Su casco urbano nos da idea de una aldea que en
su día fue populosa, ya que está formado por 139 viviendas y 5
locales. Sin embargo, de estas viviendas, sólo 34 están ocupadas
permanentemente, mientras que otras 105 son ocupadas con carácter
temporal. En total son 85 habitantes, lejos de los 494 residentes
que figuraban en el censo de 1950. A estos 85 habitantes hay que
sumar los 19 que residen en caseríos diseminados por las cercanías
del Cabriel (Casilla de Moya, El Tochar, Tamayo y El Retorno)
y que hacen un total de 104 habitantes. En su casco urbano destaca
la calle principal llamada de Marín Lázaro, larga y ancha, que
acaba en la Plaza de San Antonio Abad. Ésta es una plaza bonita,
de factura castellana, que sorprende por su amplitud. La plaza
se halla presidida por la Iglesia de San Antonio Abad y posee
una fuente en el centro con una imagen de la Virgen de Fátima.
Varias calles destacan con fuertes desniveles que en algunos casos
son solucionados con escaleras, como por ejemplo la calle de la
Costerilla. La Iglesia erigida en 1922 e inaugurada el 10 de marzo
de1924, está dedicada a San Antonio Abad, dispone de una recia
torre-campanario y en su interior destacan las tallas del Corazón
de Jesús, San Antonio, Virgen de Fátima y últimamente también
se ha incorporado la de la Virgen de los Desamparados. Los servicios
religiosos anteriormente estaban atendidos por el párroco de Venta
del Moro o por propios párrocos residentes en la aldea (D. Fidel
Haya, D. Valentín, D. Javier), pero hoy en día están a cargo del
cura de Villargordo del Cabriel. Actualmente la iglesia está reconstruida.
Dispone también de un centro cultural y médico inaugurado en 1993,
donde una vez a la semana presta sus servicios el médico y el
practicante. Al lado del centro médico se halla el campo de fútbol
inaugurado hace cuatro años. El único comercio abierto es un estanco
que hace funciones también de tienda de comestibles y un bar que
funciona los fines de semana. A la entrada de la aldea se encuentra
la bodega cooperativa de San Antonio Abad, fundada en 1961 y ampliada
en 1971-72, con una capacidad de vinificación de 1 millón y medio
de kilos de uva. Dispone también de cementerio construido hacia
1922 aproximadamente. La única carretera que la conecta es la
que procede de Venta del Moro y que muere en Tamayo, pasando por
la Casilla de Moya. Construida en dos fases en los años 20 y principio
de los 30, se caracteriza por su sinuosidad y la belleza de su
paisaje. Esta carretera también da a una pista asfaltada que continua
hasta Los Cárceles pasando por El Tochar y que a mitad de recorrido
deja a la derecha el camino y vereda de Vadocañas por la Fuente
de la Oliva. Otros caminos que parten de la misma aldea llevan
a Casas del Rey y Casas de Pradas. Hasta hace pocos años una línea
de autobuses partía todas las mañanas desde Casas de Moya hasta
Valencia regresando por la tarde. Sin embargo, actualmente se
produce únicamente dos días a la semana.
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