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martes, 03 noviembre, 2009
Política + Dinero = Poder
Pensaba elegir como título otra fórmula matemática: Política + Dinero = Corrupción. Quizás hubiera sido más llamativa y más de actualidad. No obstante dado que corrupción y poder vienen siendo lo mismo desde tiempo inmemorable, al final he caído en la cuenta de que ambas fórmulas son la misma.
¿Qué lleva a un político a llegar a lo más alto? ¿El bien común, quizás el servicio público? No, no nos engañemos. Es el ansia de poder la que motiva ese afán por subir y subir.
¿Qué lleva a algunos seres humanos a almacenar más y más dinero? ¿Garantizar su futuro y el de sus allegados, quizás el mejor reparto de la riqueza? No, no nos lo creamos. Es el hambre de poder la que alimenta ese egoísmo exacerbado.
¿Y que implica el poder? El poder no es otra cosa que la capacidad de dominar, de sentirse superior, intocable, infalible… Creerse un ser distinto a los demás, tocado por la mano de dios. Exactamente como aquellos faraones, reyes o emperadores, a los que al parecer les marcaba el destino algún ente divino. A casi todos les venía en los genes, en su sangre azul, en sus apellidos o linaje.
¿Y hoy en día? Pues hoy en día ese poder es heredado, pues la mayoría de los elegidos lo son por estirpe. Bueno, quizás no todos. Algunos alcanzan el éxito gracias a la estupidez de los demás, o mejor dicho, la pasividad de los que miramos para otro lado.
¿Somos idiotas? Sinceramente, no lo sé. De lo que estoy seguro es de la ceguera que nos nubla la capacidad de raciocinio, pero no sé si esa ceguera es o no voluntaria.
Ahora la gente se exalta, se enerva, se enfurece y grita. Pero no hace nada útil para cambiar su destino ovejuno.
Hemos permitido que un señor que ocupa unos pocos años un alto cargo público, después de haber disfrutado de un sueldo que multiplica por 5 el de cualquier ciudadano medio, acceda a una pensión para el resto de su vida sin haber apenas cotizado, ni trabajado. Cuando a uno de nosotros no nos la garantiza ni 35 años de trabajo, con jornadas que multiplican por 5 la de cualquiera de estos señoritos. Ni me molesto en mentar a los corruptos.
Hemos consentido que un presuntuoso encorbatado al que le dejamos nuestro dinero nos cobre aún encima por prestárselo. Tiene gracia, se supone que nos lo guarda y gestiona. Lo que viene a ser lo mismo que encargarle al lobo que nos cuide el rebaño. Y no hablo de los que aún encima roban sin ningún pudor.
¿Y qué podemos hacer? Pues creo que mucho. Poner a cada uno de estos tipos en su lugar.
Decirle al político que si quiere nuestro voto queremos un contrato y que le despojaremos de tanta inmunidad, de tantos privilegios, lo vigilaremos y perseguiremos si delinque.
Decirle al usurero que si quiere nuestro dinero que demuestre su honradez y que le cobraremos intereses.
No hace falta una carrera universitaria para saber que hay medios legales para hacerles la vida un poco más parecida a la nuestra.
(El Correo Gallego / 13-nov-2009)
Editado: viernes, 13 noviembre, 2009 15:39
Categorías: Opinión





