jueves 28 febrero 2008

Arch Enemy, Burning Bridges (1999)

hijos de cain, burning bridges  La posición de Arch Enemy como una de las formaciones más importantes dentro de la vertiente más melódica del Death Metal es hoy día un hecho. El papel jugado por la incorporación de Angela Gossow es incuestionable. Sin embargo, antes de que la mediática vocalista alemana se incorporara al grupo, Arch Enemy se había labrado una importante reputación con tres trabajos de una factura enorme. Su espléndido debut en el 96 con Black Earth fue superado por su segundo larga duración, publicado en 1998 bajo el título de Stigmata. Sin embargo, su trabajo más completo se tituló Burning Bridges, viendo la luz en el último año de la década de los 90, y supuso la confirmación de los suecos como uno de los puntales de la nueva hornada de Death Metal de corte melódico surgida de la Europa más fría. En este Burning Bridges por primera vez la banda se compone de los miembros que formarían la plantilla instrumentista hasta la actualidad (con la excepción de la espantada temporal de Christopher Amott), es decir los hermanos Chris y Michael Amott a las guitarras, Sharlee D’Angelo al bajo y Daniel Erlandsson a la batería. También sería el último trabajo con Johan Liiva a las voces. La calidad de los hermanos Amott a las seis cuerdas, especialmente del mayor, Michael, es algo indiscutible desde el debut de la banda, pero aquí, arropadas por la compacta base rítmica creada Erlandsson y D’Angelo, brillan de una manera espectacular. El nivel conseguido por los cuatro músicos es altísimo, y no lo es menos el impresionante trabajo que realiza Liiva con su voz, mostrando una variedad de matices espectacular. Sin duda se trata de cinco auténticos profesionales en estado de gracia. Y si la parte técnica está sobradamente cubierta, los ocho temas que forman la edición europea del Burning Bridges son espectaculares. Sin descanso, sin canciones de relleno, desde el abrasador inicio con The Immortal hasta la depresiva Burning Bridges, las canciones son un alarde de genialidad compositiva a disposición de la música extrema.

hijos de cain, daniel_erlandsson Sería imposible destacar una sola pieza por encima del resto, aunque la citada The Immortal, fue escogida como presentación del disco con un vídeo promocional que podéis ver al final de estas líneas. Un corte que deja sin aliento a cualquiera, potente y preciso directo a tus oídos, que a día de hoy sigue formando parte del set-list en vivo de Arch Enemy, y en la que nos encontramos con todo lo mencionado. Las afiladas guitarras Amott, una calidad impresionante a la base rítmica, y un Johan Liiva enorme. Pero la cosa no acaba ahí. Le sigue la espectacular Dead Incide, que no solo mantiene el nivel, sino que lo supera, profundizando aún más en la velocidad, acentuando los cambios de ritmo, y con unas exigencias técnicas por parte de toda la banda al alcance de muy pocos. El ritmo se ralentiza un poco en Pilgrim, la siguiente canción, pero para nada baja el listón, ofreciendo una contundencia y una variedad de tempos excepcional, destacando tal vez la mayor inclusión de melodía en las guitarras, unos solos de infarto, y una gran cantidad de matices por parte de Erlandsson a la batería. El comienzo con reminiscencias thrashers de Silverwing es la antesala de un tema en el que la contundencia de los hermanos Amott contrasta con sus punteos fantásticos en los estribillos, aportando una dosis de originalidad que con el tiempo se ha convertido en marca de la casa. Demonic Science es otro de los puntos fuertes del álbum, tema oscuro y potente con algunas muestras de genialidad de Michael Amott y su ESP, además de una brutal exhibición de las cuerdas vocales de Johan Liiva, y de un espectacular final. El tema más accesible y alejado del sonido más duro es Seed Of Hate, y es tal vez el momento más flojo del trabajo pese a conservar un nivel altísimo, al igual que la siguiente Angelclaw, corte mucho más rápido y potente que sin estar a la altura de los primeros compases del trabajo, mantiene una línea más que correcta. El álbum, se cierra con el tema título, Burning Bridges, pieza muy alejada del sonido de los suecos en cuanto a ritmo, pero perfectamente integrada en el conjunto del álbum. Un espectacular lamento, lento y agónico, más propio del Doom que no del Death, que manteniendo un tempo lento e inquietante transmite una tétrica atmósfera, con un resultado espectacular.

hijos de cain, arch enemy

La edición japonesa cuenta además con una versión del magnífico Scream Of Anger de los infravalorados primeros tiempos de Europe, y una revisión de Fields Of Desolation, tema de los propios Arch Enemy grabado en su debut. Para mí, que prefiero los trabajos cortos pero intensos, la forma de escucharlo es limitándose a los ocho temas de la versión europea, comenzando por The Immortal y terminando por Burning Bridges. De hacerlo, nos encontraremos con uno de los mejores álbumes de este estilo que se han grabado jamás. La entrada de la espectacular Angela Gossow les dio sin duda el espaldarazo de popularidad definitivo, sin embargo, y pese a la enorme calidad de los trabajos editados con posterioridad, este Burning Bridges podría ser tal vez el punto más alto de la ya de por sí excepcional discografía de Arch Enemy.

Arch Enemy – The Inmortal

Escrito por Absemu a las 9:13 PM
Categoría: La Década De Los 90

|