Ante sus ojos aparecía el cuerpo parcialmente momificado de un
hombre con una enorme mata de pelo arrollada en un brazo y rodeado por
un copioso ajuar funerario. La segunda sorpresa surgió tras inspeccionar
la zona anterior derecha del sepulcro. Próximo a la espalda de
la momia yacía el esqueleto de un niño, también semimomificado,
de cabello oscuro y peinado hacia delante para formar en la frente un
simpático flequillo.
El excepcional hallazgo, que tuvo lugar a finales de noviembre de 2002,
constituye uno de los más relevantes descubrimientos antropológicos
cosechados en España durante las últimas décadas,
según Fernando Molina, codirector de la excavación y catedrático
del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad
de Granada. Es más, se puede afirmar sin miedo a equívocos
que la momia de Galera se erige como los restos humanos más
antiguos y mejor conservados de la Prehistoria, después del hombre
de Ötzi. Esta momia congelada, que tiene una antigüedad de 5.000
años, fue descubierta en 1991 por un grupo de excursionistas cerca
del paso de Tisenjoch, en los Alpes de Otzal.
Con el propósito de evitar el deterioro de la momia al entrar en
contacto con el aire actual, los arqueólogos de Granada sellaron
inmediatamente la sepultura. Después, el reto estaba en acceder
a los cuerpos sin causar alteraciones en la materia orgánica preservada
durante 3.500 años. La tarea no era sencilla, debido a la especial
localización del doble enterramiento.
Un tesoro del más
allá.
Vista general de la sepultura. En ésta se aprecia la momia
en posición fetal y parte del ajuar funerario; cuatro vasijas
y una azuela sobre el pecho. El esqueleto del niño aparece
en la parte inferior derecha. La tumba fue tapiada con tablones de
madera de pino, una capa de barro y un muro de mampostería.
El cráneo del niño, que fue
sacado de su tumba para ser colocado en la nueva sepultura del adulto,
conserva parte de su cabellera. El pequeño, que podría
ser de sexo femenino, murió a los 4 años de edad. El
estudio del esmalte dental revela que sufrió una enfermedad
cuando tenía 24 meses.
La
reconstrucción.
Con la información facilitada por los
arqueólogos y antropólogos, el infografista Manuel Sicilia
y su equipo de Kandor Graphics, en Granada, han elaborado un vídeo
que reconstruye paso a paso el enterramiento del hombre de Galera.
La disposición en que han aparecido los huesos permite deducir
que la postura fetal del cadáver (1)
era muy forzada. Luego, Sicilia recubrió el esqueleto con la
musculatura (2) y la piel
(3). Finalmente, colocaron las vestimentas con las que se supone
que fue inhumado (4) y situaron el ajuar
funerario en su posición inicial. Hay indicios para suponer
que la momia fue atada o envuelta en un sudario, quizás de
lana, para mantener su postura fetal.