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:: SEÑORA PRESIDENTA ::
(MADAM PRESIDENT)
Lauren dejó escapar un suspiro contenido y asintió rápidamente con la cabeza, cruzando la habitación y plantándose en frente de su amante.
— Por supuesto,— dijo suavemente.— Se acercó y afectuosamente pasó sus dedos por el flequillo de Dev. "Dios, creo que le perdonaría cualquier cosa"— Me….me gustaría…..
Dev sonrió. Se acercó para coger la mano de Lauren, pero se detuvo. De ninguna forma iba a invadir su espacio personal sin su consentimiento, a pesar del hecho de que Lauren parecía consentirlo al tener todavía sus dedos entre el pelo de Dev.
— Lo siento,— dijo sinceramente empujando una silla para Lauren.
Lauren no dijo una palabra. La mirada de indecisión en la cara de Dev cuando intentaba coger su mano y rápidamente la había retirado, le había partido el corazón a Lauren. Se acercó y cogió la mano de Dev, entrelazando sus fuertes dedos con los largos de Dev. Atrajo hacia sí a la alta mujer y la agarró en un apretado abrazo. Depositó su cabeza contra el cuello de Dev, sonriendo cuando unos largos brazos inmediatamente la envolvieron devolviéndole el sentido gesto.
— Yo también lo siento,— murmuró Lauren en una rasgada exhalación.
— Odio cuando discutimos,— le contestó Dev. Ajustó sus brazos aún más alrededor de Lauren.— No hagamos esto otra vez en un tiempo, ¿vale?.
Lauren asintió con la cabeza contra el hombro de Dev.— Trato hecho.
Su fuerte abrazo contra el pecho de Dev continuó y rezó una pequeña oración de agradecimiento mientras su mundo comenzaba a girar de nuevo.
Lauren dio una fuerte inspiración que le trajo la cálida y limpia esencia de la piel de Dev. Se encontraba extremadamente confortada y no quería moverse de esa posición. Pero después de un momento lo hizo, sabiendo que todavía no habían terminado. Las disculpas eran una cosa, pero esta pelea en particular exigía ciertas explicaciones. Se humedeció los labios y se separó del abrazo de Dev, levantando su cabeza para poder mirarla a la cara y hablar.
— ¿Podemos hablar de lo que ha ocurrido?
— Creo que dos adultos razonables pueden sentarse para tomar una maravillosa cena y hablar sobre ello, si quieres. Dev comenzó a moverse hacia el teléfono pero Lauren la detuvo firmemente.
— Luego, por favor.
Dev volvió junto a Lauren, tragando fuertemente.
— Vale, yo….pero necesito saber si tú realmente crees que yo intencionadamente te mentiría alguna vez.— Dev se sentó en su silla y le hizo un gesto a Lauren para que se sentara en la suya. Entonces un flash pasó por su cabeza. "Oh Dios, ¿y si dice que sí?".
— No, cariño,— aseguró Lauren rápidamente viendo el miedo enlos ojos de Dev. Se sentó y empujó su silla más cerca de Dev sin detenerse hasta que sus rodillas se estuvieron tocando.— No lo creo, al menos no de una forma planeada.
La mirada de Dev se posó en el suelo.
— Entiendo que tengas tus reuniones privadas,— Lauren se paró aquí, eligiendo sus palabras cuidadosamente mientras miraba un tenedor que había en la mesa y donde posó sus dedos.— Tienes muchísimas reuniones privadas sobre seguridad y esas cosas. Y he intentado duramente hacer que no me moleste,— una tímida sonrisa curvó los labios de Lauren,— lo cual es una difícil tarea considerando que empiezo a echarte locamente de menos después de unas horas.
Dev alzó la cabeza para mirar a Lauren. Una estúpida y feliz sonrisa entre dientes moldeó sus mejillas.
— No sabes cuántas reuniones me he tragado siendo tú la única cosa que tenía en la cabeza. No solo te echo de menos cuando estamos separadas. Diablos, empiezo a echarte de menos antes de irte,— rió Dev.— Te echo anticipadamente de menos.
Lauren suspiro, pero continuó.
— No estaba triste porque te marcharas. Estaba triste porque cuando te pregunté si tenías o no planes, dijiste que no, aunque no fuera cierto.— Miró a Dev con expresión dolida. ¿Por qué harías eso, Devlyn?,— preguntó suavemente.
Dev estrujaba la servilleta que había cogido mientras escuchaba hablar a Lauren.
— Por un montón de razones, supongo. "Y todas son una mierda".— Estoy con algo ahora que me está alterando los nervios. Tenía una reunión muy importante la pasada noche, que casi me pierdo por estar trabajando juntas en la biografía. Olvidé mi primer compromiso hasta cinco minutos antes de comenzar a trabajar juntas.
Devlyn levantó un hombro.— Entonces me di cuenta y me entró el pánico. Estaba avergonzada por mi fallo y no quería hacerte sentir mal o …— dudó admitiéndose esto a sí misma al tiempo que a Lauren— parecer egoísta al tener que cancelar nuestra cita. Así que intenté terminarla lo más rápidamente posible. Y entonces, para empeorar las cosas, intenté cubrirme por la errónea decisión que tomé.
Lauren dejó ir un agitado suspiro.
— ¿Eso es todo?.— Cuando Dev asintió con la cabeza instantáneamente, no pudo evitar rodar sus ojos. Había imaginado todo tipo de cosas equivocadas. Le gustaba la explicación de Dev mucho, mucho más. La mujer rubia dejó el tenedor que todavía sujetaba y alargó el brazo para coger la nerviosa mano de Dev.— Vale.
Lauren levantó la mano de Dev y se la llevó a sus labios besando tiernamente su sensible palma.
— Supongo que nos apretamos los tornillos mutuamente ayer ¿huh?.
Dev asintió y bebió un sorbo de agua.
— Realmente me heriste doblemente al compararme con Judd. Te he contado cosas sobre mí misma que nadie en la tierra sabe excepto tú y yo. Y he confiado en ti para protegerlas. He sido honesta contigo incluso cuando hubiera sido mucho más fácil omitir o colorear la verdad. Así que cuando me comparaste con tu ex marido, quien sé que te engañó…— un suspiro— Me dolió mucho.
El estómago de Lauren se revolvió por el pensamiento del dolor que le había causado a Dev.
— Eso no es lo que quería decir. Al menos no literalmente. Estaba intentando decirte que cuando mentiste, me hiciste sentir como cuando Judd lo hacía,lo cual era asqueroso.
La escritora estudió sus entrelazadas manos. "Hora de abrirte un poco Lauri. Es tu turno".
Para cuando Judd comenzó a tener una aventura, a pesar de nuestros esfuerzos y propósitos, nuestro matrimonio estaba roto.No pude reunir el suficiente interés por nuestra relación e incluso envidiaba su búsqueda de la felicidad,….o sexo, supongo, en otro sitio. Pero aunque ya no fuéramos amantes, todavía lo consideraba un buen amigo.— La voz de Lauren era suave, pero Dev podía oír la frustración en sus palabras.— Cuando le pregunté si estaba viendo a alguien más, lo negó. Y lo hizo una y otra vez.— Lauren agitó su cabeza, sin entenderlo ella misma.— Sé que suena divertido, pero en mi cabeza, eso y no la aventura, era la verdadera traición.
Lauren sintió que Dev le apretaba la mano, y devolvió la reconfortante presión. Su cara tomó una expresión perdida.
— Dios, Devlyn, el pensamiento de llegar a eso otra vez sin importar...,— se detuvo y tragó pesadamente la pelota que se le estaba formando en la garganta.
— Eso no nos va a pasar a nosotras, ¿y sabes por qué?.— Había una confianza en los ojos de Dev que Lauren encontró reconfortante.— Porque nosotras podemos hacer esto después de discutir. Podemos sentarnos y hablar de ello para arreglarlo. Devlyn pasó su dedo pulgar por la mejilla de Lauren.— Déjame decirte esto. En lo que estoy trabajando es lo más importante que he hecho nunca. En el momento que pueda contarlo, tú serás la primera en saberlo.
Lauren sonrió ampliamente, la primera sonrisa genuina del día.
— Es justo.— Se acercó y juntó sus labios con los de Dev, luego se separó unos milímetros y dijo— gracias por invitarme a cenar,— susurró besando a Dev otra vez.— Te quiero, aunque acabo de darme cuenta que estoy increíblemente hambrienta.
Una suave sonrisa fue la respuesta de Devlyn.
SABADO 13 DE NOVIEMBRE
Se empezaban a ver y a sentir las vacaciones en la Casa Blanca. Cada día Dev se sorprendía más al ver los tempranos adornos de Navidad aumentar— algunos antiguos, algunos nuevos... Estas fiestas eran algo así como ir a Disney Wold para un niño. Se empezó a dar cuenta de que muy pronto todos sus hijos serían demasiado mayores para un viaje así. "A lo mejor el próximo Agosto, antes de que empiece el colegio".
Ahora mismo necesitaba tener una charla con Lauren sobre una de las tradiciones más arraigadas en la familia Marlowe. Dev rezaba para que sus planes para incluir a Lauren en ellas fueran bien recibidos. Alzó la caja que llevaba bajo el brazo y llamó a la puerta de Lauren.
La puerta se abrió, y un brazo apareció, agarrándola por el cuello de su camisa y arrastrándola hacia adentro. Después le siguió un beso. "Wow". Devlyn gimió cuando, por fin la escritora la dejó marchar.
— ¡Hola!.
— Hola. Te eché de menos hoy.— Lauren sonrió ante la mirada turbada de Dev sintiendo en sí misma el rubor también.
— Yo también.— Dev giró sobre sí misma y cerró la puerta de la habitación. ¿Cómo te fue el día?.
Lauren se pasó un mechón de pelo por detrás de la oreja y se quitó las gafas.
— Estuvo bien. Trabajé bastante.— Le hizo una mueca burlona a Dev.— Encontré un par de anuarios tuyos del instituto.
La sonrisa de Dev desapareció y fue sustituida por un ceño petulante. Lauren sacó hacia fuera su labio inferior y lo mantuvo en alto hasta que Dev sonrió.
— Jane también vino y trajo un par de cajas de sus propios momentos personales.— La rubia mujer parpadeó.— Te aseguro que no tienes ni idea de las cosas que tiene ahí. No sabía que os conocíais desde la universidad. Y tiene fotos para probarlo.
Dev se cubrió los ojos.
— Oh, Dios. ¿Eso es lo que mi secretaria hace en su día libre?,— gruñó la Presidenta mientras tomaba asiento en el sofá de Lauren,dándole una palmada para que Lauren se uniera a ella.— La nueva biografía va a tener una más extensa sección fotográfica ¿verdad?.
— Ya lo sabes,— sonrió Lauren dejándose caer sobre el sofá cerca de Dev.— Tu madre ya ha donado fotos tuyas de cuando eras un bebé. Por cierto que Wayne está como loco por una foto de Devlyn desnuda cuando era un bebé sobre su mantita de dormir.
La cabeza de Dev cayó, pero Lauren podía ver sus hombros agitándose por una risa silenciosa.
— Voy a matar a mi madre.
— Wayne me ofreció un 5% extra en los beneficios si consego una foto similar de la Dev adulta para hacer una comparación del "antes y el después".
— En sus sueños,— gruñó.
— Y los míos.— Lauren agitó sus cejas.— Vale, ¿qué ocurre?. No esperaba verte hasta ésta noche.
— Necesitamos tener una pequeña charla. ¿Tienes un minuto?.
Las cejas de Lauren se juntaron. No le gustaba la repentina cara seria de Dev.
— Abrí la puerta, ¿no?. Dispara.
— Vale. Cada año en Acción de Gracias los Marlowe ponen unas velas que queman durante las vacaciones, por nuestros familiares y amigos. Velas blancas por aquellos que están con nosotros. Azules por los que ya no están. Las ponemos sobre la chimenea. Dev miró a Lauren que escuchaba con atención.— Hay dos razones por las que te estoy contando esto. La primera es que hay unas velas para Samantha y sus padres.— La mirada de Dev se suavizó. Si te hacen sentir incómoda no las pondré.
Lauren posó su mano sobre la rodilla de Dev y la apretó. Sonrió tiernamente a su amiga. Sus sentimientos hacia Samantha estaban mezclados. Parte de ella admiraba a la mujer de Devlyn. Una maravillosa y cariñosa compañera de la joven y ambiciosa política, Devlyn Marlowe. La otra parte la hacían sentir enfadada e inútil. No había comparación con la memoria de la primera mujer que fue el primer amor de Dev y la mujer que dio a luz a Christopher y Aaron. Pero Lauren se dio cuenta que todo era producto de sus inseguridades, y existían a pesar del hecho de que Dev nunca había hecho nada para alimentarlas. La rubia mujer tragó fuertemente.
— Devlyn, cariño, eso no es necesario.— Lauren mostró una sonrisa.— Samantha no tiene que desaparecer porque yo esté en tu vida ahora. No para ti o los niños. No me malinterpretes,— sonrió tímidamente, lista para admitir sus defectos— me hace sentir algo celosa. Pero ésta es una tradición preciosa que tiene que ser muy importante para ti y los niños. No veo ninguna razón para cambiarla.
La postura de Dev se relajó inmediatamente.
— Gracias.— Se inclinó sobre Lauren y le dio un suave beso en los labios que se alargó y profundizó. Dev no se apartó hasta que sintió el movimiento desigual en el pecho de Lauren, y su propia respiración ir más rápida.
Lauren gimió levemente cuando los que presionaban sobre los suyos se apartaron.
— ¿Te he dicho alguna vez lo estupenda besadora que eres?
Dev sonrió socarrona.
— No. Pero siéntete libre de hacerlo. Sobre todo porque eres una escritora, después de todo.
Las cejas de Lauren se alzaron sobre su frente y desaparecieron detrás de su pelo rubio.
— No gracias. Solo preguntaba.
— ¡Mocosa!,— dijo Dev sacándole le lengua.
Lauren sonrió juguetona. Luego le dio un golpecito a la caja.
— Así que, ¿qué tenemos aquí?. ¿Algo para mí?.
Dev acomodó mejor la caja sobre su regazo.
— Bueno, realmente, con tu permiso, estaba pensando en añadir algo a la tradición familiar, lo cual era lo segundo que quería preguntarte. Esto es para ti.— Dev le pasó la caja a su amante.— Es algo así como una oficiosa bienvenida a la familia.
— Whoa.— La mandíbula de Lauren se quedó abierta por el peso de la caja.— No tenías que…— se detuvo cuando sintió el aroma a vainilla en el aire. Dentro de la caja había dos velas blancas y una azul, cada una de aproximadamente cuatro centímetros de diámetro y diez de largo. Con mucho cuidado, Lauren hizo a un lado las velas para encontrar la razón del peso de la caja: tres brillantes candelabros de plata.— Son preciosos,— susurró cogiendo uno de ellos."Ann Gallager Strayer" estaba grabado en letras en negrita por delante. Aguantó la respiración por la sorpresa, sintiendo cómo se formaban las lágrimas en sus ojos sin poder hacer nada por retenerlas.
Dev se acercó despacio y la atrajo muy despacio contra ella.
— Te quiero. Quiero poner éstas también junto a las de mi familia. ¿Te parece bien?.
Lauren se hundió en el abrazo de Dev.
— Yo también te quiero,— dejó escapar el aire lentamente y luego esnifó. La escritora se apartó un poco y cubrió con su mano la prominente mejilla de Dev acariciándola tiernamente.— ¿Estás segura, cariño?,— susurró emocionada.— Yo no soy realmente…
La Presidenta presionó dos dedos sobre los labios de Lauren para acallar sus protestas.
— No. Esta es una tradición para celebrar las vidas de las personas que nos han marcado. La gente que nos quiere. Y a la que queremos recordar. Tú perteneces a ella ahora. Perteneces tanto como David y Betho Emma o Amy. Añadiremos una por Liza este año.
Una rubia cabeza asintió una vez.
— Gracias,— susurró cuando los dedos de Dev liberaron sus labios. Lauren le sonrió afectivamente deseando expresar con palabras lo especial que le hacía sentir el pertenecer al clande Dev, a quien amaba como jamás había creído que podría hacerlo. Esnifó otra vez.— No…no sé que decir.
Dev la arrimó un poco más y se reclinó sobre el sofá para acomodarse y dejarle claro que se quedaría allí un rato sosteniendo a su amante.
— Podrías decirme que vas a recuperar la foto mía que tiene Wayne de cuando era pequeña,— dijo inclinándose y besando la cabeza de Lauren.
Lauren se rió y pinchó el vientre de Dev.
— Nuh uh. Estás demasiado mona en esa foto como para no compartirla. Sufre, Sra. Presidenta.
LUNES 22 DE NOVIEMBRE
— Buenos días Sra. Presidenta. Buenos días Lauren.— Liza le ofreció a Dev un expediente y una taza de café. Estaban en el Despacho Oval, Dev sentada detrás de su atestado escritorio de madera, con Lauren sentada varios pasos más allá sobre un sillón alto y tapizado en piel. Estaban juntas, pero sumergidas en sus propios trabajos. Lauren preparando unas preguntas para la entrevista que tendría esa tarde, y Dev mentalmente repasando una charla que tenía que dar esa mañana sobre las nuevas reformas en sanidad que pretendía proponer en Enero del 2022.
— Hoy es un día bastante ligero, Sra. Presidenta,— Liza continuó— Primero tiene que indultar un pavo.
Dev miró hacia arriba desde su posición y Lauren giró su cabeza hacia Dev, captando al instante la cara de sorpresa en la cara de Dev.
— ¿Perdón?.— De repente comenzó a prestar una mayor atención.— ¿Te he oído decir que tengo que indultar un pavo?.
Un suave "click" y una risita burlona indicó que Lauren acababa de capturar la cara de sorpresa en la cara de Dev otra vez.
Liza sonrió, reprimiéndose el preguntarle a Dev si alguna vez le había echado una ojeada a lo que los demás Presidentes habían hecho en el pasado. No lo creyó necesario, pues imaginaba la respuesta.
— Sí, Señora, es una tradición de Acción de Gracias,— explicó Liza pacientemente, de algún modo mirando a Dev mientras hablaba y al mismo tiempo escribiendo algo en su agenda,— el Presidente siempre indulta un pavo y después es llevado a vivir a un zoo.
Dev dejó a un lado el lápiz para coger un bolígrafo y abrir el expediente que acababa de darle Liza.
— Liza, si indulto un pavo, ¿que me darán para la cena de Acción de Gracias?.
— Pavo, por supuesto. Solo que no el que usted indulte.— Liza se detuvo buscando las palabras adecuadas, no muy segura de cómo explicar éste extraño ritual. Finalmente dijo— Es solo una tradición. A los vegetarianos y a los niños les encanta.
— No a mis hijos,— dijo Dev.— Son carnívoros y no se avergüenzan de admitirlo.
— Especialmente Aaron,— añadió Lauren.— Ese niño podría comerse un pavo entero él solo. Creo que va a ser un luchador de sumo cuando crezca.
Dev tomó un sorbo de su taza de café mientras leía el resto de su agenda.
— Así que, básicamente, es una tradición para el Presidente ofrecerle al país su "pajarito" en Acción de Gracias.
Liza y Lauren rodaron sus ojos, pero riéndose a carcajadas por el chiste mientras Dev revolvía su escritorio en busca de algo.
La asistente de Dev se recuperó primero y miró a Lauren quien dijo entre risas…
— Ojalá pudiera decir eso.
— Pero no lo diga en frente de un micrófono abierto, Sra Presidenta,— sugirió Lauren tomando algunas fotos más, incluyendo una muy buena de Dev y Liza juntas buscando algo en el escritorio.
— ¡Quisquillosa!,— dijo Dev sin mirar hacia arriba.— Empiezas a sonar más como David cada día.
— David es un hombre muy sabio,— contestó.
— ¿Cuánto te ha pagado para decir eso?.
— Nada. Pero ahora forma parte de mi grupo de gente favorita al donarme una fotografía de vuestra habitación en la Universidad. Ahora sé de donde ha sacado Aaron sus asquerosas tendencias.
— Muy divertido.— Dev miró por encima del documento que estaba leyendo.— Toma nota de que dos personas compartían la habitación, una parte de ella estaba ordenada y limpia mientras que la otra parecía una pocilga. Entonces ve y echa un vistazo a la oficina de David, y dime qué parte de la habitación era la mía. Son sus sudados calcetines los que están en el suelo de la fotografía.
Lauren se puso de pie y plantó sus manos sobre sus caderas. Entornó los ojos.
— ¿Cómo sabías que había un par de calcetines sudorosos en el suelo de la fotografía?.
— Porque en todo el tiempo en que David y yo compartimos habitación, había un par de calcetines sudorosos tirados por el suelo. Y lo que realmente da miedo es que en lo más profundo de mi cabeza, sé que era el mismo par de calcetines todo el tiempo.
— Ewwww,— hicieron Liza y Lauren al mismo tiempo.
— Lo sé,— añadió Dev.
David entró en la habitación, su cara concentrada en un expediente, lo cual hizo que cuando se dio cuenta dijo…
— Oh, lo siento. Puso el expediente por debajo de su brazo a la vez que miraba a las sonrientes mujeres. David comenzó a morderse el bigote nerviosamente.
— Uh, oh, esas sonrisas significan problemas. He visto antes a mi madre, a mi suegra y a mi cuñada en la misma habitación mirándome así. Al día siguiente nuestro comedor estaba pintándose de color lavanda.
— Tienes razón David. Deberías estar asustado.— Dev no permitió que las risitas de Lauren la distrajeran.— Pero en ésta ocasión,— dijo mirando hacia arriba dejando el bolígrafo sobre la mesa— estábamos discutiendo sobre pavos, y de forma natural tu nombre salió a relucir.
David soltó una sonrisa falsa. Levantó el expediente.
— Si no eres agradable conmigo, no te contaré lo que Santa Clause te va a traer éste año.
— Ya sé lo que Santa me traerá éste año.— Una sonrisa satisfecha cruzó los labios de Dev.— Lo mismo que obtuve por mi cumpleaños,— informó a David de forma casual, sus ojos sin separarse de los de Lauren en ningún momento, quien lucía un intenso rojo en su cara.
David miró a las dos mujeres para una explicación, pero pronto se dio por vencido.
— Síp, vale. Pero sus duendecillos acaban de enviar las enmiendas sugeridas de los Demócratas y Republicanos sobre tu acción de Registro del ADN.
Dev saltó de su escritorio y se unió a David, arrebatándole el expediente.
— ¿Qué me costó?
— Por primera vez, la cláusula sobre delincuencia. Y…— David se detuvo con una mirada tan satisfecha de sí mismo que Dev creía que explotaría. No pudo evitar sacar pecho.— Además nos las hemos arreglado para reescribirla obteniendo el completo soporte de la RNA y de los grupos de defensa para la aplicación de las leyes. Usted, Sra. Presidenta, es una persona muy popular ahora. Sus últimas cifras acaban de llegary parece que el desastre de los atentados ha quedado atrás. Las Navidades van a ser buenas para ti, Dev. Muchas gente estará esperando para correr tras tus faldones.
— Y yo que pensé que mis faldones eran cortos e impopulares.
— ¡Ja!,— exclamó David alzando la cabeza.
Dev saltó hacia atrás, sus ojos entornándose un poco.
— Para eso es para lo que yo estoy aquí. Los hago largos y populares.
Lauren miró a David con curiosidad.
— ¿Qué te puso Beth en los cereales esta mañana, David?.
Dev rodó sus ojos.
— No le prestes atención. Siempre se enamora de sí mismo cuando hace un buen trabajo.— Dev le sacó la lengua a su Vicepresidente.
Liza miró su reloj.
— ¿Debemos ir a indultar el pavo, Sra. Presidenta?.
Dev se alzó sobre sus piernas y cogió su chaqueta. Por inercia, David se acercó y se la cogió de las manos para ayudarla a ponérsela.
— Un trabajo maravilloso, David,— dijo Dev despacio sin ningún tono de broma en su voz.
El alto hombre quitó una pelusa de la azul chaqueta de Dev.
— Deseabas esto, Dev,— contestó él igualmente despacio.— Es una aportación muy buena a tu legislatura.
Dev asintió con la cabeza y se aclaró la garganta, rompiendo el íntimo momento entre amigos.
— De todos modos, vayamos a salvar la vida de una pequeña ave.— Miró a Liza y a Lauren cuyas caras permanecían impasibles.— Oh, vamos, esto se merece al menos un pequeño "¡yuju!".— Se encaró a ellos haciendo un gesto de "¡venga!" con las manos hasta que obtuvo la deseada respuesta.— Gracias. No dolió tanto ¿no?.
* * *
Lauren encontró a Dev en la Sala de Música que había sido añadida y decorada durante la legislatura de Bill Clinton. En ella se mostraban instrumentos que habían sido donados por algunos de los músicos más respetados de América. Las paredes estaban adornadas con una combinación eléctrica de discos de oro, partituras de música firmadas por algunos compositores de Broadway estupendos, fotografías de artistas que habían visitado y actuado en la Casa Blanca a lo largo de los años y pinturas de artistas que iban desde Louis Armstrong a John Denver o Kathleen Battle. Dev lo tenía todo montado con lo último en equipamiento electónico, y la sala era ahora una maravilla para los amantes de la música.
La escritora entró muy despacio, disfrutando de los sonidos de Vivaldi que llenaban la habitación. No fue hasta que se encontró muy cerca de Dev, que se dio cuenta que estaba dormida en un mullido y grande sillón.
— Ha sido una vida muy ocupada, ¿verdad cariño?,— dijo suavemente Lauren pasando sus dedos delicadamente por el pelo de Dev. La Presidenta había tenido que trabajar hasta casi la extenuación para tenerlo todo organizado y poder comenzar de nuevo a primeros de Enero.
Lauren le sonrió a su amante, y delicadamente incrementó la presión de sus dedos acariciando su frente.
— ¿Devlyn?,— la llamó con voz dulce. ¿Cariño?.
— ¿Hmmmm?.
— Tu madre y tu padre llegarán en, aproximadamente una hora.
Los ojos de Dev permanecieron cerrados mientras alargaba su brazo y obligaba a Lauren a sentarse sobre su regazo. Pasó sus brazos alrededor de la pequeña mujer y rozó con su nariz una zona sensible detrás de la oreja de Lauren.
— No voy a hablar con mi madre,— dijo despacio, su voz todavía ronca por el sueño.— Te dio esa horrible foto.
—Es una monísima foto de un bebé desnudo. Me encanta.
— Mi madre es una alborotadora.
Lauren entrelazó sus dedos con los de Dev.
— Tu madre es una maravillosa, encantadora y dulce mujer.
Un solo ojo azul se abrió muy despacio y vio la sonrisa que tanto adoraba Dev.
— ¿Tienes fiebre?, ¿Estás delirando?.
— No, no lo estoy. Pero tal vez deberías comprobarlo.
La mano de Dev recorrió el camino que faltaba para colarse bajo la camiseta de Lauren.
— Ooooo, esto está agradable y caliente.
Lauren pasó sus brazos alrededor del cuello de Dev y ésta enredó su mano libre por el pelo de Lauren acercándola y besándola en los labios.
— Oh, sí, lo tienen todo resuelto, Frank.— Janet dio una palmada con sus manos. ¡Sabía que ese libro sería una buena idea!.
La cabeza de Lauren se alzó a toda prisa y, de repente, los brazos que la sujetaban desaparecieron haciendo que se cayera hacia atrás. La morena mujer intentó agarrarla, pero fue demasiado tarde, y el trasero de Lauren golpeó el suelo con un glorioso ruido que fue inmediatamente seguido por un"ouch".
Dev hizo una mueca de dolor mientras se inclinaba y ayudaba a Lauren a levantarse sobre sus pies.
— Lo siento, cariño.
Lauren se frotó el trasero, murmurando algo sobre enseñar a Janet a llamar a la puerta.
— Está bien.
Dev le dio una pequeña palmada a Lauren en la espalda.
— ¿No fuiste tú la que, no hace ni dos minutos, la llamó maravillosa, encantadora y dulce mujer?.
— Qué amable de tu parte, querida,— le dijo Janet Marlowe a Lauren y le abrió los brazos a la rubia esperando un abrazo.— Sabía que había una razón por la que me gustabas tanto.
Lauren se dirigió hasta Janet y le dio un fuerte abrazo.
— Bienvenida, Janet. Dev estaba justamente diciendo lo encantada que estaba de que donaras todas esas viejas fotografías.— Unos ojos verdes bailaron con burla.— Espero que trajeras las otras de las que estuvimos hablando.
Janet parpadeó.
— Y más.
— ¡¡Oh, yippi!!,— gruñó Dev mirando cómo Lauren abrazaba a su padre. Dev finalmente se acercó y abrazó a sus padres. Le dio un codazo a su padre.
— Estoy tan acabada.
— Sip, lo estás, Diabla. Pero es un buen tipo de fracaso.— Se inclinó sobre Dev y le susurró al oído. Ésta joven mujer sobre la que has puesto tus ojos está muy bien. O tu madre no la tendría en tan alta estima.
Dev retrocedió un paso y miró a los ojos de su padre viendo la aceptación que siempre había en la profundidad sus ojos gris—azulados.
— Significa mucho para mí saber que a ti y a mamá os gusta ella.
— Ella es un encanto. Y tu madre la adora.
— Bien.— Dev desvió su mirada hacia Lauren y su madre que charlaban conspiradoramente. Volvió a mirar a su padre.
— Voy a pedirle que se case conmigo el día de Navidad.— Dev señaló con el dedo a su padre.— Pero no le cuentes nada a mamá,— susurró desesperadamente.— No habría forma alguna de que guardara el secreto. A David y a mí nos está costando mucho que no se entere Beth. Y el hecho de que esté tan nerviosa mordiéndome la lengua no está ayudando en absoluto.
— Devlyn eso es maravilloso. Y prometo no decirle una palabra a tu madre.— Pasó su brazo alrededor de los hombros de Dev y comenzó a llevarla hacia la puerta. Frank tenía unos nietos a los que malcriar.
Lauren y Janet miraron alrededor para darse cuenta que estaban a solas. Encantadas, se alzaron de hombros y se sentaron en el sofá riendo y continuando con su conversación.
Frank le dijo a su hija…
— Tu madre lo pasará muy bien planeando una boda. Gracias a Dios que nuestra cartera está llena.
— Está más que llena y tú lo sabes,— dijo Dev.— Además agradezco que mamá quiera ayudar porque yo no tendría tendría tiempo.— Lo miró otra vez.— Si tuviera que hacerlo yo, terminaríamos casándonos en frente de un juez de paz. Hey,— detuvo a su padre— Se suponía que no vendríais hasta dentro de una hora o así, y ¿cómo nos encontrasteis?.— Dev miró alrededor, dándose cuenta que sus padres no tenía a nadie del Servicio Secreto alrededor.
— Señor, tu conoces a tu madre. Le dijo a ese estirado y joven agente que quería seguirnos a través del hall, que buscara a otro a quien proteger, que ella no iba a robar la porcelana china.
Dev rió suavemente.
— Suena como algo que diría Lauren.— Sacudió su cabeza.— No me extraña que se lleven tan bien.
Frank rascó su bien recortada barba blanca.
— Puede ser. Me he dado cuenta de algunas similitudes entre ellas,— le sonrió a su hija.— Buena suerte. Pero contestando a tu pregunta, cogimos viento de cola y llegamos más pronto. Personalmente pienso que fue intervención divina.
Dev paró de andar.
— ¿Qué?.
— Sé que los otros pasajeros estuvieron rezando para que el vuelo terminara lo más pronto posible y que tu madre dejara de torturarlos con sus conversaciones.
Esta vez la Presidenta estalló en carcajadas. Entrelazó su mano con la de su padre y miró atrás sorprendida de no ver a Lauren y a su madre siguiéndolos.
— ¿Deberíamos…?
— Hey, Diabla, no vayamos tan rápido. Ya se darán cuenta de que no estamos.— Frank palmeó la mano que sostenía.— Además no te olvides que yo también iba en ese avión.
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