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Hombres que en esta vida estáis
lamentando estas condenas,
por las cosechas perdidas,
por las labores bien hechas;
habiendo labrado el campo
terminando las faenas,
dejándose media vida
en aquella espesa tierra,
por cotidianos disgustos,
calamidades y penas,
por el tramo recorrido
de la edad,
ya destrozados,
por todo lo que han perdido,
esa última cosecha.
El corazón le han partido
y la vida....
destrozada y maltrecha.
No les salen ya palabras
de su garganta deshecha,
les ahoga los sollozos
por la terrible tormenta.
Francisco Prieto
Cebreros
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