:: BIOGRAFÍA DE CALLISTO ::

Por Sway.

Callisto nació en Cirra, una pequeña pero alegre aldea de granjeros y pastores. Hija de Pankos y Arleya, una pareja de granjeros, la infancia de Callisto transcurría feliz hasta una terrible mañana. Aquel día había comenzado mal, Xena, la Princesa Guerrera había destruido la mitad de la provincia y ahora se dirigía hacia Cirra. Los hombres de Xena habían llegado a la aldea reclamando dinero, comida y cualquier cosa de valor que se le pudiera proporcionar al ejército de aquella asesina. El anciano mayor de la aldea acudió a la tienda de la guerrera y le hizo entrega de todo lo que reclamaba e incluso de una misteriosa joya, la Piedra de Cronos. Pero Xena quería más y mandó matar al anciano y saquear la aldea. Algo extraño pasó. Aún cuando se habían desprendido de tantas cosas, los hombres de Xena atacaron Cirra. Aún cuando la guerrera había ordenado que sólo aquellos que levantaran la espada en su contra murieran, el ejército de la Princesa Guerrera cargó contra Cirra. En medio de aquella terrible lucha se desencadenó el infierno. Algunas casas salieron ardiendo así, casi sin venir a cuento, y pronto toda la aldea estaba en llamas.

Mucha gente murió aquel día en Cirra, y con ellos toda la familia de la joven Callisto. Ella se salvó pero vio morir a sus padres. Eso la marcó de por vida. Creció odiando a Xena más allá de lo racional. Estudió a Xena, sus costumbres, su forma de luchar, sus puntos débiles. Alimentaba su odio día a día, pensando en el momento en que pudiera ver cumplida su venganza, matar a Xena en un combate cuerpo a cuerpo.

Y llegó ese momento. Un buen día Callisto hirió a Xena con un dardo envenenado, sólo para demostrarle lo fácil que le hubiera sido matarla. Después se dedicó a arrasar aldeas y a matar a gente en el nombre de Xena. Eso la llevó a su primer enfrentamiento con la Princesa Guerrera. En él Callisto robó el Chakram de Xena. Iba a matar al Oráculo de Delfos con él y que así culparan a Xena. Pero en realidad el plan de la rubia psicópata iba más allá. Sabía que Xena se lo impediría y que trataría de detenerla de ese modo llevaría a Xena hasta su fortaleza. Pero las cosas no salieron exactamente así. Xena capturó a Callisto y la llevó presa, todo se complicó y Callisto secuestró a Gabrielle asegurándose así que Xena la seguiría al fin del mundo. Ya en la fortaleza Callisto y Xena se enfrentaron en un combate sin igual sobre unas fuertes escaleras. Finalmente Xena impidió que Callisto muriera al caer de una gran altura. Con Callisto y sus hombres presos, Xena y Gabrielle volvieron al camino en busca de más aventuras.

Esta no sería la última vez que la bardo y la guerrera oyeran hablar de Callisto. Meses más tarde la rubia se escapó de la carcel con la intención de matar a Gabrielle para causar a Xena un gran dolor, todo sin abandonar la idea de matar a Xena en combate. Pero a quien terminó matando fue a Pérdicas, el recién estrenado esposo de la pobre bardo. Xena la persiguió, se dio una fiera lucha entre ellas y la guerrera terminó dejando morir a Callisto en unas arenas movedizas.

Aún muerta, Callisto todavía tenía mucho que incordiar a la guerrera. Aprovechándose de las pesadillas que Xena sufría por la culpabilidad que sentía por haberla dejado morir, Callisto, con ayuda de Ares, intercambió su cuerpo con el de Xena. De este modo la guerrera se encontró de pronto en el cuerpo de Callisto recluida en el Tártaro. Xena convenció a Hades de que le diera un día más de vida para detener a Callisto que pretendía matar a Cyrene y a todo el pueblo de Anfípolis. Con ayuda de Gabrielle, la guerrera logró devolver a Callisto al Tártaro, pero aún encerrada en su cuerpo.

Tras ayudar a Ares a recuperar su espada y con ello su divinidad, Xena consiguió que el Dios de la Guerra le devolviera su cuerpo. Poco después la mismísima Hera, la Reina de los Dioses, propuso a Callisto que asesinara a Hércules a cambio de la inmortalidad. Callisto lo intentó, envenenó a todos los amigos y familiares del héroe y le obligó a mostrarle el árbol de las manzanas de oro. Hércules consiguió salvar a su familia y dejar a Callisto encerrada en un vertical pozo. Pero el héroe no pudo evitar que Callisto mordiera una de las manzanas haciéndose así, inmortal.

Hasta ese pozo acude Xena a buscarla cuando Velashka, hija adoptiva de la reina Melosa que odia a Gabrielle por haber supuestamente "usurpado" injustamente el trono amazona, persigue, ahora convertida en diosa, a Gabrielle para matarla. El trato es que si Callisto detiene a Velashka, Xena le dará ambrosía. Y así lo hace la guerrera, pero unos instantes después lanza a las dos diosas a un terrible río de lava.

Desgraciadamente parece que nada acaba con Callisto. Del río de lava la rescata Esperanza para que la ayude a asesinar a loshijos de las amazonas y los centauros, acabando así con la esperanza de Xena, ya que Solan es su especial objetivo. Esperanza mata al niño y Xena, en venganza por haber ayudado a la niña, aprisiona a Callisto bajo los restos de una inmensa montaña.

De esta montaña la vuelve a liberar Esperanza. En esta ocasion la niña ha vuelto de la muerte. Su madre la envenenó y las amazonas quemaron sus restos. Pero Esperanza es hija de un dios y como tal es en realidad inmortal. En forma de espíritu Esperanza se alimenta de la energía vital de un mendigo para tener la fuerza necesaria para desarrollar un cuerpo. Así, cubierta de harapos y con el cuerpo achicharrado va en busca de Callisto y le propone un plan. Su intención es enviar a Callisto en el tiempo y que esta impida que Hércules llegue a nacer matando a Alcmene mientras está embarazada. A cambio Callisto tendrá la oportunidad de viajar en el tiempo hasta el incencio de Cirra y evitar así la muerte de sus padres. La diosa mata a Alcmene y trata de impedir la muerte de sus padres pero por un error suyo ella misma termina matándolos. Por suerte Iolus retrocede también en el tiempo y salva a la embarazada Alcmene. Como resultado de esta aventura Callisto queda encerrada en el Intermundo.

Vuelve a ser Esperanza quien libere a Callisto. La hija de Dahák pretende que la diosa la ayude a renacer y a abrirle la puerta al mundo a su padre. Callisto a cambio obtendrá lo que desea, la muerte, el olvido, la nada. La rubia diosa trata y consigue que Esperanza renazca pero en los planes de la hija de Dahak en realidad no está darle a Callisto lo que quiere. De ese modo la rubia ofrece su ayuda a Xena quien finalmente y muy a su pesar la acepta. Pero es Gabrielle quien se deshace de Esperanza lanzándose con su hija a un pozo de lava. Xena, al ver como Callisto se burla de su dolor, le clava la Daga del Sacrificio.

Durante un tiempo Callisto permanece en el Orco, el lugar más oscuro y recóndito del Inframundo, reservado a los peores criminales pero sobre todo a los dioses que son condenados. Allí, el que manda en el Orco, le ofrece un trato a Callisto. Si la psicópata ayuda a César en sus planes de gobernar el mundo y logra que Xena abandone el camino del guerrero sin causarle daño físico, la liberará. Callisto cumple con la primera parte del plan pero pronto se da cuenta de que Xena no abandonará el camino del guerrero. Cuando ve como Xena y Gabrielle están a punto de escapar de la prisión romana del monte Amaro, Callisto se enfurece y lanza el Chakram contra la espalda de la guerrera, partiéndole así la columna.

Incumplida su parte del trato, Él no sólo no la libera sino que la convierte en un demonio y la manda al Infierno. Para Callisto, comparado con el Infierno, su estancia en el Tártaro es como un paseo por los Campos Elíseos. Una vez en el Infierno, Callisto consigue hacer que Gabrielle caiga con ella ahora que está muerta y no es más que un alma. También consigue convertirla en un demonio al hacerla comer la fruta del Infierno. Con esto la demoníaca rubia consigue que Xena, ahora convertida en arcángel, baje hasta el Infierno para liberar a su amiga. Tras luchar Xena consigue cortarle las alas a Callisto. Ésta, indefensa y medio destruida, le grita a la guerrera que nunca dejará de perseguirla, que siempre la odiará por la muerte de su familia. Sintiéndose culpable por todo el odio y el dolor que ve en los ojos de la exdiosa, Xena intercambia su alma por la de Callisto, convirtiéndose a sí misma en un demonio y a la rubia en un ángel. Y es el ángel Callisto quien le da el poder a Eli para devolver a Xena y a Gabrielle a la vida. Y también es ella quien deja embarazada a Xena para que así la guerrera sea la madre del bebé que acogerá a su alma cuando renazca. De este modo ambas se devolverán lo que se han arrebatado la una a la otra, sus familias. También es el ángel Callisto quien anuncia a Eli que su destino es ser el martir de su propio culto, dejándose asesinar por Ares. Poco después, el alma de Callisto, se reencarna, finalmente, en Eva la hija de Xena.