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martes, 23 septiembre, 2008

Libre Mercado o Libre Chanchullo

Nunca creí que llegaría, pero ya está aquí. Aunque por desgracia golpeará a los más débiles, entre los cuales me incluyo… pero me alegra.

Ha llegado el momento en que los grandes defensores del Libre mercado han quedado en paños menores, al menos en el sentido figurado. Todos sabemos que los grandes siempre tienen sus arcas privadas llenas, aunque sus chanchullos se caigan de tanta basura acumulada.

Por fin los hijos pródigos han vuelto, los detractores a ultranza del intervencionismo han vuelto, y papá Estado los acogerá de nuevo en su seno, resucitando sus maltrechas economías con dinero público. Aquellos que siempre defendieron que no se debe proteger a un parado, a un inmigrante sin papeles o a cualquier persona en apuros económicos, no vaya ser que se acostumbre y no pegue golpe. Aquellos que nos han prestado humo para comprar casas de papel, aquellos que han encarecido el precio de productos que en origen no valen la centésima parte, aquellos que se han apropiado de las fuentes de energía, de la tierra que pisamos o del aire que respiramos…

No, no exagero. Todos sabemos lo que hay, o mejor dicho, lo que no hay. No hay tantos bienes como dinero hay circulando, quizás no me expreso bien, quizás no se me entiende. Básicamente LAS COSAS NO VALEN LO QUE CUESTAN, me pregunto si habrá alguna forma de poner orden en este caótico asunto.

No creo que la solución pase por una gran revolución, quizás con que la justicia actuara por igual. Si un sinvergüenza mete la pata que pague por ello con lo que tiene debajo del colchón, basta ya de caretas y de empresas tapadera. ¿Dónde está lo que han ganado? Ahí si que puede intervenir papá Estado, investigar en que maldito lugar está lo que falta. Y si no lo hay es que se ha vendido humo, y si se ha vendido humo es delito.

¿Y que hacemos con el humo? Pues muy fácil: abrimos las ventanas.

¿Y que hacemos con los que compraron humo? Si sabían que compraban humo pues que sigan fumando.

¿Y si no lo sabían? Supongo que habrá de todo, mercaderes que podrán valérselas por si mismos y otros hijos del Estado que quizás precisen ayuda.

Supongo que los papás, muy sensatos ellos, sabrán decidir a quien deben proteger.

No sé si habrá una solución, pero al menos todo esto está destapando el mundo virtual en el que se ha convertido la economía mundial. Un mundo en el que cualquier idiota, mandatario o no de un gran país, hace una declaración, un gesto o aspaviento y hace tambalearse los mercados.

Ahora los que vemos el mundo desde aquí abajo sabemos lo que se esconde tras tanta prepotencia: NADA.

(La Voz de Galicia / 23-sep-2008)

(La Vanguardia / 28-sep-2008)

(El Progreso / 28-sep-2008)

(La Opinión de A Coruña / 05-oct-2008)

(El Periódico de Cataluña / 13-oct-2008)

Publicado por Alejandro J. Pérez Morán a las 15:04
Editado: jueves, 22 enero, 2009 23:06
Categorías: Opinión