Cuando los ví, me vino inmediatamente a la cabeza las batallitas que me solía contar mi padre de cuando era pequeño, que jugaban en medio de la calle por que solo pasaba un coche cada hora y no hay el peligro de que te atropellen como ahora. Eso cuando yo era un crío, hoy impensable en cualquier gran ciudad occidental. Además hay que añadir la particularidad de jugar descalzos sobre el asfalto, cosa que ninguno de nosotros nos atreveríamos. |