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Eras
tú
Era
luz,
era una historia de convento y maldad,
era una sombra delirante y fugaz,
que pocos ojos pueden ver sin llorar.
Era
miel,
era un abismo solitario su piel,
era un conjuro de verdades su voz,
era una réplica de Dios hecha mujer.
Era
así,
como un oasis que te calma el ardor,
una palabra que te quema el pesar,
cómo poderla recordar sin morir
Era
igual que un niño
pero era la madre del mar,
era la dueña de todo mi poder,
era una réplica de Dios hecha mujer.
Era
como una mañana sin tamaño ni hogar,
era una fuerza de crueldad y pudor,
era una sensibilidad de animal.
Era
luz,
era una historia de convento y sentir,
era silencio y era tiempo feliz,
cómo poderla recordar sin morir,
eras tú.
Karel García, junio de 1992
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