CRÓNICA
Aunque arrancó de manera prometedora el Gran Premio Peugeot de Carrilanas no pudo concluir como todos esperábamos debido a que la prueba cronometrada del domingo tuvo que ser suspendida por la lluvia y el viento.
Todo un temporal que hacía que el asfalto resbalara hasta hacer imposible el descenso de cualquiera de los vehículos.
Aún así el sábado, en la jornada de entrenamientos se vieron imágenes espectaculares. Los 1,2Km de descenso a Cala Salada nos ofrecieron velocidades punta altísimas, derrapes, trompos e incluso numerosos accidentes que gracias a las protecciones habilitadas en las curvas no tuvieron consecuencias.
Los participantes disfrutaron de emociones fuertes y el público de un gran espectáculo y por ello ya se piensa en buscar fecha para realizar el descenso que tuvo que ser suspendido.
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