Juan Carlos I: "Quisiera que dijeran de mí que fui un Rey honesto"

En una entrevista le preguntaron a Don Juan Carlos: ¿Cómo le gustaría que le recordara la Historia? La respuesta fue:
" Quisiera que dijeran de mí que fui un Rey honesto. El destino nos había situado a mi padre y a mí en los sucesivos eslabones de una cadena dinásticas que no tenía otra razón de ser que el servicio a España. Por esto mi padre quiso que mi educación discurriera aquí y entre los españoles. Y desde que cayó sobre mí el honor de ser Rey de España, no por un mero artificio legal, sino con el asentimiento de los españoles inequívocamente manifestado ya en los primeros días, tuve el apoyo moral y humano de mi padre, con toda la fuerza histórica y la responsabilidad que eso significaba para mí. Yo, en efecto, me hice cargo de todos los poderes del Estado, pero con una finalidad bien precisa y enunciada explícitamente en mi primera intervención oficial como Rey: "ser el Rey de todos los españoles". Esa es la más noble vocación de la dinastía española, que es mi dinastía y mi familia, y de cuya jefatura me había investido mi padre, desde el principio con su aliento y después depositando normalmente en mí sus derechos históricos."

Don Juan Carlos nació en el triste exilio de Roma el 5 de enero de 1938, en plena Guerra Civil, los momentos más dramáticos de la historia contemporánea de España. Durante su infancia vivió en el extranjero de manera modesta y aprendiendo de su padre el amor hacia su lejana patria, que no conocería hasta los diez años, cuando, separado de su familia, pisa la tierra sobre la que reinaron sus antepasados y se encuentra un presente hostil y un futuro incierto. El joven Príncipe recibe formación escolar y militar, recorre la geografía española y empieza a tomar contacto con sus conciudadanos. En 1962 contrajo matrimonio con Doña Sofía, que se convierte en su más leal aliada.

En 1975 Don Juan Carlos se convirtió en Rey y debió superar todo tipo de obstáculos y dificultades, como el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 que hizo fracasar ganándose el prestigio mundial como garante de la democracia.

Durante todos estos años el Rey ha cumplido magistralmente con su deber, a menudo ingrato y siempre arduo, y se ha ganado el cariño sincero y la admiración profunda de amplias capas de la sociedad por su atención a los problemas sociales, su apoyo a los marginados y su servicio incombustible al país.



Las relaciones con su padre, Don Juan de Borbón, fueron relativamente complicadas durante algunos años debido a las presiones franquistas. En 1977, Don Juan traspasó sus derechos dinásticos a su hijo con un ruego, el mismo que su padre Alfonso XIII le dirigió a él poco antes de morir: "Majestad, sobre todo España, todo por España".

Con su renuncia, Don Juan cumplia con el más alto servicio a España y a la Institución.

Una figura clave para Don Juan y Don Juan Carlos es Doña María de las Mercedes, madre del Rey y pilar básico de la familia durante el duro exilio en Suiza y Portugal.


El "Rey abuelo" ha adquirido experiencia y ha acumulado sabiduría. Gracias a su prudencia, moderación, equilibrio, se ha hecho posible la transición de la dictadura a la democracia y se ha consolidado la Monarquía parlamentaria en la que él es árbitro moderador de las diversas tendencias políticas y representante de todos los españoles: la meta que había venido defendiendo siempre su padre a lo largo de su reinado en el exilio. La popularidad del Rey entre el pueblo español es indiscutible. Su crédito en la clase política e intelectual, muy grande. Su prestigio internacional, inmenso. Premio Carlomagno por su defensa profunda del sentido europeo, premio Simón Bolívar por su entendimiento certero de Iberoamérica así como Doctor Honoris Causa por las más distinguidas universidades de todo el mundo.
Don Juan Carlos no ha defraudado las palabras que le dirigiera su padre y puede mirar atrás con la satisfacción del deber cumplido.
Tras haber alcanzado seis décadas de vida, el Rey proseguirá su labor en favor de España y con el convencimiento de que el futuro está ahora asegurado en el Príncipe de Asturias, que representa la continuidad dinástica, de la que se derivan los mejores servicios que la Institución monárquica ha prestado en las modernas sociedades europeas. Nadie duda que tenemos un Rey consciente de su papel histórico, atento al bien común, preocupado por el cumplimiento de la Constitución, que sintetiza la voluntad general libremente expresada; decidido a ejercer su cometido de árbitro y moderador con serenidad y prudencia, garantizando la unidad de su pueblo.

Porque el Rey Don Juan Carlos aprendió desde niño que la palabra "servir" es la más noble que puede pronunciarse.

Los títulos que le corresponden al Rey son:

Su Majestad Don Juan Carlos I De Borbón y Borbón, Rey de España, Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algerciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano; Archiduque de Austria; Duque de Borgoña, de Brabante, de Milán, de Atenas y Neopatria; Conde de Habsburgo, de Flandes, del Tirol, del Rosellón, y de Barcelona; Señor de Vizcaya y de Molina; Capitán General de las Reales Fuerzas Armadas y su Comandante Supremo; Soberano Gran Maestre de la Insigne Orden del Toisón de Oro, Caballero de la Orden de San Javier, Caballero de la Orden de la Anunciada, Caballero de la Orden de la Jarretera, Bailío Gran Cruz de Justicia con Collar de la Orden de Constantino y Jorge de Grecia, Bailío Gran Cruz de Honor y Devoción de la Soberana Orden Militar de Malta, Gran Collar de la Reina de Saba, Gran Cordón de la Orden Suprema del Crisantemo de Japón, Gran Collar de la Dinastía de Reza de Irán, Gran Cruz de la Legión de Honor y de la Orden Nacional de Mérito.
Y de cuantas Órdenes discierne el Estado Español (Montesa, Alcántara, Calatrava y Santiago entre otras).