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(MADAM PRESIDENT)

OCTUBRE 2021

Lunes 4 de Octubre

—VEN AQUÍ MALDITO…Dev se arrastró por el suelo intentando llegar mejor por debajo de la cama y recuperar más cachorritos.—Vuestro tiempo aquí se ha terminado, pequeñas bestias. Ahora iréis a horrorizar otras partes del planeta.

Lauren volvió del baño donde había tenido que encerrar a Gremlin y a Princesa antes de que Dev pudiera siquiera acercarse a los perritos. Se tapó los oídos por los ladridos de Gremlin y Princesa.

—Dios, me siento como un secuestrador.

—No pienses en ello como un secuestro, cariño,—ofreció Dev. Tumbada boca abajo miró por debajo de la cama maldiciendo mientras se le escapaban los cachorros. Se levantó sobre sus rodillas y miró a Lauren.

—Tómalo como si fuera el día de la liberación.—Dev gesticuló sobre la cama.—Podría pasar mi mano por aquí.

Lauren brincó cuando dos perritos empujaron sus narices fuera de su escondite enseñándole los dientes a la Presidenta y gruñendo.

—Será mejor que cuentes tus dedos cuando todo esto acabe, Devlyn. Porque parece que no quieren marcharse.—La escritora se movió cautelosamente y cogió dos de los perritos más dóciles. Estaban casi dormidos a pesar de la conmoción que sus hermanos y hermanas estaban causando.

—¡Oh, seguro, coge los fáciles!. Esperaba que empujaras a fuera a los que me están gruñendo,—gesticuló hacia los dos que Lauren estaba poniendo en una caja. Yo podía haber hecho eso. Y si me muerden, tendrás que curarme y besar mi herida para que se ponga mejor.

Una sonrisa lasciva recorrió los labios de Lauren.

—Haré eso de todas formas, cariño.

Dev enarcó una ceja.

—Tienes una mente muy sucia. Como mi madre. No me extraña que le gustes.—Volvió a mirar por debajo de la cama donde los ariscos cachorros se habían refugiado una vez más.

—Míralo de éste modo, Devlyn. Tengo un no sé qué para las mujeres mayores.

—Tú,—Dev se estiró tratando de meterse bajo la cama otra vez,—no podrías aguantar a mi madre. Te mataría.—Dev rió imprudentemente, esperando ver qué tipo de respuesta obtenía. Pero antes de que eso sucediera un perrito mordió su dedo. ¡Auch!, ¡Maldito!.—Los perritos de la caja comenzaron a raspar y a gimotear.

—¡Hey!—los ojos de Lauren enfadados.—¡Quietos!.—Los perritos instantáneamente se callaron. Se arrodilló en el suelo junto a Dev y comenzó a examinarle cuidadosamente el dedo. "Por favor, que no sangre".

—Estoy bien. Falló.—Antes de que Lauren pudiera mirarla bien, Dev apartó su mano y extendió sus dedos agitándolos frente a su cara.—Todavía tengo diez, y no tengo nada roto o sangrando.—Sonrió cuando Lauren soltó el aire pesadamente que retenía en sus pulmones.—Sabes por qué no se quieren marchar ¿no?.

—¿Seguro que estás bien?. ¿No necesitas un vendaje o algo así?.—Lauren quería verlo por sí misma, así que capturó el dedo de Dev. Lo estudió cuidadosamente encontrando tan solo un rojo arañazo que ella inmediatamente besó.—Les encanta dormir bajo mi cama porque es agradable y tranquilo.

Una mueca sexy cruzó la cara de Dev.

—Puedo cambiar eso ahora mismo, cariño.

Lauren rodó sus ojos y rió, sintiendo un repentino calor en sus mejillas.

—Lo siento, Diabla. Tengo una reunión con Wayne en quince minutos. Y tú tienes una con el Secretario de Transporte en diez. Me sorprende que Liza no haya aparecido por aquí buscándote ya. Y no es que no me tiente la idea. Porque lo hace. "Más de lo que crees, cariño".—Sus ojos brillaron.

Dev se mordió el labio y sonrió cuando Lauren se inclinó para besarla.

—Pero,—Lauren desvió el beso en el último momento decepcionando los labios de Dev y dándole una juguetona palmada en la cara.—¿Podemos dejarlo en standby?.—Se volvió a reír por la cara de indignación de su amante.

—Mocosa.

—Más tarde,—prometió Lauren mostrando su sonrisa. Se volvió hacia los perritos y los acunó cariñosamente, incluso a aquellos que habían heredado el odio de Gremlin por la Presidenta.—Terminemos con esto y así dejaré de sentirme como Cruella De Ville.

—Vale, entonces coge a esas pequeñas bestias y hazte con ellos unas bragas, Super Ratón. Creo que te estarán mejor a ti que a mí.

—Eso no fue ni si quiera gracioso, Devlyn.—Pero Lauren sonrió tontamente al tiempo que se agachaba bajo la cama y sacaba a dos cachorros poco cooperativos.—Hola mis diablillos.—Los alzó a los dos y les dio sendos besitos recibiendo entusiasmados lengüetazos en la cara como respuesta.

—¡Bien, ewwww!,—se quejó Dev al ver la escena que se desarrollaba frente a ella.—Date prisa y ponlos en la caja, yo los llevaré a sus próximas victi…quiero decir dueños. Heh, ésta es otra ventaja de ser Presidenta. Puedes librarte de perritos realmente feos y la gente tiene que quedárselos.—Dev arrugó la nariz y señaló a Lauren a la boca.—Y si crees que voy a besarte otra vez, tendrás que, por lo menos, lavarte la boca con lejía.

Lauren señaló la puerta con su barbilla.

—¡Fuera!. Antes de que decida quedarme contodos.—subrayó con su tono la última palabra, viendo con satisfacción cómo unos ojos azules se entornaban.

—Me largo,—chilló Dev dándose la vuelta tratando de sostener la caja con los revoltosos cachorros.

Lauren ordenó un poco la habitación antes de hacer la video llamada de Wayne. Empujó unas cuantas notas que había esparcidas y la secretaria de su agente publicitario conectó con Wayne.

—¡Hiya, cariño!,—dijo él afectuosamente.

Lauren sonrió,—Hola Wayne. ¿Qué tal la vida en la Gran Manzana?

—Eh.—movió sus manos como un títere.—podría ser peor. Podría ser Clevenland. ¿Cómo estás tu?,—moviendo sus grises cejas arriba y abajo repetidamente.—¿Haciendo algo que más tarde te gustaría contarle a tu tío Wayne?.—Le ofreció una mirada picarona.

Cosa que no funcionó con ella.

—Dios, Wayne, ¿por qué estoy trabajando contigo otra vez?. Lauren se rió por dentro cuando el hombre pacientemente comenzó a enumerarle una lista con todas sus virtudes, las cuales, a decir verdad, no fueron muchas.—Vale, vale,—dijo levantando sus manos a modo de defensa.—Ya lo capto.

Wayne continuó como si nada

—Y cuando termines de tontear con la Presidenta de los Estados Unidos de América, no olvides darme un toque. Algunas personas todavía aprecian a un todavía "de buen ver" hombre.

—Wow. "Todavía de buen ver".—Lauren cruzó sus brazos sobre su pecho e intentó no reírse al tiempo que ambas cejar se alzaban sobre su frente.—Uh, uh.—Me aseguraré de llamarte, Wayne,—dijo.

Wayne dejó salir un bufido de fastidio.

—No, no lo harás,—cruzó sus manos sobre su corazón.—Pero te querré de todas formas.—Su cara se volvió seria.—Incluso cuando pones en peligro a un caballo ganador.

Lauren escondió su labio inferior en su boca. Sabía que ésta conversación llegaría.

—¿No te gustó?.

—Oh, me gustó.—Alzó sus brazos al viento.—Diablos. Me encantó. Pero no es una buena idea, Lauren.

Sus ojos rodaron inocentemente.

—¿Qué no es una buena idea?.

—Lauren.—Su nombre salió en un bajo y raspante gruñido.

—Tienes que dejar de fumar.

—No cambies de tema.—Movió su cabeza compungido.—Es terreno peligroso. Tus libros de Adrienne Nash son bestsellers, por Dios Santo. ¿Por qué lo pondrías todo en peligro ahora?. Esto me sobrepasa. Bien. He leído el borrador. ¡No puedo entender y tengo que saberlo!.

Los ojos de Lauren se entornaron un poco.—Bueno, yo no creo que esté exactamente en peligro…

—No, no,—dijo Wayne irritado. No es eso.—apoyó la barbilla en su puño.—¿Son o no son?.

"¡Aaahhhh!".—Adrianne Nash y su nueva compañera son amigas.—Lauren respondió un poco a la defensiva.

—Eso es obvio. Pero quiero saber si Adrianne se está tirando a su encantadora nueva compañera. A veces pienso que sí y otras que no.

—Lo que tú creas a mí no me concierne.—continuó Lauren.

—¿Ybien?.

—No estoy segura.—Su cara estaba pensativa.—Digamos que estoy considerándolo seriamente.

—Bien, no lo hagas,—dijo tajantemente.—tengo los números aquí mismo, y los resultados no merecen el riesgo.

—Te envié el primer borrador hace cinco días. ¿Y tu ya has hecho un estudio de mercado?,—preguntó incrédula sacándose las gafas y dejándolas sobre su regazo.

—Por favor,—rodó sus ojos.—Mujer de poca fe. Cuando Adrianne no tenía novio después de tu segunda novela, puse en marcha las estadísticas.—Wayne cogió un puñado de hojas impresas y las agitó en el aire.—El 89% de tus seguidores son mujeres. De esa cifra, una tercera parte rogaría por tu alma inmortal y, francamente, dejarían de leerte si Adrianne tomara una mujer como amante.

—¡Pueden irse al infierno!,—exclamó Lauren.

Wayne volvió a dejar los papeles encima en su escritorio y respondió rápidamente a la escritora corta de vista.

—Pero solo después de comprar el libro.—Señaló el montón de hojas.—Otra parte dice que no les importa una mierda con quién duerme mientras lo haga con alguien. Y, finalmente, otros argumentan que si Adrianne se convierte en lesbiana, no están seguros de que continúen leyendo. Además, quieren que vuelva el chico malo de tu primer libro.

—¿Volver?.—Las cejas de Lauren su alzaron al unísono.—Lo ahogué. ¡Está muerto!. ¡No puede volver!.

—Fic—ción,—le recordó Wayne con voz cantarina.

Lauren se recostó sobre su silla mirando totalmente desconcertada.

—¿Mis lectores son idiotas?.

—¡Ahem!,—la miró fijamente y ella se calló renuentemente.—Los hay que desaprueban ésta idea, pero insisten en tener escenas gráficas de sexo. Nuestro estudio indica que su interés baja si no tienen una, por lo menos, cada 63,4 páginas.

La cara de Lauren se ocultó tras sus manos. Cerró los ojos y gruñó—¡Oh, Dios!.

Es solo el principio, cariño—dijo,—pero ¿qué tal si añadimos un "tómame ya"?.

 

Domingo 10 de Octubre

 

Entraron muy despacio, yendo todo lo indetectables que tres pares de piececitos con calcetines podían hacerlo para cruzar el suelo. El Servicio Secreto podría tomar lecciones de los niños Marlowe. Esta mañana, el plan era saltar sobre su inesperada madre antes de que se despertara. En raras ocasiones, cuando lograban levantarse antes que ella, esto se había convertido en una costumbre para ellos. Normalmente terminaban pasando un rato en la cama, contando historias o discutiendo el día que tendrían por delante. Eran unos momentos que ambos, madre e hijos, disfrutaban.

Ashley inmediatamente se dio cuenta que había algo diferente esa mañana e hizo callar a sus hermanos poniéndose el dedo sobre los labios y señalando el bulto extra que había en la cama de su madre. Se detuvo y estudió a su madre que roncaba ligeramente. Entonces se movió hacia el otro lado para buscar a Lauren.

Una sonrisa traviesa curvó los labios de la niña y se dobló sobre sus rodillas. Ashley cruzó sus brazos y los puso a un lado encima de la cama, acomodó su barbilla en ellos y besó la nariz de Lauren apenas rozando su piel.

Sus hermanos lucharon para sofocar sus risitas.

La nariz de Lauren se arrugó un poquito por el tacto mientras seguía disfrutando de un profundo y agradable sueño. Otro beso y la rubia mujer frunció el ceño envejeciendo esas facciones que parecían tan jóvenes momentos antes. Unas pálidas pestañas comenzaron a abanicarse para encontrar un par de inesperados ojos marrones mirándola fijamente a unos milímetros de distancia.

—¡Santo…!,—los ojos de Lauren se abrieron desmesuradamente y dio un brinco enrollándose la sábana delante del pecho. Su corazón latía a mil por hora y miró de reojo a una sonriente Ashley.

Todavía medio dormida, Dev se giró para ver qué había causado tal conmoción cerca de ella.

—¿Lauren?, ¿cariño?,—dijo apartándose de los ojos un mechón de pelo negro e intentando enfocar mejor.—¿Qué ocurre?.

Lauren tiró aun más de la sábana para cubrir su desnudez. Estaba desorientada y su aturdida cabeza todavía no podía entender por qué los niños de Dev estaban de pié frente a ella riendo histéricamente.

—Yo no… no lo sé. ¡Me desperté y esos ojos estaban en frente mío!,—Lauren entrecerró sus propios ojos a modo de confusión, su voz todavía ronca por el sueño.

—Uh, uh,—Dev se levantó sobre sus codos y miró por encima de Lauren, imaginándose inmediatamente lo que había ocurrido y sin darle importancia a las caritas de "¿quién yo?" de sus hijos.—Sip, asalto matutino,—dijo,—probablemente debía haber mencionado esto antes.—Miró a Lauren con cara de disculpa y ayudó a tirar de la sábana para cubrir, ésta vez, las partes más comprometidas.

—Muy bien, pequeños monstruos.—Dev les dijo a sus hijos,—todo el mundo daos la vuelta mirando a la pared. Lauren y yo necesitamos un momento para despertarnos.

—¡Awwww, mamá!.

—No awwws a mamá. Hacedlo.—Hizo un gesto indicativo con la mano, después se inclinó sobre el hombro de Lauren una vez que no miraban.—¿Estás bien?,—dijo despacio.

—Eso creo.—Lauren entonces se dio cuenta que los niños acababan de cogerla desnuda en la cama de su madre y se puso colorada de los pies a la cabeza.—Oh Dios, Dev, esto está mal, ¿no?,—susurró claramente triste a la vez que se ajustaba inconscientemente más fuerte la sábana alrededor de su cuerpo.—Esto está mal. Mal. No es bueno,—balbuceó estirando de la colcha también.—Debí volver a mi habitación anoche. Me entró el sueño…

—Cariño, esto no está mal. Al menos no para ellos. Lo prometo. De verdad, necesitamos conseguirte un…

—Pijama.

—Correcto,—asintió la mujer más mayor.—Pero ellos están bien. Te adoran, y esto no les matará.—Dev quería abrazar a Lauren, pero pensó que éste no era un buen momento para tener contacto físico con ella.—Vienen a despertarme de vez en cuando y todos nos acurrucamos aquí. Desde ahora me aseguraré de que sepan que hay que llamar a la puerta.

—Pero Devlyn.

—Pero nada—dijo Dev seriamente.—Te quiero y no voy a ir escondiéndome por ahí para estar juntas. Tendré una charla con ellos.—Suavizó su voz.—Sabes que me encanta cuando pasas la noche conmigo.—Incapaz de detenerse, Dev se acercó un poco más y rozó con la parte posterior de la mano su desnudo hombro. Suspiró por la sensación de la piel suave y caliente.—Haremos unos cuantos cambios para que esto no vuelva a suceder, ¿vale?. Tienen que aprender a respetar tu privacidad también.

Lauren miró de reojo a los niños que estaban hablando de espaldas a ellas. Se reían y se golpeaban continuamente y creyó oír las palabras "teta" y "desnuda". "Oh, Dios". Gimió mentalmente. Lauren se volvió hacia Dev y gesticuló entre ellas rápidamente con una mano.

—¿No son éstas cosas las que convierten a los niños en asesinos en serie y esas cosas?.—Estaba medio bromeando, pero esto la hacía sentir tremendamente torpe, y luchó con las ganas de meterse bajo las sábanas y desaparecer de la habitación. Podía lidiar la situación si se tratara de un adulto. Diablos, ¿qué podía haber peor que la propia madre de Dev entrometiéndose en sus líos de cama?. No importaba que fuera puramente inocente. Janet no lo sabía. Pero esto era diferente….Se trataba de niños.

Dev tuvo que morderse el labio para no reír mientras buscaba la ropa a los pies de la cama.

—No,—le cogió de la mano a Lauren—es la falta de honestidad en éstas cosas las que los convierten en asesinos en serie. Lauren, ellos ya me han visto desnuda antes.—Dev decidió bromear con Ashley, así que levantó la voz. Esperó hasta que Lauren terminara de vestirse para luego decir fuertemente,—estaba desnuda y en una piscina cuando di a luz a Ash, Dios bendito.—Hizo una mueca cuando la niña se giró y la miró divertida con sus ojos marrones. Dev se irguió y ordenó a los niños que se dieran la vuelta y se disculparan con Lauren provocando en ellos una mirada de "a sus órdenes".

—Lo sentimos—susurraron mirando fijamente a Dev y no a Lauren. Dev inclinó su cabeza en dirección a su amante y luego volvió a mirarlos.

—¿Qué habéis dicho?, y a Lauren, no a mí.

—Perdón, Lauren.—Esta vez sus voces eran claras y a la rubia mujer se le presentaron frente a ella tres caras contraídas.

Christopher, valientemente, habló.—No queríamos asustarte.

—Está bien niños.—Lauren sonrió para asegurarse de que los niños no pensaran que estaba enfadada con ellos y fue recompensada con tres suspiros aliviados.—Es solo que a mi cerebro le cuesta unos minutos despertarse.—Sus ojos volvieron a fijarse en Dev. Y no hablemos de dar a luz ¿puede ser?.—Tembló con el pensamiento de toda esa sangre.—Todavía estoy traumatizada de ver a Princesa teniendo a todos esos cachorritos.

—¡Y Ash fue posiblemente igual de fea!,—exclamó Chris para el placer de su otro hermano. Los dos chicos comenzaron a reírse.

—¡No lo fui!.—la niña le chilló golpeando a Chris en el brazo.

—¡Ouch!.

—Muy bien, chicos, es suficiente—dijo.—Ir al salón y dadnos a Lauren y a mí un minuto o dos. Os veremos allí.

—Vale,—Ash siguió a sus hermanos hacia la puerta, pero antes de marcharse corrió de vuelta junto a Lauren.—De verdad que no quería asustarte. Lo siento—hizo una tímida mueca. Nos gusta que estés aquí. Puedes dormir todo lo que quieras.

Lauren no pudo decir nada, pero sonrió. Se acercó y alisó con su mano el revuelto pelo de Ashley.

—Gracias cariño, recordaré eso.—Tomó la barbilla de la niña y le alzó la cabeza de manera que se quedaran mirando a los ojos.—Y estoy segura que tú eras mucho más bonita que los cachorritos de Grem.—Le sacó la lengua y le acarició la cara.—¡Mocosa!.

Ashley sonrió y le dio un abrazo a Lauren.

—Mamá dice que yo era la niña más bonita del mundo. Y ella nunca miente.

Lauren miró fijamente a Ashley.

—Lo sé, preciosa.

Ashley se apartó cuando Dev se aclaró la garganta y señaló con su dedo pulgar en dirección a la puerta, recordando a su hija mayor que se suponía que debía salir de la habitación.

—Tengo que irme.—sonrió Ashley mientras salía por la puerta para encontrarse con sus hermanos.—¡Tú fuiste más feo que yo, Chris!, ¡hay fotos que lo prueban!.

Lauren se rió y agitó su cabeza, pensando que debía haber supuesto que Devtendría a una niña así de precoz.

—¡Oh si!,—suspiró Dev, reclinándose sobre la cabecera de la cama y abriendo sus brazos para Lauren.—Está ocurriendo.

—¿Qué está ocurriendo, cariño?—Lauren se acomodó en el abrazo de Dev dejando salir un suspiro contenido. Sorprendentemente se sentía mucho menos avergonzada. Se aseguraría de que esto no volviera a suceder. Parecía que los niños lo consideraban más divertido que traumático. Por supuesto, ella estaba un poco traumatizada, pero ¡es que se había exhibido delante de tres mocosos!.

—Te estás convirtiendo en una "mami",—dijo Dev con aire resuelto. Enredó sus dedos en el pelo de Lauren.—Sabrás que el proceso se habrá completado cuando les limpies los restos de chocolatinas de la cara con un pañuelo mojado con tu saliva.

—¡Ewwww!,—se quejó Lauren.—Frotó su cara contra la cálida piel de Dev, entonces se rió.—Ese aspecto en particular de la maternidad es algo que jamás experimentaré, Sra. Presidenta.

—¿Y los demás aspectos?,—Dev sintió a su corazón saltarse un latido.—Formo parte de un paquete.—Aguantó la respiración y esperó.

Lauren se apartó un poco para mirarla a la cara.

—Lo se, cariño.—Sonrió de manera tranquilizadora y posó su mano sobre el corazón de Dev. El latido bajo sus dedos le lanzó una punzada a su propio pecho.—Todo lo demás lo tomaré día a día.

—Eso te tiene endiabladamente asustada ¿no es así?.

—Bastante. Pero no me asusta mucho más que antes.—su gesto se suavizó y se encontró a sí misma queriendo besar a Dev de la forma más salvaje posible. Lauren se inclinó hacia delante y presionó sus labios contra los de Dev, saboreando su calor y la tierna respuesta de su amante.

La morena mujer dejó escapar un gemido que fue silenciado por esa boca que presionaba contra la de ella, devolviéndole el beso con todo su corazón.

—Las cosas van a ir estupendamente, Lauren,—susurró suavemente mientras mordía el labio inferior de Lauren antes de apartarse.—Ya lo verás.

Lauren se humedeció los labios y dijo alegremente—Las cosas ya son estupendas.

* * *

Dev se arrodilló para ponerle la chaqueta a Aaron. Él estaba a punto de volver a protestar cuando un dedo se elevó para silenciarlo.

—Hace frío hoy ahí fuera. Te pondrás la chaqueta.

—Pero…

—O puedes quedarte hoy en casa mientras Lauren, tu hermano, tu hermana y yo vamos al zoo. Tú eliges, hijo.

Él bajó su cabeza y entonces volvió a mirar hacia arriba.

—Sí, señora. Me pondré la chaqueta.

—Me lo figuraba.—Bajó su cabeza y le dio un beso en la mejilla a su hijo. Entonces miró a Lauren, que estaba de pie a su lado luciendo una sonrisa.—¿Y dónde está tu chaqueta, señorita?.—Una ceja juguetona se alzó.—Estaré feliz de llevarte a tu habitación para cogerla si me necesitas.

Lauren rodeó la cintura de Dev con su brazo al tiempo que la Presidenta se erguía todo lo larga que era. Bajó la voz.

—Tú solo quieres tenerme a solas en mi habitación.—"Y yo solo quiero que me tengas a solas en mi habitación",—admitió su mente felizmente.

—¿Me culpas de ello?. Nos divertimos tanto allí. Además, tu quieres que te lleve allí a solas.—Le guiñó el ojo. "Oh sí. Puedo leer tu mente."—Siento desilusionarte, pero ahora mismo tengo un motivo mucho más sano que ese. Solo quiero asegurarme de que vayas suficientemente caliente. Hace poco que saliste de una enfermedad.—Levantó sus manos para prevenir una protesta.—Sí, ya sé que fue el mes pasado.

Lauren rodó sus ojos, pero no pudo resistirse a dejar escapar una sonrisa.

—De acuerdo, máma,—suspiró.—Cogeré una de camino…justo como planeaba hacer de todos modos.—Se alzó sobre las puntas de los pies y le besó a Dev suavemente en los labios.—Pero es bonito saber que te preocupas.—Otro beso tierno.—Es dulce, como tú.—"y hace que sienta que mi corazón vaya a estallar".

—Yo te la traeré, "mami".—Juguetona, Dev le dio una palmada en el trasero mientras toda la tropa cruzaba el hall en dirección a la limusina que les esperaba.—Te recordaré ese pequeño comentario ésta noche, cuando quieras que te lleve a la cama,—bromeó.

—Ewww….Lauren hizo una mueca.—¿Por qué sigues haciendo eso?. Necesitas ayuda, Devlyn.

—Ah, probablemente sea cierto,—coincidió Dev deteniéndose frente a la puerta de la habitación de Lauren.—Es parte del trabajo. Creo que mis neuronas se están secando más rápido ahora.—Abrió la puerta mientras los niños jugueteaban y reían alrededor.—Venga, coge una bonita chaqueta.

Lauren entró a su habitación y cogió una chaqueta del armario junto a la puerta y su cámara de fotos de encima de su escritorio.

—¿Está bien ahora?.—Esperó a la inspección de Dev señalándose con una mano y colocándose el cordón de la cámara alrededor del cuello con la otra.

Dev asintió su aprobación y liberó el pelo de Lauren del cordón de la cámara. Segundos después Lauren llevaba puesta su chaqueta. Dev se sorprendió gratamente cuando Ashley y Christopher se cogieron de las manos de la escritora tan pronto aparecieron por las mangas de su chaqueta y la dirigieron hacia fuera sin mirar atrás. Dev miró hacia abajo hacia su hijo más pequeño.

—Te quedas conmigo ¿verdad colega?.

Él asintió y sonrió, mirando hacia arriba y subiendo sus bracitos para que Dev pudiera alzarlo.

Dev lo miró dubitativa.

—Crees que puedo levantar una cosa tan rechoncha como tú ¿verdad?.

Su sonrisa se ensanchó haciendo aparecer dos hoyuelos en su carita.

—Sip.

Dev arrugó sus labios.

—Tienes suerte de que aún estoy fuerte.—Levantó fácilmente a su fornido hijo cargándolo con su hombro sano mientras se dirigían hacia la puerta.

Como siempre, la prensa estaba esperando fuera, tomando fotos de la Primera Familia mientras caminaban. Por puro reflejo, Dev tapó la cara de Aaron y se complació al ver a Lauren bloqueando con su cuerpo la vista de Ashley y Christopher. Varios miembros de prensa habían sido invitados a ir al zoo para tomar unas cuantas fotografías. Dev era muy generosa con el acceso de la prensa. Y ninguno de ellos quería hacer nada que enturbiara dicha relación. En cuanto se sentaron en el coche, Dev se inclinó sobre Lauren y le susurró…

—Gracias.

—De nada—le contestó tornándose su expresión amarga.—No sé cómo soportas esto año tras año, Devlyn. A veces pienso que si yo tuviera que aguantar a alguno de esos cabrrr…—acabó con la palma de la mano de Deblyn firmemente apoyada sobre su boca.

Dev negó varias veces con la cabeza y dijo sonriendo…

—Cuidado Super Ratón. Casi resbalas en frente de mis "inocentes"…—señaló a los niños con la cabeza e hizo una mueca ante la tontería que casi había dicho…—mis "impresionables" hijos.

Los niños sonrieron y miraron a Lauren diciendo al unísono…

—Pero ella lo siente muchísimo, mamá. E intentará hacerlo mejor la próxima vez.

Con los ojos abiertos de par en par, Lauren asintió e hizo una cruz sobre su corazón.

—Intentaré hacerlo mejor la próxima vez,—repitió obedientemente cuando Dev quitó su mano.

—Buena chica. Mi padre ya es una influencia demasiado mala. Pero te quiero de todos modos,—dijo Dev cariñosamente ignorando las protestas de los niños por las muestras de cariño. Tomó un momento para revisar las notas que le había pasado Liza esa mañana.—¿Sabías que tengo que dar un discurso en el zoo, en la casa del mono?—miró aLauren.—¿Crees que alguien trata de decirme algo a cerca de la administración?.

—Espero que no.—Lauren intencionadamente mantuvo su voz neutral mientras estudiaba la cara de su amante. Sabía que Devlyn se sentía aprehensiva a cerca de esto. Era su primera aparición local desde los disparos.

Lauren entrelazó los dedos con los de Dev notando una inusual frialdad.

—Hey,—le dijo suavemente, desviando ligeramente la mirada por un momento para encontrar a los niños que habían comenzado a jugar con los libros interactivos que Emma les había enviado. Volvió a mira a Dev.—¿Estás bien?.

—Umm…bien…"¡Oh, Marlowe, te conoce demasiado bien!".—Estoy un poco nerviosa, ¿sabes?. Parece que no puedo evitarlo.

Lauren se inclinó más cerca de la Presidenta y le preguntó con tono preocupado…

—¿Hay alguna razón para preocuparse? ¿Más de lo normal, quiero decir?.—Sabía que Dev realmente no creía que hubiera ningún tipo de peligro. De otro modo, ni ella ni sus hijos habrían venido hoy. Además, cuando Dev había mencionado lo del discurso, una fina arruga de preocupación había aparecido en su frente.

—No, por supuesto que no. De hecho el zoo está abierto hoy tan solo para los funcionarios. Y aunque eso no significa que todo el mundo me quiere, lo hace más seguro que en otras ocasiones.—Se giró y acarició la cara de Lauren.—Además, sabes que nunca permitiría poneros a ti o a los niños en el punto de mira. Solamente tengo mariposas en el estómago.—Dev tragó y humedeció sus repentinos secos labios. Su voz se hizo más suave para que los niños no pudieran escucharla.—A veces todavía puedo escuchar los disparos.—Miró a través de la ventana con la vista perdida.—Me parece que va a llevarme más tiempo del que pensaba el poder olvidarlo.

Lauren apretó la mano que estaba sujetando, parte de ella deseaba haber estado aquel día allí para ayudar a Devlyn, la otra parte daba gracias por no haber estado. "Me habría vuelto loca verla así". La escritora se esforzó en desechar esos oscuros pensamientos y sonrió ligeramente.

—Estaría bien hablar de ello cuando tú quieras.

Dev asintió con la cabeza, pero no dijo nada.

Lauren exhaló lentamente. "Más tarde, Devlyn". Sonrió tentativamente, sus ojos buscando los de Dev.

—Hoy vas a estar estupenda, cariño. Siempre lo estás. Y sé que David estará muy pendiente de la seguridad.—Una sonrisa hecha y derecha iluminó su cara.—Y antes de que te des cuenta podrás estar con nosotros paseando y comiendo comida basura todo el día.

Dev no pudo mantener su expresión solemne cuando se encontró con tan agradable plan.

—Oooh, una mujer con un plan. Me encanta.—Se inclinó para un beso rápido, que inspiró otra tanda de quejas de los mocosos que tenían enfrente. Dev giró su cabeza lentamente en dirección a ellos.—Y, por supuesto, si se diesen cuenta de que les faltan tres monos en el zoo, estaría más que encantada en hacer una donación.

* * *

La limusina paró en la entrada privada que la Presidenta y su familia usarían para entrar al zoo. Dev tuvo que poner el brazo para aguantar la carrera hacia la puerta.

—Tranquilos, chicos.—Se rió,—las puertas de éste coche tienen ocho pulgadas de grosor. Dejemos a los chicos de ahí fuera que la abran y así no os herniaréis. Ashley se sentó sobre el regazo de su madre con una sonrisa en la boca. Dev giró su cabeza y juntaron sus narices.

—¿Qué pasa, princesa?.

—¿Podemos ver los pingüinos?.

—Por supuesto. Estamos aquí para pasarlo bien y pasar el día viendo todos los animalitos. Solo tengo esta cosita que debo hacer esta mañana y entonces seré vuestra el resto del día.

Lauren no pudo aguantarse y sonrió cuando la limusina se llenó con gritos salvajes de "gracias". Hacía ya tiempo que no pasaban un día entero con Dev. Y aunque ella, Emma y Amy hacían lo posible para que no la extrañaran, no era lo mismo que tuvieran a su madre con ellos.

Christopher se dejó caer en el regazo de Lauren, pasando sus manitas por su cuello, mientras Aaron permanecía de pie entre ellos.

—¿Qué animal quieres ver tu?,—preguntó Chris.

—Sí,—la cabeza de Dev se giró lentamente y levantó una traviesa ceja.—¿Qué animal quieres ver tú, Lauren?.

—Bien,—miró a cada niño uno por uno—todos los días veo a un mono, una hiena y una cabra. ¿Qué tal algo diferente?.

Tres vocecitas gritaron al unísono cuando se dieron cuenta de a quienes se refería.

—¡Hey!.

Ashley se volvió hacia su madre y le dijo indignada

—¿Vas a permitirle que hable de nosotros así?.

—¿Por qué no?. Es la verdad. Sólo no sé por qué no se ha referido a uno de vosotros como un enorme y apestoso jabalí berrugoso.

—¡Mamá!.

—Solo si sois buenos hoy. Si no, pretendo hacer como si no os conociese.—La Presidenta se movió cuando la puerta fue abierta desde fuera.

Dev ayudó a los niños a salir fuera del coche y ponerlos bajo la custodia de sus respectivos agentes del servicio secreto. Antes de salir ella misma del coche, se acercó a Lauren con mirada lasciva.

—Y en caso de que te preguntes qué es lo que más me gustaría ver a mí, es un fino e increíblemente precioso tatuaje de un duende en ti.

—Oh, Dios,—un brillante rubor volvió de color escarlata las orejas de Lauren.—Será mejor que cierres el pico o no me haré responsable de mis actos, Sra. Presidenta. Es posible que me haga un fino tatuaje, pero tú tienes la más preciosa marca de nacimiento en tu adorable…

—¿Por qué, Srta. Stayer?,—los ojos de Dev miraron alrededor—No me había dado cuenta de que hiciera inventario de mis marcas de nacimiento,—bromeó.—Sabes que tengo tres.—Dev salió del coche y entonces se giró para ayudar a salir a Lauren con su mano. Podía ver que Dev estaba mucho más relajada y estaba asombrada por lo mucho que le afectaba cuando Dev estaba preocupada y ansiosa.

Se acercó a Dev y le susurró…

—Créeme, cariño. Ahora conozco cada centímetro cuadrado de tu cuerpo.

Dev sonrió contenidamente y se colocó bien la chaqueta.

—Sí, lo conoces. Y mi cuerpo te lo agradece.—Levantó juguetonamente las cejas varias veces y Lauren le sonrió divertida mientras los agentes comenzaban a prepararlo todo para su entrada al zoo.

* * *

Dev se encontró con Liza mientras Lauren se iba con los niños. La Presidenta rodó sus hombros deseando que Lauren estuviera allí para masajearlos. Había aprendido dónde le dolían más los músculos y la mejor forma para aliviarle el dolor, que era tan a menudo últimamente. Dev se preguntaba si aquello era por el trabajo o por los disparos.

Sintió una mano frotando su brazo. Girándose encontró a Liza que deslizaba sus notas de última hora en su bolsillo.

—Gracias.—Dev se aclaró la garganta, preguntándose si aparentaba tan nerviosa como en realidad estaba. Esto era una prueba de fuego para ella. Algunas de las personas de esta multitud estaban presentes cuando lo de los disparos. La vieron caer. Habían visto a su Presidenta caer. La habían visto desmoronarse y caer como una simple mortal.

Para Devlyn Marlowe esto era lo más cercano a un ataque de pánico que había experimentado en su vida pública. Se miró las manos y se dio cuenta de que temblaban un poco. Las puso juntas, tomó aire profundamente y caminó hacia el atril.

Lauren se detuvo delante de una exhibición y permitió a los niños señalar y hablar con los animales mientras se giraba para ver a su amante. Porque el traje que había elegido le daban una excelente imagen, no parecía que estuviera indecisa, cosa que, por supuesto, estaba.

Lauren estaba preocupada, "maldita sea". Alzó su cámara y empezó a enfocarla haciendo un zoom en Dev. "Jesús, está temblando". Estuvo a punto de dejar a los niños con el Servicio Secreto e ir con ella, pero antes de que se pudiera mover, Dev subió al podium.

Sonrió y se humedeció los labios, una vez más desechando su nerviosismo. Sus ojos se movieron más rápidos ésta vez entre la multitud. El aplauso que estaba oyendo era apenas audible en su mundo cuando sus ojos se posaron en Lauren. La sonrisa que mostraba en su cara se suavizó y se convirtió en otra que Lauren reconoció era para ella. "Ahí está tu fortaleza, Marlowe. Atrápala y no la sueltes".

—Buenos días a todos. Me han dicho que estoy aquí esta mañana para hablar sobre monos, pero desde que no me gusta contar historias sobre mi Vicepresidente, supongo que querrían decir que lo realmente…

* * *

Dev no tuvo tantos problemas para seguirle la pista a su familia como cualquiera que se encontrara en una situación similar. Había sido informada con detalle por el Servicio Secreto que sabía en todo momento dónde se encontraba cada miembro de la familia Marlowe. Y en éste momento estaban siendo escoltados hacia la exhibición de ballenas.

Se tomó un tiempo para estrechar unas cuantas manos y firmar unos autógrafos a la muchedumbre esperando. Sabía que eso le ayudara más tarde para no tener que ser tan social y poder pasar el tiempo con su familia.

Dev hizo más lento su paso cuando se acercó a sus cuatro personas favoritas con una enorme y brillante sonrisa en su cara. La borró inmediatamente, mirando alrededor para asegurarse de que no había fuentes para beber cerca. No las había. Dev metió sus manos en sus bolsillos cuando se acortó la distancia que la separaba de su familia. Se paró junto a Lauren, que estaba arrodillada frente a Aaron. Parecían estar en medio de una profunda conversación. Tuvo que luchar para borrar la sonrisa de su cara al ver a Lauren limpiar algo de la cara de su hijo, obviamente en su presencia.

—¿Umm, Lauren?.

Lauren miró hacia arriba.

—Oh, hola. Has vuelto.—Sonrió afectuosamente.—Te hemos echado de menos. Y ¿por qué me estás mirando como

si me hubiera crecido el bigote?, ¿tengo algo entre mis dientes?.—Lauren inmediatamente deslizó la punta de su lengua por sus perlas blancas buscando al ofensivo resto de comida.

Una pequeña risita descubrió que Dev estaba perdiendo el control. —No. Tus dientes están bien.—Dev señaló con la mirada la mano de Lauren.—Solo me estaba preguntando con qué has humedecido el pañuelo que estás usando para limpiar su,—señaló con su mirada a su hijo y arrugó la nariz—mugrienta cara.

—¿Huh?.—Lauren miró abajo, hacia el mugriento pañuelo manchado de helado de chocolate en su mano, explicó—bien, no había ninguna fuente para beber o baño cerca y estaba por toda su carita, y no salía, y no podía soportarlo. Así que yo…—unos ojos verdes rodaron de forma cómica.—¡Oh, Dios mío!.

La vista de puro shock en la cara de Lauren no tenía precio y lo que había comenzado con una pequeña, ahora se había convertido en una risa a carcajadas. Dev derramaba lágrimas por sus mejillas cuando alargó el brazo para atrapar la mano de una ofendida Lauren y atraerla hacia sí.

Lauren ni siquiera había notado hacer el camino de ida antes de encontrarse en un sentido abrazo de corazón. Gruñó en el pecho de Dev cuando sintió a la mujer más mayor reír en silencio.

—Muy divertido,—pellizcó el vientre de Dev por burlarse de ella haciendo que ésta bufara revolviéndole el rubio cabello.

—¡Bienvenida al club, cariño!.—dijo finalmente Dev.—Ha sido un año bestial para ti ¿verdad?. Aaron miró entre las mujeres,—¿qué club?.

—Ese al que pueden limpiar tu mugrienta cara con su saliva, bobalicón.—Añadió servicial Christopher.

—¡Oh!,—Aaron solo dijo,—¿y qué?.

—Yo…yo…—Lauren tartamudeó, todavía con los ojos muy abiertos.—Ni siquiera había pensado en ello.

Dev eligió al azar algo para hacer y miró hacia sus zapatos pateando una piedra inexistente.

—Síp, es algo que nos sale de forma natural a las mamás. Lauren estaba sin habla y Dev se apiadó de su amiga, dándole un momento para recomponerse. Miró hacia arriba y encontró al agente del servicio secreto de Aaron muy atento cerca de ellas. Llamó al hombre con la cabeza y en unos pasos más estaba junto a ella esperando sus órdenes.

—¿Podría usted llevar a Aaron al servicio de caballeros y limpiarlo un poco. Aunque estudios clínicos han demostrados que la saliva de las madres y el ácido hidroclorídrico son exactamente la misma cosa, creo que un poco de jabón podría venirnos muy bien en éste caso.—Dev miró hacia abajo a su hijo y le alzó la barbilla para echar un buen vistazo al desastre.—¡Ewww… ahora tendré que lavarme las manos!,—levantó una bien perfilada ceja hacia su hijo,—Eres un cochino, colega. Aaron se ruborizó. Ashley, que finalmente había terminado de ver el espectáculo de ballenas, se unió a sus hermanos. Su voz tomó una tonalidad sabia.

—El abuelo dice que si no te manchas toda la cara es que no lo estás disfrutando suficientemente.

Los ojos de Dev miraron alrededor mientras un pensamiento de clasificación X estalló en su mente ante el inocente comentario de Ashley. De repente sitió que un calor abrasador subía por sus mejillas.

Lauren miró a Dev interrogativa.

—¿Por qué…? ,—su mandíbula se desprendió al darse cuenta, y se avergonzó tanto que se sintió ferozmente encendida. Se cubrió la cara con las manos.—Dios, eres una pervertida, Devlyn Marlowe.

—¿Qué?,—preguntó Ashley.—¿Qué?, ¿y por qué estáis tan coloradas?,—odiaba no enterarse de nada.

Lauren señaló con sus cejas a Dev que estaba de pie detrás de la niña con una cara devastadoramente inocente.

—No me extraña que tus padres te llamen Diabla.

Dev tan solo comenzó a mover sus cejas repetidamente.

Ashley se puso las manos en las caderas y esperó.

Lauren miró a la niña.

—No es nada de lo que tengas que preocuparte, cielo.—la rubia mirada se fijó en Dev y sonrió ante las muecas divertidas de la mujer.—Tu madre estaba haciendo un chiste muy privado.

Lauren tomó la mano de Dev.

—Tú, vamos. Dejaremos a los niños con los agentes cinco minutos y así podré comprarte un helado.—mucho más bajo y todavía bromeando, añadió—Y dejar que no los traumatices con tus traviesos métodos.

Dev sintió cómo era arrastrada de allí. Le dijo adiós a Ashley con la mano que ya estaba en brazos de Amy de camino al show de los cocodrilos.

—Échale un ojo a tus hermanos, volveremos en un minuto. Se buena y no le causes a Amy ningún problema.

La niña lanzó los brazos al aire y dijo—¿Lo hago alguna vez?.

—Sí,—dijo Dev sobre su hombro—tengo un expediente tuyo del FBI así de gordo. Sé buena hasta que regresemos.

—Sí, mamá.

Una vez que las mujeres se habían alejado unos pasos, Lauren contuvo el paso. Se inclinó sobre Dev y le habló bajito, con tono dulce.

—Tu discurso fue maravilloso, Devlyn.—Buscó una discreta sonrisa, pero en esta ocasión pareció no haber ninguna. Lauren soltó la mano de Dev y la pasó por su espalda haciendo su paso muy lento.—¿Estás bien?.

La Presidenta afirmó con la cabeza lentamente.

—Sip, estoy bien. Solo necesito echarlo fuera y volver a intentarlo. Algo así como cuando te caes del caballo por primera vez. Tienes que levantarte y volver a montarlo antes de perder los nervios.—sonrió preocupadamente.—Es divertido, cuando estaba de gira después de los atentados, estando allí afuera, no me importó, pero esto, aquí en casa, donde ocurrió, me ha descolocado.—Dev sintió que se le removían las tripas al pensar en los disparos y rápidamente intentó despejar su mente enfocándola hacia el aquí y ahora.—No lo entiendo, pero sobreviví a ello y es todo lo que importa.

Unas inesperadas lágrimas brotaron de los ojos de Lauren y sintió que su garganta se cerraba.

—Hey,—Dev paró el paso y rodeó con sus brazos la cintura de la bajita mujer.—Nada de eso ¿vale?.—Inclinó la cabeza hacia un lado,—hoy se supone que tiene que ser un día divertido.

Lauren asintió con la cabeza y tomó aire profundamente.

—Tienes razón. Lo siento, Wonder Woman. Alguien tiene que mantenerte alejada de los problemas.

La mano de Dev se separó de la cintura de Lauren cuando reanudaron el paso hacia un puesto de palomitas.

—¿Tomaste buenas fotos?.

—Humm. Por supuesto. Un montón de los niños y algunas estupendas tuyas. No quiere decir que tus fotos no sean siempre estupendas.

—Bien,—contestó Dev.

Lauren rodó sus ojos ante la tímida cara de Dev.

—Confía en mí, Devlyn. Tú y la cámara tenéis una relación tan especial que debería ponerme verde de celos. Eres preciosa, y tú, maldita sea, lo sabes.

La boca de Dev se abrió, pero no dijo nada.

Lauren rió solo un momento para volver a ponerse seria, cogió la mano de su amante y entrecruzó los dedos con los de ella. Quería hablar más de cómo se sentía Dev por lo de los disparos. Dev lo necesitaba. Pero también sintió que la Presidenta todavía no estaba preparada. Necesitaba más tiempo, y eso estaba bien para Lauren. Podía ser paciente cuando tenía que serlo, y no tenía intención de ir a ninguna parte pronto.

Las mujeres se acercaron al estupendo puesto de palomitas que olía tan bien que Lauren estaba segura que ya había ganado unos kilos con el delicioso olor que emanaba de allí. "Gracias a Dios que estamos en forma". No había cola, Lauren caminó por delante de Dev y se apoyó en el mostrador.

—Elige tu veneno, Sra. Presidenta,—dijo alegremente.—Yo invito.

Dev sonrió contenta. "Dios, es maravillosa. Me la quedo". Tomando aire profundamente, rodeó desde atrás a Lauren con sus brazos apoyando su barbilla sobre el hombro de la bajita mujer mientras elegía algo del menú. Presionó sus labios contra la oreja de Lauren y con un sexy ronroneo dijo,—palomitas dulces.

—Oooo…—Lauren casi se desmaya sobre el mostrador. Intentó levantar los dedos para indicarle al vendedor que aún estaba petrificado ante sus dos más famosas clientas.—Que sean dos.

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