:: BIOGRAFÍA DE XENA ::

Por Sway.

Xena, la Princesa Guerrera, la favorita de Ares, nace en Anfípolis, un aldea situada en la región de Tracia, tierra de guerreros y bosques. Allí Xena vive una infancia feliz junto a su padre Atrius, un guerrero devoto de Ares, su madre Cyrene, dueña de una próspera posada y sus dos hermanos, Toris, el mayor y Lyceus, el más pequeño.

Cuando Xena tenía poco más de siete años Atrius regresó una noche bastante borracho del templo de Ares. Le comunicó a su esposa que venía con la intención de matar a la pequeña Xena ya que el sacerdote de Ares le había dicho que esa era la voluntad del dios de la guerra. Cyrene, valiente, trató de impedírselo pero fracasó y, cuando su esposo se dirigía a acabar con la vida de su hija, ella lo mató con un hacha. Tanto Xena como sus hermanos crecen pensando que su padre los ha abandonado.

Xena no era más que una adolescente cuando Cortesse, rey y señor de la guerra, atacó Anfípolis. Los vecinos de la aldea pretendían ceder ante el miedo y entregarle a Cortesse lo más valioso de sus casas y cosechas, pero Xena y Lyceus les convencieron de que tenían que luchar, que no podían dejarse oprimir. Toris, del lado de los prudentes, escapó con su madre y buena parte de la aldea a las montañas. Lyceus y Xena formaron un pequeño ejército con aquellos que decidieron luchar por su libertad. En la batalla Lyceus perdió la vida. Ese hecho marca a Xena para los restos quien, llena de odio y coraje, tras vencer pero no matar a Cortesse, decide que nunca más nadie atacará a su aldea.

De ese modo comienzan los días de Xena como señora de la guerra. Al principio sólo luchaba por defender Anfípolis. Se dedicaba a meter miedo a las aldeas vecinas para que nadie se atreviera a enfrentárseles y para que, en caso de lucha, se vieran obligados a ayudarles. Poco a poco fue cayendo y comenzó a saquear las aldeas. En esa época Xena conoció y se enamoró de Petracles, joven guerrero acostumbrado a vencer en la batalla y a olvidar el botín rápidamente. Exactamente eso fue lo que le sucedió con Xena. Una vez conquistada y con la promesa de que sería su esposa, el guerrero perdió el interés en ella. Otro dolor que hizo más feroz y cruel a Xena. En esta época Xena comenzó a asaltar y atacar aldeas como en su día Cortesse hiciera con Anfípolis. Es probable que fuera por aquel entonces cuando Xena conoció a Helena de Troya. Al principio algo las hizo rivales, pero terminaron siendo buenas amigas. También es probable que el ataque a Cirra ocurriera en esta época de la vida de la guerrera.

El ataque a Cirra fue algo que marcó mucho la existencia de Xena, si bien no cuando ocurrió, sí muchos años después. Aquella era una aldea más, un lugar de granjeros y artesanos. Ella había exigido el mismo pago que exigía al resto de las aldeas. Pero algo salió mal, algo se le escapó de las manos a sus soldados. En su ejército existía la norma de no matar ni a mujeres ni a niños pero eso comenzó a cambiar después del ataque a Cirra. Tras comenzar el ataque algo sucedió y se declaró un terrible incendio en la aldea. Pocas personas sobrevivieron ante tal masacre. Una de ellas fue una jovencita alegre y valiente, Callisto.

Probablemente cansada de saquear siempre las mismas aldeas y ansiosa por más poder y dinero, Xena se lanza al mar como pirata. Con su barco y sus guerreros se dedica a saquear puertos esta vez y a conquistar aldeas marítimas ahora. Durante la conquista de Neápolis sus hombres le traen secuestrado a un joven noble romano. El noble, con gran don de palabra y convencido de que su destino es gobernar el mundo, la conquista y convence de que pueden ser cómplices, ya no sólo en su secuestro, sino en una serie de futuros pillajes. Xena se enamora y cae en sus redes, accede a pedir el elevado rescate que él le aconseja. Al comprobar que el romano no le ha mentido y cobrar el rescate, Xena se enamora aún más de él.

Al mismo tiempo que conoce a César, Xena descubre un polizón en su barco. Al verse atrapado, el pequeño polizón lucha por defenderse, llegando incluso a paralizar la pierna de Xena con sólo dos toques de sus rápidos dedos. Xena consigue dominarlo para descubrir que se trata de una extraña mujer. De aspecto egipcio y conversación gaélica M'Lila es apresada por la guerrera quien le pide que le enseñe a dominar los puntos de presión. Entre las dos mujeres rápidamente surge una amistad. Hasta que César hace su aparición de nuevo. Un soldado avisa a Xena de que a lo lejos asoma un barco romano. M'Lila aconseja a Xena que no se acerque, que César no es bueno y que muchísimo menos es su cómplice. Pero Xena está cegada por el amor que siente por el romano y le dice a sus hombres que no ataquen, confiando en los planes que en su día hiciera con el joven. Pero, desgraciadamente, M'Lila tenía razón y César traiciona a la guerrera. Tras abordar su barco y despojar a Xena de todas sus pertenencias, el joven romano manda crucificarla a ella y a sus soldados en la playa. Después ordena que se le partan las piernas como ejemplo para todo aquel que se atreva a atacarle a él o a Roma. Esa misma noche, con las piernas rotas y colgada de una cruz, Xena observa como una sombra acaba con los soldados que la custodian y la libera de sus ataduras. Se trata de M'Lila, que escapó de los romanos y se dispone a llevarla junto a Nicklio, un curandero hermitaño que vive en el monte Nestus.

Durante un tiempo M'Lila y Nicklio cuidan de Xena y le curan las piernas. Pero un día aparecen en la puerta unos soldados romanos. M'Lila se enfrenta a ellos para defender a su amiga pero los romanos terminan matándola. Es Xena entonces quien acaba con ellos con ayuda de los puntos de presión. Enloquecida por la muerte de su amiga, la guerrera promete que a partir de ese momento nace una nueva Xena, una Xena con un solo fin, la muerte.

Coja y llena de ira, Xena parte entonces hacia la zona central de Asia conociendo allí a Bórias, un atractivo guerrero. Al principio sólo son compañeros de batallas, quizá amigos, pero pronto se harán amantes, llegando Bórias a abandonar a su mujer y a su hijo, Belach, por seguir junto a Xena. Cabalgan entonces hacia el reino de Chin. Allí el poder está dividido entre dos casas, la casa de Ming, con el cruel Ming Tsu a la cabeza; y la casa de Lao, con la bella y dulce Lao Ma gobernandola en la sombra. De sus diferencias pretende hacer negocio Bórias, pero el guerrero es diplomático y prefiere las palabras primero y luego la lucha. En cambio Xena es violenta, cruel y muy impaciente. Xena y Bórias se reunen con Lao Ma. Xena observa lo fascinado que Bórias queda con el encuentro y se da cuenta de que Lao Ma ejercería una influencia civilizadora en el guerrero si ella no la alejaba rápidamente. Se enfrenta entonces a la emperatriz consiguiendo tan sólo que esta la venza fácilmente y que Bórias se enfurezca con ella y la deje fuera de sus planes. Realmente molesta y ansiosa por el poder Xena se decide a actuar por su lado. Secuestra al hijo del emperador Ming Tsu, el pequeño Ming Tien, y exige por el un alto rescate. Mientras dura el secuestro Xena se dedica a infundir miedo en el corazón del niño a quien ya se le ha educado en la cultura al terror y el poder que esto proporciona. Traicionada por Bórias, Xena queda insconsciente en manos de Ming Tsu en el momento de la recogida del rescate. El cruel emperador, la suelta en medio del bosque y le da caza como si se tratara de un animal salvaje. Pese a su cojera Xena corre todo lo que puede hasta que tropieza y cae dolorosamente. Sorprendentemente allí se encuentra Lao Ma quien le ofrece refugio en su casa. La guerrera accede y Lao Ma la protege de Ming Tsu, escondiéndola en su propio baño. En ese momento comienza una extraña amistad entre ambas mujeres. Lao Ma le cura las piernas a Xena y le enseña algo sobre la paz. También le explica que la base de sus poderes se encuentra en la ausencia de deseo e ira. Las enseñanzas de Lao Ma casi convierten a la guerrera, pero Xena aún no se ha desprendido de todo el odio que su corazón alberga. Muy al contrario, tras un encuentro en el que Lao Ma pretendía traer la paz para las casas de Ming y de Lao, Xena se deja ver por Ming Tsu, quien la reclama como de su propiedad. Bórias dice que ella le pertenece a él y Lao Ma que están en su casa. Xena, arguyendo que ella sólo se pertenece a sí misma, organiza un macabro juego de dados en el que quien gane tiene derecho a reclamar una parte del cuerpo de sus contendientes. Participan en él Bórias, Ming Tsu, Lao Ma y Xena, quien, evidentemente, gana. Como pago exige el corazón de Ming Tsu y para cobrarlo lo mata allí en medio, delante incluso de los ojos del pequeño Ming Tien. Después, y para destruir a la casa de Ming, trata de matar al niño, sin recordar que Lao Ma es su madre y que no se lo permitirá. Vencidos por la emperatriz, Bórias y Xena se marchan del Palacio.

Aún en el reino de Chin, Bórias le habla a Xena de una joven a quién ha secuestrado un señor de la guerra chino. Le comenta que la raptaron de una enorme isla al este de Chin y que su padre es muy rico y poderoso. El desafío de conquistar más tierras y la promesa de un elevado rescate convencieron a Xena de re-secuestrar a la japonesita y ser ella quien la entregara a su familia.
Cuando Xena y Bórias conocen a Akemi esta está aún en manos de su secuestrador. Kao, el señor de la guerra que tiene retenida a Akemi, la amenaza de muerte por mostrarse irrespetuosa hacia él ante sus invitados, Bórias y Xena. Akemi le dice que él no la matará porque Xena no se lo va a permitir ya que en su corazón sabe que pronto la amará y la convertirá en su alumna. Ante este comentario Bórias se echa a reir comentando que Xena es incapaz de amar. Sin embargo a Xena le atrae la muchacha y ofrece a su secuestrador una alta suma de dinero si se la entrega. El tipo le da la espalda y comenta que él con su propiedad hace lo que le viene en gana y que no es un buen día para hacer negocios. Mientras, Bórias le advierte que es mejor aceptar la oferta que enfrentarse a la guerrera. Él no lo hace y Xena le pinza el cuello. Bórias y Xena combaten con los secuestradores y Akemi la observa tranquila. Finalmente, tras vencer a todos, Xena se aleja con Bórias y con Akemi y avisa al secuestrador, que aún lleva el pinzamiento, que sólo le quedan diez segundos de vida.

Ya en el barco camino a Jappa, Xena comenta con Bórias que ha tenido un sueño, un sueño en el que conquistaba todas las tierras entre el reino de Chin y el de Britannia y que Akemi será su discípula. Para variar, Bórias se burla de ella insinuando que Xena no sería capaz de enseñar a un perro a ladrar. Para demostrárselo la guerrera enseña unos movimientos a Akemi y, golpeándola fuertemente, le da su primera lección, no confiar en nadie. Poco después Bórias se queda en el barco mientras Akemi y Xena desembarcan en un bote y se acercan a la costa de Jappa. Mientras se dirigen a su destino Xena y Akemi comparten conocimientos, sentimientos y pensamientos. Hablan de amor, de paz y de guerra y Akemi le regala unos versos románticos a la guerrera, que está sumamente impresionada por la joven. Xena y Akemi caminan por un cementerio y la joven japonesa comenta que pretende visitar la tumba de su abuelo. Xena enfadada por lo lentas que van las cosas levanta su espada para cortarle la cabeza a Akemi, que está de espaldas a ella. La joven siente los pensamientos de Xena y retira el pelo de su cuello para facilitarle las cosas pero le comenta que tal y como Xena escucha todos los sonidos ella puede oír cosas que Xena no puede. Después comienza a hablarle a su abuelo. Le dice que tenía razón que Xena era una gran guerrera, una buena maestra y mejor modelo, pero que necesita una espada mejor, una katana. Entre su valentía y el comentario de la espada Akemi capta la atención de Xena lo suficiente como para que se replantee el matarla. Tras ello Akemi lleva a Xena al lugar donde está la gran katana y consigue que la guerrera se enfrente y luche con sus guardianes por ella. De vuelta al camino Xena y Akemi siguen compartiendo sentimientos y vivencias y la joven aprovecha el cariño y la confianza para pedirle a la guerrera que le enseñe a usar los puntos de presión. Xena, sorprendida y confusa por tanta admiración de parte de Akemi le enseña lo que le ha pedido.

Pocas semanas después de conocerse las dos mujeres llegan a la fortaleza del padre de Akemi, Yodoshi. Una vez dentro del palacio Akemi ataca a su padre con los puntos de presión ante la sorpresa de Xena. Mientras su padre muere, Akemi le reza a su madre, a sus hermanas y hermanos y a sus abuelos, muertos todos a manos de Yodoshi. Confiesa entonces que todo es parte de su venganza. Xena se preocupa entonces por su dinero, por el rescate que la ha llevado a ese lugar. Akemi sale del palacio y se arrodilla en el suelo, le dice a Xena que quiere morir con honor y que ella tendrá que ayudarla cortándole la cabeza, quemando su cuerpo y llevando sus cenizas a Higuchi, la aldea donde descansan los restos de toda su familia. En su confusión Xena ve como su amiga utiliza los puntos de presión sobre su propio cuello y se debate entre salvar su vida o hacer lo que le ha pedido. Finalmente Xena cumple con la última voluntad de Akemi y le corta la cabeza. Borracha de sake, disfrazada y desolada Xena llega a Higuchi con las cenizas de Akemi para enterrarla junto a sus familiares. Los aldeanos, conocedores de las últimas hazañas de la joven japonesita, se niegan a que una parricida sea enterrada en su aldea. Xena se enfrenta a ellos sin mucho empeño y en un tropiezo las cenizas de Akemi se esparcen con el viento. Ciega de dolor, tratando de liberarse de los aldeanos, Xena bebe un trago de sake y lanza fuego sobre ellos. Por desgracia el fuego prende una casa y, mientras Xena se aleja sin darse cuenta de lo que pasa a sus espaldas, el viento aviva el fuego incendiando toda Higuchi. En dicho incendio murieron cuarenta mil personas. Yodoshi, rechazado por el infierno debido a su infinita maldad, convertido ahora en el Señor de las Tierras oscuras, devora las almas de todos los muertos alimentando así la crueldad de su espíritu. Sólo un espíritu será capaz de vencerlo, pero esa es otra historia. Xena regresa a su barco con Bórias y juntos abandonan Jappa rumbo a Siberia.

Una vez en tierras siberianas, los dos guerreros deciden enfrentarse a las amazonas del Norte. Bueno, Xena lo decide y Bórias se ve arrastrado a ello en contra de su voluntad. Casi por casualidad Xena conoce a Alti, una chamanesa que ha sido expulsada de su tribu por lo poderosa que es y por su fijación con el mal. La mujer va acompañada de Anokin una joven que enseguida cautiva a Xena. Alti inicia a Xena en las técnicas del chamán cuando, tras una batalla, Anokin muere y Xena llora la pérdida de su amiga. Alti lleva a Xena al mundo de los muertos para que vuelva a ver a Anokin pero esta la rechaza porque la culpa de haber ensuciado su alma. Momento que aprovecha Alti para influenciar a Xena y convencerla de que ella, con los poderes del chamán, puede convertirla en la Conquistadora de Naciones. Para ello Xena tendrá que asesinar una por una a las integrantes del consejo de las amazonas. Xena no duda un momento en hacerse amiga de Cyane, la reina amazona, y una vez ganada su confianza, traicionarla y asesinarla. Esto le confiere a Alti un poder que Xena ni siquiera imagina y que descubrirá muchos años después. Otra de las cosas que Xena casi hace por Alti, es matar a una pequeña niña que Bórias salva, Otere. La chamanesa le dice a Xena que si no la mata esa niña le quitará todo su poder en el futuro. Finalmente Bórias consigue que Xena rechace a Alti y esto hace que la chamanesa lance una maldición sobre el hijo que Xena ya espera. Solan no conocerá ni a su padre ni a su madre. Pero antes de marchar Alti le habla a Xena de la Piedra de Ixión y le dice que con esa piedra en su poder se convertirá en la Conquistadora de Naciones.

Xena decide ir en busca de dicha piedra enfrentándose a los centauros si es necesario. Pero lo que no se imagina es que también tendrá que enfrentarse a Bórias, quien se ha dado cuenta de que esa piedra es demasiado peligrosa en manos de una persona como Xena. El guerrero termina poniéndose del lado de los centauros y en contra de la madre de su hijo.

La noche del parto, Bórias regresa al campamento de Xena con la intención de hablar con ella pero Satrina, la esclava personal de Xena, lo intercepta y le clava una daga dejándolo malherido. Mientras ella atiende a Xena en el parto de Solan, Dagnine, un soldado de Xena, remata al pobre de Bórias cuyo único anhelo es llegar hasta Xena y ver a su hijo. Satrina, con Xena y el pequeño Solan, huyen de la aldea que está siendo atacada por los centauros, en el mismo momento en que Bórias muere. Esa misma noche, conocedora de los peligros que acosarán a su hijo si se queda con ella, Xena entrega el bebé a Kaleipus, el jefe de los centauros, que lo recibe por ser hijo de Bórias.

Sin Bórias, sin Solan y sin ejército, esta es la época en que probablemente Xena parta hacia las tierras del Norte y allí conozca a Odín. Xena encuentra al Rey de los Dioses daneses crucificado en un árbol. Odín trata infructuosamente, de acabar con su inmortal vida. El motivo es que él es el rey de los dioses y su obligación es llevar la paz a las tierras nórdicas, pero una y otra vez estas se enzarzan en guerras y él ya está cansado de luchar. Xena le muestra el placer de la batalla, el poder de la sangre, el miedo y el dinero, dándole así un nuevo incentivo a la vida del dios. Éste, como agradecimiento la nombra valkiria. La guerrera se propone conseguir oro del Rhein, un metal precioso que le da a quien lo posea el poder de un dios, y para ello enamora y engaña al Rey de los dioses. Xena, desde el primer momento, se lleva mal con Grinhilda, la líder de las valkirias. La pasión por la guerra y la violencia de Xena no convencen a la valkiria y así se lo expresa a Odín. Pero el dios la sorprende dándole la razón a Xena y Grinhilda le dice que si así piensa ella ya no tiene nada que hacer con las valkirias. De ese modo Xena pasa a ser la líder de las valkirias y la amante de Odín. Usando su amor como escudo Xena indaga con el dios el paradero del oro del Rhein. Odín le explica que el oro tiene una maldición, sólo podrá dominarlo quien haya desterrado el amor de su corazón. Debido a esa maldición y convencido de que Xena le ama, el dios le confiesa a la guerrera donde y cómo encontrar el oro. De todos modos a ella no le servirá de nada, piensa el dios. Grinhilda descubre que Xena está buscando el Rheingold y va a avisar a Odín de ello, para descubrir que fue el mismo dios quien le dijo donde buscar. Grinhilda le abre los ojos y le convence de que le devuelva el liderazgo de las valkirias y así acabará con Xena. Se desata entonces una lucha entre las valkirias y la guerrera. Xena mata a tres de ellas antes de enfrentarse a Grinhilda, ambas mujeres caen desde los caballos voladores y por suerte se salvan gracias a los árboles. Una vez en el suelo, Xena tiene la oportunidad de matar a Grinhilda pero tan sólo la deja inconsciente. Después marcha al Rhein en busca de las náyades, las nifas que protegen el Rheingold. Cuando las encuentra Xena se hace amiga de una de ellas y la convence de que le muestre el oro para así poder convertirse en una ninfa y poder "jugar" con ella. Una vez con el oro en su poder Xena forja un anillo pero Grinhilda se lo arrebata. Xena, consciente de que Grinhilda ama a Odín, le dice que se lo devuelva, que las runas dicen que a menos que haya desterrado el amor de su corazón el poder del anillo destruirá todo lo que aprecia. Pero Grinhilda le contesta que las runas también dicen que cualquiera que lleve el anillo podrá tener la fuerza de un dios antes de que su poder destructivo lo alcance. Grinhilda confía en tener tiempo de vencer a Xena antes de que el anillo lleve a cabo su maldición. Pero fracasa y termina convertida en un horrendo monstruo, perdiendo así lo que más ama, su humanidad y su belleza. Xena le corta el dedo en el que lleva el anillo y le roba el collar con la hebilla forjada por el mismo Odín. Planea encerrar al monstruo en una mina para que así sufra por años la condena a la que el anillo la ha sometido. Pero algo falla y Grinhilda, ya encerrada, arrebata el anillo a Xena, quien, sabiendo que nada puede hacer, escapa de allí. Treinta y cinco años tardará Grinhilda en desterrar el amor de su corazón y utilizar el poder del anillo para liberarse a sí misma y a su hijo de la prisión en la que Xena los encerró.

Es probable que después de esta experiencia, ya sin la confianza de Odín y aún sin ejército y totalmente sola, Xena partiera hacia la zona de la Galia. Allí conoce y se hace amiga de Boadicea, reina de la tribu de los iceni. En realidad Boadicea creía que Xena era su amiga pero la guerrera iba sólo en busca de un nuevo ejército. Dejó que pensara lo que quisiera hasta que se hizo con el mando de sus hombres. Después la guerrera mandó a matar a Boadicea quien consiguió escapar y unió sus fuerzas con las de Prasútagus, rey de los elicenos, para atacar a Xena. La guerrera los derrotó y ellos se retiraron al norte de Britannia. Tras eso y con un nuevo ejército Xena partió de nuevo rumbo a Grecia.

Sería más o menos en esta etapa donde Xena hace amigos y enemigos, tales como Goliat, Gareth, Eurídice, Orfeo, los dueños del arca mágica… A partir de ese momento hay un periodo de tiempo bastante incierto. En ese tiempo pasan cosas como su unión con Draco, su lucha contra los cíclopes, los saqueos en los que sacrifica a gente como creía haber hecho con Thalassa, etc… También es lógico pensar que en ese momento se diera su relación con Marcus y el intento por parte de Xena de tomar la ciudad de Corinto. Ciudad que es defendida por los centauros bajo el mando de Tílydus, el padre de Phantes. En esta batalla Xena perdió medio su ejército. La batalla más sonada de Xena fue la batalla de Torentz en la que su ejército mató a diez mil hombres. Y uno de los peores encuentros de la carrera de Xena es cuando su ejército marcha hacia el oeste. La avanzadilla que manda entra en un barranco y allí caen en una emboscada de las Hordas. La mayor parte de su ejército pasó todo el día tratando de llegar hasta la avanzadilla mientras podían oír los gritos de sus compañeros aún más fuertes que el fragor de la batalla. Cuando finalmente Xena alcanza el lugar que donde sus hombres habían tomado posiciones contra las Hordas lo único que encuentra de sus soldados son los huesos sangrientos y rotos.

Tras esto y con lo que le queda de ejército Xena se establece en una fortaleza llamada Elysia donde sigue reclutando soldados para sus planes de conquistar Grecia. Para poder llevar a cabo dichos planes necesita deshacerse de Hércules así que trama un plan y se hace pasar ante Iolus por una buena guerrera que lucha contra un malvado señor de la guerra. Xena logra distanciar a Iolus de Hércules, seduciendolo, haciéndole sentir celos e inflándole el ego. Pretende que Iolus se enfrente al héroe y que Hércules en dicho enfrentamiento matara a Iolus. Cuando Hércules se diera cuenta de que había asesinado a su mejor amigo, estaría tan destruido que el ejercito de Xena podría acabar con él fácilmente y así ella podría entonces conquistar la región de Arcadia. Pero su plan falla ya que la amistad de los dos héroes es muy fuerte. Viendo que las cosas se ponen feas para ella, Xena salta sobre su caballo y les dice que esa no será la última vez que se vean.

Tiempo después, Darfuss, el lugarteniente de Xena, harto de que Xena no quiera matar ni a mujeres, ni a niños, ni a bebés y de permitir a los aldeanos abastecerse y que así puedan sobrevivir, la traiciona y pone al ejército en contra de Xena cuando la Princesa Guerrera salva a un bebé de ser asesinado por el lugarteniente. Entonces fuerza a Xena a pasar una terrible prueba; deberá pasar entre sus exsoldados mientras estos le golpean duramente. Al final, Xena acaba tan mal que Darfuss la da por muerta, pero no lo está y jura vengarse de él. Mientras tanto, Hércules decide acabar con el ejército de Xena. Salmóneus se ve involucrado y es el primero en darse cuenta que Xena ha cambiado. Cuando se entera de que esta quiere vengarse de Darfuss y que Hércules quiere hacer lo mismo, le sugiere a Xena que se alíe con Hércules para acabar con Darfuss. Xena, aún muy orgullosa, se niega a aliarse con Hércules y decide hacerlo a su manera. Al final de una lucha entre Xena y Darfuss, esta logra matarlo. Pero Darfuss es un aliado de Ares y este le devuelve la vida. Poco tiempo después, ya cambiada, Xena decide enfrentarse a Darfuss y acabar con él definitivamente. Hércules y Salmóneus deciden ayudarla. Iolus sigue desconfiando de Xena pero Hércules le convence de que ha cambiado. Pese a lo mal que se llevan Xena le salva la vida a Iolus y Iolus a ella. Tras mucho luchar con él Xena, Hércules, Iolus y, como no, Salmóneus, acaban con Darfuss y con Gragus, la mascota de Ares. Es en esta aventura cuando Hércules y Xena intiman. Tras despedirse de los dos héroes y del comerciante, Xena comienza su camino en busca de sí misma.

Un día, en una aldea que ella misma destruyó, un niño le pide comida, ella le pregunta por sus padres y el crío le dice que los mató Xena que bajó del cielo en un carro de fuego. Ella entiende que para ese niño ella representa todo lo que le da miedo y decide abandonar las armas. De ahí se dirige a Anfípolis donde pretende pedirle perdón a su madre. En el camino se detiene a enterrar su espada, su armadura y su chakram, y en ello estaba cuando escucha gritos y los ruidos de una lucha. Xena se acerca al lugar para ver como los hombres de un antiguo señor de la guerra conocido suyo están secuestrando a unas mujeres. De entre ellas sale una joven que lucha con fiereza y se enfrenta a los esclavistas, ofreciéndose a cambio de sus vecinas y amigas. Xena se decide a ayudar a esas personas y termina venciéndolos. Conmovida por la guerrera Gabrielle lleva a Xena a su casa para curarle las heridas. Una vez allí le pide que la lleve con ella, pues no se siente parte de su pequeña aldea, Potedaia. La joven se presenta como Gabrielle. Xena se niega a llevarla consigo pero Gabrielle la sigue hasta Anfípolis donde, con su lavia, convence al pueblo entero de que Xena ha cambiado y evita que la lapiden. También le ofrece su amistad cuando la guerrera más sola se siente. En pago de lo que la joven ha hecho por ella, Xena permite que Gabrielle se quede a su lado sin saber que aquella pequeña bardo se convertiría en su mejor amiga, su alma gemela y, según muchos piensan, su amor.

El resto sospecho que tod@s lo conocéis perfectamente ;)