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Qué hondo el desgarro del silencio.
Qué agónico es el tiempo en esta noche.
Qué temor al salir hoy todos de casa.
Qué macabras las escenas hoy plasmadas.
Qué vacío de paz causado en las vías.
Qué manos miserables y despiadadas.
Qué horror nos encoge hoy el alma.
Qué tristeza cuando la humanidad entera
tiembla.
Qué voz ahogada en el vacío.
Qué sombras colmadas de suspiros.
Qué clamor de rabia aún contenido.
Qué sensación ese silencio en el camino.
Qué miradas se cruzan en el metro.
Qué desesperación devorando los minutos.
Qué dolor de esa muerte en la distancia.
Qué gritos bajo los hierros retorcidos.
Qué pena por tanto sufrimiento.
Qué centenares de vidas hoy segadas.
Qué mentes pueden ser verdugos de esas
gentes.
Qué lagrimas desde el cielo derramadas.
Qué forma de destrozar los corazones.
Qué once de marzo ha nacido.
Por qué existió el 11- M. ?
Francisco Prieto
Villaviciosa de Odón, 17-3-2004
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