?.

—Sí.—Lauren rodó sus ojos y rió. "Solo tú puedes sacar ese ego, cariño".—Estuve terriblemente impresionada la primera vez que te eché la vista encima.—Entonces hizo una pausa y volvió a reír.—No, eso no es totalmente cierto. Cuando te ví por primera vez en persona casi me caigo muerta por la impresión. Pero obviamente te había visto millones de veces en televisión antes que eso.

—¿Millones?.

—Por lo menos.—Asintió Lauren.

Wow.—Dev le hizo un gesto a Lauren para que continuaran caminando mientras recorrían las distintas sombras que formaban las suaves lámparas diseminadas por el jardín a la luz de la Luna llena.

—No estuve realmente impresionada por ti hasta que me tomé el tiempo de escuchar los graznidos que saturaban la televisión. Pero una vez lo hice….wow.—Lauren mostraba una sonrisa juguetona.—O a lo mejor el hecho de que tenía la mente bloqueada en ese momento.

—¿Perdona?.—Devlyn estaba cerca de molestarse.

La mujer rubia levantó la cabeza y sonrió abiertamente haciendo que su nariz se arrugara ligeramente al igual que los laterales de sus ojos.

—No es lo que piensas—rió.

Dev aceptó la respuesta de Lauren, pero no sin antes ofrecerle un suave golpecito. Pateó una piedra que había en su camino.

—¿Así que es por eso por lo que no me votaste?. Porqué estaba sobre expuesta.

Lauren se paró en seco haciendo que Dev casi tropezara con ella.

—¿Cómo sabes que no te voté?.—Sus manos automáticamente se posaron en sus caderas y le dirigió a Dev una mirada significativa.

Dev se rascó la cara y sonrió con aire de culpabilidad.

—¡Oh, eso!.—"Yo y mi gran bocaza".

—Sí, eso—demandó Lauren.

—Bien mmmh…Michael Oaks fue bastante minucioso con respecto al material que solicitó sobre ti para investigar.—Los ojos de Dev mostraban arrepentimiento y una buena dosis de vergüenza.—La información es privada. Lo prometo. Pero eso no significa que, preguntando a las personas adecuadas, no sea fácil de encontrar. Lo siento.

—Cabrón.

—¿Estás enfadada conmigo?—dijo Dev señalándose.

—Sí.

—¿Realmente enfadada?. Dev inclinó su cabeza a un lado y apenas la miraba con sus ojos translúcidos por la débil luz.

Lauren dejó caer sus manos de sus caderas.

—Debería. Tocó el puente de sus gafas y las deslizó hacia arriba como tenía costumbre y dijo—Pero me temo que no lo estoy.

—Gracias.—Sonrió Dev. Pero la sonrisa se borró rápidamente de su cara.—¿Por qué no me votaste?.

—¡Oh Dios!,—Lauren rodó sus ojos al tiempo que reanudaba su paso.

—¿Qué?.—Dev agitó una frustrada mano al aire.—¡Quiero saberlo!.

—Sé que quieres.

—¿Por qué me estás torturando?.

—Porque es divertido.

—Bien, si es por eso…

Un largo brazo se deslizó alrededor de la cintura de Lauren mientras paseaban lentamente, el fácil ritmo de sus pasos marchando al unísono.

"Así que esto es lo que es estar enamorada".—Pensó Lauren en parte agradecida en parte intimidada. "Dios, ¿es que era antes estúpida?. Si solo hubiera sabido…". Ahora entendió lo que Devlynle había estado explicando. Asegurarse de que era real…de que era correcto. Miró hacia su costado admirando la forma en la que la luz de la Luna lavaba el pelo de Dev bañándola en una rica y blanca aura. Y en ese mismo momento, Lauren se dio cuenta que en toda su vida no había sentido que algo fuera tan correcto.

Ella había, por su parte, querido a Judd, pero siempre faltó algo. Una conexión que estuvo ausente desde su matrimonio. Lauren nunca sintió como si parte de ella estuviera perdida cuando estaban separados. Incluso en los mejores momentos, nunca había deseado tanto unas caricias o risas o sonrisas. Con Dev era tan diferente. Si por alguna razón no podían hablar, cosa que hacían la mayoría de las tardes cuando Dev terminaba, Lauren permanecía despierta en la cama y escuchaba las inconfundibles pisadas de la Presidentay el sonido de la puerta al abrirse al final del hall.

No importaba lo que estuviera haciendo, o con quién estuviera hablando, siempre buscaba sus ojos o sus pensamientos estaban con Devlyn. Y cuando las millas las separaban, se sintió realmente sola.

Caminaron en silencio. Pero era un silencio cómodo. Una agradable paz se posó sobre Lauren.

Dev se paró y giró su cabeza hacia la pequeña mujer sujetándola en un estrecho abrazo.

—Estoy tan enamorada de ti Lauren. No tienes ni idea.

—¡No!.—Lauren sacudió su cabeza de forma enfática.—Estás equivocada. La tengo. Por primera vez en mi vida, honestamente lo entiendo. Más que eso, finalmente entiendo lo que intentabas decirme en tu habitación aquella vez. Sobre tenerlo todo.—Miró hacia arriba y cubrió la cara de Dev con su mano viendo en sus ojos reflejada la luz plateada de la Luna.

—Creo que las dos lo hacemos.—Dev se inclinó lentamente y besó a la escritora. Sus labios se separaron pero tan solo por unos milímetros y Dev susurró—Ha merecido la pena ¿no?. "Créelo como yo lo hago. Con todo tu corazón".

—Oh Sí.—Dijo Lauren sintiendo inmediatamente la pérdida cuando Dev se apartó lo suficiente como para mirarla a los ojos y captar su reacción. De repente algo rondó por la mente de Lauren y pensó en las rosas que cada mañana eran puestas en su habitación desde el primer día que pasó en la Casa Blanca. Sonrió totalmente encantada.

—Has estado cortejándome desde el principio, ¿no es así Devlyn Marlowe?.

Dev notó que subía el calor a sus mejillas. Pero afortunadamente se disimulaba con la oscuridad de la noche. La alta mujer se acercó hasta que Lauren pudo sentir el calor de su cuerpo y le susurró al oído.

—Esa es la cuestión cuando se corteja, Lauren. Te enamoras tan despacio, que se convierte en algo parte de ti, sin siquiera tú saberlo.—Rozó sus labios contra la oreja de Lauren sintiendo el temblor producido por su tierna caricia.—Te das cuenta en este mismo instante que los hombres enmascarados del tejado nos están mirando.—Devlyn se acercó un poco más.—¿No te contó tu pequeño video de sexo que ésta es la ocasión perfecta de atacar para la mayoría de los machos de las especies?.

—La cuestión es que el video ignoraba bastante bien a todos los hombres, doña sabelotodo. Y nunca vas a dejar de echármelo en cara, ¿verdad?

—Tú no eres la que ha tenido que explicarle al Jefe de Personal por qué se oían sonidos eróticos saliendo de mi habitación cuando te llamé. ¡Por Dios santo, creía que estábamos teniendo sexo por teléfono!.

La brisa posó un mechón del pelo de Lauren en sus ojos, miró hacia arriba y se lo pasó por detrás de la oreja.

—Lo siento mucho. También fue una sorpresa para mí. Una broma de Wayne, creo. O a lo mejor no lo fue . No estoy exactamente segura.

Se apoyó en Dev al tiempo que volvían hacia la Casa Blanca. Una ráfaga de aire hizo que le diera un escalofrío y que se acercara aún más a su compañera siempre caliente.

—¿Tienes frío, cariño?.

—Mmm, hmmm, un poco.

—Entonces sé de cierto lugar junto a una chimenea y dos tazas de chocolate caliente que tienen nuestros nombres grabados.

—¿Marshmallows?.

—Tantos como quieras.—Dev besó la cabeza de Lauren.

* * *

Lauren extendió sus pies frente a la chimenea, sonriendo por detrás de su taza de chocolate mientras Dev se calzaba sus zapatillas de lana.

—¡Pelele!—dijo Lauren a la vez que recibía la vista de la lengua de Dev como respuesta.—Esto es como estar realmente en el paraíso. Quítate esas zapatillas y deja al fuego hacer su trabajo.

—Nuh uh—negó Dev cogiendo su propia taza de chocolate y uniéndose a Lauren en el suelo.—Odio ir descalza. Desde que era una niña.

—¿Por alguna razón en particular?.—Lauren si hizo hacia atrás, mirando distraídamente las brasas que dejaba la madera al quemarse con algún chisporroteo ocasional.

Dev pensó sobre ello por un momento saboreando en su boca un trago de chocolate.

—Ninguna que yo sepa. Pero a lo mejor tuve un traumático accidente yendo descalza cuando era pequeña.

—A lo mejor, inconscientemente, tienes miedo de que debas salir corriendo desnuda atravesando el bosque.—Intentó picarla Lauren. Si Dev podía encontrar cualquier excusa para echarle en cara lo del video, lo mínimo que podía hacer era devolverle la broma.

—Admito que eso no estaría en la parte alta de mi lista. He tenido arañazos en ciertas partes delicadas que me han picado durante semanas.

Lauren comenzó a reírse a carcajadas teniendo que taparse la boca para no derramar su chocolate.

—Sin comentarios. "Ooooo, espera. ¿No estará hablando de rascar cierto picor mientras yo estaba enferma?".—¡Dios. Pico!.

Dev la miró y recogió un mechón de pelo rubio detrás de la oreja de Lauren.

—Esa es mi versión. Terminó Dev.

Lauren la miró confusa.

—¿Pico?.

—¿Hum?

Lauren sacudió la cabeza dándose cuenta al fin de lo que quería decir Dev.

—No importa.

—¿Estás bien?. Preguntó Dev suavemente.—Pareces un poco distraída.—Cuando Lauren asintió con la cabeza en un gesto tímido e inusual en ella y sonrió, la cara de Dev inmediatamente relajó el gesto. Estaba encantada de saber que no era la única que podía estar fuera de combate con la simplicidad de una mirada, una caricia o una frase. Deslizó sus dedos hacia arriba por el cuello de Lauren y los enredó en su sedoso y rubio cabello. La caricia fue suave e íntima y le hizo ganarse toda la atención de la escritora.

Realmente lo hizo.

Lauren se encontró a sí misma aguantando la respiración sin saber muy bien por qué.

Dev dejó su taza a un lado y luego cogió la de Lauren e hizo lo mismo con la de ella, sin dejar de mirarse en ningún momento a los ojos. La Presidenta levantó su otra mano hacia la cara de Lauren y trazó con su dedo pulgar una rosada mejilla al tiempo que silenciosamente se acercaba a Lauren. No se detuvo hasta que sus caras estuvieron casi tocándose.

—Creo que debería saber, Sra. Presidenta, que si no me besa ahora mismo, me voy a morir.—La voz de Lauren sonó una octava por debajo de lo normal y ello hizo estremecerse a Dev.

—Yo también—respiró Dev.

Sus labios se encontraron, despacio, con cuidado, moviéndose juntos en una explosión de sensaciones que hizo a ambas mujeres gemir y estremecerse. Nada se hacía con prisas con Dev. Y Lauren no estaba segura si debía cantar sus alabanzas o maldecir su nombre. Pero lo que sea que fuere, tendría que esperar un poco más. Ahora mismo su cuerpo estaba comprometido. Comenzaba a sentir cómo dulcemente le subía la temperatura cuando el beso se hizo más profundo, cálido y unas lenguas húmedas exploraron cuidadosamente, saboreando.

Dev estaba cerca de la locura ante los suaves gemidos que escapaban de Lauren cuando sus labios se tocaban entusiasmadamente una y otra vez. En el jardín, a la luz de la Luna, hipnotizada por un par de brillantes ojos verdes, Dev había decidido que ésta noche no pararía a menos que Lauren se lo pidiera. El suave tacto de la escritora y el maravilloso aroma de su piel y de su pelo solo sirvieron para hacer más firme la resolución de Dev. Estaba malditamente nerviosa, pero su cuerpo no compartía ninguno de los temores de su cabeza y estaba respondiendo a las caricias, al sabor de Lauren y al calor del momento.

—¡Oh, Dios!—susurró Lauren suavemente cuando se detuvieron en busca del aire que les faltaba.

Dev gimió y sus ojos se abrieron con exagerada lentitud.

—Eso fue, um…

—Maravilloso.

—Oh sí,—añadió la Presidenta rápidamente.—Pero tus besos siempre lo son.—Desvió un poco su mirada intentando no parecer tan excitada como en realidad estaba.

—¿Podemos,—Lauren detuvo sus húmedos labios—podemos probar otra vez?—preguntó despacio dándole a Dev una adorable mirada que sabía que encontraría irresistible.

Dev asintió nerviosamente.

—De hecho, ¿por qué no nos vamos a algún sitio un poco más cómodo?.

La mujer rubia bajó la mirada, enrojeciendo un poco por la sugerencia. Estaba malditamente cómoda justo donde se encontraba en ese momento.

—¿Cómo dónde?.

—El sofá.

Considerando que el sofá estaba solo a dos metros de allí, Lauren no tuvo una razón para protestar.

—El sofá podría estar bien.—Tomó impulso sobre sus piernas y con un fuerte suspiro se dejó caer en el sofá. Lauren miró hacia abajo donde Dev permanecía de rodillas.

Devlyn deslizó sus cálidas manos alrededor de la cintura de Lauren y la mujer menuda ajustó sus piernas para que Dev pudiera arrodillarse entre ellas. Esto era diferente. Se mezclaban el deseo que había visto tan a menudo en los ojos de su amiga con una buena dosis de miedo. Lauren solo podía pensar en una razón por la que Dev pudiera estar asustada ahora, al contrario de todo el tiempo que se habían besado frente a la chimenea…después de una maravillosa tarde, sentadas tan juntas que podían sentir el calor mutuo de la piel a través de sus ropas.

"Oh Dios".—Lauren de repente se asustó por la intensidad de sus latidos y por la sensibilidad de su piel.

Devlyn tragó difícilmente y miró a Lauren cogiéndola de las manos.

—Estoy muy nerviosa, ¿sabes?. No estoy intentando…quiero decir…—se detuvo y resopló otra vez claramente incapaz de articular las palabras que quería.—Yo solo…yo…

Lauren posó dos dedos en los labios de Dev, sintiendo la suavidad de ellos.

—Entiendo.—Quitó sus dedos y los reemplazó por sus labios, dándole a Dev un suave y casi casto beso.—No te preocupes,—susurró contra la boca de Dev.—Las dos estamos nerviosas.

—¿De veras?. Tú no lo pareces,—dijo entornando un poco sus azules ojos.

—Lo estoy.—Lauren se humedeció los labios.—Vale, solo no quería que supieras que también lo estaba. Porque lo estoy y mucho.—admitió. Lauren sonrió un poco.—Pero lo superaremos juntas ¿verdad?.—Buscó en los ojos de Dev su propia resolución y fue instantáneamente premiada con una estúpida y loca mirada de amor de medio lado que amenazaba con derretirla en ese mismo momento.

La Presidenta tomó una fuerte inspiración y bajó sus manos de la cintura de Lauren a su cadera. Sus palmas encontraron el camino bajo la sudadera de Lauren parándose en el momento en el que sintieron la caliente y desnuda piel de su vientre.

Lauren inspiró rápidamente y su cuerpo se sacudió en respuesta.

Dev casi se apartó, pero una manos pequeñas cubrieron las suyas, manteniéndolas fuertemente en el sitio. Le lanzó una mirada interrogativa a Lauren y ésta fue mantenida por unos intensos y dilatados ojos verdes.

Lauren se inclinó un poco, disfrutando la sensación de las manos de Dev en su desnuda piel. Las sentía tan bien como había imaginado: cálidas, suaves y fuertes.

Dev se acercó y posó su boca sobre el cuello de Lauren, acariciando la cálida y ligeramente húmeda piel, saboreando su sabor salado con cuidadosos labios y lengua. Sus manos viajaron hacia arriba por el torso de la joven y hacia su espalda donde comenzaron un suave masaje.

—Oh, eso está bien...—gimió Lauren mientras era envuelta y sus manos buscaban el cuerpo de Dev.—Muy bien.—Su cabeza rodó a un lado por voluntad propia.

Devlyn respondió sin vacilar, subiendo por el cuello de Lauren hasta el hueco detrás de la oreja mordisqueándolo suavemente cuando llegó a él.

Lauren gimió cuando Dev tocó un punto especialmente sensible.

Para Dev fue una experiencia que estaba segura que la mataría antes de que acabara la tarde. "Pero qué forma de morir". Lauren la hacía sentir tan bien, y le gustaba tanto tocarla que no sabía cómo parar. Ahora no.

—Estoy pensando…—susurró Dev cuando tomo el lóbulo de Lauren en su boca y lo mordió suavemente,—No sé…¿cama?.

—Sí,—exhaló Lauren. Estaba bastante segura de que si ésta tortura no terminaba pronto, se encontraría a ella misma siendo perseguida por los federales acusada de atentar contra la Presidenta de los Estados Unidos de América.

Se alzaron sobre unos temblorosos pies y caminaron hacia la enorme cama que había pegada a la pared del fondo. Dev se paró a los pies de la cama. Tomó la barbilla de Lauren y se la levantó suavemente para poder mirarla profundamente a los ojos. A pesar de las mariposas que sentía en el vientre, Dev sonrió y habló con seguridad.

—Si quieres parar, di la palabra.

Lauren asintió rápidamente e intento recordar cómo formar una respuesta verbal coherente.

—Ok.—"Como si eso fuera a ocurrir", su cabeza respondió de forma incrédula. A menos que hubiera un ataque nuclear en los Estados Unidos, nada iba a parar lo que iba a suceder en esa habitación esa noche. Respiró hondamente cuando sintió su sudadera subir por su cuerpo. "Sí, demasiada ropa". La idea era más que bienvenida, y Lauren levantó los brazos por encima de su cabeza para ayudar a quitársela. Sus vaqueros y bragas eran los siguientes. Y cuando Dev bajó sus dedos por sus muslos y deslizó la ropa fuera de su cuerpo, Lauren sintió que se iba a desmayar. Los tirantes de un fino sujetador de satén fueron bajados a la vez y unos besos fueron dejados en su lugar. Lauren cerró los ojos y gimió suavemente.

Devlyn le echó un vistazo y se humedeció sus secos labios cuando le quitó el sujetador a Lauren con sus delgados dedos.

—Preciosa.—susurró reverentemente.—Absolutamente preciosa.—Muy despacio alargó su mano y permitió a sus dedos hacer contacto con la suave piel que resplandecía con la tenue luz de la habitación.

La manera en que Dev miraba a Lauren envió un torrente de sangre a su vientre y una oleada de calor entre las piernas. Sintió cómo era adorada por esos increíbles ojos azules y para nada estaba tan nerviosa por el hecho de su desnudez como pensó que estaría.

Cualquier resquicio de inquietud desapareció rápidamente cuando su cuerpo comenzó a reaccionar ante Dev. Lauren se irguió rápidamente y se dejó caer sobre el pecho de la alta mujer. Los dedos de Dev lentamente se deslizaban en busca de más piel. Se inclinó y le dio un tierno beso en la mejilla a Lauren.

—Te quiero.

Lauren giró su cabeza y capturó los labios de Dev en un dulce beso. Posó sus manos en sus caderas y tiró de ella para que sus cuerpos hicieran contacto todo lo largos que eran. Cuando sus labios se separaron, retrocedió un poco y sonrió

—Yo también te quiero, Devlyn. Mucho,—dijo suavemente.—Con todo mi corazón.—Su mirada rápidamente se posó en los carnosos labios que ya quería volver a probar. Lauren enredó sus dedos en el largo y moreno pelo y volvió a por más entregándose a Devlyn con el beso más apasionado que pudiera expresar los sentimientos de su corazón. Fue recompensada con un profundo gemido y una respiración más agitada cuando el beso se volvió hambriento y se dejó llevar por la pasión del momento.

Las uñas de Dev causaban una increíble sensación de cosquilleo cuando subían y bajaban a lo largo de la espalda de Lauren. Un temblor azotó a la menuda mujer cuando una oleada de deseo la recorrió tan fuerte que sintió que sus rodillas no la sostendrían.

Enseguida las manos de la escritora encontraron su camino por debajo de la camisa de Dev levantándola y exponiendo su sedosa piel. Dev se agachó para que Lauren le sacara la prenda primero por los hombros y luego por la cabeza. Sintió la camisa acariciarle la espalda al dejarla caer una vez se hubo soltado de sus mechones morenos.

La mirada de Lauren recorrió un camino de fuego desde la cara de Dev hasta su pecho. Sonrió ampliamente ante la completa apreciación de la condición desnuda de la alta mujer.

—Definitivamente es un pezón,—bromeó Lauren al tiempo que Devlyn bajaba sus brazos.

Una negra y elegante ceja se alzó.

—Mi madre tenía razón. Reconoces las partes importantes.

—Umm, ¿Dev?,—preguntó Lauren sin quitarle los ojos de encima a los pechos. Se humedeció los labios y tragó pesadamente.

—¿Sí, cariño?.

—Vamos a hacer el amor ¿verdad?.

—Dios, eso espero,—dijo Dev.—Odiaría tener que ir a nadar al Potomac.

—Entonces deja a tu madre al margen de esto.

—Trato hecho,—rió Devlyn, pero se detuvo de inmediato al sentir los dedos de Lauren trabajando para desabrocharle los vaqueros.

La bajita mujer se dobló sobre sus rodillas y comenzó a bajarle los pantalones y las bragas a Dev al mismo tiempo. Donde los dedos de Devlyn habían dejado su huella, Lauren usó sus labios para tiernamente rendirle homenaje a cada pulgada de piel nueva expuesta. Se esmeró al recorrer el camino de su pierna hacia abajo y luego volvió sobre la otra hacia arriba deshaciéndose de la ropa interior por el trayecto. Para cuando regresó a la cadera de Dev, ambas mujeres estaban ya muy agitadas. Depositó un último beso en el hueso de su curva y se alzó sobre sus pies.

Un fuego interior recorría las venas de Devlyn y su poderoso corazón latía furiosamente amenazando con salírsele del pecho. Deslizó sus brazos alrededor de Lauren y lentamente se dejaron caer sobre la cama. Ambas mujeres gimieron fuertemente por el exquisito contacto de piel contra piel al volver a encontrarse. Dev rezó para que nada las interrumpiera. Estaba segura de que si paraba ahora, simplemente se moriría.

—Oh, Dios…—gimió cuando Lauren dejó caer la parte superior de su cuerpo y unos suaves pechos presionaron contra los suyos. Sus piernas se entrelazaron iniciando un nuevo fuego en sus almas.

Para Dev esto era la máxima expresión del amor absoluto, confianza y devoción hacia la mujer que ahora tenía entre sus brazos y en su cama. Tocarla de esa manera, finalmente añadirle una dimensión física al profundo amor que compartían, hacía volar su espíritu y arder su cuerpo.

Dev saboreaba las tiernas caricias de Lauren que se iban volviendo más atrevidas por momentos. Así es como quería estar. Siempre. No entregaba su corazón fácilmente, pero cuando lo hacía no había vuelta atrás. Todo lo que tenía. Todo lo que era, se lo entregaba a Lauren. "Quiero pasar el resto de mi vida con ella". Por un instante ese pensamiento la sorprendió, entonces sintió el aliento de Lauren acariciar su cuello al tiempo que recorría un trayecto desde allí hasta sus hombros.

—Lauren…

La joven mujer sonrió cuando escuchó a Devlyn decir su nombre. Nunca lo había oído pronunciarlo con tanta pasión y urgencia antes, y su propio cuerpo respondió con entusiasmo.

"Dios, nunca ha sido así antes. Tan bien. Tan correcto".—reconoció su mente. No podía negar su reacción por la combinación de una piel suave, unos músculos bien torneados y unas curvas femeninas debajo de ella. Y se admitió a sí misma que debía haber cedido a sus curiosidades años atrás. Pero cuando Dev susurró su nombre en su oreja, y unas manos seguras se movieron desde la parte baja de su espalda hasta su trasero empujándola un poco más cerca, supo que se trataba de algo más que del género. No era solo una mujer haciéndola sentir de éste modo. Era Dev. Y eso lo volvía todo diferente. No había manera en éste planeta en el que Casey le hubiera provocado éstas emociones o sensaciones. Era la persona. Y ella estaba perdidamente enamorada de ésta persona.

Recordando que era ella la que había hecho esto antes, Dev las hizo girar lentamente colocándose sobre Lauren y lentamente comenzó a besarla bajando por su cuerpo, los suaves gemidos de la rubia mujer la estaban encendiendo.

Cada músculo del cuerpo de Lauren se puso rígido de placer, y oyó su propio gemido cuando una húmeda y cálida boca capturó su pezón. Sus manos se enredaron en el pelo de Dev y jadeó acercándola más, desesperada por sentirla.

—Dios, sí…—se animó moviendo su cuerpo y dejándole más espacio para que su amante la llevara allí donde todavía no habían estado juntas.

Dev susurró su aprobación sobre el pecho de Lauren luchando al mismo tiempo con su propio cuerpo por las atenciones de sus labios y lengua. Sabía que no tardaría mucho en explotar por el placer que estaba dando y recibiendo.

Llegaron a la cima juntas como pareja, y también de forma individual. Y cuando por fin sus cuerpos pedían descanso, la habitación se llenó de suaves gemidos y respiraciones agitadas. Se acomodaron bien juntas cubriendo con una sábana sus húmedos cuerpos.

Lauren se acercó un poco más a Dev y la miró de forma reservada, esperando que dijera algo. Besó la curva del cuello de Dev, sintiendo cómo las costillas de Devlyn se expandían contra ella cuando tomó aire y lo soltó agitando el pelo de Lauren.

Dev besó a la escritora en la frente.

—Te quiero, y me quedo contigo, Super Ratón.

Lauren rió y empujó suavemente a Dev diciendo sensualmente…

—Yo también te quiero. Y realmente me has enseñado el verdadero significado de Wonder Woman.

Ahora le tocaba a Dev reír.

—Y yo que tenía miedo de haber perdido mi toque.

—¡Oh, no, cariño!, tu toque es perfecto.—Lauren cerró los ojos sintiendo una irresistible necesidad de dormirse.—Créeme es realmente perfeeeeecto.

 

Sábado 18 de Septiembre

 

Dev se despertó automáticamente a las 4:30AM, solamente el tibio cuerpo pegado al suyo la disuadió de levantarse. Rodó un poco y envolvió su brazo cómodamente alrededor de la cintura de Lauren, pegando aun más sus cuerpos. Sin despertarse, la escritora posó su mano sobre el brazo de Dev. Ésta la miró contenta. "Sip, me quedaré justo aquí. Sin mover un solo músculo. Además es domingo y Lauren me patearía el culo si me levantara tan temprano".

Unos minutos más hicieron tic—tac en el reloj y a Dev le entro la tentación. Sonrió y echó haciaun lado el pelo de Lauren, depositando en su cuello varios besos suaves. Fue saludada por un largo gemido que estaba segura que no provenía de Gremlin.

—Buenos días, cariño,—dijo suavemente Dev.

—Dormir.—Lauren capturó su mano.—Oscuro. De noche. Dormir.

Dev bromeó.

—Estás tan mona cuando hablas con monosílabos.

—"De noche" son dos palabras, maldita yankee. Vuelve a dormirte,—masculló Lauren rondando para cobijarse más cerca de su abrazo.

—Sí Señora. Lo que usted diga.—Dev besó la frente de Lauren.

—Pero cuando levantes el culo de la cama,—bromeó Lauren abriendo sus ojos una fracción de segundo para depositar un besito en el cuello de Dev—quiero dos huevos duros, café con dos terrones de azúcar, tostadas, y un vaso de leche.

Las cejas de Dev saltaron.

—¿Qué quieres, qué?. ¿Crees que esto es un hotel de lujo o algo así?.—La Presidenta no podía borrar su estúpida sonrisa de su cara. Diablos, no podía siquiera reunir las fuerzas suficientes como para intentarlo. Se había preguntado un montón de veces cómo sería la "mañana de después" con Lauren y estaba encantada de encontrar que era mucho mejor de lo que esperaba.

Lauren gruñó, más despierta de lo que quería estar.

—Bueno, la pasada noche tú estuviste intentando impresionarme. Sacándome a pasear, invitándome a cerveza…—dijo pasando la yema de su dedo por un pezón que estaba demasiado cerca como para ser ignorado. Dev se sobresaltó y chilló por la sorpresa, causando que Lauren se riera. Inmediatamente contraído, cubrió el objeto de su ataque con la cálida palma de su mano.—Solo me figuré que también desayunaría.

—¿Te gustaría que yo te lo preparara?,—Dev atrapó la endiablada mano de Lauren y la atrajo a sus labios besándola sonoramente.

—Oh, eso sería maravilloso,—pronunció Lauren lentamente mientras enterraba su cabeza entre el hombro de Dev y la almohada.

—Vale, entonces lo haré.—Dev luchó por liberarse de la mujer que reía.

—¿A dónde vas?.

Dev cruzó la habitación, desnuda como el día en que nació. Lauren se llevó la almohada donde había dormido Devlyn a la nariz aspirando su aroma.

—Voy a la cocina a prepararte el desayuno.

—¡No lo harás!.—Lauren se incorporó tan rápido que tuvo que darse un segundo para dejar de ver estrellas.

—Oh, sí.—Dev deslizó sus pies dentro de sus zapatillas.

—La Presidenta de los Estados Unidos de América no irá a la cocina a prepararme el desayuno.

Dev se inclinó sobre ella y le besó la nariz.

—Tienes razón, la Presidenta no, pero Devlyn Marlow sí.

—Ni siquiera sabes dónde está la cocina.—Lauren se movió hasta donde estaba Dev y jugueteó con el cordón de su albornoz.

—No. Pero estoy segura que alguien de por aquí puede indicármelo.—Dev puso sus manos sobre los hombros de Lauren y la dirigió de nuevo a la cama.—Tú quédate aquí. Yo voy arreglar lo de tu desayuno.

—Dios, te quiero.—Lauren volvió a meterse entre las sábanas y giró un ojo en dirección a Dev.—

—Tú tampoco estás mal,—bromeó Dev.

—Cuando te pierdas intentando encontrar la cocina enviaré a Gremlin para que te encuentre.—Escuchó a Dev murmurar ciertos comentarios a cerca de su perro mientras atravesaba la habitación,—pero no hasta dentro de unas horas.—Añadió Lauren cuando la puerta de la habitación y sus ojos se cerraron.

:: ANTERIOR :: :: ARRIBA :: ::SIGUIENTE ::