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Un 23 de
Noviembre
Sonó el
despertador, muy de mañana ,
veintitrés de
noviembre del año dos mil dos.
Un maletín, poco
equipaje.
Una camioneta,
un subterráneo,
nuestros pasos
cortos rompen el silencio
de una calle
desierta.
Una sala de
espera ;
la impresión de
unos datos
en un ordenador.
Una habitación,
una cama, un
televisor.
Despojado de
todo.
Una bata verde
es mi posesión.
Un control y
otro control,
un termómetro
y luego la
tensión.
Una silla de
ruedas
para un corto
trayecto;
aparcado en un
gélido pasillo.
Una voz rasga el
silencio,
"en diez minutos
entras".
Por mi cabeza
pasan mil pensamientos.
¡ Qué lento
corre el tiempo !
Una efímera
ilusión
me corre por las
venas,
se dispara el
corazón
tumbado en la
camilla.
Un goteo, la
tensión ,
una mascarilla ,
un resplandor.
Esto es un
tormento.
No recuerdo
nada,
todo se ha
acabado.
Ya no siento
nada.
¿ Estaré yo
muerto ?
El reloj ha
saltado
al menos dos
horas
en el quirófano,
allí dentro.
¿ Fue una
pesadilla
o he tenido un
sueño ?
En el pasillo
a mi mujer he
visto,
y con ella a mi
hijo,
con nubes en los
ojos
sin estar
despierto.
Francisco Prieto
30/11/2002
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