Aaron Nimzovich

Una nueva filosofía de jugar.

 

"El centro del tablero es como los Balcanes:
siempre se vive en él bajo una atmósfera bélica".

(A. Nimzovich: Mi sistema)

Firma de Aaron Nimzovich


Este artículo fue escrito por el autor de esta página web y publicado en la revista Chess News Magazine en agosto de 1999. Reproducido y modificado con permiso de la revista.


 
NimzovichAaron Nimzovich nació el 7 de noviembre de 1886 en Riga (Letonia) en el seno de una familia judía dedicada al comercio. Aaron aprendió a jugar al ajedrez siendo aún muy joven, gracias a que su padre era muy aficionado al juego, pero no se lo tomó en serio hasta que cumplió los dieciocho años. En 1904 viajó a Berlín, en donde estudió la carrera de Filosofía, huyendo de la opresión que sufrían los judíos en el Imperio del zar de Rusia. En este mismo año jugó su primer torneo en la ciudad de Coburgo, donde quedó en un excelente sexto lugar (con 10,5 puntos sobre 16), precedido de los maestos Neumann, Vidmar, Duras, Spielmann y Lange. Durante toda su vida padeció problemas nerviosos, quizá provocados por su precipitada huida de Rusia y por el estallido de la Primera Guerra Mundial cuando vivía en Alemania. Durante el conflicto bélico vivió en Suecia, que era un país neutral, trasladándose en 1922 a la vecina Dinamarca, en donde los judíos eran menos discriminados. En este país escandinavo estuvo viviendo hasta 1934. Murió en Copenhague (Dinamarca) el 16 de marzo de 1935 víctima del cáncer, aunque en algunos textos citan que su muerte fue debida a la neumonía. Poco después de su muerte, Alekhine escribió un artículo en la revista danesa Skakbladet concluido con la siguiente frase:

"Rindamos honor a la memoria de Aaron Nimzovich, gran artista, aunque a veces demasiado apasionado, pero siempre verdadero y nuevo pensador".

La vida de Nimzovich está plagada de incidentes, desde los más cómicos a los más temerarios. Entre los primeros, puede citarse lo que le sucedió durante el torneo de Bled del año 1931. Bled era una ciudad yugoslava y en aquella época, Yugoslavia era un reino cuya familia real veraneaba en esa ciudad. El torneo se disputó en la época estival y la reina anunció a los organizadores que uno de los días del torneo pasaría por él para visitar a los maestros que competían. Un día de competición, apareció Nimzovich en bañador en la sala de juego y los organizadores, al verlo vestido de esa manera, le instaron a que se cambiara de indumentaria ya que temían que llegara la reina y le viera vestido así, pero él no aceptó. Al final, su amigo Kmoch, árbitro del torneo, le convenció para que se cambiara de ropa.

Aaron Nimzovich ante un tablero de época.Un día, en unas simultáneas, comenzó una partida con 1.d4, su oponente jugó 1...Cc6 y la partida siguió 2.d5, Cb8... acto seguido, Nimzovich cogió el peón de 'd5' y lo volvió a colocar en su casilla inicial 'd2' y le dijo a su rival: "Ahora juega algo que tenga algo de valor". Se dice que cuando Nimzovich perdía con un rival muy inferior a él, empezaba a saltar y a gritar. En una ocasión en que perdió con el maestro Sämisch se subió en la mesa en la que se disputó la partida y gritó "¡cómo he podido perder con este idiota!". Pero cuando se calmaba, su carácter era totalmente diferente, siendo muy amable con todo el mundo. Durante el segundo encuentro por el campeonato del mundo entre Alekhine y Bogoljubov (1934), Nimzovich era el corresponsal de un periódico holandés. Dicho match se disputaba en diversas ciudades alemanas cuando en aquella época estaba en el poder el partido nazi de Hitler. El ministro del Reich Hans Frank, que durante la Segunda Guerra Mundial fue gobernador de Polonia, sería apodado "el carnicero de Polonia" y posteriormente condenado a muerte en el tribunal de Nuremberg, invitó a todos los periodistas que seguían el match a una comida en su palacete, incluyendo a los maestros judíos Nimzovich y Mieses. Mieses declinó el ofrecimiento, pero Nimzovich lo aceptó. Durante la comida, Aaron se quejó amargamente de que su plato estaba sucio, al igual que sus cubiertos, que a él le servían menos comida que al resto de los invitados... por toda respuesta, el ministro alemán hizo como que no le oía y eso que estaba sentado en frente suyo. Por si eso no fuera poco, un día de competición un oficial alemán uniformado entró en la sala de prensa y Nimzovich, furioso, le pidió sus credenciales. El militar se quedó perplejo y Nimzovich, al ver que no se las daba, le instó a salir de la sala de prensa... y el oficial salió sin mediar palabra alguna.

Es legendaria la gran enemistad que procesaba al Dr. Tarrasch, pero hay que denotar que no fue provocada por él, sino todo lo contrario. Cuando Nimzovich empezó a jugar torneos de maestros, su juego era un tanto "extraño" o "barroco" para el resto de sus rivales. En cierta ocasión tuvo el honor de enfrentarse al campeón alemán y éste, después de apenas diez jugadas, exclamó en voz alta dirigiéndose al resto de los participantes: "¡Nunca había tenido una posición tan aplastante en tan pocas jugadas!"; pero, a pesar de estas palabras, la partida finalizó en tablas. Esta falta de respeto de Tarrasch y su consecuente humillación en público hirió el amor propio del entonces maestro (y más tarde Gran Maestro) y le incitó a revisar aún más sus propias teorías ajedrecísticas y ponerlas en práctica con una mayor precisión. Las partidas que Tarrasch y Nimzovich disputaron entre ellos a lo largo de casi treinta años están llenas de una extraña atmósfera y de un odio disfrazado de silencio, pues en ellas no sólo estaba en juego "un punto" del torneo, sino que se ponía en juego el sentido posicional de cada jugador y el honor de dos métodos de lucha: el clásico (Tarrasch) y el hipermoderno (Nimzovich).

La mirada de un genio. Pero no todos los maestros se llevaban mal con Nimzovich. El Dr. Milan Vidmar le tenía un gran respeto y una gran admiración, al igual que el maestro y árbitro internacional Hans Kmoch o el Gran Maestro Rudolf Spielmann que, sin embargo, seguía a contracorriente de las tendencias de aquellos años pues su estilo le convertieron en "el último romántico".

Su contribución a la teoría ajedrecística sólo es comparable a la de Steinitz: ningún maestro de la época hizo tantas contribuciones al juego; no sólo en las aperturas, sino en el medio juego e, incluso, en el final. En las aperturas inventó la Defensa Nimzovich (1.e4, Cc6), la Defensa Nimzoindia (1.d4, Cf6; 2.c4,e6; 3. Cc3, Ab4), la Apertura Nimzovich (1.b3), que decenios después sería muy utilizada por el Gran Maestro danés Bent Larsen, robándole su nombre original, la variante Nimzovich-Rubinstein de la Siciliana (1.e4, c5; 2.Cf3, Cf6, jugada por vez primera contra Spielmann en el torneo de San Sebastián de 1911), la variante denominada posteriormente Rossolimo de la Siciliana (1.e4, c5; 2.Cf3, Cc6; 3.Ab5) y toda una serie de sistemas de la Apertura Inglesa, como el Sistema Dresden-Nimzovich. También resucitó algunos sistemas caídos en desuso, sobre todo en la Defensa Francesa: la variante Winawer (1.e4, e6; 2.d4, d5; 3.Cc3, Ab4), la variante de avance de Steinitz (1.e4, e6; 2.d4, d5; 3.e5) y la variante que más tarde se conocería como variante Rubinstein (1.e4, e6; 2.d4, d5; 3.Cc3, de4); en la Caro-Kann tiene su nombre la variante que años después practicaría con asiduidad el Gran Maestro David Bronstein: 1.e4, c6; 2.d4, d5; 3.Cc3, de4; 4.Ce4, Cf6. Incluso dio nombre a una variante del Contragambito Falkbeer: 1.e4, e5; 2.f4, d5; 3.ed5,c6!?...

Cuando Nimzovich introdujo su Defensa Nimzoindia, Tarrasch afirmó que ésta era "horrible" a lo que Nimzovich le respondió: "La belleza de las jugadas no reside en la apariencia sino en los pensamientos que se encuentran tras ellas". Por supuesto, Nimzovich, como no podía ser de otra manera, afirmaba que la Defensa Tarrasch (1.d4, d5; 2.c4, e6; 3.Cc3, c5) era bastante mala porque dejaba a las Negras con un peón aislado, que podía ser bloqueado por un Caballo, asediado por un Alfil fianchettado en 'g2' ...

En cuanto al medio juego y al final, sólo hay que leerse su más célebre obra, Mi sistema, para darse cuenta de su estilo neorromántico y de sus nuevos conceptos del juego de posición: "el juego de posición tiene su propia técnica, como cada rama del arte, y esta técnica puede ser adquirida" (fragmento del prólogo de La práctica de mi sistema).

Nimzovich escribió tres libros en los que explicaba su método de lucha posicional: Mi sistema, La práctica de mi sistema y El bloqueo. Su obra más importante es, sin duda alguna, Mi sistema, pues contiene la esencia de su pensamiento y, casi pudiera decirse, de su filosofía (este término de "filosofía" se lo aplicó el maestro clásico Alapin, porque éste no entendía esta nueva forma de jugar). Escribió libros de torneos, como el del Gran Torneo de Carlsbad 1929 y también colaboró para varias revistas de ajedrez, como Wiener Schachzeitung, en la que comenzó a escribir sus escritos hipermodernos a partir de 1913 provocando toda una serie de reacciones contrarias entre los maestros clásicos, seguidores de Tarrasch.

Aaron Nimzovich Nimzovich fue el primer jugador  hipermoderno, después se "unirían" los maestros Réti, Breyer, Grünfeld, Colle, Sämisch y Tartakower, por sólo citar los más conocidos. El hipermodernismo, también denominado neorromanticismo, quería romper con los dogmas demasiado estrictos de Tarrasch y la escuela clásica (o pseudoclásica). Uno de los nuevos principios decía que para dominar el centro no era necesario ocuparlo con peones, sino que también se podía dominar éste con las piezas, de ahí que se prefiriera el desarrollo de los alfiles por fianchetto "ni el más hipermoderno par de maestros puede desarrollar más de cuatro alfiles por fianchetto" (Nimzovich: La práctica de mi sistema).  Inventó los términos profilaxis, superdefensa y bloqueo. También fue el primero en afirmar que una posición restringida podía ser buena, algo totalmente negado por los clásicos. Para resumir su estilo, nada mejor que su frase más conocida: "la amenaza es más fuerte que la realización". Pero, a pesar de inventar un nuevo estilo posicional, injuriado al principio pero respetado después incluso por los maestros clásicos, nunca pudo ganar a Capablanca y ésta es, quizá, la principal de sus debilidades.
 
Sus mejores resultados, citando sólo los principales torneos internacionales, fueron los siguientes:

Primer lugar en Munich (1906), San Petersburgo (1913), empatado con Alekhine, Copenhague (1923, 1924, 1928, 1933 y 1934), Marienbad (1925), empatado con Rubinstein, Dresden (1926), Hannover (1926), Londres (1927), empatado con Tartakower, Niendorf (1927), también empatado con Savielly, Carlsbad (1929) y Frankfurt (1930).

Segundo lugar en San Sebastián (1912), empatado con Spielmann, Estocolmo (1920), Berlín (1927), Kecskemet (1927), Copenhague (1927), San Remo (1930) y Estocolmo (1934).

Tercer lugar en Ostende (1907), Hamburgo (1910), Nueva York (1927), Lieja (1930) y Bled (1931).

En resumen, Nimzovich participó en 47 torneos, de los cuales ganó 18. Jugó 633 partidas, en las que consiguió 302 victorias, 222 empates y 109 derrotas (65,24 %).

Entre sus victorias, hay que destacar la de Dresden (1926) en donde consiguió 8,5 puntos de los 9 posibles, delante de Alekhine, Rubinstein, Tartakower, Sämisch, Yates... y la del gran torneo de Carlsbad (1929), cuyo cuadro puede verse a continuación:

Carlsbad 1929
                   1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 1 2  Ptos.
1   Nimzovich      * ½ 1 ½ ½ 1 1 1 ½ ½ 1 1 ½ ½ ½ 1 0 1 ½ 1 ½ 1  15.0
2   Capablanca     ½ * 0 ½ 1 ½ ½ ½ ½ ½ 1 ½ 1 1 1 0 1 1 1 1 ½ 1  14.5
3   Spielmann      0 1 * 0 ½ ½ ½ ½ 1 0 ½ ½ 1 1 1 1 ½ 1 1 1 1 1  14.5
4   Rubinstein     ½ ½ 1 * ½ ½ ½ ½ 1 1 1 ½ ½ ½ 1 ½ ½ 1 ½ 0 ½ 1  13.5
5   Becker         ½ 0 ½ ½ * 1 1 1 0 0 1 ½ ½ ½ ½ ½ 1 ½ 1 1 ½ 0  12.0
6   Vidmar         0 ½ ½ ½ 0 * 1 ½ ½ ½ ½ 1 ½ 1 0 ½ ½ 0 1 1 1 1  12.0
7   Euwe           0 ½ ½ ½ 0 0 * ½ ½ 1 ½ ½ ½ 1 1 ½ ½ 1 ½ ½ 1 1  12.0
8   Bogoljubov     0 ½ ½ ½ 0 ½ ½ * ½ ½ ½ 0 0 1 1 1 1 0 ½ 1 1 1  11.5
9   Grünfeld       ½ ½ 0 0 1 ½ ½ ½ * ½ ½ ½ 1 0 ½ 0 1 ½ 1 ½ 1 ½  11.0
10  Canal          ½ ½ 1 0 1 ½ 0 ½ ½ * 1 ½ 0 0 ½ ½ 0 1 0 ½ 1 1  10.5
11  Mattison       0 0 ½ 0 0 ½ ½ ½ ½ 0 * 1 1 1 0 1 1 1 ½ 0 ½ 1  10.5
12  Tartakower     0 ½ ½ ½ ½ 0 ½ 1 ½ ½ 0 * ½ ½ ½ ½ ½ ½ ½ ½ ½ 1  10.0
13  Maróczy        ½ 0 0 ½ ½ ½ ½ 1 0 1 0 ½ * 0 0 0 1 ½ 1 1 ½ 1  10.0
14  Colle          ½ 0 0 ½ ½ 0 0 0 1 1 0 ½ 1 * 1 ½ 1 0 ½ 0 1 1  10.0
15  Treybal        ½ 0 0 0 ½ 1 0 0 ½ ½ 1 ½ 1 0 * ½ ½ 0 1 1 ½ 1  10.0
16  Sämisch        0 1 0 ½ ½ ½ ½ 0 1 ½ 0 ½ 1 ½ ½ * ½ 0 ½ ½ 1 0   9.5
17  Yates          1 0 ½ ½ 0 ½ ½ 0 0 1 0 ½ 0 0 ½ ½ * 1 ½ ½ 1 1   9.0
18  Johner         0 0 0 0 ½ 1 0 1 ½ 0 0 ½ ½ 1 1 1 0 * ½ 0 ½ 1   9.0
19  Marshall       ½ 0 0 ½ 0 0 ½ ½ 0 1 ½ ½ 0 ½ 0 ½ ½ ½ * 1 1 1   8.5
20  Gilg           0 0 0 1 0 0 ½ 0 ½ ½ 1 ½ 0 1 0 ½ ½ 1 0 * ½ ½   8.0
21  Thomas         ½ ½ 0 ½ ½ 0 0 0 0 0 ½ ½ ½ 0 ½ 0 0 ½ 0 ½ * 1   6.0
22  Menchik        0 0 0 0 1 0 0 0 ½ 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 ½ 0 *   3.0

Después de esta impresionante victoria, delante de Capablanca, Spielmann, Rubinstein, Tartakower, Marshall, Bogoljubov,... Nimzovich escribió una carta en la que afirmaba que tenía el derecho moral de enfrentarse a Alekhine con el título de campeón del mundo en juego... pero Alexander no quiso; mejor dicho, le pidió demasiado dinero para el match, y se enfrentó a Effim Bogoljubov (al que, por cierto, pidió mucho menos dinero) ya que sabía que le podía ganar fácilmente. El match Alekhine-Nimzovich es uno de los enfrentamientos más deseados, entre los que nunca se disputaron, como lo fueron Morphy-Staunton, Steinitz-Tarrasch, Lasker-Pillsbury, Lasker-Rubinstein y, más tarde, Botvinnik-Keres y Fischer-Karpov.


Y para acabar, dejemos la palabra a sus coetáneos:

Tartakower: "Pretende hacerse el loco para llevarnos a todos a la locura".
Réti: "Para Nimzovich, la combinación era el medio necesario para demostrar la superioridad estratégica de una posición".
Kmoch: "Nimzovich fue un eminente maestro de la estrategia".
Alapin: "Esta nueva forma de jugar escapa a mi entender".
Tarrasch: "Aunque el señor Nimzovich sigue sus propios caminos en las aperturas, esto no es conveniente para el público".

Como ejemplo del brillante juego de Nimzovich, a continuación se mostrará una de sus mejores partidas de bloqueo, considerada por Lasker como la mejor partida desde la Guerra Mundial. En esta partida, Nimzovich emplea "Una nueva manera de jugar al ajedrez" (F. Le Lionnais: Los premios de belleza en ajedrez).

 


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