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martes, 20 enero, 2009

Y ahora un ERE

Sin pretender herir sensibilidades he de reconocer que está pasando lo más lógico. Y cuando digo lógico no quiero decir que sea ético ni tan siquiera rentable. A río revuelto ganancia de pescadores, dicen. Muchos están amparándose en el “sálvese quien pueda”.

Está visto que esta extraña, y no por ello menos predecible, crisis va a servir a muchos de disculpa para todo. Y ahora la solución es mandar a todos a la calle, cerrar las factorías poco productivas y seguir funcionando con las que si producen. Claro, hay que aclarar que las plantas más rentables basan todo su buen hacer en la esclavitud. No, no me he equivocado, he dicho esclavitud. ¿Cómo le llama usted señor empresario al tipo de relación de un trabajador asiático con su empresa en una de sus factorías deslocalizadas?

Tiene gracia, para vender en Europa por ejemplo, exigen miles de requisitos a los productos. Pero a nadie se le ha ocurrido pedir una garantía ética a los productos, además de las conocidas normas sanitarias, ISOs, marcas CE, etc. La mayoría, por cierto, incumplidas.

¿Y de quien es la culpa? ¿De los gobiernos? ¿De la banca? ¿De los empresarios? ¿De los trabajadores? … De todos.

De los gobiernos por su cinismo permitiendo la esclavitud, siendo cómplices de regímenes dictatoriales y de tratantes de esclavos.

De la banca por facilitar los flujos injustificados de capital a paraísos fiscales y a cuentas ocultas. Y muchas otras atrocidades que mejor no citar aquí.

De los empresarios por dejarse llevar por el dinero fácil, por olvidarse del significado de la palabra empresa. Por creer que lo menos importante es la mano de obra e intentar abaratar los costes ahorcando a los únicos que realmente sostienen la economía y el mercado con sus salarios. A ver, señores, explíquenme a quien le van a vender ahora sus coches, sus pisos o sus bañeras de hidromasaje… Inténtenlo en China… ¡O qué pena, ya lo hacen ellos más barato! Por cierto, ¿no creen que pronto se darán cuenta de que ganarán más esclavizando ellos mismos a sus paisanos y olvidándose de las empresas foráneas?

De los trabajadores, aunque me duela decirlo. Nos hemos dormido, hemos dejado al libre mercado escribir las normas, hemos cerrado los ojos a la realidad.

La solución, en el próximo capítulo.

(La Opinión de A Coruña / 20-ene-2009)

(El Progreso / 28-ene-2009)

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 23:08
Editado: jueves, 21 mayo, 2009 24:04
Categorías: Opinión