« junio 2009 | Principal | marzo 2009 »

jueves, 21 mayo, 2009

A encrucillada do Galego

Eu non son galegofalante mal que me pese, nótase na miña escrita. Por esta razón podo afirmar sen ningún tipo de sectarismo que a lingua dos nosos país está nun perigoso retroceso. O que diga o contrario minte. Non vou a dicir de quen é culpa pois sonvos moitos os culpábeis.

Non hai máis que saír a rúa para atoparse con que os poucos falantes do noso idioma máis ben falan un castelán acastrapado. Os intentos de estableceren unha normativa de consenso e implantala nas aulas foi un fracaso ate o de agora.

Non sei tampouco cal é o motivo polo que algúns se sintan tan agraviados polo galego, din que non hai liberdade e que no poden falar libremente en castelán. Tamén din que é o castelán a lingua a protexermos. Non me fagan rir, non mintan por favor. ¿Teñen vostedes problemas para falar en castelán co seu médico, co seu avogado, co seu xuíz, co seu banqueiro, co seu tendeiro? Pois eu si teño problema para falar en galego con todos eles, primeiro por que non falo ben a lingua da miña terra e dos meu pais, e segundo porque case ningún dos que citei falan galego.

Agora chega un home da zona dos Peares tirando pedras por riba do seu tellado, indo contra o seu mesmo pai político de Vilalba. Fixo a guerra coa lingua e agora atópase na encrucillada de darlle o que prometeu aos seus votantes. Non sei se este home darase conta da que vai montar e da ferida que lle fará a nosa desvencellada identidade e a nosa esquecida cultura.

O que é vergoñento, é que un home da miña idade, cunha carreira universitaria e vivindo sempre en Galiza teña que pedirlle axuda ao corrector do PC e máis a un pequeno dicionario para rematar esta carta nunha hora. E coma min andanlle todos. Dígame vostede: Que vai facer para axudarme señor “Presidente de la Junta”?.

(El Progreso / 24-may-2009)

(Faro de Vigo / 31-may-2009)

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 17:32
Editado: viernes, 12 junio, 2009 13:09
Categorías: Lingua Galega, Opinión

miércoles, 20 mayo, 2009

Clase media

Últimamente andan los políticos a vueltas con la clase media, y ya sabemos lo que esto quiere decir. Estarán mareando la perdiz durante meses y al final no nos enteraremos de que narices están hablando.

Básicamente todo empezó con la propuesta de reducir las desgravaciones a la compra de pisos por parte del presidente en ejercicio, acto seguido el principal partido de la oposición puso esta propuesta a la altura del betún. Claro, si reducimos las desgravaciones para adquisición de vivienda a los que cobran más de 24.000 € al año, nos estamos cargando la clase media de este país y de paso al sector inmobiliario.

Analicemos la cuestión. La propuesta no me parece tal desaguisado, pero la oposición tiene parte de razón. Me pregunto, ¿quién compra más pisos en este país? La respuesta es evidente, gente a la que le sobra el dinero. En este aspecto comprendo al señor Rajoy, él y casi todo su entorno son clase media, perdón por la ofensa. Cuando digo su entorno no me refiero sólo a su partido, me refiero a todos los políticos que en este momento nos representan o gobiernan.

Lo que realmente me inquieta es a qué narices llaman clase media toda esta gente del mundo político. Me he puesto a buscar en Internet y he encontrado tantas opiniones contradictorias que estoy más perdido aún. Ni en el INE me han aclarado el entuerto. Finalmente me he decantado por un artículo en el que se citaba que la clase media en España es aquella cuyos ingresos anuales estimados oscilan entre los 20.000 y 60.000 €.

Me parto de la risa, me pregunto cuantos de los que están leyendo este artículo son clase media. Y prosigo, ¿es lógico que una familia que ya tiene un piso en propiedad tenga desgravaciones en la compra de su segunda vivienda?, ¿es justo que alguien a quien le cae el dinero de los bolsillos sea ayudado por el Estado Español a comprar una vivienda de lujo?

Cuando Hacienda perdona pagamos todos, cuando se subvenciona pagamos todos… Ni gobernantes, ni políticos, ni altos cargos pagan de su bolsillo las inversiones del estado. Por esta razón se debe ser cauto y muy justo a la hora de gastar el dinero público. Más en los tiempos que corren, con tantas familias en situación cercana a la pobreza.

Si les sirve de consuelo, les diré que, atendiendo al intervalo antes citado, ni yo, ni el 90% de mis conocidos y familiares estaríamos dentro de ese selecto grupo de la clase media.

(El Correo Gallego / 02-jun-2009)

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 15:11
Editado: martes, 09 junio, 2009 24:49
Categorías: Opinión

martes, 19 mayo, 2009

Ideas para la crisis

Desde hace algún tiempo hay un par de ideas que no dejan de rondar mi cabeza. Y lo cierto es que no me he atrevido a sacarlas a la luz porque de tan sencillas que se me antojan, dudo que alguien no las haya planteado antes.

Incluso, tiempo antes de empezar esta inmensa crisis ya estuve indagando la posibilidad de publicarlas para que algún político o cargo público me las copiara. Lo cual, lejos de parecerme aprovechado, sería para todos provechoso.

Veamos. A la vista está que el estado tiene algunos problemillas con las arcas de la Seguridad Social. También es de sobra conocido que los planes de pensiones privados han resultado ser un fiasco en tiempos de crisis bursátil. Pues de esto trata mi primera idea que paso a exponer.

Supongamos que la Seguridad Social pase a gestionar nuestras pensiones de un modo híbrido entre el actual y el que usan las entidades privadas. Esto es, por un lado parte de la futura pensión se cubre con lo que nos descuentan de la nómina y otra parte con aportaciones voluntarias similares a las que ingresamos en nuestros planes de previsión privados. También se permitirían traslados de planes privados a los nuevos planes de pensiones públicos.

Esto solucionaría en gran parte el problema de las pensiones públicas y por otro lado, pondría contra la pared a las entidades privadas exigiéndoles una mejor gestión de sus fondos para no perder clientes hacia el sector público.

La segunda idea hace mención a un producto que tanto a cajas de ahorros como a bancos nunca ha parecido gustarles mucho. Me refiero a las “Cuentas de Ahorro Vivienda”, apenas las publicitan y cuando les preguntas por las condiciones casi te dan largas.

Aprovechando esta situación y sin temor a ser una competencia desleal, el Tesoro Público podría sacar al mercado una especie de fondo de ahorro vivienda. Este producto por un lado favorecería al ahorrador con vistas a invertir en vivienda y, por otro, contribuiría a aportar financiación al estado.

Espero que estas propuestas lleguen a alguna persona que las pueda llevar a cabo, corrigiéndolas si fuera necesario y borrándoles la autoría si lo estima oportuno. Después de todo, ¿qué importa de quién es la idea si es por el bien de todos?

(El Progreso / 22-may-2009)

(La Opinión de A Coruña / 23-may-2009)

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 23:53
Editado: jueves, 28 mayo, 2009 23:55
Categorías: Opinión