LESIONES TRAUMATICAS NERVIOSAS PERIFÉRICAS
INTRODUCCION :
La lesión traumática de los nervios periféricos produce una considerable incapacidad en todo el mundo . En tiempo de paz , las lesiones nerviosas periféricas son resultado , comúnmente , de accidentes de tráfico , y con menor frecuencia de caídas , accidentes laborales o heridas penetrantes . En tiempo de guerra , las lesiones nerviosas periféricas traumáticas son mucho más comunes , y mucho del conocimiento de dichas lesiones , la reparación , y la recuperación viene de la experiencia derivada de las guerras civiles y mundiales . Las lesiones nerviosas periféricas tienen una significativa importancia ya que impiden la recuperación de la función y la vuelta al trabajo y conllevan el riesgo de caídas , fracturas , u otras lesiones secundarias . La comprensión de la clasificación , la patofisiología , y el estudio electrodiagnóstico de estas lesiones es de vital importancia para el diagnostico , la localización y el tratamiento apropiado de las mismas .
HISTORIA
La primera descripción sobre el sistema nervioso periférico se encuentra en los escritos de Hipócrates de Kos ( s . V - IV adC ) donde se diferencia entre tendones y nervios . Galeno ( s . I - II ) describió los efectos de las sección de los nervios sensitivos y motores .
La primera sutura nerviosa data del s . XIII realizada por William de Saliceto . La excitabilidad de las fibras nerviosas fue descrita por Frances Glisson ( s . XVII ), la estructura microscopica por A ntonj van Leewenhoek ( s . XVII ) y la división de la fibra nerviosa entre axón y vaina de mielina por Fontana ( s . XVIII ). La función nerviosa fue evidenciada por Galvani ( s . XVIII ) demostrando que las fibras nerviosas respondían a la estimulación eléctrica . La organización anatómica fue apreciada por Sir Charles Bell ( s . XIX ) que observó que las fibras nerviosas motoras estaban asociadas con las raíces espinales anteriores , y Francois Magendie ( s . XIX ) determinó que la función sensitiva de los nervios estaba asociada a las raíces dorsales . Robert Remak ( s . XIX ) diferenció entre fibras mielinizadas y no mielinizadas , y Johannes von Purkinje ( s . XIX ) confirmó la conexión entre neuronas y su axón . En 1839 Theodore Schwann publicó la estructura de las células que llevan su nombre .
Uno de los primeros artículos sobre reparación nerviosa fue publicado en 1847 por Sir James Paget quién describía a un niño de 11 años con una sección suturada del nervio mediano que recuperó completamente . Los cambios degenerativos distales a la lesión fueron publicados en 1850 por A ugustus Waller .
La velocidad de conducción nerviosa fue descrita por Hermann von Helmholtz y por Guillaume Duchenne en el s . XIX . Ellos demostraron que los estudios electrofisiológicos ayudaban en gran manera en el conocimiento de la función y la disfunción de las fibras nerviosas .
Claude Bernard en s . XIX fue pionero en la manipulación bioquímica mediante el bloqueo con curare de la transmisión neuromuscular .
S . Weir Mitchell en 1864 hizo la primera descripción de la causalgia en uno de los textos más clásicos de la Neurología : Injuries of Nerves and Their Consequences .
La estructura nerviosa fue mejor definida por Camillo Golgi y Ramón y Cajal ( s . XIX - XX ) que ganó el premio Nobel en 1906 por su trabajo en el que demostró que el sitema nervioso es una red neural compuesta de células nerviosas individuales con conexiones funcionales , que Sir Charles Scott Sherrington ( s . XX ) denominó sinapsis .
Independientemente , Paul Hoffman y Jules Tinel describieron en 1915 un signo de regeneración nerviosa que ha quedado con nombre familiar de Tinel .
Probablemente la fundación de la actual ciencia sobre la cirugía de las lesiones nerviosas periféricas es debida a Sir Herbert Seddon , que estudió múltiples lesiones nerviosas traumáticas , fue pionero en las técnicas sobre injertos nerviosos y mesuró la regeneración nerviosa después de la reparación quirúrgica .
Hoy día los últimos avances han sido aportados por Sir Sydney Sunderland , Hanno Millesi y muchos otros .
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EPIDEMIOLOGI A
De todos los pacientes admitidos en centros traumatológicos de primer nivel , aproximadamente del 2 al 3 % tienen una lesión nerviosa periférica . Si se incluyen las lesiones radiculares y de los plexos , la incidencia es cerca de 5%. En el miembro superior , el nervio que se afecta con más frecuencia es radial , seguido por cubital y el mediano . Las lesiones nerviosas periféricas en los miembros inferiores son menos comunes , siendo el ciatico el que se afecta con más frecuencia , seguido por el peroneal ( CPE ) y raramente tibial ( CPI ) o femoral . Con cierta frecuencia se asocian fracturas de huesos próximos , como por ejemplo la fractura humeral y la neuropatía radial .
Las lesiones nerviosas periféricas pueden verse aisladas o acompañadas a menudo de traumatismo del sistema nervioso central , haciendo que el reconocimiento de la lesión periférica sea problemática . Sobre el 60% de los paciente con lesión nerviosa periférica tienen traumatismo craneoencefalico . Contrariamente , paciente con traumatismo craneal tratados en rehabilitación , del 10 al 34% tienen asociado una lesión nerviosa periférica . Es fácil no diagnosticar lesiones periféricas en pacientes con lesión traumática del sistema nervioso central , dado que la historia y el examen clínico neurológico está limitado en estadios iniciales , pudiendose observar flacidez , arreflexia y reducción del movimiento de una extremidad .
BIBLIOGRAFIA:
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CLASIFICACIÓN DE LAS LESIONES NERVIOSAS PERIFÉRICAS
Las
dos
clasificaciones
más
utilizadas
para
las
lesiones
traumáticas
del
nervio
periférico
son
las
de
Seddon
y
de
Sunderland
.
La
de
Seddon
es
la
más
utilizada
en
la
literatura
.
Seddon
ha
utilizado
los
términos
de
“neurapraxia
,
”
“axonotmesis
,
”
y
“neurotmesis”
para
describir
las
lesiones
del
nervio
periférico
.
Neurapraxia
es
una
lesión
comparativamente
leve
con
déficit
motor
y
sensitivo
pero
sin
ninguna
evidencia
de
degeneración
Walleriana
.
El
nervio
conduce
normalmente
con
la
estimulación
distal
.
La
desmielinizacion
focal
y
/
o
la
isquemia
se
cree
son
las
etiologías
del
bloqueo
de
la
conducción
.
La
recuperación
puede
ocurrir
dentro
de
horas
,
de
días
,
de
semanas
,
o
hasta
algunos
meses
.
La
axonotmesis
se
ve
normalmente
en
lesiones
por
golpes
o
contusión
,
por
estiramiento
del
nervio
(
por
ejemplo
vehículo
de
motor
o
caídas
),
o
lesiones
de
la
percusión
(
por
ejemplo
de
heridas
de
tiro
).
Los
axones
y
su
vaina
de
mielina
se
rompen
,
pero
el
tejido
circundante
(
es
decir
,
los
tubos
de
Schwann
,
el
endoneurium
y
el
perineurium
)
permanecen
parcialmente
o
completamente
intactos
. A
parece
la
degeneración
Walleriana
,
pero
solamente
un
nuevo
crecimiento
subsecuente
del
axon
puede
proceder
a
lo
largo
de
los
tubos
endoneurales
intactos
.
La
recuperación
depende
en
última
instancia
del
grado
de
desorganización
interna
en
el
nervio
así
como
la
distancia
al
órgano
diana
.
La
Neurotmesis
describe
un
nervio
que
ha
sido
totalmente
separado
o
que
presenta
una
desorganización
tan
marcada
por
el
tejido
cicatricial
que
imposibilita
el
crecimiento
del
axón
,
como
en
lesiones
cortantes
,
algunas
lesiones
por
tracción
y
percusión
,
o
inyección
de
drogas
nocivas
.
El
pronóstico
para
la
recuperación
espontánea
es
extremadamente
pobre
sin
la
intervención
quirúrgica
.
Sunderland utiliza un esquema subdividido en cinco grupos en vez de tres . La lesión del primer grado representa el bloqueo de la conducción con el tejido conectivo totalmente intacto y corresponde en la clasificación de Seddon a la neurapraxia . El pronóstico es bueno . La lesión de segundo grado implica transección del axón pero con el endoneuro y el tejido conectivo totalmente intacto . La recuperación puede ocurrir por el nuevo crecimiento del axón a lo largo de los tubos endoneurales . El tercer grado de lesión representa la transección del axon y los tubos endoneurales , pero el perineuro circundante esta intacto . La recuperación depende de lo bien que los axones puedan cruzar el sitio de la lesión y encontrar los tubos endoneurales . El cuarto grado de lesión implica pérdida de continuidad de los axones , de los tubos endoneurales y del perineuro . Los fascículos del nervio están seccionados , y la continuidad del tronco nervioso se mantiene solamente por el epineuro . Las lesiones por tracción producen comúnmente este grado de lesión . El pronóstico es generalmente pobre sin la intervención quirúrgica por la marcada desorganización interna y el tejido cicatricial circundante . La lesión de quinto grado describe el transección del tronco entero del nervio y es similar al neurotmesis de Seddon . A lgunos autores han descrito otro grado de lesión , conocida como sexto grado . Es una lesión en la que se mezcla pérdida de axones ( axonotmesis ) y bloqueo de la conducción en otros axones . Este tipo de lesión es bastante común y requiere la colaboración de un buen estudio electromiográfico para diferenciarla de la lesión completa .
BIBLIOGRAFIA:
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EL EXAMEN CLÍNICO
En
cada
caso
de
lesión
nerviosa
periférica
es
necesario
un
exhaustivo
examen
neurológico
de
la
función
sensitiva
y
motora
.
El
explorador
debe
tener
un
profundo
conocimiento
de
la
anatomía
del
sistema
nerviosa
periférico
,
incluyendo
el
origen
de
los
troncos
nerviosos
,
su
curso
,
sus
ramificaciones
,
los
músculos
inervados
por
ellos
y
su
distribución
sensitiva
,
así
como
la
anatomía
de
los
plexos
braquial
y
lumbosacro
.
En
el
recuadro
se pueden
ver los
principales
troncos
nerviosos
,
sus
raíces
y
los
principales
músculos
por
ellos
inervados
.
En las imágenes se observa la inervación sensitiva de los troncos nerviosos y de las raíces cervicales y lumbosacras .
La sintomatología depende del tronco nervioso lesionado , pero en general se observan alteraciones motoras y sensitivas . Tanto las alteraciones motoras como las sensitivas pueden ser positivas , por hiperexcitabilidad axonal , o negativas , por pérdida de axones .
La exploración debe incluir mapeo y cuantificación de los fenómenos sensitivos y motores .
El signo de Tinel indica hiperexitabilidad axonal y puede darse en nervios normales , en nervios que han sufrido desmielinización o degeneración axonal . Es de gran ayuda para la evaluación de la regeneración nerviosa.
Un
hallazgo
importante
en
pacientes
en
los
que
se
sospecha
una
lesión
nerviosa
periférica
es
que
existan
síntomas
sensitivos
o
motores
desproporcionados
con
el
grado
de
lesión
que
se
corresponda
o
que
abarquen
un
territorio
fuera
de
los
limites
anatómicos
del
nervio
lesionado
,
lo
que
se
llama
un
trastorno
funcional
sobreañadido
.
Por
ejemplo
un
paciente
con
una
lesión
del
nervio
cubital
que
refiera
un
déficit
sensitivo
hasta
el
hombro
o
una
debilidad
que
abarque
toda
la
extremidad
.
De
forma
similar
dichas
alteraciones
sensitivas
o
motoras
pueden
ser
referidas
por
un
paciente
al
que
no
se
demuestra
lesión
nerviosa
.
Tales
hallazgos
son
una
base
para
el
diagnostico
de
trastorno
de
conversión
(
histeria
).
El
diagnóstico
de
trastorno
funcional
sobreañadido
es
muy
importante
dado
que
dichos
pacientes
no
suelen
responder
bien
al
tratamiento
y
pueden
seguir
quejándose
de
síntomas
residuales
menores
que
son
ignorados
por
otros
sujetos
.
Las
quejas
continuas
pueden
llevar
a
investigaciones
innecesarias
y
a
tratamientos
que
lo
único
que
hacen
es
reforzar
el
trastorno
conversivo
del
paciente
.
La
presencia
de
un
trastorno
funcional
o
de
trastorno
funcional
sobreañadido
a
una
lesión
menor
es
indicador
de
mal
pronóstico
y
desaconseja
el
tratamiento
quirúrgico
,
sobretodo
cuando
se
indica
por
dolor
u
otro
síntoma
con
exploración
clínica
y
electrofisiológica
con
mínimas
o
nulas
alteraciones
.
BIBLIOGRAFIA:
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RECUPERACIÓN DE LAS LESIONES NERVIOSAS PERIFÉRICAS
Hay
varios
mecanismos
de
recuperación
después
de
una
lesión
traumática
de
nervio
;
el
conocimiento
de
éstos
mecanismos
,
junto
con
el
tipo
de
lesión
,
permiten
una
valoración
del
probable
curso
de
la
recuperación
.
Para
las
fibras
motoras
,
la
resolución
del
bloqueo
de
la
conducción
(
en
las
lesiones
neurapráxicas
),
la
hipertrofia
de
las
fibras
musculares
(
en
lesiones
parciales
),
la
reinervación
colateral
de
los
axones
indemnes
,
y
la
regeneración
de
los
axones
lesionados
pueden
contribuir
a
la
recuperación
de
la
fuerza
.
La
resolución
del
bloqueo
de
la
conducción
,
por
isquemia
o
desmielinización
,
es
probablemente
el
primer
mecanismo
para
promover
la
recuperación
de
la
fuerza
después
de
lesión
del
nervio
.
La
mejoría
después
de
una
lesión
isquémica
es
relativamente
rápida
.
Las
lesiones
desmielinizantes
tardan
más
tiempo
en
recuperarse
,
la
remielinación
de
un
segmento
dañado
puede
tardar
varios
meses
,
dependiendo
de
la
severidad
de
la
desmielinización
y
la
longitud
del
segmento
desmielinizado
.
En los adultos normales que realizan ejercicio , hay generalmente dos mecanismos que incrementan la fuerza : mecanismos nerviosos seguidos por mecanismos musculares como la hipertrofia . Los mecanismos nerviosos implican sincronización del disparo de la Unidades Motoras , de lo que resulta una mayor eficacia ( definida como la fuerza muscular por unidad de la actividad eléctrica ) en ausencia de cambios la fibra muscular . Después de varias semanas , se produce la hipertrofia de las fibras musculares , lo cual incrementa la fuerza muscular . En pacientes con lesiones nerviosas parciales no esta claro como los cambios nerviosos , es decir el incremento de eficacia del disparo de la Unidades Motoras , puede contribuir al aumento de la fuerza muscular dado que hay pérdida de fibras nerviosas . Sin embargo , es probable que el trabajo exhaustivo sobre las fibras musculares que siguen inervadas incrementen el amaño de dichas fibras y por consiguiente la fuerza muscular . La axonotmesis parcial de los nervios motores también produce reinervación distal de las fibras musculares por los axones motores indemnes . Se ha observado que en el plazo de 4 días después de la lesión del nervio , se inicia la reinervación desde los axones intactos , típicamente desde los nodos de Ranvier más distales o de las terminaciones nerviosas cercanas a las fibras musculares denervadas . Se ha observado parcial recuperación de la tensión muscular a los 7 a 10 días después de la lesión , aunque no se evidencia correlación electrofisiológica (unidades motoras polifásicas de larga duración ) hasta más tarde . A veces , cuando ocurre la regeneración del axón , esas fibras musculares reinervadas distalmente tiene una doble reinervación , es decir , por la reinervación colateral distal y por la regeneración de los axones lesionados . A ún no se conoce como se reduce el número de sinapsis . La regeneración axonal contribuye a la recuperación tanto en la axonotmesis parcial como en la axonotmesis completa , así como tras la sutura quirúrgica en la neurotmesis . En las lesiones axonales completas , éste es el único mecanismo nervioso para recuperación . Se ha observado que a las 24 - 36 horas después de la lesión , en el extremo proximal del nervio lesionado , comienzan a brotar los axones que penetran en el área de la lesión . La recuperación resultante de este proceso depende del grado de lesión , la formación de la cicatriz , la aproximación de los dos extremos del nervio , y edad del paciente . En las axonotmesis en las que los tubos endoneurales están conservados ( lesiones de segundo grado de Sunderland ), los axones pueden atravesar el segmento de la lesión en 8 a 15 días y regenerar a lo largo del segmento distal del nervio en un índice de 1 a 5 mm / día , algo más rápido en las lesiones por contusión que para la laceración aguda . En las axonotmesis más severas en las cuales hay distorsión de tubos endoneurales con o sin interrupción perineural ( tercer y cuartos grados de Sunderland ), el pronóstico para la regeneración espontánea es peor . Cicatrices extensas reducen la velocidad en qué los axones pueden atravesar la lesión y , más importantemente , reducen la probabilidad que alcanzarán sus órganos diana . Y cuando la regeneración ocurre , los nuevos axones pueden equivocar su camino y llegar a un órgano diana incorrecto , por ejemplo en sincinesias del diafragma en lesiones del plexo braquial alto ( también conocido como “el hombro que respira” ). En algunos de estos casos , particularmente cuando esta presente un gran neuroma , la intervención quirúrgica puede ser necesaria . En la neurotmesis completa ( quinto grado de Sunderland ), el nuevo crecimiento del axón no ocurrirá generalmente a menos que los extremos del nervio se liberan de tejido cicatrizal y reaproximen quirúrgicamente . Después de la intervención quirúrgica , usando la aproximación directa o el injerto nervioso , el crecimiento del nervio ocurrirá a menudo a lo largo de los tubos endoneurales del segmento distal . Los injertos ( nervio sural ) simplemente proporcionan un camino para el nuevo crecimiento del axón . En las lesiones completas , la recuperación de la función motora también depende de la integridad de las fibras musculares cuando el axón llegue al músculo . Los músculos siguen siendo viables para la reinervación a los 18 - 24 meses de después de la lesión . Por lo tanto , pasado este tiempo , dada la fibrosis y la atrofia muscular , es inútil el nuevo crecimiento del axón , porque las fibras musculares no son viables . Por ejemplo , en las lesiones completas del plexo braquial inferior , no se espera la recuperación de la función motora de la mano dado que el tiempo de regeneración es demasiado largo y cuando lleguen los axones regenerados al los músculos de la mano , estos no serían viables .
La
recuperación
de
la
función
sensitiva
depende
de
algunos
mecanismos
diferentes
a
los
de
la
recuperación
motora
.
Puede
haber
redistribución
de
la
inervación
sensitiva
después
de
una
lesión
axonal
.
La
fibras
indemnes
pueden
proporcionar
la
sensación
cutánea
de
un
área
más
grande
que
su
distribución
natural
.
Los
mecanismos
de
regeneración
axonal
es
similar
a
los
mencionados
arriba
para
el
axón
motor
.
Una
diferencia
importante
,
sin
embargo
,
es
que
los
órganos
diana
(
receptores
cutáneos
)
no
degeneran
después
de
18
a
24
meses
como
el
músculo
;
por
lo
tanto
,
la
recuperación
sensitiva
puede
continuar
por
un
período
de
tiempo
más
largo
que
la
recuperación
motora
.
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LA ELECTROMIOGRAFÍA EN LAS LESIONES NERVIOSAS PERIFÉRICAS
Grado de la lesión
El tiempo óptimo en el que ha de realizarse el estudio electromiográfico varía según las circunstancias clínicas . En los casos en que es importante definir una lesión de forme temprana , el estudio en 7 a 10 días pueden ser útil para la localización y para la separación entre bloqueo de la conducción y axonotmesis . Por otra parte , cuando las circunstancias clínicas permiten esperar , el estudio realizado a las 3-4 semanas proporciona mayor información , dado que es cuando aparece la actividad de denervación .
Neurapraxia
En
las
lesiones
puramente
neurapráxicas
,
el
PME
(
potencial
motor
evocado
)
cambiará
inmediatamente
después
de
lesión
,
asumiendo
que
pueda
estimularse
por
encima
y
por
debajo
de
la
lesión
.
.
Cuando
se
estimula
distalmente
a
la
lesión
,
el
PME
permanece
normal
dado
que
no
se
ha
producido
degeneración
Waleriana
(
pérdida
axonal
).
Cuando
se
estimula
próximal
a
la
lesión
,
no
se
obtendrá
PME
o
éste
será
de
baja
amplitud
,
dependiendo
si
la
conducción
se
bloquea
en
alguna
o
todas
las
fibras
nerviosas
. A
demás
del
bloqueo
de
la
conducción
,
en
las
lesiones
parciales
también
puede
observarse
,
concomitante
,
enlentecimiento
de
la
velocidad
de
conducción
a
través
de
la
lesión
.
Esto
puede
ser
debido
a
la
pérdida
de
fibras
de
grueso
tamaño
que
conducen
rápidamente
,
o
desmielinizacion
de
las
fibras
que
no
han
sufrido
pérdida
axonal
.
Todos
estos
cambios
en
el
PME
persistirán
generalmente
hasta
que
ocurra
la
recuperación
,
típicamente
algunos
meses
después
de
la
lesión
.
Las ondas de F pueden cambiar inmediatamente después del inicio de la lesión neurapráxica . Cuando el bloqueo es completo , no se obtienen ondas F . Sin embargo , en lesiones parciales , los cambios pueden ser más sutiles , e incluso obtenerse normalmente las ondas F . A unque las ondas F conceptualmente han de estudiarse para detectar lesiones proximales ( plexopatias braquiales , radiculopatías ...), solamente en algunos casos proporcionan información adicional útil , como en las lesiones proximales estudiadas de forma temprana y en las que los demás estudios convencionales son normales , sobretodo porque no es posible la estimulación tan proximal .
En el potencial evocado sensitivo ( PES ) se observarán cambios similares al PME después de una lesión focal de un nervio . Es decir , se evidenciará bloqueo focal de la conducción en el sitio de la lesión , con amplitud distal preservada .
El examen Electromiográfico con electrodo de aguja en las lesiones puramente neurapráxicas demostrarán cambios en el reclutamiento de las Unidades Motoras con normalidad de la actividad espontánea . Éstos cambios del reclutamiento ocurren inmediatamente después de lesión . En las lesiones completas ( es decir , bloqueo completo de la conducción ), no habrá potenciales de unidades motoras (PUMs ). En lesiones neurapraxicas incompletas , habrá un número reducido de PUMs que que presentaran una frecuencia de disparo más rápida de lo normal . Dado que no ocurre pérdida axonal en las lesiones neurapráxicas , no habrá reinervación colateral y por lo tanto cambios en la morfología de los PUMs ( duración , amplitud , fases ) en ningún momento después de la lesión .
Axonotmesis y Neurotmesis
Desde el punto de vista electrofisiológico no podemos diferenciar la axonotmesis completa ( equivalente a los grados de Sunderland 2, 3, y 4) de la neurotmesis , porque la diferencia entre éstos tipos de lesiones está en la integridad de las estructuras de soporte , que no tienen ninguna función electrofisiológica . Inmediatamente después de la axonotmesis e incluso unos pocos días después , el PME y la velocidad de conducción motora son similares a la neurapraxia . El segmento distal a la lesión del nervio sigue siendo excitable , mientras que el segmento proximal no lo es , por lo que hay ausencia de respuesta en músculos distales a la lesión . A l principio , dichos hallazgos pueden ser confundidos con neurapraxia . Por lo tanto , neurapraxia y el axonotmesis no pueden ser distinguidos hasta que han pasado suficientes días para que la degeneración Walleriana haya afectado a todas las fibras motoras , típicamente cerca de los 9 días después de la lesión . Después de que haya pasado bastante tiempo para que ocurra la degeneración Walleriana , la amplitud del PME caerá al estimular distalmente . Ello empieza sobre el tercer día y se completa alrrededor del noveno día . El tiempo de la degeneración Waleriana , sin embargo , esta influenciado por la longitud de el segmento distal del nervio entre la lesión y el músculo , es decir , segmentos más cortos sufriran una degeneración más rápida . La transmisión en la unión Neuromuscular falla antes que la excitabilidad nerviosa . A sí , en axonotmesis completa en el día 9, el cuadro es muy diferente a la neurapraxia . Hay ausencia de respuestas por encima y por debajo de la lesión . Las lesiones parciales con pérdida de axones se producirán PME de baja amplitud (A MP ), siendo esta proporcinal al número de axones sobrevivientes . Se puede comparar la amplitud del lado afecto con el contralateral para estimar el grado de pérdida axonal ( axonotmesis ), aunque variabilidad inherente lado a lado es de el 30 hasta el 5 0%. Usar la A MP del PME para estimar el grado de lesión axonal es fiable solamente en los estadios iniciales de la lesión , antes que ocurra la reinervación colateral . Después de que cocurra la reinervación colateral puede subestimarse el grado de la lesion . Inmediatamente después de axonotmesis y algunos días después de la misma , el PES ( potencial evocado sensitivo ) es similar al que se ve en la neurapraxia . Los segmentos distales del nervio a la lesión siguen siendo excitables y tienen una conducción normal , mientras que la estimulación en el segmento próximal da lugar a una respuesta ausente o de pequeña AMP . Por lo tanto , el neurapraxia y el axonotmesis no pueden ser distinguidos hasta que ha pasado el suficiente tiempo para que ocurra la degeneración de Walleriana en todas las fibras sensitivas , típicamente cerca de los 11 días después de la lesión . Esta diferencia , 11 días para la conducción sensitiva y 9 días para la motora , es debida al fallo de la transmisión neuromuscular que ocurre antes de la pérdida total de excitabilidad de los axones .
En la axonotmesis , la EMG de aguja coaxial demostrará potenciales de fibrilación y ondas positivas un número de días después de lesión . El tiempo entre la lesión y el inicio de los potenciales de la fibrilación dependerá en parte , de la longitud del tramo distal del nervio . Cuando el distal es corto , la fibrilación aparece a los 10 a 14 días . Con un tramo distal más largo ( ej músculos cubitales de la mano en la plexopatía braquial ) se necesitan de 21 a 30 días para el desarrollo completo de los potenciales de la fibrilación y ondas positivas .A sí , el tiempo adecuado para realizar el estudio EMG y poder dar una información completa es entre las 3 y 5 semanas del inicio de la lesión . Si la exploración se realiza antes hay que tener cuidado en no subestimar el grado de la lesión . El estudio del reclutamiento de Unidades Motoras y particularmente de la A MP del PME obtenido con la estimulación distal es necesario antes de poder decidir si la pérdida axonal es completa . Cuando hay axones indemnes después de una lesión , los PUMs tienen inicialmente una morfología normal y el reclutamiento de los mismos esta reducido . La reinervación axonal se maniefiest por cambios en la morfología de los PUMs de las Unidades Motoras sobrevivientes . La amplitud aumentará , la duración se prolongará , y el porcentaje de polifásicos se incrementará , dado que aumenta el territorio de la Unidad Motora . Este proceso ocurre pronto después de lesión . Los estudios microscópicos han demuestrado que la reinervación colateral se inicia a los 4 días después