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A Cebreros
Este soneto es para ti, Cebreros,
viña gigante en arrogante brío,
que corta el aire en el otoño frío
proveniente de allá, por los cerveros.
Un trajinar de gente, los primeros
en bajar por el valle hacia el río,
escabroso es el camino y sombrío,
y a pesar de todo bajan certeros.
Van a cortar esas uvas lozanas,
llevando a las bodegas con cariño
para ser exprimidos los racimos.
Ya lo hicieron también con las tempranas.
El lagar se encargó de hacer el vino,
la cuba de transformarlo en divino.
Francisco Prieto
Cebreros 4/10/1970
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