
Girona
Debido a su situación geográfica, estas tierras han sido lugar de paso de todas
las oleadas invasoras que, procedentes del continente europeo, se dirigían al
litoral mediterráneo. Así, Girona estuvo habitada por pueblos iberos (indigetes
y ausetanos), griegos focenses (que fundaron Ampurias y Roses), romanos (Gerunda,
levantada en la Vía Augusta), musulmanes, francos y cristianos. Renombrados
personajes históricos, como Guifré I el Pilós (también conocido como Vifredo I
el Velloso), su sucesor Guifré II Borrell, Ramón Borrell o el rey aragonés Juan
I, están relacionados con estas tierras. Durante la alta edad media el
territorio gironí se organizó en cinco condados: Gerona (unido al de Barcelona),
Besalú, Ampurias, Peralada y Cerdaña. Girona se constituyó definitivamente en
provincia en 1833. Fue escenario de muchos enfrentamientos que tuvieron lugar
durante la guerra de Sucesión española o las Guerras Carlistas, así como de
numerosos levantamientos republicanos. En la provincia de Girona nacieron
figuras tan ilustres en el campo de las artes y las letras como los escritores
Joaquim Ruyra i Oms y Josep Pla, los historiadores Jaume Vicens Vivens y Joan
Reglá Campistol, y los pintores Salvador Dalí y Esteve Francés.
L'Escala
Ampurias, ciudad fundada por los griegos de Focea como factoría
comercial en el islote de Sant Martí —hoy tierra firme—, a 4 km de L'Escala
(Girona, España). Denominada Emporion por los griegos, su función era ser un
'emporio' comercial de los griegos focenses de Massalia (Marsella), en un afán
por dominar los mercados peninsulares, dada su competencia secular con otros pueblos griegos y, especialmente, con los fenicios. Su fecha de fundación se
remonta a principios del siglo VI a.C. y desde entonces sirvió de escala a los
griegos en sus rutas de cabotaje hacia el sur, así como de elemento aculturador
entre las tribus iberas, urbanizándolas. Transformada en ciudad y edificada una
ciudad nueva en tierra firme, dejó de depender de Massalia y acuñó moneda. En el
218 a.C. desembarcaron allí los romanos, de
los que fue fiel aliada hasta su
transformación en colonia romana por Julio César (Emporiae).
Palamós
Palamós, municipio de poco más de 16.000 habitantes, situado en el centro de
la Costa Brava (Catalunya - España), es el resultado de la unión de la villa de
Palamós y del pueblo de Sant Joan de Palamós, unión que se realizó el año 1942.
El pueblo de Sant Joan, pertenece a la parroquia de Santa Eugènia de Vila-romà,
que nació hacia la mitad del siglo XII. Por el contrario, la villa de Palamós
fue fundada por el rey de Aragón, Pere II El Gran, el año 1279, para
salvaguardar su puerto, uno de los más importantes de Catalunya en los siglos
XIV y XV, en su condición de puente en las campañas militares en Italia y el
posterior comercio con todo el Mediterráneo.
En el año 1428 se creó la parroquia de Santa María de Palamós, separándose de la
de Vila-romà. La consecuencia inmediata fue la construcción de la iglesia de
Santa María a partir del año 1439. Esta iglesia no está orientada en el eje
Este-Oeste como es normal, sino que se giró 90º debido a que no había espacio
suficiente para su construcción.
Por decisión del rey Fernando el católico, en el año 1484 la villa de Palamós se
convirtió en condado, incluyendo dentro de sus límites las parroquias de Vila-romà
(Sant Joan de Palamós) y Vall-llobrega. Su primer conde fue Galcerán de
Requesens, capitán general de la Armada española. Su hija, Elisabet de Requesens,
y el marido de esta, Ramón de Cardona, en el año 1521, financiaron la segunda
fase de construcción de la iglesia de Santa María. Sus escudos de armas fueron
esculpidos en los arcos de las dos primeras capillas laterales.
La condición de puerto de mar, por un lado causó enorme perjuicios a los
habitantes de la villa, como el saqueo y la destrucción a que fue sometida por
la escuadra turca de Barba-roja, en el año 1543.
Pero por otro lado también supuso un alto grado de bienestar para sus moradores,
por los beneficios del comercio y la pesca.
La relativa bonanza económica de los últimos años del siglo XVI, propició la
construcción del bonito retablo de la iglesia parroquial, enriquecido con siete
cuadros de Isaac Hermens, de Utrech, pintor de cámara del conde de Palamós.
También se construyó el muro de la Planassa y una buena parte de las murallas y
bastiones.
Palamós fue una plaza fuerte muy importante a lo largo del siglo XVII,
especialmente en las guerras con Francia. Dentro de sus murallas y en la
ciudadela de sa Punta llegó a haber más de 3.000 soldados estacionados,
pertenecientes a diversas nacionalidades, pero predominando los tercios de
Nápoles.
La plaza de armas de Palamós fue tomada al asalto por el mariscal francés
Noailles, en el mes de Junio del año 1694. En los diez días que duró la batalla,
el ejército francés sufrió enormes pérdidas humanas en los distintos intentos
por tomar la villa. Como represalia, los soldados franceses cometieron
verdaderas barbaridades con los defensores y un año más tarde destruyeron
sistemáticamente todos los elementos defensivos (murallas, bastiones, fosos) así
como la ciudadela o fortaleza de sa Punta y el primer convento de frailes
agustinos, construido en su interior. En conmemoración de la batalla, el rey
francés Luís XIV, el rey Sol, hizo acuñar una moneda con la leyenda "Palamo vi
capta".
Los frailes, después de varios intentos por reconstruir su convento, se quedaron
en el Hospital de los Pobres del Pedró. A los pocos años, el Ayuntamiento les
cedió el edificio, donde construyeron el segundo convento, que fue
definitivamente destruido hace pocos años para poder urbanizar "Les Pites".
La destrucción de las murallas produjo un efecto positivo en la estructura de la
villa, ya que permitió la expansión del núcleo urbano, hasta entonces
encorchetado dentro del círculo amurallado.
Toda la primera mitad del siglo XVIII fue de total miseria para los habitantes
de Palamós. La destrucción de la villa por los franceses y la enorme deuda
contraída produjo un éxodo masivo de sus habitantes, que se redujeron a no más
de 500.
En la segunda mitad del siglo XVIII se inicia una época de gran auge económico y
demográfico con la industria del corcho, verdadero motor económico de Palamós
hasta la llegada del turismo.
El puerto, que había sufrido importantes reformas a partir del 1740, también se
benefició de la pujante industria corchera, que provocó la construcción del
dique de abrigo (moll nou) a partir del año 1902 y la ampliación del muelle
comercial, a partir del año 1910. Para completar la infraestructura a nivel
provincial, se construyó una línea de tren que unía Palamós con Flaçà y Girona
(1887-1956).
La villa de Palamós volvió a ser castigada durante la Guerra Civil española
(1936-1939). Los bombardeos destruyeron total o parcialmente más del 30% de las
casas. Pero fue la especulación provocada por el turismo la verdadera causa de
la completa desaparición de la mayoría de los edificios y de los lugares más
emblemáticos de Palamós y de sus alrededores. Hoy Palamós es un municipio
relativamente tranquilo que cautiva a sus visitantes, sobre todo si prueban las
famosa gamba de Palamós.
Sant Feliu de Guíxols
Los orígenes de la población se remontan al siglo IV a.C.,
con asentamientos íberos como el del “Turo del Guíxols”. Posteriormente tuvo
lugar un proceso de romanización.
En el siglo X se instaló el monasterio benedictino que ejerció un poder feudal
durante gran parte de la Edad Media.
Durante los siglos XVI y XVII, las actividades derivadas de la pesca fueron la
principal fuente de riqueza.
Es en la segunda mitad del siglo XVIII cuando irrumpe con fuerza la industria
del corcho, que se mantendrá hasta nuestros días como una forma de vida.
La población se industrializa a lo largo del siglo XIX y sufre un importante
crecimiento demográfico. Desde mediados del siglo XX el turismo se convierte en
la principal fuente de riqueza y crecimiento.
En la actualidad, la explosión turística que ha tenido toda la zona se deja ver
aquí. La pequeña villa marinera se ha convertido en uno de los núcleos más
importantes de la Costa Brava, una ciudad dinámica que ofrece al visitante una
naturaleza exuberante reflejada en sus bosques y en una costa salpicada de
acantilados y playas, todo ello acompañado por la calidad de sus servicios y
equipamientos.
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