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A las seis de la
mañana se levantan,
cuando va despuntando el alba.
Han preparado su almuerzo:
Un puchero de patatas,
algunos huevos cocidos,
chorizo y bacalada,
algún trozo de panceta
y costillas adobadas,
con la botella del vino,
o bien, repleta la bota,
sin que les falte el agua
y el pan para la jornada,
metidos en las alforjas.
Preparados los aperos,
con la cincha y con la manta
la mula está aparejada,
que descansaba en la cuadra.
Han cogido los picos y las azadas,
tijeras y tijerones,
que con paciencia y con calma
van metiendo en los serones.
Y mientras tanto en las casas
las mujeres se levantan
a preparar las viandas
que les conforte el camino
y les repare las fuerzas
que van a necesitar.
Salen los labradores,
han dejado ya sus casas,
montados en recias mulas,
de aperos ataviadas,
van con rumbo a sus campos
a realizar su labranza.
Francisco Prieto
Cebreros, 29-3-1967
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