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Mi
filosofía
No
quiero saber de nada pues la vida me interesa,
más que la plaza desierta o la calle que desborda,
el desenfreno de la horda no me ciega la cabeza.
No quiero que me den nada pues la vida me regala
más que todo lo que pesa en oro mi vieja Habana,
tengo lo que tenga ganas de tener pues no soy pieza.
A
veces me siento extraño al conocer que tengo años,
y que fue Naturaleza quien me puso en el rebaño.
No quiero ver el peldaño donde la escalera empieza
si allí se cierra la puerta a la amistad y se abre al engaño.
Quiero
mirar adelante pues la vida deja claro,
que al hombre lo que hace hombre es su condición de humano.
Y no porque se tengan manos se tienen menos errores.
Quiero que lo quiero todo pues sé que cuando haya muerto,
hablarán febril y breve de mis males y mis bienes
y otro más o menos triste que yo, ocupará mi puesto.
A
veces me creo a salvo de los gritos de mis genes,
más cuando andan reclamando saber lo que les mantiene,
casi en confesión les digo: Soy trovador, no me pesa,
y me quedo hasta que salga el último de mis trenes.
Aunque
no puedan creerlo, la vida es más que la vida,
Aunque no se siembre un árbol, aunque no se escriba un libro,
se puede, con experiencia, curar todas las heridas.
No porque se tengan ojos ves más de lo que te muestran,
no porque seas sensible pueden sentir lo que piensan,
y aunque a golpes nadie aprende, son los golpes los que enseñan.
A
veces me creo a salvo de los gritos de mis genes,
más cuando andan reclamando saber lo que les mantiene,
casi en confesión les digo: soy trovador, no me pesa
y me quedo hasta que salga el último de mis trenes.
Karel García, agosto de 1995
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