En la plaza de mi pueblo
hay un árbol milenario,
que pequeños y mayores
todos llaman: El Alamo.
Está muy bien situado,
muy cerquita de la Iglesia,
la cual hasta no hace mucho
y muy frente de él
tenia su principal puerta,
por donde salíamos de Misa
Domingos y días de Fiesta,
y formábamos tertulia
bajo su sombra fresca
A ti, Alamo, quiero dedicarte
mi cariño y mis recuerdos,
desde aquí, desde muy lejos,
¿Y quien como yó no tiene
de ti tan gratos recuerdos?
Tú que vistes bautizar a
miles de hijos del Pueblo
de tantas generaciones,
que cuando íbamos creciendo
cual grupo de gorriones
corríamos hacia la plaza
al salir del colegio.
Tú que has sido fiel testigo
de miles de casamientos,
que has visto despedir
a tantos de nuestros muertos,
tú que has visto al labriego
caminar muy de mañana
con sus yuntas
y sus arados romanos
a donde dejó la besana.
Tú pedestal ha servido
de estantería de comercio
del vendedor ambulante que
llega aquí, a nuestro pueblo
Tú que has sido presidente
de un sin fin de corridas
típicas de este pueblo;
y también tu pedestal
nos servia de burladero.
!No hay un solo hijo del pueblo
que no pueda recordarte!
Hasta Santa Ana bendita
todos los años en su fiesta
sale a hacerte una visita.
Nuestra Santa Ana bendita
a rendir nuestro tributo
el día veintiséis de julio
junto a ti nos aglomera,
a los que vienen de fuera .
Tu que viste aquellos bailes
que con tamboril y gaita
Domingos y días de Fiesta
se formaban en la Plaza.
!Que bailes de Carnaval
con castañuelas y jotas
haciendo bellos disfraces
formaban mozos y mozas !
Otros el valioso traje
que sacaron de sus arcas,
el bonito traje charro
tan propio de Salamanca
Yo te conocí un día
con tus corpulentas ramas,
mas altas que la Iglesia
de lejos se divisaban.
Cierta noche un vendaval
tus fuertes ramas desgarra
y triste, muy triste quedó
EL ALAMO DE LA PLAZA
julio de 1982 AMBROSIO DUQUE para quinta del 53