martes 21 abril 2009

Mastodon, Crack The Skye (2009)

Hijos de Cain, Crack_The_Skye_01  Cualquiera que me conozca sabe que el origen de mis principales influencias musicales se fundamenta en grandes grupos como Dire Straits, Pink Floyd o Supertramp que fue lo que escuché de niño en casa, y la música creada en los 80 por mis eternos Iron Maiden junto a grupos como Judas Priest, Dio, Anthrax, Metallica, Helloween, y un largo etcétera de formaciones que de un modo u otro hicieron grande al Heavy Metal, cada uno a su manera. Cuando sentí la necesidad de investigar retrospectivamente me encontré con pilares básicos como Led Zeppelin, Black Sabbath, Rainbow, y unas cuantas bandas clásicas más que pasaron a formar parte de mis preferencias. Con los años mis horizontes musicales han sufrido una necesaria expansión, y si bien sigo sintiendo devoción por mis ídolos de toda la vida y sus trabajos viejos y nuevos me siguen motivando, a día de hoy no ceso en mi búsqueda de formaciones que me aporten algo nuevo. Pese a lo mucho que me gustan por ejemplo Iron Maiden, no busco grupos hoy día que hagan lo mismo que ellos. Busco gente que aporte algo nuevo, que demuestren que no todo está inventado en lo que al Rock se refiere. Hijos de Cain, Mastodon_02En esta andadura me he encontrado con verdaderas maravillas como Therion, Opeth, Arcturus, Avenged Sevenfold, System Of A Down, Borknagar y alguno más que han sido capaces de traspasar sus propios límites y superar las influencias comunes a prácticamente toda la escena para encontrar un camino propio en el que dejar verdaderas obras de arte. Pues bien, acabo de “descubrir” otra de esas excepciones musicales que no se parecen a nada que haya existido antes. Y escribo entre comillas lo de descubrir, porque se trata de un grupo que lleva ya una década en activo y que cuenta con una notable cantidad de seguidores pero que había estado oculto a mis oídos hasta que su nombre sonó junto al de Metallica en el venidero Sonisphere, festival que se celebrará próximamente en Barcelona y del que gracias a mis amigos en breve dedicaré un post. El grupo en cuestión es Mastodon, y nunca un nombre había definido tan bien una música. Rock mastodóntico, enorme, apabullante. Un conglomerado de influencias y una infinidad de matices ejecutados con virtuosismo convierte la obra de estos cuatro músicos de Atlanta en una interesante propuesta que se escapa a cualquier etiqueta. Su último trabajo, Crack The Skye, es el motivo de este escrito, y aunque reconozco que cualquier otra excusa me hubiera valido para dedicarles un espacio me alegro de poder comentar uno de los que sin duda va a ser firmes candidatos a mejor álbum del 2009.

Hijos de Cain, Mastodon_03 En primer lugar diré que no puedo juzgar este disco en comparación con los otros trabajos de Mastodon, puesto que no los he escuchado apenas, así que la valoración que realizo del mismo está totalmente desprovista de perspectiva respecto a la carrera anterior de la banda. El álbum es un conceptual que relata la historia de un parapléjico que abandona su silla de ruedas mediante lisérgicos viajes astrales en los que tendrán cabida desde el mitológico Ícaro hasta el mismísimo Rasputín, y transportado por los agujeros de gusano sobre los que teorizaba Stephen Hawking irá a parar hacia la Rusia de los zares en una experiencia extracorporal en la que terminará por encontrarse al Diablo. Este marco de circunstancias tan surrealista es una alegoría dedicada en realidad a Skye, la hermana del batería de la banda Brann Dailor que se suicidó con apenas 14 años. El aura de misticismo presente durante todo el trabajo transmite perfectamente el ambiente del que se ha querido dotar al plástico, algo aún más evidente gracias al inmejorable sonido del que presume la obra. Y es que uno de los grandes puntos fuertes es la espectacular producción de Brendan O’Brien, que consigue hacer que en una música barroca hasta la saciedad y recargada de psicodélicos detalles se puedan apreciar todos y cada uno de los matices que se encuentran entre los recodos de cada canción.

Hijos de Cain, Mastodon_04 Que el trabajo es un conceptual es algo que se desprende en cada escucha. Desde el aparentemente nimio detalle de la ausencia de separación entre cada corte hasta la conexión casi mística que se establece entre los temas cada nota de Crack The Skye nos transmite una inevitable sensación de continuidad, de ser un todo. El deliberadamente titubeante comienzo de Oblivion que de repente se transforma en un apabullante medio tiempo ya hace presagiar algo grande. La inicial voz del batería Brann Dailor se complementa con la del bajista Troy Sanders que se encarga del puente y que en breve dejará la parte principal del estribillo al guitarrista Brent Hinds, completando así una labor vocal sublime en esta primera toma de contacto, que además será un rasgo que apreciaremos a lo largo de toda la extensión del álbum. Bill Kelliher, el guitarra rítmico es el único que no coge el micrófono. La tremenda pegada de Dailor y el espectacular sonido de la batería es lo primero que me llamó la atención, pero como es evidente en un trabajo de este estilo, según se escucha se desgranan cada vez matices más interesantes, especialmente en el interludio instrumental tras el solo de guitarra de Hinds. El resultado es una canción de una calidad más que sobresaliente. Pero esto no ha hecho más que empezar. Divinations, el único corte de duración inferior a cinco minutos y que sirve como sencillo de presentación es uno de los momentos más salvajes del plástico, con Brent Hinds desatado en la parte vocal central dejando a Tony Sanders el estribillo, mientras las guitarras giran en círculos sobre una soberbia base rítmica capaz de demoler todo lo que encuentre a su paso. La vertiente más progresiva de Mastodon se muestra en el siguiente corte, Quintessence, tema nuevamente dominado por unas trabajadísimas armonías vocales a cargo de Dailor, Hinds y Sanders, que dejan espacio para unos coros psicodélicos y un repetitivo estribillo arropados por la estupenda labor de las guitarras de Hinds y Kelliher, que a momentos podrían llegar a recordar a los mismísimos Dream Theatre, aunque eso sí, escondidos bajo una impenetrable capa de ácido lisérgico. Llegados al punto central del trabajo nos encontramos con una de las joyas mejor cuidadas de Crack The Skye, The Czar. Magna obra de casi once minutos de duración dividida en cuatro partes: Ursurper, Escape, Martyr y Espiral. El fantasmal comienzo del tema nos transporta en incio a otra dimensión. Da la impresión de estar flotando en el espacio pero con una sensación indescriptible de intranquilidad, con la certeza de que algo va a suceder. Y así es, un épico duelo entre voces y riffs de guitarra cambia drásticamente el tempo del tema y aumenta considerablemente las revoluciones y la intensidad durante cerca de tres minutos. Cuando un breve interludio detiene totalmente la fuerza arrolladora de la que el tema hacía gala, parece que se acerca un receso de potencia, pero una álbum como este no podía ser tan previsible. Se ralentiza la velocidad, pero la voz de Brent Hinds y un sinfín de matices incluyendo un trabajo de guitarras sensacional nos aporta la épica y la intensidad necesarias para que la pieza no decaiga. Hijos de Cain, Mastodon_05Un retorno al principio cierra el círculo y pone fin a una de las composiciones más grandilocuentes del álbum. Ghost Of Karelia, especialmente en su inicio, es psicodelia pura y dura. Un ritmo que no hace más que girar acompaña perfectamente a una hipnótica línea vocal que se ayudará de unos leves tintes arabescos para llevarnos a un terreno de cambios constantes en los que pasamos de escuchar aires claramente progresivos y ambientales a pasajes casi desprovistos de arreglos remarcando así su premeditada crudeza. No creo que sea el corte más brillante del trabajo, pero sin duda no desentona del conjunto. Todo lo contrario que el tema título, Crack The Skye. El estremecedor inicio del tema posee un pasaje inquietante que se repetirá en más ocasiones durante el resto de la pieza, y que contrasta enormemente con la descarnada voz de Scott Kelly, cantante de Neurosis invitado para la ocasión. El estribillo, semejante a una de esas canciones que se canturrean al saltar a la comba no hace más que aumentar al aura de misterio y oscuridad que envuelve una canción que en conjunto es simplemente sublime. El final de tan magna obra corre a cargo de The Last Baron, y no podía ser de otra manera. Trece minutos de composición durante los que encontraremos todo lo que ha sido característico a lo largo de nuestro recorrido por Crack The Skye. Armonías vocales trabajadas concienzudamente, guitarras que alternan armonía y distorsión con una elegancia excepcional, cambios de ritmo unas veces sutiles y otras tan radicales que parecen partir el tema en pedazos, giros imposibles que incluso habiéndolos escuchado anteriormente no dejarán de sorprendernos, y sobre todo, virtuosismo a raudales, tanto en la ejecución de la pieza como en su composición. Esto último es algo que no solo es patente en el último tema sino en toda la extensión del trabajo.

Hijos de Cain, Crack_The_Skye_02

Mastodon han firmado un discazo impresionante, una obra atemporal que se aleja de cualquier convencionalismo y que se coloca en un terreno imposible de clasificar. No es un álbum que vaya a entrar en una primera escucha, y menos si no se es habitual de la banda. Es uno de esos trabajos que requieren paciencia y tiempo para que nuestro cerebro sea capaz de asimilar la inacabable cantidad de detalles con los que Crack The Skye apabulla al oyente. Cada minuto del álbum contiene una amalgama de calidad musical que requiere una degustación pausada para tomar total consciencia de lo que estamos disfrutando. Lo cierto es que cuando caen en mis manos trabajos como este doy gracias por ser parte de esa privilegiada minoría que no está alienada por las radiofórmulas que ofrecen música vacía y carente de alma elaborada en serie para el consumo de masas que se emocionan con canciones que no sobreviven a un verano y que en una interpretación en directo por parte de los ídolos con pies de barro que las perpetran se muestran como el insoportable chirrido que en realidad son. Me considero afortunado por sentir la necesidad de escarbar entre el estiércol musical que la industria quiere que se consuma y encontrar maravillas como Mastodon y su Crack The Skye.

Hijos de Cain, astodon_01

Este cuarteto de Atlanta ha sabido encontrar un camino propio, totalmente alejado de convencionalismos y con una impronta personal difícil de igualar, demostrando que no todo está inventado y que aún no se ha dicho la última palabra en lo que a música se refiere. Cualquiera que en pleno siglo XXI se atreva a decir esa manida frase de que el Rock ha muerto debería escuchar Crack The Skye. El Rock es pura energía, y una ley física afirma que la energía ni se crea ni se destruye, se transforma. Mastodon es una mutación de energía heredera directa de toda la fuerza del Rock más primigenio, y su música empapada de psicodelia, Heavy Metal, aires progresivos y virtuosismo a raudales es la prueba palpable de que el Rock en el 2009 sigue más vivo que nunca. Tan solo hay que saber dónde buscarlo.

Mastodon - Divinations

Escrito por Absemu a las 10:17 PM
Categoría: Álbumes De Este Año

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