A
Josefina
¡ Que
sorpresa es ver tu cuerpo tan hermoso !
volcán de fuego que vacía la
tierra.
Me arrastra de espaldas,
me empuja al abismo,
me sacude por fuera,
me mata hacia dentro
por estar contigo.
Tus brazos son mis brazos
que tiemblan formando dos
lazos.
Cerrando nuestros cuerpos
con un beso y un abrazo.
Tu pecho late ardientemente
entre la dulce mirada
que al pronunciar tu nombre,
Josefina, siente.
El fuego de tus labios
traspasa mi mente.
¡ Que flechazo !.
- Nunca he amado tanto –
que no nos roben nuestros
gozos
y pierdan su encanto
nunca, Josefina, he amado
tanto.