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En ese lugar, el día 12 de julio de 1886, se firmó un tratado entre los principales chiuj saharauis de la región y la Sociedad Española de Geografía Comercial en el que se acordó que una extensa región del Sahara quedaba bajo la protección de España. Alcanzar ese lugar y conseguir dicho tratado, fueron los objetivos de la expedición de la "Comisión Científica Cervera-Quiroga".
Además de los objetivos políticos, la expedición permitió ampliar el escaso conocimiento geográfico y científico que se tenía de la región. Cervera, Quiroga y Rizzo fueron los primeros europeos que, partiendo de Río de Oro, siguiendo el Trópico de Cáncer, atravesaron el Guerguer y el Tiris, llegando hasta el Adrar-et-Tmarr. Las dificultades, riesgos, amenazas, enfermedades y sufrimientos que afrontaron, confieren a su expedición un carácter épico.
Un grupo de personas e instituciones, coincidiendo con el 120 aniversario de aquella gran aventura, estamos trabajando en varias iniciativas y proyectos para conmemorar la expedición de 1886 y darla a conocer a la sociedad española. Entre estos proyectos planteamos realizar un ciclo de conferencias y un viaje a la región de Iyil para visitar los lugares que recorrió la expedición.
Después de recopilar y estudiar la documentación surgió un problema. Las coordenadas que nos dan de ese lugar están referidas al meridiano de la isla del Hierro y al elipsoide al uso en la época. El problema era la latitud. En los mapas actuales, tal latitud corresponde a un punto situado a unos 30 o 40 Km al sur de las salinas de la sebja de Iyil. La utilización de un elipsoide distinto del que se utiliza actualmente, no explica, cerca del trópico, tal diferencia de Km. Pensamos que tuvo que haber algún error en la medición o en la trascripción de la latitud. En su relato, Cervera comenta: "las observaciones astronómicas, topográficas, científicas de todo genero, se hacen con dificultad en países de árabes. Es preciso ocultar los instrumentos, la cartera de apuntes, el lapicero: todo les infunde recelo y desconfianza". Para preparar el viaje a la región de Iyil, no quedaba otra solución que ir allí para localizar el lugar en el que se firmó el tratado.
Y así lo hicimos. En mayo, Javier Lario, Luis Miguel Tordesillas y yo, que ya habíamos viajado juntos por el Sahara, realizamos un viaje a Iyil para localizar el lugar exacto en el que se firmó el tratado. Nos hubiese gustado repetir el mismo itinerario de la expedición de 1886. Pero la actual situación del Sahara Occidental no lo permite. Un muro militar, infranqueable, en situación de alto el fuego desde hace muchos años, lo divide de norte a sur. A pesar de ciertas limitaciones, hemos repetido la parte final del itinerario y localizado lugares concretos por los que pasaron hace 120 años. La experiencia nos ha reafirmado la admiración por aquellos expedicionarios.
Teníamos dos posibilidades para llegar al territorio de Iyil: una, desde Tindouf en Argelia, y la otra, desde Nouadchoc en Mauritania. Ciudades en las que se encuentran los dos aeropuertos más cercanos. Pero la proximidad es relativa, desde cualquiera de ellos hay que recorrer unos 1.500 kilómetros por el desierto para llegar a Iyil. Elegimos ir desde Tindouf. Allí tenemos viejos amigos saharauis que nos acompañarían y nos proporcionarían el vehículo y la ayuda necesaria. Llevábamos los mejores mapas disponibles, dos GPSs y un teléfono vía satélite, pero el desierto requiere el conocimiento del terreno y de sus habitantes. Tres saharauis, Rahmani, Haia y Hassan nos acompañaron, sin su ayuda ni lo hubiésemos intentado. También la expedición de 1886 estaba dotada de los mejores medios de la época, pero les acompañaban dos tiradores del Rif: Hach Abd-el-Kader y Hamed-Hach-Sahara, a los que, en parte, también debieron su éxito, como así lo reconocieron.
El día uno de mayo, al atardecer, salimos de Tindouf. Cargamos el coche hasta los topes con comida, agua y gasoil, lo que nos permitía autonomía y una cierta tranquilidad en caso de avería. Durante buena parte de la noche recorrimos unos 200 Km por las duras pistas de la hamada, acampamos en la frontera con Mauritania. Nos pusimos en marcha antes del amanecer, debíamos atravesar algunos ergs , zonas de arena fina, y eso sólo se puede hacer cuando la arena no está muy caliente. Al atardecer, después de recorrer más de 700 Km, llegamos a Zouerat. Antes de llegar pudimos observar las impresionantes minas de hierro a cielo abierto, las mayores del mundo, y la vía del ferrocarril que saca el mineral desde allí hasta el puerto de Nouabidou.
Para localizar el lugar: "…en el territorio de Iyil, a 5 km SE del pozo El Auiy, en la posición de 22º 28´ 0´´ lat N y 5º 19´ 6´´ long E de Hierro…", disponíamos de los mapas actuales, del croquis de Cervera y Quiroga y de los relatos de la expedición. El croquis de Cervera y Quiroga contiene el itinerario de la expedición con la altimetría y representación de las montañas y de los pozos por los que pasaron. El croquis señala la posición del pozo de El Auiy, la del campamento y representa las montañas de los alrededores. Por ello sabíamos que el campamento estuvo en una elevación, en una montaña aislada y con un perfil muy peculiar. Este peculiar perfil y su posición respecto al pozo, nos permitiría identificar el lugar. Según los mapas actuales, que no tienen una altimetría exacta, hay varias montañas al este de las salinas y al sur del pozo, una de ellas tenía que ser. Nuestros amigos saharauis nos contaron que en esa zona estaba el Tenticrat Assara, una montaña dedicada tradicionalmente a las reuniones de los Chiuj de las tribus del Sahara, en particular de la tribu de los Erguibat. El lugar para el encuentro con la expedición Cervera-Quiroga, lo habían decidido Uld-el Aidda y los demás chiuj saharauis, por lo que era muy probable que eligiesen el Tenticrat Assara, un lugar tradicional para sus reuniones.
Dedicamos el tercer día a buscar el lugar. Para poder identificarlo confiábamos en la representación de las montañas de los alrededores y en el perfil que se deducía de las curvas de nivel del mapa-croquis de Cervera y Quiroga. Salimos de Zouerat y rodeando el macizo donde están las minas de hierro llegamos a Cderic. Desde allí, fuimos hacia el norte, en dirección al pozo El Auiy. A nuestra izquierda, a lo lejos, se veía la superficie blanca de las salinas de Iyil. A nuestra derecha, un conjunto de montañas aisladas, desperdigadas por un llano de arena, una de ellas tenía que ser. Cuando veíamos una que, por el perfil que nos presentaba, pudiera ser, nos dirigíamos a ella, a ver su interior. Por el mapa sabíamos que la montaña buscada era mas o menos hueca. Los dos primeros intentos fueron inútiles, no eran la montaña que buscábamos.
La arena cubre las laderas de las montañas. En un intento de subir a una de ellas nos quedamos atascados. Tuvimos que echar mano de las palas para poder salir. No fue la única vez que tuvimos que hacerlo durante nuestro viaje. En una ocasión tuvimos que hacer noche y esperar a la mañana siguiente para, con la arena fría, sacar el coche. Una parte del trayecto la tuvimos que hacer sobre la vía del tren minero para evitar quedar atascados.
Nos dimos cuenta que habíamos asumido, sin razón para ello y basados en la costumbre de ver los mapas, que el mapa de Cervera y Quiroga seguía la cuadricula norte-sur, en la vertical, y este-oeste, en la horizontal. Lo que nos confundió sobre el terreno. En realidad, el mapa histórico estaba inclinado respecto al eje norte-sur.
Decidimos dirigirnos al pozo El Auiy, un punto claro en todos los pamas y de referencia para el lugar que buscábamos. Es un pozo en medio del llano, sin ninguna sombra, en el que abrevaban algunos camellos. Está muy cerca de la enorme extensión blanca de las salinas de Iyil. Una fina capa de sal cubre toda la superficie, Quiroga la describía de la siguiente manera: "..sonaba como a vajilla rota sobre la cual se caminase, bajo los pies de los hombre y los camellos." . Las salinas siguen produciendo sal gema, de la misma manera que en 1886. Pudimos comprobar que, actualmente, sigue estando vigente la descripción de Quiroga: "Un moro, por cuyas venas corre sangre de negro, arranca sal en forma de losas de 0,80 metros de largo, 0,20 de ancho y de un grueso de capa de 0,07". La única diferencia es que ahora cargan las losas de sal en un destartalado camión y entonces lo hacían a los lomos de camellos.
Desde el pozo, tomamos dirección sureste, según el relato de Cervera, en esa dirección y a 5 Km montaron el campamento. En dicha dirección solo se veía una montaña y a ella nos dirigimos. El día avanzaba y empezaba a hacer bastante calor. Paramos junto a unas jaimas de pastores. Nos confirmaron que la montaña a la que nos dirigíamos era el Tenticrat Assara. Compramos un cabrito y, tras degollarlo mirando a la Meca, nos lo asaron al estilo saharaui. Al atardecer, después de haber comido y dormido un poco, nos acercamos al Tenticrat Assara. Estábamos a 8 Km del pozo. Distancia mayor que los 5 Km que separaban el campamento del pozo según el relato. Pero en esa dirección, entre el pozo y el Tenticrat Assara, no hay ninguna otra montaña. La rodeamos, comprobamos que el perfil correspondía con las líneas de nivel del mapa-croquis. Subiendo desde el oeste, nos dirigimos a la cota mas baja de su perfil, llegamos arriba y pudimos comprobar que, efectivamente era una montaña hueca. En su interior se podría montar un campamento de mas de mil jaimas que no se vería desde el exterior. Nos imaginamos al fondo, hacia el sur, a dos Km, el campamento de Uld-el Aidda y los demás chiuj . En la zona norte, donde estábamos, debería situarse el campamento de la expedición. Montamos nuestro campamento e hicimos noche allí. Habíamos localizado el principal objetivo de nuestro viaje.
Nuestro viaje por el Sahara continuo diez días más antes de regresar a Tindouf. La mayor parte de ellos por el Tiris, región comprendida entre las salinas de Iyil y Aussert. Buscamos los lugares por los que pasó la expedición en 1886. Localizamos los pozos de Jair-Allah y de Teniulek citados en los relatos y que figuran en el croquis. Tampoco fue simple ni sencillo. El Tiris es un inmenso llano jalonado de montañas negras. Mas que montañas son enormes rocas graníticas oxidadas de superficie lisa, muchas veces descascarillada. Tanto el mapa de Cervera y Quiroga, como los mas actuales no contienen todas y cada una de las montañas que hay en la zona. La toponimia varía de un mapa a otro. Los nombres árabes se escriben de maneras muy diferentes, y ninguna de ellas exacta.
También visitamos varios yacimientos de pinturas rupestres. Rinocerontes, jirafas, garzas, etc. Nos recuerdan que el Sahara, el seco Sahara, fue un vergel cuando los hielos cubrían Europa. No se tiene constancia de que huyan sido visitados desde 1975, pero ahí siguen. Los yacimientos se encuentran en abrigos en las laderas de las negras rocas graníticas. Mediante los GPS, tomamos las coordenadas de los yacimientos. La arena, cada vez más abundante en la región, va subiendo por las laderas y está a punto de ocultar algunos de ellos.
Nosotros no sufrimos la hostilidad de los habitantes de la región que padecieron Cervera, Quiroga y Rizzo. Mas bien lo contrario, los pastores que nos encontrábamos nos ayudaron a localizar los lugares que buscábamos. Son gente muy hospitalaria, además del tradicional te, ofrecen al viajero leche de camella agria mezclada con agua y azúcar, que nosotros aceptábamos gustosos. El agua que utilizan es agua de pozo, lo que nos provocó fiebres y diarreas. Por los relatos de la expedición sabíamos que el doctor Quiroga bebía bastante leche de camella, lo que también le produjo idénticas consecuencias: "las fiebres producidas por la mala alimentación, el calor terrible y las aguas cenagosas, atacaron al doctor Quiroga, y el estado de nuestro querido compañero llegó a inspirarnos serios temores." (Cervera). También tuvimos dos días de Irifi, una tormenta de arena que eleva la temperatura y la sensación de calor. También la expedición padeció una tormenta de arena durante varios días. Quiroga, en su relato, nos dice: "uno de los días que sufrimos una tormenta de viento en el aduar de los Ulad-bu-Sba, yo experimente la dolorosa sensación de secárseme la superficie externa del globo del ojo".
El viaje nos permitió hacernos una idea mejor de la expedición de Cervera, Quiroga y Rizzo y, en cierta manera, revivirla. El paisaje no ha cambiado nada en estos 120 años, absolutamente nada. Las costumbres de los habitantes, muy poco: cocer el pan, asar el cabrito, beber leche de camella, la extracción de sal, el nomadeo, etc., son idénticas. También nos permitió preparar el viaje proyectado para otoño.
La expedición de la "Comisión Científica Cervera-Quiroga".
En el año 1886, la Sociedad Española de Geografía Comercial promovió dos expediciones al Sahara con el objetivo de firmar tratados de protección con los principales jefes y tribus. Una expedición fue a la región comprendida entre Cabo Juby y Cabo Bojador. La otra a la zona comprendida entre Cabo Bojador y Cabo Blanco. El protectorado se extendería hacia el este en la misma medida en que lo hiciese la presencia de las tribus firmantes. La Conferencia de Berlín se había clausurado el año anterior estableciendo la presencia en un territorio y las relaciones con sus habitantes como el fundamento para el reconocimiento internacional del "derecho" sobre el territorio.
El 14 de mayo, desembarcaba en la bahía de Río de Oro la denominada "Comisión Científica Cervera-Quiroga". La constituían: Julio Cervera, capitán de ingenieros; Francisco Quiroga, profesor de la universidad de Madrid y ayudante del Museo de Ciencias Naturales; y Felipe Rizzo, arabista y cónsul en Tánger. Les acompañaban: Hach Abd-el-Kader y Hamed-Hach-Sahara, dos soldados de la compañía de Tiradores del Rif de Ceuta. Su objetivo, entrevistarse con el Cheij Uld-el-Aidda, sultán del Adrar y, por supuesto, firmar el tratado de protección.
La expedición se enfrentaba a muchas dificultades. En primer lugar, la actitud hostil de las tribus de la región. Hacía un año que los Ulad-bu-Amar habían atacado y destruido la factoría de Río de Oro, degollando a sus ocupantes. En segundo lugar, el desconocimiento geográfico del interior del Sahara. El mapa del alemán Pederman y los relatos de las expediciones anteriores por el interior del Sahara, eran la poca y dudosa información disponible. Y, en tercer lugar, la dureza del viaje. Se eligió el verano, por ser la época del año de menor actividad bélica de las tribus, pero tendrían que soportar el calor y la escasez de agua. La expedición salió de la factoría de Río de Oro el 16 de junio. Se pusieron en marcha 12 hombres con 14 camellos y una perra.
El 12 de julio de 1886, en el territorio de Iyil, a 5 Km al sureste del pozo El Auiy, en la posición de 22º 28´ 0´´ latitud norte y 5º 19´ 6´´ longitud este de Hierro, se firmó el tratado. El tratado lo firmaron Cervera, Quiroga y Rizzo en nombre de la Sociedad Española de Geografía Comercial. Por parte saharaui, lo firmaron: el cheij de los Yahia-et-Azmén, y sultán del adrar-et-Tmarr, Uld-el-Aidda y los chiuj de las principales tribus: los Ulad-bu-Sba, los Er-Guibat, los Mexzduf, los Sidi-Mohamed, los Uled-el-Geligui, los Uled-Udeica, los Ulad-bu-Amar y los Uled-Tegueddi. Estas tribus ocupaban los territorios de lo que luego sería la provincia de Río de Oro y de una buena parte de Mauritania.
Pero no sólo fue el tratado lo que aportó la expedición. El conocimiento geográfico mejoró notablemente. El fabuloso río Uad-Meguetha-Merzug, que figuraba en el mapa de Pederman desembocando en la bahía de río de Oro, no existía.La altimetría, que midió el doctor Quiroga, confirmaba que el Sahara estaba entre 300 y 500 metros por encima del nivel del mar, dando al traste con proyectos quiméricos de la época para inundar el desierto para convertirlo en un vergel. El Adrar no era una región boscosa, con caudalosos ríos, con elefantes y leones, como lo describía el "imaginativo" relato del capitán francés Vincent. En el campo científico, la expedición obtuvo importantes resultados. Quiroga recogió muestras de 10 plantas; de 69 animales; y de 212 minerales y fósiles. El propio Quiroga, geólogo, realizó el "corte geológico" del itinerario de la expedición. Corrigiendo algunos errores del mapa geológico del Sahara realizado por el austriaco Lenz. Las muestras de animales y plantas fueron estudiadas en el Museo de Ciencias Naturales por Ignacio Bolivar. Tres especies nuevas fueron clasificadas y dedicadas a Cervera, a Moret y a Quiroga: la Polyphaga Cerverae, sp. Nova, la Eremiaphila Morett, sp. Nova y la Quirogesia, gen. Nov. .
Conmemoración de la "Comisión Científica Cervera-Quiroga".
Este año se cumple el 120ª aniversario de la expedición. Con tal motivo se han organizado un ciclo de conferencias sobre la expedición y un viaje a Iyil. Un grupo de instituciones, herederas de aquellas que impulsaron y apoyaron la expedición de 1886, participan en la conmemoración. Entre ellas, la Sociedad Geográfica Española y la Real Sociedad Geográfica, herederas de las sociedades geográficas del siglo XIX. El Museo Nacional de Ciencias Naturales y su Sociedad de Amigos, donde se estudiaron las colecciones traídas del Sahara. El Ilustre Colegio Oficial de Geólogos y el Instituto Geológico y Minero de España, en recuerdo y homenaje al eminente geólogo Quiroga. La Fundación Francisco Giner de los Ríos [Institución Libre de Enseñanza], a la que pertenecían algunos de los protagonistas de la expedición. Y el Club Alpino Madrileño-Montañeros Madrileños.
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