jueves, 28 enero, 2010

Cosas que me sacan de quicio

No sé si es una sensación mía, quizás soy un fracasado y me justifico criticando todo lo que no puedo cambiar. Es probable que el no pertenecer al club de los elegidos aumente mi resquemor. De todos modos, tengo la impresión de que muchos de los que me rodean piensan como yo, pero no entiendo la razón de que todos y cada uno nos comportemos como ovejas asustadizas. Nadie parece tener el más mínimo interés en que las cosas cambien.

¿A nadie le saca de quicio que le concedan un Nóbel a un “smooth operator”? Me refiero a ese vendedor de humo, que consigue todo lo que quiere con la labia.

Parece ser que a nadie le enerva que un señor ministro, que tiene ya garantizado el sueldo, escolta y coche “de por vida” por el simple hecho de ejercer un par de años como tal. Proponga prolongar la vida laboral hasta los 70 años. Si el problema es otro, no habrá gente en Europa en 20 años para cotizar… jajajaja… por eso será que ahora la culpa de todo es de los inmigrantes. ¡Vaya contradicción! Pues nada, podemos crecer y multiplicarnos, prohíban el preservativo, las píldoras anticonceptivas y el aborto. Así seremos más europeítos en tontolandia mientras sobra gente en el resto del planeta.

Tampoco veo a ningún ciudadano rasgarse las vestiduras cuando otro inteligente ministro propone reducir el sueldo a técnicos de los que depende la vida de muchos de nosotros. ¿Por qué no empieza por reducírselo el mismo?

¿Y qué me dicen de los cementerios nucleares? No sé si la energía nuclear es o no segura. Mis conocimientos sobre la materia no son suficientes y en Internet lo que encuentro es contradictorio. De lo que estoy seguro es que los residuos tardan en dejar de ser peligrosos varios siglos, además todavía nadie ha conseguido reducir su actividad. Me pregunto cual es la vida efectiva de un sarcófago de hormigón. O que pasará con los residuos radiactivos depositados durante años en la fosa atlántica, al parecer el mar es un buen basurero y no provoca corrosión en los bidones.

Hablemos un poco de crisis económica. Es óptimo premiar a los causantes dándoles dinero público para que saneen sus cloacas financieras. Para que después aun encima sigan manteniendo su actitud prepotente. Como podemos quedarnos tan anchos, cuando un encorbatado financiero por no decir usurero, suelta por su boquita que hay que hacer una reforma laboral. Lo veo lógico, claro, así reformará con los beneficios uno de sus muchos palacios.

No resolvemos problemas, posponemos soluciones. Para ello ejercemos la chapuza o miramos para otro lado. Miento, a veces culpamos a otros o nos inventamos disculpas ridículas.

Finalmente declinamos y delegamos la responsabilidad, confiando en chupatintas profesionales. Tipos listos, eso sí, pero poco inteligentes y sin demasiados escrúpulos.

Me pregunto: ¿a alguien le quedan ganas de traer más almas a este lupanar? Si es así debemos ejercer el derecho al pataleo. Pelear por el cambio real, leer entre líneas los periódicos, hablar con franqueza… Resumiendo, pongamos a cada cual en su lugar.

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 20:49
Categorías: Opinión

martes, 03 noviembre, 2009

Política + Dinero = Poder

Pensaba elegir como título otra fórmula matemática: Política + Dinero = Corrupción. Quizás hubiera sido más llamativa y más de actualidad. No obstante dado que corrupción y poder vienen siendo lo mismo desde tiempo inmemorable, al final he caído en la cuenta de que ambas fórmulas son la misma.

¿Qué lleva a un político a llegar a lo más alto? ¿El bien común, quizás el servicio público? No, no nos engañemos. Es el ansia de poder la que motiva ese afán por subir y subir.

¿Qué lleva a algunos seres humanos a almacenar más y más dinero? ¿Garantizar su futuro y el de sus allegados, quizás el mejor reparto de la riqueza? No, no nos lo creamos. Es el hambre de poder la que alimenta ese egoísmo exacerbado.

¿Y que implica el poder? El poder no es otra cosa que la capacidad de dominar, de sentirse superior, intocable, infalible… Creerse un ser distinto a los demás, tocado por la mano de dios. Exactamente como aquellos faraones, reyes o emperadores, a los que al parecer les marcaba el destino algún ente divino. A casi todos les venía en los genes, en su sangre azul, en sus apellidos o linaje.

¿Y hoy en día? Pues hoy en día ese poder es heredado, pues la mayoría de los elegidos lo son por estirpe. Bueno, quizás no todos. Algunos alcanzan el éxito gracias a la estupidez de los demás, o mejor dicho, la pasividad de los que miramos para otro lado.

¿Somos idiotas? Sinceramente, no lo sé. De lo que estoy seguro es de la ceguera que nos nubla la capacidad de raciocinio, pero no sé si esa ceguera es o no voluntaria.

Ahora la gente se exalta, se enerva, se enfurece y grita. Pero no hace nada útil para cambiar su destino ovejuno.

Hemos permitido que un señor que ocupa unos pocos años un alto cargo público, después de haber disfrutado de un sueldo que multiplica por 5 el de cualquier ciudadano medio, acceda a una pensión para el resto de su vida sin haber apenas cotizado, ni trabajado. Cuando a uno de nosotros no nos la garantiza ni 35 años de trabajo, con jornadas que multiplican por 5 la de cualquiera de estos señoritos. Ni me molesto en mentar a los corruptos.

Hemos consentido que un presuntuoso encorbatado al que le dejamos nuestro dinero nos cobre aún encima por prestárselo. Tiene gracia, se supone que nos lo guarda y gestiona. Lo que viene a ser lo mismo que encargarle al lobo que nos cuide el rebaño. Y no hablo de los que aún encima roban sin ningún pudor.

¿Y qué podemos hacer? Pues creo que mucho. Poner a cada uno de estos tipos en su lugar.

Decirle al político que si quiere nuestro voto queremos un contrato y que le despojaremos de tanta inmunidad, de tantos privilegios, lo vigilaremos y perseguiremos si delinque.

Decirle al usurero que si quiere nuestro dinero que demuestre su honradez y que le cobraremos intereses.

No hace falta una carrera universitaria para saber que hay medios legales para hacerles la vida un poco más parecida a la nuestra.

(El Correo Gallego / 13-nov-2009)

(La Opinión de A Coruña / 22-nov-2009)

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 14:34
Editado: sábado, 28 noviembre, 2009 20:38
Categorías: Opinión

domingo, 11 octubre, 2009

Consejos para conseguir el Nóbel de la Paz

  • Sonreír, a ser posible continuamente
  • Prometer
  • Tener percha y un buen traje
  • Don de gentes
  • Ser presidente de un Imperio

No es necesario detener la guerra en Irak, tampoco es condición vinculante arreglar el conflicto judeo-palestino o resolver el berenjenal de Afganistán.

No deberás desmantelar ni una cabeza nuclear, bastará con manifestar tu intención de hacerlo.

En cuanto a conseguir que tu país deje de ser el mayor fabricante de armas del mundo, no te preocupes, todos sabrán por tu sonrisa que eso no continuará en el futuro. Ni se te ocurra reducir tus efectivos militares desparramados por todo el planeta, ¿para qué?, ¿quién vigilará entonces la paz mundial?

Por último, Guantánamo ni tocarlo. Con mejorar un poco las condiciones de vida de los turistas talibanes allí alojados será suficiente.

Este mundo está loco. En lugar de premiar los actos se premian las promesas, en lugar de premiar la honestidad premiamos la apariencia.

No discuto que algunos lleguen a cumplir sus objetivos, ni que estos sean o no sinceros. Simplemente critico que se anticipe tanto el galardón, a casi nadie le pagan por un trabajo inconcluso.

(El Periódico de Cataluña / 11-oct-2009)

(La Opinión de A Coruña / 11-oct-2009)

(El Correo Gallego / 12-oct-2009)

(XLSemanal / 31-oct-2009)

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 10:57
Editado: martes, 03 noviembre, 2009 17:08
Categorías: Opinión

jueves, 24 septiembre, 2009

Se me olvidó que te olvidé

Sin ánimo de molestar a la SGAE me permito tomar prestada algunas palabras de tan bonito bolero. Y viene al cuento lo de bolero, pues también tiene la acepción de mentiroso.

Bueno, vayamos al meollo. La capacidad de perder la memoria de nuestros políticos roza el alzheimer intencionado. Ahora resulta que quieren reconvertir la vieja cárcel de nuestra ciudad, cito textualmente: “A Coruña podría contar con su primer parador al pie de la Torre”.

Cierto que tiene guasa el asunto, de penal de pobres a descanso de ricos. El asunto no llamaría en absoluto mi atención si no fuera porque, desde el ayuntamiento, llevan años lanzando propuestas de reutilización para distintos fines. Unas más acertadas que otras, pero todas ellas con una mayor sensibilidad hacia los vecinos de esta ciudad.

Se pensó en un centro de reinserción social, un gran centro de servicios sociales, una residencia para personas de avanzada edad, un gran centro de ocio para la juventud, un museo, etc. Pero no, al final harán un parador. No sé si lo saben, con una palabra tan humilde se refieren a un hotel de lujo.

Ahora nos dirán que esto traerá empleo, gastos por parte de los turistas en los comercios y restaurantes, inversiones… ¿Se lo creen? Permítanme dudarlo pues conozco casos similares en otros lugares. El turismo de parador es bastante elitista, no me lo imagino tomando un vino y una tapa en “Casa Pepa” o comprando lencería en “Gayumbos Castiñeira”. De hecho no creo que se atrevan a pasear por la mayoría de las calles de nuestro vetusto barrio.

Ya, ya lo sé, están pensando: “Otro chiflado que no quiere el progreso”. Quizás tengan razón, quizás ya mi cerebro comienza a fallar, quizás me vendría bien ir pensando en buscar residencia, quizás me faciliten una habitación en el nuevo parador…

"...y, la verdad, no sé por qué, se me olvidó que te olvidé, a mi que nada se me olvida…"

(El Correo Gallego / 24-sep-2009)

(Faro de Vigo / 25-sep-2009)

(La Opinión de A Coruña / 26-sep-2009)

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 1:00
Editado: domingo, 11 octubre, 2009 10:57
Categorías: Opinión

sábado, 19 septiembre, 2009

El timo “Made in China”

No se preocupen, esta carta no será xenófoba ni fascista. No tengo nada en contra de ese grandioso país o de sus habitantes. Después de todo se buscan la vida como pueden, sacando partido de los recursos y atractivos que poseen, no saldrá de mi boca una sola palabra crítica al respecto.

Mi objetivo es desenmascarar a los sinvergüenzas que todos conocemos. Grandes y no tan grandes empresas, que “deslocalizan” su producción hacia países en los cuales la mano de obra se rige por un estatuto de esclavitud. Y que conste que casi lo comprendo, en un mundo globalizado no queda otra forma para competir. Ja, ja y otro ja.

Los grandes economistas favorables a la globalización, los avispados políticos defensores de un mundo sin fronteras y toda esa pandilla de pillos, nos han convencido hasta tal punto que hemos caído como pardillos. El timo es perfecto.

La afamada marca de calzado “Campestre” traslada sus fábricas a Asia, como es lógico con el único objetivo de ser competitiva y abaratar costes. Ahora bien, hace un año un par de zapatos de la citada marca costaba 120 €. Extrañamente en la actualidad y habiendo optimizado recursos el mismo par “made in China” cuesta 130 €. A eso si que le llamo yo reducir costes, sinceramente la picardía de estos señores y nuestra estupidez roza la utopía.

Otro ejemplo. El mayor fabricante de sanitarios mundial, “Piedra”, pone a casi media plantilla a descansar mediante un ERE. Al cabo de un año, decide que casi mejor les da vacaciones definitivas. Siguiendo a rajatabla la estructura del timo perfecto, deslocaliza toda su producción hacia países emergentes. Pero, aquí viene la sorpresa, sus productos en occidente siguen siendo los más caros del mercado.

¿Saben lo que les digo? Que estoy a favor de la globalización, que venga ya. Pero quiero que sea de verdad, si voy a comprar unos zapatos cuyo precio real es 5 € no quiero pagar 130 €. Quiero que me los venda el mismo chino que los fabrica, así de claro. Eso sí, cuando todo se vaya al infierno y no exista Seguridad Social, ni pensiones, ni estado de bienestar… pues a protestar a Pekin.

La única solución a este despropósito es la justicia social. No se puede permitir a un sinvergüenza hacerse rico usando métodos de la edad media. Es tan simple como establecer unas normas laborales internacionales: salarios, condiciones, seguridad, sanidad, etc. No se puede competir en un mundo desigual, ¿acaso no ponemos barreras sanitarias a la importación? Pongamos barreras sociales y éticas a la importación.

Y mientras tanto, que no te timen… si compras “made in China” paga precio chino.

(La Opinión de A Coruña / 19-sep-2009)

(El Correo Gallego / 21-sep-2009)

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 17:05
Editado: lunes, 21 septiembre, 2009 13:22
Categorías: Opinión

viernes, 31 julio, 2009

Expediente perruno

Carlos no podía creerlo, pero estaba escrito en el expediente. Su cliente denunciaba al servicio de emergencias 061 pues, al parecer, no dieron crédito a la llamada que su cachorro de caniche había realizado desde el teléfono del domicilio. Debido a esta desatención su gata persa Cuqui pereció ahogada en la piscina. Increíblemente la providencia judicial aceptaba la causa.

El juicio fue kafkiano, risas, lloros, ladridos… La astuta defensa atacó:

- ¿Disponen de flotadores en su piscina?

- Si es así, ¿por qué su caniche Paqui no le arrojó un flotador a Cuqui?

El 061 salió indemne pero Paqui paso el resto de su canina existencia entre rejas. Se había hecho justicia.

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 17:59
Editado: jueves, 10 diciembre, 2009 23:22
Categorías: Microrrelatos

martes, 30 junio, 2009

No era uno de los elegidos

La patera zozobró a la entrada de la noche, sabíamos que la costa no estaba lejos. Las luces de la orilla eran nuestra única esperanza. Quizás nadando un poco…

Algunos no sabían nadar, otros estaban demasiado cansados para intentarlo. El agua hería como una cuchilla de hielo.

Una sirena y después el ruido de un motor.

¡Salvación! No, el fin de la esperanza.

Ya en la embarcación soñé, vi mi tierra y las lágrimas de la derrota me despertaron. Estaba desparejado y repetido.

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 18:08
Editado: martes, 15 septiembre, 2009 18:23
Categorías: Microrrelatos
Informáticos Sin Problemas