Beticos y Andaluces

 

 

 

 

 
 
 
 

 

 
 
 
 

 

 
Capítulo 12

Las Bodas de Oro del R. Betis Balompié (1957-58)
 

Inicio de la conmemoraciones: Temporada 1956-57

 

 La directiva de Villamarín inicia la temporada 1956-57 con la clara intención de que la misma sea punto de partida de los actos conmemorativos de las Bodas de Oro (1907-1957). Buena muestra de ello es el diseño del carnet para dicha temporada: Su portada se dedica a las Bodas de Oro con inclusión de los dos escudos que en ese momento se utilizaban indistintamente, y su contraportada recoge una relación de acontecimientos reseñables en la historia de la Sociedad.



Colección de Javier Maldonado

 Recién iniciado el año del cincuentenario, el 8 de Enero de 1957, la Junta Directiva se reúne en el Hotel “La Rábida” y entre otros acuerdos dispone la aprobación del nuevo emblema del Real Betis Balompié, que fusiona los dos que venían utilizándose.

 Este escudo, que es el que hoy conocemos, es un diseño de José María de la Concha, que posa junto al resto de la “directiva de las Bodas de Oro” en la reunión referida

 En los primeros meses de 1957 se producen otra serie de iniciativas vinculadas a la conmemoración de los 50 años de vida del club. A título de ejemplo, la que reseñamos a la izquierda, muestra de una serie de homenajes a directivas del pasado.

 En este caso concreto, se da además la circunstancia de que el ejemplar de escrito-tipo que se remite a la Directiva de 1932 del que disponemos corresponde a uno de los fundadores del Balompié en 1907, y diseñador del escudo de las trece barras: Enrique Añino Ilzarbe-Andueza.

 No tengo duda alguna de que el proyecto de Villamarín era celebrar las Bodas de Oro con el ascenso a Primera División tras 15 años alejado de ella: un objetivo que se tuerce al quedarse el equipo a 6 puntos del primer clasificado.

 Esta circunstancia, muy probablemente, lleva a la Junta Directiva de Villamarín a posponer los fastos conmemorativos hasta la finalización de la siguiente temporada, la 1957-58, en la espera de poder celebrar las Bodas de Oro como equipo de la División de Honor.

 
La vuelta a la División de Honor (1957-58)
 

 En esta ocasión sí se cumplen los planes de Villamarín, y el club celebra sus Bodas de Oro regresando a la Primera División, que había abandonado en 1943.

 El mismo día que se rubrica el ascenso, el 1 de Junio de 1958, Villamarín anuncia la celebración de las Bodas de Oro con un Torneo Internacional que pretende realizar en Otoño.

 A partir de ese momento se pondrá en marcha los preparativos de una amplia gama de actos que serán presentados a finales de Noviembre y tendrán lugar durante el mes de Diciembre de 1958.

 Entre los miembros de la Comisión de las Bodas de Oro, un nombre tremendamente significativo: el coronel Don Juan del Castillo Ochoa, fundador del Balompié y segundo presidente del club tras la presidencia de su hermano Alfonso.

 

Como se reseña en ABC el 29 de Noviembre, los actos de las Bodas de Oro se concentran en la segunda quincena de Diciembre, e incluyen:

-Un triangular bajo el nombre de I Trofeo Benito Villamarín

-Demostración gimnástica, incluyendo la actuación de Joaquín Blume.

-Regatas organizadas por el Club Naútico.

-Competiciones de “patines acuáticos” y fuerabordas.

-Carrera pedestre.

-Exhibición de fútbol americano.

-Festival taurino.

-Donativo de 250.000 pesetas al Cardenal Bueno Monreal.

Además de los indicados, tuvieron lugar los siguientes actos de las Bodas de Oro:

-Salve ante la Virgen de los Reyes.

-Exhibición de balonmano.

-Edición del Libro de las Bodas de Oro ilustrado por Martínez de León.

-Cena del cincuentenario.
-Entrega de diplomas a antiguos directivos.

Este extenso programa, concentrado en los últimos 10 días de 1958, solo se ve deslucido por la no culminación del triangular a causa del temporal.



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 En definitiva, la conmemoración de las Bodas de Oro fue un nuevo hito en la historia del club, que se unió en un gran año 1958 al ascenso de Junio y al extraordinario arranque en la vuelta a la División de Honor, que incluyó la victoria por 2-4 en el primer derbi oficial en 15 años, coincidente además con el primer partido oficial que se jugó en el recién inaugurado Estadio de su eterno rival.

 El único lunar de los fastos será la obligada suspensión del I Trofeo Benito Villamarín, del que solo se disputa el partido Borussia-Malmoe. La causa será un fuerte temporal, que también obliga al otro equipo de la ciudad a suspender la disputa de un partido.

 Una de las joyas de la conmemoración es el Libro oficial de las Bodas de Oro (1907-1958), ilustrado por Martínez de León con su inmortal “Oselito”.

 También verán la luz diversos especiales de ABC, Oiga y otras publicaciones, así como la obra “50 años de fútbol sevillano”, de Benítez Salvatierra “Cesar del Arco”, al que nos hemos referido en capítulos anteriores.  

 Como anécdota de las Bodas de Oro nos encontramos  la visible errata de la medalla realizada con ocasión de las efemérides: Un “1908-1958” que a buen seguro provocaría más de un comentario al recoger el encargo, alguna mirada de extrañeza al entregarse la medalla y –no cabe duda- algún comentario de guasa... Afortunadamente el artesano de las medallas no fue también el encargado de elaborar el cartel, el libro, los diplomas o el carnet...   

 
Recordando los argumentos del "Contracentenario"
 

 La anécdota de la medalla nos da pie para retomar el tratamiento que de las Bodas de Oro han hecho desde algunas instancias de la otra orilla: Ni que decir tiene que para los teóricos del “contracentenario” la medalla adquiere un extraordinario rango probatorio, en un nivel de rigor documental que se califica por sí mismo.

 No obstante, resulta aún más inexplicable que haciendo caso omiso de innumerables evidencias, se llegue a afirmar que la celebración de las Bodas de Oro estaba prevista para 1959 o que 1909 era la fecha considerada como fundacional, ambas afirmaciones no solo inciertas sino –lo que es más impropio de investigadores- no documentadas.

 En cuanto al empeño en afirmar que las Bodas de Oro se celebraron en 1959, creemos que no precisan más comentario tras las páginas anteriores.

 En cualquier caso, y dado que el retraso en la celebración de las Bodas de Oro ha dado lugar a tantas conjeturas entre algunos señores de la otra orilla, no podemos por menos que remitir a la observación de dos carteles oficiales de las efemérides que pueden verse aquí debajo. Nótese la peculiar similitud.

 Claro que, si se permite la ironía, nunca hemos tenido conocimiento de ninguna teoría que, sustentándose en el retraso en la conmemoración de la Feria de Abril, pusiera en duda su fecha de nacimiento...que como bien sabe todo el mundo nació en 1847, y en el cartel en vez de poner 1947 pone 1948. ¿Dudaran también los historiadores sevillistas del nacimiento de nuestra Feria?

 Para terminar el capítulo de las Bodas de Oro, se incluyen algunos documentos adicionales para conocimiento del lector: Por un lado, extractos del texto de Francisco García Montes “Juan Tribuna” acerca de la Historia del Real Betis Balompié. Por otro lado, la portada de la revista “Manque Pierda” publicada con ocasión de las Bodas de Oro (1907-1957) y, finalmente,  el artículo íntegro de Federico Sainz de Robles, publicado en Enero de 1959 en la revista “Semana”:



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A modo de conclusión...
 

 Decimos bien... “A modo de...”. Porque si algo está demostrado en el estudio de la historia es que absolutamente nada puede calificarse como conclusión, ni ninguna teoría como concluyente.

 Por nuestra parte, hemos procurado exponer los hechos sin que nuestra subjetividad y posicionamiento nos hiciera perder el rigor expositivo y documental exigible. El lector podrá valorar si hemos tenido éxito o no en ese empeño.

 Este documento termina como empezó: con un esquema que avanzamos iríamos desarrollando. Atrás queda la exposición, más o menos lúcida, más o menos acertada... como hemos dicho en muchas ocasiones, que cada cual lo valore.

 Los hechos, son como son, aunque puedan leerse desde muchas perspectivas: Habrá quien concluya que hay suficientes elementos como para considerar que 1905 es la fecha fundacional del Sevilla Football Club que hoy conocemos. Habrá quien entienda que es 1908 la fecha efectiva en la que se pone en marcha. También habrá quien razone que el hecho de que una Sociedad esté inscrita el 1 de Febrero de 1909 es prueba irrefutable de su existencia al menos en 1908 y razonablemente en 1907, y quien se obceque en sostener su nacimiento el mismo día que se registra. Y, por supuesto, habrá quien siga sosteniendo que el club verdiblanco nace en 1914 a pesar de lo que diga el Gobernador Civil.

 

 
   
     

 
 
 

 
 
 
 
 


 

 

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