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UN SÁBADO EN EL QUE DESCUBRÍ A FEDERICO

Tenía algunos de sus libros, había oído hablar mucho de él. Que era un gran poeta no lo dudaba, pero hasta este sábado de lectura pausada y en voz alta no sentí el estremecimiento de leer su poesía. Fue en el taller de escritura, con el libro Poeta en Nueva York. Semanas antes había llorado de emoción al ver y escuchar a Miguel Menassa recitar el Rey de Harlem, música, poesía y pintura se mezclaban, de forma emocionada, para llegar a mí. Ese lunes lloré. Desde entonces ya sentía curiosidad, aunque tiempo antes también me había apasionado la lectura de la obra “Bodas de Sangre”, impresionante.

Reconozco que la que fallaba era yo, no sabía darle el ritmo, entender la sutileza en el uso de las palabras, su estilo diferente. Con un auditorio de excepción, una profesora, una psicoanalista, una poeta, una amante de la poesía, se daba el marco perfecto para aprender a acercarme a este gran poeta. Y me emocioné y disfruté como nunca, quería leer más y más, porque hay que aprovechar momentos como ese. ¿Cuándo quieren escucharle a una leer poesía? ¿Quién disfruta con los versos de esa forma? ¿Quién aprecia, en estos tiempos, la cultura? Pues hay muchos aún que apreciamos la cultura, que nos estremecemos con los grandes autores, que trabajamos para difundirla y que hemos sido picados por ese gusano vil o no que nos transporta hasta los confines.Prueben, si quieren, a sentir lo que yo que sentí este sábado y muchos otros días.

Prueben, si quieren, a sumarse a este tren que nunca que deja en tierra. Aquí tienen algunos de esos bellos poemas y, si no sabes leerlos, puedes escuchar cómo otros los leen. Que los disfruten.

 

REFLEXIONES DE UNA PSICOANALISTA

Tras la experiencia desarrollada a lo largo de más de siete años de labor profesional en el campo del psicoanálisis en Málaga capital puedo llegar a las siguientes reflexiones:

  1. Existe una destacable desinformación, en todas las escalas de la sociedad, en lo que respecta a las funciones de los distintos profesionales de la salud mental: psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas.
  2. Psicólogo y Psiquiatra tienen concepciones muy distintas a la del Psicoanálisis del proceso que da lugar a las alteraciones psíquicas. El Psicoanálisis considera que son los mismos procesos los que llevan en un caso a la locura y en otros a la creación de una obra de arte. Para esta disciplina, el inconsciente pasa a regir nuestra existencia, siendo la conciencia tan sólo una parte del mismo.
  3. El Psicoanálisis no es un asunto exclusivo entre paciente y psicoanalista. La Teoría Psicoanalítica ha tenido importantes repercusiones en nuestra vida actual. No sólo la Psicología y la Filosofía, sino la Medicina, la Biología, la Arquitectura, el Arte, el Cine, la Educación son otros.
  4. Un gran porcentaje de las personas que acuden a mi consulta han recibido tratamiento farmacológico sin el éxito esperado.
  5. El Ministerio de Sanidad ha indicado que los trastornos de ansiedad, los depresivos y los adaptativos son asunto del médico de familia, salvo que haya circunstancias de mala evolución del paciente que aconsejen actuar al especialista. La propia administración desconsidera estas enfermedades.
  6. Muchos pacientes acuden al psicoanalista tras años de tratamientos infructuosos, por lo que su pensamiento y su estilo de vida están determinados por el proceso patológico, las resistencias a la reeducación que significa el tratamiento psicoanalítico serán muchas.
  7. Estamos mal-educados respecto a la importancia que tiene la salud psíquica en nuestras vidas. Vemos “normal” estar deprimido, mantener un matrimonio insatisfactorio, tener una vida sexual insatisfactoria, desconocemos la relación de nuestro psiquismo en enfermedades como: colon irritable, lupus eritematoso sistémico, úlcera gástrica, enfermedades autoinmunes, asma, alergias, etc. Entre los efectos del tratamiento se encuentran la recuperación de la capacidad de gozar y trabajar del paciente.
  8. Muchos accidentes laborales, de tráfico, fracasos escolares, impotencias sexuales, cánceres son debidos a la existencia previa de una depresión que no ha sido tratada adecuadamente.
  9. Algunas personas se escudan en el precio del tratamiento psicoanalítico para no acudir a él, cuando está claro que su situación económica se debe a su propia enfermedad y a sus decisiones. Cuando alguien dice que no puede, es que no quiere.
  10. Los profesionales tenemos una gran labor que realizar para que la sociedad (escuelas, hospitales, empresas, padres) entiendan que acudir al psicoanalista es una medida necesaria y conveniente para la salud, ya sea para mantenerla o para alcanzarla. El tratamiento psicoanalítico es muy eficaz en casos de: Depresión, ansiedad, estrés
    miedos, obsesiones, fobias, Inseguridad, timidez, crisis de angustia, adicciones
    dificultades en el trabajo y/o estudio, problemas de comportamiento, enuresis, encopresis, fracaso escolar, agresividad, orientación a padres, crisis de crecimiento, etc.
  11. Acudir a un profesional no es un capricho, en cualquier caso es una necesidad. Hay que entender, no obstante, que para psicoanalizarse no es necesario estar enfermo.

El dinero que se invierte en prevención ahorra muchísimo dinero en tratamiento.

DE LA PELUQUERÍA AL DIVÁN

Es curioso que cuantas más cosas tengo que hacer, más cosas se me ocurren. Me encuentro en mi consulta ante una tarde de estudio, de pacientes y de cine y se me ocurre escribir un rato. Debe ser que cada vez me apasiona más esto de transformarme en letras y llegar hasta lugares insospechados.  

Me pregunto, una vez más, si nos falta un poco de cultura o es que carecemos, aún, de los medios para acceder a los servicios de atención y asesoramiento psicoanalíticos. Pensaba el otro día en la cantidad de peluquerías que hay. Paseas por cualquier calle y te encuentras más de una. Si las siguen abriendo será, por otro lado, porque el negocio funciona. Ciertamente todos necesitamos cuidarnos, más o menos, el pelo, hasta los calvos cuidan su cabecita. Si hay tantas debe ser porque es un servicio necesario y utilizado.  

Si lo comparamos con el número de psicoanalistas por barrio, lamentablemente, quedamos en bastante mal lugar, aún sigue siendo una profesión excepcional y hasta sorprendente y, aunque todos tenemos el teléfono de una peluquería en nuestro móvil, la mayoría no tiene el teléfono de un psicoanalista en su teléfono ni la intención de tenerlo. ¿Acaso es un servicio innecesario? Basta echar un vistazo a los periódicos y no faltan noticias que destacan el aumento de enfermos de depresión, el incremento de las bajas laborales por enfermedades psíquicas, el número de separaciones y divorcios, las cifras de fracaso escolar, los índices de drogadicción, la insatisfacción general de la población, el miedo al futuro, la incertidumbre económica… Me parece entonces un servicio MUY necesario, diría que cada día más imprescindible en la vida de una persona. 

Si se pusiera de moda, los más fashion alardearían de ir al psicoanalista más caro y famoso de su ciudad y los servicios de sanidad privada y pública tendrían que incluir entre sus facultativos a los psicoanalistas para no pecar de antiguos. Sin embargo, el psicoanálisis nunca se pondrá de moda porque es una forma fuerte de pensar la vida, porque no se vende a ninguna ideología, porque dice las cosas como son y no se muerde la lengua y porque sólo triunfa allí donde se puede hablar. Lamentablemente parece que en España eso de hablar no nos gusta demasiado, eso de calladito estás más guapo ha calado bastante y preferimos quedarnos con lo malo conocido.  

Psicoanalistas haberlos haylos, somos menos de los que debería haber, hacen falta más valientes que se animen a formarse en esta carrera tan apasionante y que se dispongan a llevar a todas las clases sociales su trabajo, repito, a todas las clases sociales. Porque si ustedes piensan que ir al psicoanalista es un artículo de lujo es que han leído poco. Desde hace años Grupo Cero oferta precios bastante populares para que jóvenes y no tan jóvenes puedan tumbarse en el diván y mejorar su calidad de vida. Hemos demostrado que el que quiere puede  y el que no quiere, no se psicoanaliza ni aunque se lo regalen. Muchos prefieren pasar la vida quejándose de lo pobrecitos que son, en lugar de poner manos a la obra para alegrarse un poco. Tal vez la mayoría estamos maleducados y no nos hacemos responsables de nuestra propia felicidad-infelicidad. Espero que algún día podamos presumir de un país en el que se va no sólo con la cabeza bien peinada, sino también con la cabeza bien amueblada. (Pueden a ir empezando a pedir cita: políticos, empresarios, profesores, médicos, jueces…)

UNA NOCHE DE FIESTA A CAMBIO DE UNAS TETAS NUEVAS

¿Nos gusta la polémica o es que acaso vivimos en un país de sin ética? Estos días, una discoteca valenciana pretendía sortear una operación de aumento de pecho entre los asistentes a una noche de juerga. Para ellos era un “homenaje a la mujer” y una forma de atraer clientes, aunque, desde mi punto de vista, no creo que necesiten ese tipo de anzuelos para llenar, semana a semana, su pista de baile. 

Las voces en contra no se han hecho esperar, lo que ha llevado a la dirección de la discoteca a modificar el premio, en último término se regalará un bono de estética y un set de peluquería y maquillaje. Según los precursores de la iniciativa la idea respondía a una demanda en auge en la región, no en vano la Comunidad Valenciana es una de las regiones europeas donde se realizan más operaciones estéticas. Recientemente el portavoz de las clínicas valencianas asociadas a la Sociedad Española de Cirugía Plástica y Reconstructiva indicó que la Comunitat, con 15.000 operaciones de cirugía estética al año, "es una de las regiones europeas con mayor volumen de cirugía de este tipo por número de habitantes". Eliminar la obesidad, reducir el tamaño de pechos o el estómago se encuentran entre las principales intervenciones. Entre los hombres, destacan las operaciones de pectorales, glúteos, nariz y orejas.  

Es interesante destacar que en los últimos años se han incrementado los menores que se someten a una intervención estética, en estos casos se necesita la autorización de los dos progenitores y siempre es conveniente un informe psicológico del profesional del colegio al que acude el menor. No sólo los teléfonos móviles, internet y las consolas, los arreglillos, a este paso, pueden ser el regalo de las navidades. ¡Lo que hay que oír! Asistimos a una banalización sin precedentes de lo que debe ser una cuestión de salud, aunque incluyamos en ella lo estético.  

Algún profesional del campo reconocía en una entrevista que los cirujanos plásticos son los especialistas que más pacientes reciben con problemas psicológicos, después de los psiquiatras y los psicoanalistas, afirmación que resulta curiosa a la vez que preocupante. El psiquismo es el responsable de que nos veamos bien, incluso de que nos gustemos o de que, por el contrario, nos odiemos y nos sintamos prisioneros de un cuerpo que no reconocemos. No es la primera vez que nos llevamos las manos a la cabeza cuando somos testigos de situaciones de este tipo. Muchas personas están a años luz de llegar al diván del psicoanalista y van de mano en mano, quirófano en quirófano, intentando poner o quitar lo que no está en ningún lado. Cantidades ingentes de dinero, muchas más de sufrimiento, horas de trabajo perdidas, todo por no tener un poco de cultura o por no reconocer que en el psicoanalista podría comenzar a ordenar ciertas cosas de su vida. Ir con salud psíquica al cirujano estético produciría resultados mucho más saludables. Una mujer no lo es más por tener las tetas más gordas, si no por saber que las tetas (la feminidad) se tienen en la cabeza. 

El paso del tiempo para muchos es su mayor temor y se tumban en las camillas para que el botox o el bisturí eliminen las marcas de los años. Sólo consiguen marcar en su cara sus miedos y mostrarse como seres algo inhumanos por negar su mortalidad. ¿Se presenta la cirugía como la salvación mágica para detener el paso del tiempo? Lógicamente NO. El paso del tiempo dejará marca en nosotros según concibamos nuestra propia mortalidad, según el aprovechamiento que hagamos de nuestra propia vida. Hay arrugas que dan muestra de las alegrías vividas, de la intensidad de nuestras pasiones. Hay labios, orejas, tetas que sólo dan muestra de que somos seres de plástico que huimos del encuentro con nuestros propios fantasmas. Si hay que morir que sea con pasión, con vida, con el cuerpo que nos da el lenguaje, que sólo tiene los años de nuestros prejuicios.

DEBO ESTAR SOÑANDO…

Debo estar soñando, esta semana he contabilizado cinco artículos sobre la salud mental en mi lectura cotidiana de los diarios. ¿Qué está pasando? ¿El mundo ha dejado de caminar para atrás, por fin se reconoce que es fundamental la atención a la salud psíquica de la población? Deja de soñar, Helena, recuerda la letra de aquél tango: Verás que todo el mentira, verás que nada es amor, que al mundo nada le importa...¡Yira!... ¡Yira!... Así son las cosas, mero interés periodístico del momento que luego queda en papel mojado, las cifras seguirán aumentando sin que se tomen medidas, las personas seguirán pensando que no sirve de nada ir al psicólogo o al psicoanalista, seguirá siendo más placentero quejarse todos los días un poquito que dar un paso hacia delante. Así nos va.

Si hiciéramos un poco de caso a los poetas nos iría bastante mejor, ellos sí que  saben lo que nuestra alma necesita. ¿Para qué servirá tanto sufrimiento humano históricamente mantenido? ¿Qué se puede hacer con tanta desesperación? Al final muchos viven esperando su muerte porque no saben qué hacer con su vida.  280.- “Un hombre que no sabe claramente dónde ir, termina yendo a cualquier lado, siempre lejos de sí.” (Aforismo del libro Aforismos y decires 1958-2008 de Miguel O. Menassa) En el terreno de la física el hombre ha sabido encauzar las energías naturales para su propio aprovechamiento, pero un el terreno más íntimo, en la propia vida del hombre, aún desperdiciamos con alevosía nuestro potencial.

Pacientes que colapsan las consultas médicas, población sobremedicada porque no puede soportar el displacer y no sabe tomar decisiones, jóvenes sin destino de los que nadie se ocupa, parejas a las que la moda les llevó a la separación, hijos sin padre porque su madre quiso vengarse así de su marido, tantas y tantas situaciones terribles a las que parece que tenemos que acostumbrarnos porque nadie hace nada, porque uno mismo no hace nada. 179.- “No es bueno esperar que las cosas vengan del cielo, no es bueno esperar que otro haga por mí lo que ni siquiera soy capaz de hacer.”

¿A qué esperamos señoras y señores? Ningún rayo de luz va a venir a iluminarnos con sabiduría y felicidad, ningún Estado nos pagará nuestra educación ni nuestro bienestar anímico, nuestros padres siempre querrán lo mejor para nosotros según su propia ideología, no lo que realmente es mejor para nuestra vida. El mundo es así, duro, injusto y donde cada uno tiene que aprender a decidir. 212.- “Hemos conseguido lo que consigue el proletariado de algunos países civilizados: una casa para el cuerpo, para la familia. Ahora tenemos que ir por la casa para el alma”. El pan está más o menos conseguido, ahora tenemos que aprender a procurarnos un poco de bienestar, y no confundan con lujos que hay muchos millonarios deprimidos, y no equivoquen con conformarse con poco, que hay muchos pobres desesperados.

399.- “Nadie se cura haciendo lo que le da la gana. Porque hacer lo que a uno le da la gana es el mecanismo que usa la enfermedad para instalarse como enfermedad”. Si de bienestar les hablo es para que cada uno alcance su propia medida de satisfacción. Solo no se puede. Necesitamos de la medicina, de la educación, de la física, de la química, del psicoanálisis y de muchas otras disciplinas que hacen posible que vivamos como humanos en pleno siglo XXI, de nosotros depende hacer uso de ellas. No sólo vale decir, también hay que hacer.

ENSEÑANZAS

Estoy preocupada por la salud de los españoles. Nos educan en la estafa, el engaño, el robo, como método para ganar dinero y enriquecerse. Sirvan de ejemplo de ello las grandes compañías telefónicas, que vienen actuando de esta forma utilizando a sus trabajadores, utilizándolos de escudo frente a los clientes descontentos, estafados. No se dan cuenta del riesgo que están asumiendo.

Crecer quitándole el bocado de pan a otro hambriento no ha de generar más que sentimiento de culpa futuro, pues nadie podrá gozar de lo que obtuvo maliciosamente, el psiquismo se ocupa de ello.

El Psicoanálisis ya nos mostró el ejemplo de personas que cometían delitos debido a la necesidad inconsciente de ser castigados, no ya por el delito, sino por un sentimiento de culpa inconsciente pretérito. El ser humano no puede librarse del castigo, pues el Superyo siempre vigila, tanto las acciones como los pensamientos, y no pasa ni uno.

Pensar que uno puede actuar impunemente, como parece que piensan dichas compañías, tales como Telefónica, Auna, Wanadoo… sirviéndose de su carácter impersonal, de todo tipo de cláusulas y artimañas para terminar sacándole el dinero a los malogrados clientes, no puede llevar al éxito.

Pensar que uno puede saltarse las leyes, adecuarlas a sus intereses, no es más que un ejemplo de un pensamiento neurótico, y como psicoanalista los mandaría a todos al diván.

Si uno quiere triunfar en esta vida, la mejor manera es haciendo las cosas bien, teniendo al Superyo bien tranquilo, tolerando el ritmo natural de las cosas, pues ya lo dice el refrán popular: No por mucho madrugar amanece más temprano.

Como conclusión y ojalá sirviera de algo, déjennos vivir en paz, hagan bien su trabajo, como cada uno debe realizar el suyo y dejen ya de robarnos y engañarnos.

¿EL NEGOCIO DEL ENTRETENIMIENTO?

Del ocio no sólo se ocupan los empresarios de la hostelería, sino que también algunos organizadores de congresos y jornadas, aparentemente científicas, se dedican a rellenar el tiempo de estudiantes y profesionales.

Hace unos días asistí, llevada por una motivación más ociosa que intelectual, todo hay que decirlo, a un Simposium sobre Psicópatas, Asesinos en Serie y Conducta Antisocial. Al ser Psicoanalista, Psicóloga y Estudiante de Criminología, lo que allí se tratara podría motivar en mí, tal vez, la producción de algún artículo al respecto, tal vez sea este.

Una vez se fue desarrollando el simposium, y más ahora, con el paso de los días, compruebo que no ha supuesto ninguna transformación en mi, tan sólo la comparación, y dicen que las comparaciones son odiosas, con los anteriores congresos a los que he asistido, todos de Psicoanálisis y organizados por la Escuela Grupo Cero.

Congresos a los que asistí con otra motivación y e interés formativo, en tanto constituyen una parte fundamental de la formación de un psicoanalista. En dos de ellos, he tenido la ocasión de participar con una ponencia y una comunicación, respectivamente. Congresos donde son los ponentes los que pagan ya que a ellos está dirigido el congreso, pero además, los efectos del mismo tienen una trascendencia social, de no ser así carecerían de interés científico.

Encuentros donde un conjunto de profesionales, unidos en un compromiso social estudian y trabajan cuestiones de interés en su formación y también a nivel de la propia ciencia. Unión o des-unión que sirve para realizar una lectura sobre lo acontecido hasta ese momento, para establecer nuevos puntos de estudio, para dar cuenta del proceso formativo de cada uno.

SECRETOS Y CONFESIONES

    Tuve la oportunidad de leer hoy en la edición electrónica del periódico, un artículo firmado por José María Romera, titulado "Relaciones humanas: secretos y confesiones". Me pareció interesante, pues soy psicoanalista, licenciada en Psicología y estudiante de primero de Criminología. Aunque la orientación del artículo hacía referencia a un concepto cristiano de confesión,  donde hay algo que contar en un sentido negativo, partiendo de una concepción de pecado.

    Este tipo de "ritual" llevado a cabo por la religión católica, y también desarrollado, como se cita en el artículo, por otros grupos, parte de la idea de que esa catarsis liberará al individuo de su pesar. Muchos grupos de autoayuda consideran que el medio de terapia consiste en la mera comunicación de los problemas. Pero ya Freud en 1900 se dio cuenta que la simple comunicación, el simple conocimiento, no exime a la persona de sus padecimientos, los efectos son poco duraderos. Renunció con ello al método catártico y al método hipnótico, produciendo un nuevo método, la asociación libre, que en el campo de la transferencia psicoanalítica, permite la transformación del paciente.

    Todo esto es para decir, que hablar es demandar, es decir, aquel que comunica algo persigue la atención de alguien, ser escuchado. Pero no sólo basta el mero desahogo, sino que lo terapéutico lo constituye el desarrollo de la capacidad de transformar el discurso, es decir, poder hablar de otras cosas. Que todas las palabras tengan el mismo valor, no sólo lingüístico. El discurso de la mayoría de las personas está recortado de una manera particular que le hace vivir la vida de ese modo, y si eso implica enfermedad, padecimiento, fracaso, todo consistirá en ampliar o cambiar el modo en el que esa persona se posiciona en el lenguaje.

    Otra cuestión que se me plantea, escribiendo esta carta-artículo, es la falta de conocimiento, de saber general, que existe en Málaga referente al Psicoanálisis, donde no dudo que haya profesionales desde hace años, pero me pregunto si ¿no habrá que hacer algo para que todas las personas tengan la oportunidad de comenzar su psicoanálisis?

    No me extiendo más en este pequeño divagar conceptual, pero me gustaría terminar señalando que evidentemente no es solución ni callar ni contarles a todos nuestras intimidades, pero ello no implica que no exista la necesidad inconsciente de comunicarse , que psicoanalizarse no sólo constituye un modo de desarrollo intelectual, ni un modo de liberarse de los síntomas patológicos, sino que también es tener la posibilidad de comprar la libertad de las palabras.

PSICÓLOGO O CURANDERO

Psicólogo o curandero, parece que para muchos, aún, estas dos palabras pueden ser sinónimos, o eso es lo que puede parecerle al todopoderoso Colegio Oficial de Médicos, cuando impide que los psicólogos puedan formar parte de los numerosos seguros médicos, que no por denominarse así, deben excluir una disciplina científica-terapéutica, necesaria en el tratamiento de múltiples patologías.

Hoy en día, se ha demostrado que la Psicología y, asimismo el Psicoanálisis, en tanto soy psicóloga y psicoanalista, son las únicas disciplinas que pueden ofrecer un tratamiento y posible curación a patologías como la depresión, las fobias, la neurosis obsesiva, la histeria, las enfermedades psicosomáticas, etc. Ante dichas patologías, la Psiquiatría, disciplina médica que sí forma parte de dichos seguros y, parece ser que con todo derecho, sólo puede ofrecer tratamientos farmacológicos paliativos, si así podemos llamarlos, en tanto lo que hacen es como si administrásemos un analgésico a alguien con apendicitis y no procediéramos a efectuar la correspondiente intervención quirúrgica. Con ello sólo conseguiríamos que el paciente muriera sin percibir el dolor, negándole, en este caso, el tratamiento adecuado y necesario para dicha patología.

Eso, y me hago responsable de estas palabras, es lo que me parece que está haciendo la Psiquiatría actual. No dudo de la profesionalidad de los aquellos que trabajan y estudian en este campo y que han dedicado sus vidas al bienestar de la población que, en uno u otro momento requiere de sus servicios, pero me parece poco ético negar el acceso a un tratamiento, cuando de sobra es conocido que existe.

Me pregunto por qué ante esta situación, en la que los psicólogos aún no podemos ofrecer nuestros servicios a través de los seguros médicos, cuando sabemos que un alto porcentaje de las enfermedades llamadas médicas tienen un origen psíquico, y que en las restantes influye de manera determinante el factor psíquico, reitero, por qué el Colegio de Psicólogos, que se supone está para defender nuestros intereses, nada hace. ¿Para qué sirve entonces nuestro colegio oficial?

No tenemos que ir mendigando a los seguros que nos ofrezcan trabajo, es un derecho, como profesionales del campo de la salud, estar presentes ahí, en tanto es la propia sociedad la que lo demanda.

Qué mínimo porcentaje de personas va a una consulta psicológica privada, cuando un alto porcentaje de la población necesita atención psicológica-psicoanalítica. No todos pueden costearse el tratamiento, y la Seguridad Social ofrece una atención ínfima.

Como trabajadores, como peritos en nuestra materia, tenemos que exigir se nos incluya en el entramado sanitario-asistencial, favoreciendo con ello el acceso de la población a dichos servicios.

Sirva este artículo para, además, aclarar que no somos curanderos, aunque también curamos de aquellas ideas que minan la vida del individuo.

HIPOCRESÍA

La “hipocresía social” no es ninguna patología, sino una cualidad que nos inculca la propia sociedad en la que vivimos. Hablar claro muchas veces está mal visto, siendo mejor considerado decir lo que los demás esperan escuchar. Los seres humanos somos muy complejos. Desde que Freud diferencia conciente e inconsciente, manifestar directamente los verdaderos deseos parece un imposible.

Podemos estar enamorados de dos personas a la vez, odiar y apreciar a a un mismo individuo. Cada día pensamos una cosa y hacemos otra bien distinta. Unas veces actuamos así por no hacer daño a los demás, otras por pura conveniencia, por comodidad.

Parece que es mejor visto y más sensato “maquillar” nuestro comportamiento, adecuarlo al contexto, ocultar nuestros verdaderos sentimientos, moderarnos en nuestras respuestas o amordazar nuestra espontaneidad en aras de una supuesta convivencia armoniosa. Pero eso no siempre se traduce en mayor felicidad y bienestar.

A veces desconocemos lo que realmente sentimos, nos dejamos engañar por nosotros mismos. ¿Es tan fácil conocerse? Yo diría que no. Sin psicoanálisis no podemos conocer los verdaderos deseos que determinan nuestros comportamientos. Hay que tener en cuenta que todo lo que decimos o hacemos es para algo o para alguien, es algo que escapa a nuestro control.

¿Por qué fracasamos si decíamos que anhelábamos el triunfo? ¿Si tanto te quiero por qué acabo discutiendo siempre contigo? ¿Por qué cada vez que voy a trabajar me encuentro mal? Tantas y tantas cuestiones que podemos hacernos cuyas respuestas tenemos que producir.

Parece que ser hipócrita no es el mejor consejo, puede tener buenos resultados sociales, pero a la larga es un comportamiento que “huele”. Una persona verdadera genera más confianza y es más fiable que otra que te dice sólo lo que quieres escuchar.

Incluso a veces uno se engaña a sí mismo, se ve rodeado de gente, tiene éxito, pero no puede decir lo que piensa, no puede ser sincero ni consigo mismo. No saborea el placer de ser escuchado de verdad.

Crear nuestra propia personalidad, estar a gusto con ella y consolidarla ante los demás forma parte de nuestro aprendizaje para la vida. Vivimos en el mundo de la imagen, la moda, los prototipos, parece que para ser alguien tienes que “parecerte a”, “formar parte de”, lo que el psicoanálisis nos muestra es que un ser humano “solo” no existe, indudablemente se identifica con personas e ideas, pero no necesariamente la identificación tiene que ser sinónimo de copia. De lo que se trata es de ser nosotros mismos teniendo gustos, compromisos. Freud decía, si dos personas dicen que piensan igual, una de ellas se está sometiendo a la otra.

El primer paso para ser aceptado y bien considerado, es aceptándose y considerándose a sí mismo. La autoestima aumenta si uno está a gusto con lo que hace, poniendo amor en las cosas y personas con las que uno se relaciona. La autoestima no es verse guapo en el espejo, es ver que tu vida funciona.

Es muy frecuente en amigos, familiares, parejas que no se conozcan, aunque convivan durante años. Esto ocurre porque no nos damos la libertad de hablar de nuestros pensamientos, de mostrarnos tal como somos. Yo digo: si no te gusta como eres o no te va bien con tu forma de ser, aprende, cambia, crece, pero no te escondas. El ser humano no nace hecho, se hace. Hasta el día de nuestra muerte podemos aprender, debemos aprender. Vivimos en un mundo social donde tenemos que tener en consideración nuestros deseos y el del otro.

ESTOY MALA-YA

Ya quiera para mi la publicidad que le están dando a estos “políticos de pacotilla” del caso Malaya. Día a día en los medios de comunicación todos somos testigos de este Falcon Crest. Si reiterar es educar, nos están enseñando a ser unos ladrones, a conseguir a través del engaño y la estafa uno o varios chalés y coches de lujo, cómo dejar al pueblo en la ruina mientras te duchas frente a un Miró.

Si en lugar de esas noticias apareciera cada día un poema en portada, un artículo de psicoanálisis o consejos de vida saludable, tal vez nos educaríamos en estas cuestiones. Yo que soy psicoanalista me educo rodeada de libros, poemas, personas, ideas de responsabilidad y crecimiento. Ya me gustaría que muchas otras personas tomaran su propio camino hacia la salud y la honradez.

A pesar de lo que creemos, muchos son los ejemplos de personas que con su trabajo, han conseguido vidas maravillosas donde no falta el dinero y las comodidades. El dinero tampoco sirve de mucho si no sabemos utilizarlo. Sólo un neurótico robaría y se dejaría atrapar.

Recomiendo a los políticos marbellíes y a los políticos en general, a los ladrones y a los que tengan tentación de serlo, que se psicoanalicen para analizar su sentimiento de culpabilidad inconsciente. Asimismo, aconsejo a periodistas y policías que acudan también a un psicoanalista, hay que tener cuidado de no admirar a los delincuentes.

Con estos consejos y la reivindicación de que los diarios presten más atención a la salud, la cultura, el arte, me despido hasta próxima ocasión.

LA MUERTE SIEMPRE NOS SORPRENDE

La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa? Hoy nos llegó la terrible noticia, la hermana de la princesa Leticia aparecía muerta a sus 31 años de edad. Aún es pronto para adelantar las causas de la muerte, pero el suicidio parece lo más probable. Entre las diferentes noticias, algún periodista acertadamente o no, afirmaba que la fallecida estaba de baja por depresión.

Tras la tristeza por esta pérdida, que a unos toca más y a otros menos, quiero aprovechar para hablar de una enfermedad grave que aún no nos la tomamos en serio. La depresión es la única patología psíquica que puede llevar a una persona a quitarse la propia vida. Diferentes caminos hay para el suicidio, no siempre se muestra de forma aparente, unas veces se esconde tras una enfermedad orgánica, otras tras un descuido al volante o una equivocación aparentemente azarosa. Desgraciadamente, cuando una persona está decidida a quitarse la vida, poco se puede hacer para convencerla de lo contrario, lo que no quita que el tratamiento puede ayudarle a desear otra cosa.

A pesar de que las cifras de personas deprimidas no deja de aumentar, hay que decir que ni todos los que dicen estar deprimidos tienen depresión, ni los que padecen esta enfermedad suelen tener el tratamiento adecuado. Aún hoy muchos profesionales sanitarios siguen considerando que su tratamiento debe ser farmacológico, considerando la psicoterapia como mero apoyo. Como psicoanalista he de decir, que ningún tratamiento químico ha podido, hasta el momento, cambiar el pensamiento y el estilo de vida de una persona. La farmacología es un avance que puede ayudar y ayuda a muchas personas y al cual el psicoanalista nunca se opone. Pero lo que no se puede es negar que para que una persona venza la depresión debe, repito, debe, ir al psicoanalista.

La depresión muestra la incapacidad de una persona para desprenderse de un objeto amado. Objeto que puede ser un familiar, una pareja, un ideal, un objeto material, un puesto de trabajo, etc. A veces la persona sabe lo que ha perdido, pero otras no tiene ni idea. Este estado patológico se asemeja al duelo, perdemos a alguien querido y durante un tiempo la tristeza nos embarga. Pasado un tiempo, sin embargo, reorganizamos nuestra vida más allá de esa pérdida. En la depresión, en cambio, la persona no logra adaptarse. Cede una parte de su mismo ser para que la ocupe ahora, de forma inconsciente, el objeto, persona o ideal que perdió o le falló. El deprimido tiene que aprender, a través del simbolismo de las palabras a separarse.

La mortalidad es algo de lo que no nos vamos a curar, pero de la depresión hay salida, si ponemos el deseo y los medios adecuados. No nos tomemos a broma el tratamiento de esta enfermedad, ni lo dejemos en el olvido. A Erika no la podemos salvar, pero hay muchas personas a nuestro alrededor deprimidas: fracasan en los estudios o en el trabajo, muestran problemas en su sexualidad, no tienen ganas de nada, no encuentran empleo… Síntomas que encubren en muchos casos una depresión de fondo, que no tratada acarrea, en muchos otros, graves enfermedades orgánicas mortales.

CARRERAS ILEGALES DE COCHE EN MÁLAGA

¿Un juego?
Como si estuviéramos en una película americana, algunas calles de Málaga se convierten en un circuito donde muchos jóvenes hacen rugir los motores de sus coches y traspasan los límites de velocidad en carreras cuyo fin puede ser impredecible.

Desgraciadamente no se trata de un juego de niños, este tipo de comportamiento es ilegal y pone en peligro la seguridad del resto de conductores. Sería fácil seguir hablando de la irresponsabilidad de los jóvenes, asociarlos a drogas, alcohol, desenfreno e irresponsabilidad, sin embargo no todos los jóvenes son así.

Criticar y castigar es fácil, pero me pregunto por qué no atendemos a sus necesidades y sus gustos. Ya en su tiempo se criticaba a aquellos que recorrían las plazas con sus monopatines porque no disponían de pistas para practicar su afición. Aún hoy son escasas. Desde nuestra perspectiva podemos pensar que es una pérdida de tiempo, podrían estar haciendo cosas más provechosas, pero todos fuimos jóvenes y, para el Psicoanálisis, aún podemos serlo si tenemos un pensamiento actual. Por qué no hacemos posible que los jóvenes puedan desarrollar sus gustos e intereses, en este caso les gusta la velocidad, quién sabe si sale algún "Fernando Alonso". Pero para ello habrá que organizar la actividad, sacarla de la ilegalidad.

Los graffitti pueden ser arte o gamberrismo, el skate un deporte o un chusmerío. Todo depende del cristal con que se mire y de hacer lo que me gusta donde esté permitido. ¿Por qué no permitimos que haya una juventud saludable con sus propios gustos? El Psicoanálisis muestra que de las peores disposiciones pueden salir grandes rendimientos, siempre que se canalice adecuadamente esa energía. ¿APOSTAMOS POR ELLOS?

EL QUE AVISA NO ES TRAIDOR

Leo esta misma mañana la noticia:"Médicos españoles constatan que el mal de Alzheimer se desata con una depresión". Según los científicos, una tristeza profunda puede ser el anuncio de la demencia más común en la tercera edad, que se caracteriza por la pérdida de memoria y la desorientación.

Años llevamos advirtiendo que la depresión es una enfermedad grave, no sólo porque puede llevar al suicidio, sino porque también es responsable y/o cómplice del desarrollo de enfermedades orgánicas. Los estudios que la vinculan con el cáncer y las enfermedades inmunodepresivas así lo demuestran. Asimismo, está detrás de múltiples accidentes de tráfico, fracasos laborales, escolares, rupturas de pareja, etc.

Hace un tiempo escaso escribía a tenor del fallecimiento de la hermana de la Princesa Doña Letizia, está claro que se trató de un suicidio. Claro también que el tratamiento que recibió para su depresión no fue el adecuado. Demasiado frecuente es desconsiderar aún el psicoanálisis en el tratamiento de esta enfermedad. Sigo siendo testigo en los medios de comunicación de profesionales sanitarios que estiman que el tratamiento farmacológico es el indicado. Los datos demuestran que ningún fármaco cambia el pensamiento ni el estilo de vida.

En pleno Siglo XXI es lamentable que aún no se aproveche el recurso que supone el Psicoanálisis. Una ciencia joven, sólo tiene un siglo de vida, pero no por ello menos efectiva ni menos delatora de las múltiples zancadillas que somos capaces de ponernos a nosotros mismos por nuestro temor a cambiar. Nos da miedo el cambio, pero más miedo debe darnos la enfermedad y la tontería.

El Psicoanálisis debe sumarse a la Medicina, pues el objetivo ha de ser permitirnos una mayor calidad de vida, una mayor responsabilidad en nuestra salud y en nuestro proceso de enfermar. Hay que abandonar los pensamientos animistas donde la enfermedad parece algo diabólico, a veces, la enfermedad es una elección personal.

Día a día en mi consulta y en los textos psicoanalíticos compruebo que las múltiples afecciones que padecen los pacientes tienen una evolución distinta al estar en tratamiento psicoanalítico. Cuando le pongo palabras a mis dolores, ya son otra cosa. Es sorprendente ver como se curan de padecimientos por haber deseado la salud en lugar de la enfermedad.

Desde esta ventana les invito a prevenir la depresión, el Alzheimer, el cáncer, las enfermedades inmunodepresivas y muchas otras afecciones que nos afectan. Mejor hablar de los afectos que afectarse.

SALIR A LA PALESTRA

Por fin llegaron y pasaron las elecciones, ahora queda formar los equipos de gobierno y, para ello, serán necesarios los pactos en muchos municipios. Esa palabra que tanto usamos los psicoanalistas y que suena tan pacífica, en este caso puede dar más de un quebradero de cabeza. Los medios de comunicación se ocupan de tenernos al tanto de estos “matrimonios de conveniencia” pero a veces, resulta escandaloso el afán de poder que muestran algunos políticos. Muchos se olvidan de todo lo que criticaron al adversario y ahora se alían con tal de ostentar un cargo en el Ayuntamiento. Nuevamente los ciudadanos somos los que quedamos defraudados, una vez más, por la política.

Si ya dije en alguna ocasión que ningún Estado ni político se ocupaba del bienestar de los ciudadanos, por más que esta fuera su bandera electoral, se demuestra nuevamente que cada uno tiene que “buscarse las habichuelas” para alcanzar el camino de la felicidad, de la salud, incluso del dinero. Espero y deseo, ya que aún estamos a tiempo, que nuestros políticos aprendan de los errores, que por humanos todos cometemos, y trabajen para que tengamos unos municipios mejor organizados, donde prime la convivencia y la calidad de vida, y donde la economía sea un medio de vida, no un objetivo.

Encuentro cada día ejemplos de personas que se venden al mejor postor: sacrifico mi vida por estar junto a mi pareja, tomo pastillas para calmar mi ansiedad, busco un trabajo que no me complique la vida, etc…Pero tengo que decir  que la experiencia me demuestra que el camino fácil nunca es el mejor camino, a la larga uno se arrepiente. Como dijo el poeta José Martí “la felicidad sólo puede hallarse en el camino del trabajo” y por esta filosofía que asumo les digo que elijan bien, el pan para hoy será hambre para mañana, mejor elegir el camino del trabajo y hacernos trabajadores, mejor hacer las cosas bien, aunque impliquen un esfuerzo. En el terreno de la política, de las relaciones personales o hasta de la propia salud, ténganlo claro: LO BARATO SALE CARO.

SÓLO PARA TI

Te escribo sólo a ti, que lees atentamente y te entregas a las letras, que buscas en cada frase un sentido que te contenga. Te escribo porque hay que reconocer que a veces todos quisiéramos ser únicos. Quisimos ser el único amor de nuestra madre, pero no pudo ser. La  única palabra en la boca de nuestro amado, pero no fue posible detener la vida. Cuánto habríamos deseado ser hijos únicos, únicos hijos de la madre Tierra, pero el mundo estaba poblado de seres.

Lección tras lección, para crecer hay que aceptar que no estamos solos, otros antes que nosotros y otros tras nosotros. Muchas veces nos detenemos para perjudicar al que viene detrás, aceptamos ese dolor a cambio del daño que le ocasionamos. Esta locura, sin embargo, sólo tiene cura si aceptamos que también copiamos, imitamos, nos identificamos con otros, el camino estaba abierto y por eso hubo camino para nosotros. Ser generosos nos engrandece, el odio nos mutila. Hay quienes eligen el ojo por ojo, otros el palabra por palabra, el ritmo de una tranquila conversación que les lleva a sumar. Dos pasos para adelante, uno para atrás, pero ir sumando, esa es la mejor felicidad. Piensa quién te está perjudicando, si el otro o tú mismo. No hay mejor halago que la copia y, para crecer, todos tuvimos que copiar. A partir de ahí, cada uno establece su diferencia.

Como dice Miguel Óscar Menassa, si no eres capaz de escribir un poema, copia uno de un gran poeta y ponle debajo tu nombre y ese día, ese será tu poema.

ESTÁS EN LA EDAD

Querida, estás en la edad, los años pasan y luego te encontrarás sola, sin familia, sin hijos, sin objetivos. Todo el mundo te pregunta si tienes ya novio, si estás casada, no te preguntan por el trabajo, por tus proyectos ni por el dinero que ganas. ¡Para lo que hemos quedado! Hay que tener cuidado para no dejarse atrapar por la ideología y acabar comprometiéndose con el primer candidato.

Descubrir que una cosa es lo que necesita la especie y otra, muy distinta, lo que desea el sujeto humano, es un hallazgo del Psicoanálisis. La especie humana necesita, claramente, que nos enamoremos y tengamos descendencia, pero quién dice que mi felicidad o la tuya tenga que ver con eso. Cuántas personas se ven en esa coyuntura y no tienen una cara de alegría, precisamente. Asociamos el amor al matrimonio, pero si investigamos un poco esa institución, claramente encontramos que en un principio los individuos se unían por intereses económicos o sociales, pura unión de linajes. Lo que llamamos matrimonio de conveniencia era la pura realidad, nos creemos sin embargo que son cosas del pasado, superadas, nada más lejos de la realidad. Ya lo dijo Freud, las fases anteriores de la evolución humana, perviven en todos nosotros.

Estoy en la edad, y muchas lo están, de hacer eso que muchos hacen y sentir, que con ello, han sido útiles a la sociedad. Yo voy un paso más allá, estoy en la edad de producir una persona que una los conceptos de deseo y trabajo, el significante hombre y mujer, que construya un futuro nuevo. Como dijo el poeta: el que repita lo hecho jamás lo conseguirá. Para el ser humano nada es fácil o difícil de antemano, pero constituirse como un sujeto diferente va a ser una aventura alucinante.

LA ÚNICA POBREZA ESTÁ EN MÍ

¿Somos cada día más pobres? ¿Nos influye tanto la política en el desarrollo de nuestras vidas? ¿Está fracasando nuestra sociedad? Podría plantearme muchos interrogantes, pues son frecuentes las ocasiones en las que escucho conversaciones que versan sobre el empobrecimiento de la población, la dificultad para llegar a fin de mes, la quiebra del estado de bienestar, el problema que nos causa la inmigración, etc. Hace unos días, precisamente, me invitaban a leer un artículo sobre la “proletarización de la clase media” y todo ello me hace reflexionar lo siguiente.

¿Somos ciertamente tan pobres o es que somos pobres de espíritu? Nos engañamos a nosotros mismos con tanta queja y tantas excusas. El dinero no se tiene, se produce, es un medio para conseguir cosas, no es un fin. Cuántas veces la gente se justifica en que psicoanalizarse es muy caro, pero luego están las cifras, 18 millones de euros al años en prostitución, personas que se conocen todos los clubes de la costa, otras que se gastan más de 500 euros en una noche en drogas, otros que no reparan en gastos en una cena, ropa de firma para presumir, gastos ilimitados en las vacaciones y así un largo etcétera. No digo que estas cosas no deban hacerse, pero sí les digo que basta de “hacerse el boludo” y creer que el Gobierno o el más allá tienen que venir a solucionarte la vida. Cuando uno quiere, puede. Y cuando uno dice que no puede, señores, es que no quiere.

En toda sociedad hay personas ricas y personas pobres, sanos y enfermos, quejicas y trabajadores; con las diferencias no se puede acabar. La cuestión es decidir en que bando quiere uno estar. ¿Quiero ser un pobre, un roñoso, vivir de mi cuento o quiero ser una persona trabajadora, responsable, generosa? Nuestra vida es una decisión, podemos echarle la culpa a Zapatero o a Rajoy o bien, podemos hacernos responsables de no producir los cambios que cada uno necesita.  Para alcanzar eso que decimos desear, algo tendremos que hacer, algo tendremos que cambiar. El error estriba en nuestra intolerancia a los cambios, queremos mantener las mismas ideas, incluso nos cuesta desprendernos del papel moneda cuando puede servir para algo productivo. Preferimos gastar que invertir. Así que no se quejen de ser unos “pobres diablos” y hagan algo por ustedes.

A NADA TEMO MÁS QUE A MIS PROPIAS PALABRAS

Domingo 6 de mayo, publica el Diario Sur un artículo sobre la agorafobia, miedo a los espacios abiertos, y su lectura más que despertar mi miedo o deseo a salir, despertó mi deseo de escribir. En pleno Siglo XXI seguimos comportándonos como primitivos, máxime cuando aún no se tienen en consideración los aportes de la ciencia psicoanalítica en los procesos psíquicos humanos.

El artículo adolecía de la consideración del deseo inconsciente, motor de nuestra vida, pero que necesita del trabajo teórico para su conocimiento. Aún los que se consideran científicos o conocedores del funcionamiento humano se dejan llevar por las apariencias de  nuestro comportamiento. Como si en el año 2007 no hiciéramos uso de microscopios y creyéramos sólo lo que nuestros ojos ven.

La vida es compleja y para su conocimiento precisamos de instrumentos teóricos de lectura. En el caso  del funcionamiento psíquico el Psicoanálisis, producción científica del Siglo XX, nos brinda el entramado teórico que nos permite conocer los mecanismos de nuestra vida psíquica.

Volviendo al tema de la agorafobia, a nada tememos sino a nuestros propios deseos, Sigmund Freud hace un siglo ya advertía que el agorafóbico temía despertar sus deseos y, más que eso, dejarse llevar por ellos. Por dicho motivo se recluía o se hacía acompañar por otras personas. Curiosamente, puede ir acompañado o desplazarse a lugares conocidos, desapareciendo o mitigando con ello su temor. Controla, inconscientemente, su desenfreno, aunque el Psicoanálisis nos ha descubierto que el propio síntoma es una satisfacción sustitutiva, por ello tanta resistencia a su curación.

Apelo desde aquí a la responsabilidad de los periodistas de consultar a todas las fuentes, ofreciendo una información actual y real; así como a ciertos profesionales que vetan el progreso científico cuando se creen en posesión de alguna verdad. Muchos psicólogos, y yo soy licenciada en Psicología, son los primeros en maltratar a esta disciplina cuando ofrecen consejos baratos y caseros como remedios al malestar de las personas. Las enfermedades psíquicas no son ningún capricho y no se curan caprichosamente. Su curación requiere el trabajo del profesional que aplique los conocimientos técnicos y teóricos precisos.

Reír artificialmente no alegra el alma, hablar por obligación no es hablar. El deseo es el motor de nuestras vidas y sólo trabajando sobre el deseo inconsciente del paciente podrá producir una salud y una vida diferentes.

PURA FANTASÍA

Nada le resulta tan difícil al ser humano como renunciar un placer que haya saboreado alguna vez, en realidad, no renunciamos a nada, cambiamos unas cosas por otras. En este sentido, el adulto obligado por el crecimiento a abandonar el juego infantil que tantos placeres le acarreaba, en lugar de jugar, fantasea. Estas fantasías o sueños diurnos no son reconocidas a los demás, el adulto se avergüenza de ellas. Sabe que de él se espera su inclusión en el mundo real, además entre los deseos que generan sus fantasías hay algunos que le es preciso ocultar. Le ocurre muy al contrario que al niño, que imita en el juego la vida de los mayores y en el cual cumple su mayor deseo: ser mayor, no teniendo motivo alguno para ocultarlo a los ojos de los demás.

Puede decirse que el hombre feliz jamás fantasea, y sí tan sólo el insatisfecho. Los deseos insatisfechos son las fuerzas impulsoras de las fantasías, y cada fantasía es una rectificación de la realidad insatisfactoria. Estas fantasías son de tres tipos: eróticas, ambiciosas y egoístas. Al contrario de lo que pudiéramos pensar, en la mujer predominan las de carácter erótico, pues su ambición generalmente se centra en la aspiración al amor. En el hombre predominan las fantasías de carácter egoísta y ambicioso, aunque Freud nos señala que tras ellas se encuentra siempre el deseo de conquista del objeto erótico. Generalmente hay motivos para ocultar dichas fantasías, a la mujer se le reconoce un mínimo de necesidad erótica y al hombre se le exige control sobre su exceso de egoísmo para lograr su socialización.

Los sueños diurnos aprovechan las circunstancias actuales para enlazarlas con deseos pretéritos, creando una situación futura en la que halla satisfacción. Pasado, presente y futuro se engarzan para lograr la satisfacción ilusoria del deseo. Fantasear, como vemos, es del orden de la normalidad, sin embargo en su exceso encontramos el peligro de la neurosis o la psicosis. Bien es sabido que la salud tiene que ver con la capacidad de transformación de la realidad. Como bien indican los términos, las fantasías o sueños diurnos guardan bastantes semejanzas con los sueños nocturnos que, como ya puso de manifiesto el Psicoanálisis, son la realización alucinatoria de deseos infantiles. Vemos pues, que el ser humano tiende a la satisfacción de sus deseos y cuando no lo logra en la realidad, aspira a ello a través de los sueños, los síntomas, los chistes, los lapsus.

La  persona normal, el neurótico y el poeta no se diferencian tanto, todos fantasean, tienen deseos insatisfechos, pero no se resuelven de la misma forma ante ellos. La persona normal transforma su realidad para poder satisfacer sus deseos, además de aceptar cierta cuota de insatisfacción. El poeta juega a través de su obra, creando un mundo en el que calma, a través de los personajes, sus insatisfacciones humanas. Hay que decir, sin embargo, que el poeta “trabaja”, crea un universo que causa placer al lector, al contrario de lo que resultaría de la revelación de nuestras fantasías diurnas. El poeta nos seduce a través del placer estético que nos permite identificarnos con su propia obra, es generoso, comparte y nos permite descargar en ella nuestras propias tensiones.

Freud, siempre atento en sus consideraciones, asevera que en cada hombre hay un poeta y que sólo con el último hombre morirá el último poeta. Podemos vivir insatisfechos, neuróticos, locos o podemos tomar caminos más civilizados. Acaso usted soñó alguna vez ser un poeta, ahora puede ser su oportunidad.

MI MEJOR REGALO

Mi mejor regalo se produjo una tarde de un mes indeterminado, regresaba a casa en la compañía de un familiar cuando me preguntó: “¿te gustaría ir a un psicoanalista?”. No dudé en mi respuesta: “Sí”, claro que deseaba que alguien me escuchara, hablar de todas aquellas ideas que tantas veces, en soledad, habían rondado mi cabeza, poder llorar en la compañía de otro que no fuera un ente invisible. Sí, claro que quería, por fin alguien se había dado cuenta de mi deseo.

Tiempo después, no sé determinar cómo ni cuándo, llegó el momento de ir a mi primera cita. No tenía muy claro qué era en realidad, supongo que una jovencita sabe que ahí podría hablar de muchas cosas y que se sentiría mejor. Los primeros encuentros transcurrieron hasta que llegó a formar parte de mi vida, sin saber cómo decidí que eso era lo que yo quería ser, psicoanalista. Eran momentos importantes, terminando el instituto había que plantearse qué quería hacer de mi vida, cosa que no había tenido claro hasta ese tiempo. Muchas veces había pensado en abandonar, rendirme y refugiarme en mi casa. Ese proyecto que surgía en mí sería el ápice para no esconderme nunca más.

Dificultades siempre había, fácil no hay nada en esta vida, estudiar, aprobar, relacionarte con la gente, comenzar con los compromisos económicos que, a partir de entonces, irían siendo cada vez mayores. He de confesar que esa nueva figura que se había instalado en mi vida sirvió, desde entonces, de un gran apoyo. No tanto por las palabras que me dirigía, sino por la confianza que ganaba en mí misma sabiendo que era la mejor forma de invertir en mi futuro. Está claro que equivocarnos todos nos equivocamos, pero es un aprendizaje necesario si quiere una sentirse viva. El que no hace nada nunca se equivoca, pero se queda en esa nada.

Los pasos se fueron decidiendo, porque a pesar de los miedos y la timidez, sinceramente he de reconocer que he sabido elegir. Lo primero la profesión, que me parece la más bonita e interesante, la única que me gusta desempeñar. Después el inicio de la actividad profesional, esos primeros pasos en una pequeña consulta del centro, los primeros muebles, las primeras facturas, el reparto de publicidad y tantas experiencias que se fueron sucediendo. Este trabajo nunca fue fácil, ni teóricamente ni económicamente, pero las recompensas que ofrece merecen ese esfuerzo. He aprendido mucho y me gusta desarrollar cada una de las labores que requiere estar sentada en este sillón. Me ha permitido escribir, como ahora lo hago, participar en medios de comunicación, atender a pacientes y ser el vehículo para que puedan tener una vida mejor, dar clases, etc. ¡Quien me ha visto y quién me ve!

Continuará...

EMOTIVO ADIÓS A UN DEPORTISTA

La vida y la muerte se suceden y no por ello nos resulta menos impactante el final de una persona. La edad, un accidente, una enfermedad pueden ser causas de nuestro fin, pero cuando éste se produce en una persona joven y sana, en el desarrollo de una actividad deportiva, cuando nadie se lo espera, resulta aún más inaudito.

El pasado sábado fuimos testigos del un trágico acontecimiento, el joven futbolista sevillano Antonio Puerta se desvanecía en el transcurso de un partido de liga, todos esperábamos su restablecimiento, máxime cuando salió del campo por su propio pie. El lamentable desenlace ha movilizado a miles de personas que han mostrado a la familia y amigos del joven fallecido todo su cariño y apoyo en estos duros momentos.

Mi trabajo de psicoanalista me acerca, más si cabe, a la naturaleza de los sentimientos y emociones que se producen ante un trance como este. Unos padres que pierden a un hijo en la flor de la vida, una novia que a punto de crear una familia pierde a su compañero, que ya nunca podrá conocer a su hijo. Hermanos, tíos, amigos, compañeros de Antonio Puerta, todos desesperanzados, incrédulos ante esta terrible realidad, necesitarán un tiempo para poder asimilar semejante pérdida.

Cuando alguien fallece la palabra muerte nos toca muy de cerca. Existe una gran variabilidad en la respuesta y posterior adaptación a este suceso, pero está claro que nadie queda indiferente, esa palabra, “muerte”, nos recuerda que algún día llegará nuestro momento. El proceso de duelo puede definirse como la reacción posterior y necesaria ante una pérdida real o ideal, que conlleva tristeza, desilusión, apatía, es una reacción normal y temporal, se corresponde con el lapso de tiempo que cada cual precisa para adaptarse a la realidad en la que ya no está ese objeto o persona. Consolar, convencer, animar a esa persona de nada sirve, pues como digo, necesita su propio tiempo para elaborar la situación.

En ocasiones esta reacción se hace duradera, la persona se siente incapaz de volver a interesarse por su vida, el mundo donde ya no está aquello que perdió. Es lo que puede denominarse como depresión, que no tiene que ver tanto con la pérdida real de la persona querida, sino con la pérdida de algo que ni siquiera sabe. Se trata más bien de una pérdida ideal y de su incapacidad de readaptación. En esta situación sí se hace precisa la intervención de los profesionales, no olvidemos que la depresión o melancolía es una enfermedad grave, responsable de los suicidios así como del desarrollo de enfermedades orgánicas, accidentes laborales, fracaso escolar, laboral, etc.

De la muerte no nos podemos curar, pero sí podemos aprender a sortear los problemas que nos vamos encontrando a lo largo de la vida, solos o con la ayuda de otras personas, para que de las cenizas siempre nazca algo nuevo.

CRÓNICA DE UN VIAJE

Maletas, bolsa de aseo, nervios, horarios, vuelos… En esta época del año parece una obligación viajar de vacaciones, como si a todo el mundo le gustara lo mismo. Hay viajes terrenales y viajes astrales, viajes de ensueño y de pesadilla, solo o en compañía. En primera clase o en la más económica. Es cuestión de elegir o de que nuestras posibilidades elijan por nosotros. Yo, esta semana, he viajado sin salir de casa y no piensen que me he vuelto loca ni que he abusado de ninguna sustancia.

El pasado jueves llegaba a Málaga el director de la Escuela Grupo Cero, Miguel Óscar Menassa, venía a presentar en nuestra ciudad su último cortometraje, La familia española, acto que me he encargado de organizar. Le acompañaba Olga de Lucía, odontóloga y protagonista del largometraje ¿Infidelidad? y de la próxima película Mi única familia. La ocasión merecía mi alegría, pues no todos los días puedo disfrutar en mi ciudad de semejante compañía. Ellos viajaban, pero para mí era como si Málaga y Madrid fueran la misma ciudad.

Cómo son las cosas que una mañana me desperté sintiéndome como en un hotel, con las sensaciones propias de mis viajes anteriores a la capital disponiéndome a asistir a algún congreso o alguna clase. ¿Madrid viajaba a Málaga o era yo la que me sentía allí? Posteriormente a la expedición se sumaban dos compañeras más, Cruz González y Eva Méndez, actrices también del cine de Menassa, con las que se multiplicaba la fuerza y la alegría.

La presentación fue un éxito, unos ciento cincuenta asistentes se animaron a mi invitación. Personas a las que había visto el día anterior sumadas a otras que no veía hace años, personas desconocidas y otras que conocía en una nueva dimensión. Todos dispuestos a encontrarse con el psicoanalista, poeta, médico, pintor y director de cine, que venía a nuestra ciudad no sólo a disfrutar de los encantos del sol, sino a hacernos disfrutar con su pensamiento y su obra. Se puede estar o no de acuerdo con sus ideas, pero escucharle nos hace ser más inteligentes, más tolerantes y nos ayuda a reflexionar sobre nuestra propia manera de vivir. Un regalo que no nos hacen todos los días.

Hoy mis pies están de nuevo en Málaga, con la vida cotidiana cargada de deseos y trabajo, también palabras, pero mi alegría es mayor porque Málaga ha crecido demostrando que cuando se es paciente, trabajador y generoso, la vida te da con creces el fruto que cada uno merece y necesita.

NO ES LO QUE ESPERABA

Tengo que confesarme: “no es lo que esperaba”, sin embargo si tenemos la tolerancia de seguir escuchando entenderemos que la frase posterior de muchos alumnos fue: “me gustó mucho, hubiera deseado que durase más”. Es sorprendente cómo en la mayoría de los casos escuchamos sólo lo que nos interesa o lo que coincide con lo que uno pensaba previamente. Así vamos tergiversando todo, entendiendo sólo a medias, perdiéndonos lo nuevo. Esperaba lo mismo de siempre y como este curso me sorprendió no sé cómo valorarlo.  

El pasado 28 de febrero, día de Andalucía, lo celebré en Getafe, compartiendo la jornada con profesores y alumnos de un curso de habilidades comunicativas en la empresa. Era la jornada final, conclusiones y despedida, cierre o apertura de una nueva forma de pensar, sin embargo, lo nuevo tiende a ser rechazado, comparado con lo anterior. En el transcurso de las horas los alumnos mostraron que habían escuchado y captado conceptos, amor económico, aprender a escuchar, narcisismo… Como digo no es fácil asimilar lo nuevo y les llevará un tiempo darse cuenta de que ya no pueden hacerse los inocentes ante los procesos afectivos que acontecen en su jornada laboral. 

Tendemos a pensar que hay técnicas y fórmulas estándar para comunicarse, para conseguir que el otro compre tu producto o para que el subordinado ejecute “sin chistar” nuestras órdenes, sin embargo, lo que se ha aprendido con este curso es que el que repite lo hecho jamás lo conseguirá. No todos los clientes son iguales, ni el mismo cliente es igual en todo momento. La habilidad estriba en aprender a relacionarse con el otro teniendo en cuenta los procesos de identificación, los estados afectivos, los celos, la envidia, los deseos y necesidades del otro. Renunciar al propio narcisismo para poder escuchar la demanda de la otra persona y así tratarlo con consideración. El que no es cliente hoy, puede ser un cliente mañana. Haga siempre las cosas de la misma manera que fracasará, en el amor, en el trabajo y en la vida. Aprenda a ser tolerante con la incertidumbre y las diferencias, habite en la realidad y las cosas le irán mucho mejor.  

Fue una jornada muy interesante y provechosa, estoy segura de que los alumnos sacarán buen provecho del trabajo realizado y que la empresa valorará el capital humano como fórmula del éxito. Las soluciones a los problemas, no obstante, no son mágicas ni instantáneas, requieren trabajo y, en muchos casos, la supervisión de un psicoanalista experto en materia empresarial. Felicidades a la empresa que apostó por esta formación novedosa y efectiva, y a los profesores del Departamento de Formación Empresarial Superior Grupo Cero por el trabajo realizado.

UN PASEO POR ALHAURÍN DE LA TORRE

Sonó el despertador, el día amanecía caluroso y ninguna excusa era suficiente para permanecer en la cama, los sueños, el cansancio, la pereza había que dejarlos atrás, un nuevo lunes llamaba a mi puerta. Giré mi cuerpo para apagar el reloj que avisaba con su insistente sirena y fue entonces cuando noté un fuerte latigazo en mis cervicales, casi no podía moverme. La noche me había transformado prácticamente en una minusválida funcional. Hube de permanecer unos minutos en una posición que me permitiera entender qué me estaba pasando y que calmara mi dolor. Tras unos instantes decidí ponerme en pie y dirigirme, como de costumbre a la ducha. 

Poco a poco fui desarrollando las tareas habituales y necesarias para comenzar un nuevo día de trabajo. Me senté frente al ordenador a leer el correo y las noticias del día, entrando, de esta forma, en contacto con el mundo que nunca para. Fui organizando los papeles, los folletos, la bolsa, como podía, porque el cuello no daba demasiada tregua. Había que salir a la calle y realizar trabajo de campo, el destino aún no estaba elegido. Por si no lo saben, cuando me lo permiten mis tareas y me apetece una caminata, voy a repartir mi publicidad por farmacias o bien buzoneando por urbanizaciones, así, de paso, veo bonitas casas, tomo el sol, conozco lugares. Pues hoy era uno de esos días donde iba a sembrar un poquito, ya que todas las empresas tenemos que hacer constante publicidad de nuestros servicios. 

Entre tantos lugares a los que dirigirme mi preferido es uno: Alhaurín de la Torre. Por un lado aprovecho para conducir, haciéndome acompañar de buena música. Por otro, sus urbanizaciones tranquilas, ordenadas, donde algún que otro can me da un susto de muerte, pero donde puedo pasear con la sensación de labrarme mi presente y mi futuro. Lógicamente, no todo mi trabajo ha de ser estudiar y atender pacientes. También disfruta una moviendo el esqueleto, que buena falta hace, y echando, buzón a buzón, lo que puede ser un servicio necesario para muchas personas y una forma de alcanzar nuevos horizontes para otras. 

Me encaminaba pues, nuevamente, hacia Alhaurín, un lunes con tortícolis. El tráfico no era excesivo a estas horas, aunque estamos en verano y encontrar una carretera vacía y transitable es casi un milagro. Había que decidir por dónde empezaría el reparto, mi idea era ir a alguna urbanización a la que no hubiera ido antes, lo cierto es que ha crecido mucho y son bastantes los lugares que desconozco. Me decidí por Taralpe, días atrás había pasado por allí. Una vez en el lugar comprobé que aún hay muchas casas sin habitar, por lo que no era una buena opción darse una caminata sin fruto. A otro lugar.  

Me dirigí entonces al archiconocido “Pinos de Alhaurín”, del que tantos comentarios leo en Alhaurin.com y lo cierto es que razón tienen. En sí no parece una urbanización cual estoy acostumbrada a ver por allí, sus calles son desordenadas, poco urbanizadas, lo que muestra que fue un lugar habitado por familias que poco a poco fueron construyendo allí sus casas, lejos de las macrourbanizaciones que ahora se construyen donde las viviendas son un calco y los arbolitos y las aceras venden “una vida perfecta”. Los vecinos reclaman, con justicia, al Ayuntamiento servicios para estas urbanizaciones más antiguas, calles bonitas y cuidadas, recogida adecuada de residuos, etc. Pinos tampoco fue el lugar elegido para mi trabajo, sus calles abruptas y empinadas me hicieron desistir. 

De esta forma fui, con mi coche, transitando lugares que son alhaurinos cien por cien y que no conocía si no de oídas. Pasaba la mañana y de forma salpicada fui dejando mis folletitos en algún que otro buzón, bajo la tímida y suspicaz mirada de algún vecino, temerosos ya después de tantos robos. Es bonito ver cómo las personas han ido construyendo, algunos más modestamente que otros, sus casas a lo largo de los años y hoy disfrutan de un bello y privilegiado lugar para vivir. Sus piscinas refrescantes me tentaban tras los muros, cuántas buenas tardes se pasarán en ellas al calor estival y cuántos buenos ratos en esos patios donde tomar un gazpacho en compañía de familia y amigos. 

Hoy no era momento para el ocio, sino para el negocio, y allí pasé mi mañana y allí dejé unas letras en cada buzón para que sepan dónde pueden acudir ante una duda, un problema, una crisis y encontrar un profesional que le escuche. Finalizada mi tarea, pues otras cosas me esperaban, realicé una compra en un supermercado de la zona y me encaminé a casa tras haber disfrutado de un paseo por Alhaurín de la Torre, donde como en tantos otros lugares, surgen polémicas, disputas, rifi-rafes y donde a veces se olvida de lo bello que es vivir si se tienen ilusiones y se saben encaminar las fuerzas para conseguirlas.

 

A MIS AMIGOS, CONTEMPORÁNEOS Y AFINES:

Llega un momento en la vida en el que el conocimiento pasa a la acción. No valen excusas, ni titubeos ni vuelta atrás, cuando hay que crecer, hay que crecer. La teoría siempre avisa de lo que va a ocurrir y la Teoría del Inconsciente indica que frente a un psicoanalista todos son pacientes. El deseo inconsciente tiende a expresarse y cuando no puede hacerlo directamente lo hace a través de la equivocación, el lapsus, los sueños o los propios síntomas. El medio más económico y que, además, desarrolla la inteligencia, es el lenguaje, a través del cual no sólo se expresa el deseo inconsciente, nunca de forma clara y directa, sino que también generamos una energía  que no existía antes de la conversación.  

En este punto, entiendo que no se puede ni se debe ir interpretando a destajo a las personas, sin un pacto previo no existe psicoanalista. Como si fuera un traje que uno se pone y le hace tener un pensamiento determinado, así es el psicoanalista, una escucha especial que sólo tiene lugar cuando el paciente así lo solicita, ya sea en el diván, en una cafetería o en un restaurante, pero siempre y cuando el paciente sea consciente de que lo es y se haga cargo económicamente de ese tiempo de trabajo. Por ello hoy digo que voy a aprender a mostrar a los demás cómo pueden llegar a tener una sesión de psicoanálisis. Todos los días me encuentro en conversaciones donde la otra persona te cuenta alguna cuestión íntima, te pide consejo, te confiesa algún detalle de su vida sexual, en un pasillo, en un portal y así no se puede ir por la vida. Saber marcarles lo que es una conversación de lo que es una sesión nos hará un bien a todos. Para ello ha de ser necesario un cambio en mí, tolerar como pacientes a personas conocidas y allegadas, poniendo en práctica el pensamiento que ya tengo: uno es diferente en cada situación. En la sesión el que paga es el paciente y el otro el psicoanalista. El resto del tiempo amigos, enemigos, indiferentes, amantes, familiares… lo que corresponda a cada situación.

FALSAS APARIENCIAS  

La noche estaba bañada de estrellas, la cita marcada nos llevaría al borde del mar, a una ciudad de luces y sombras. La “gente guapa” se encontraría en el Nikki Beach de Marbella para festejar la fiesta blanca, famoseo y adictos a las fiestas no querían perdérselo. Una experiencia como otra cualquiera que me permite reflexionar sobre el poder de las apariencias. Me encontraba en un lugar desconocido, rodeada de gente desconocida que llevaba horas disfrutando de la música, la bebida y de lo que fuera “menester”. Ante esa imagen una quisiera dar un paso atrás y no incluirse en una vorágine que podría tragarte, no obstante, me embarco, tranquila de que nadie te obliga a hacer lo que no deseas.  

Todos íbamos de blanco impoluto, intentando limpiar, tal vez, ciertas conciencias, ensuciadas en alguna que otra ocasión por conductas no muy sanas. Entre la flora y fauna, estoy segura de que había personas de muy diversa procedencia, con distintas convicciones y formas de entender la diversión, no obstante, a veces parece que metemos las cosas en un mismo saco y sacamos conclusiones precipitadas. Intentaré que esto no pase aquí. Observo ávida de entender ese modo de vida que día tras día nos venden desde los diversos programas de televisión. ¿Serán felices? ¿No se aburren de tanta fiesta? ¿Cómo pueden gastar tanto dinero? Muchas preguntas acudían a mi mente, no dejaba de mirar, al tiempo que disfrutaba, eso sí, de la buena música y de la compañía.  

Entre la diversidad, los habrá gozosos de la vida que han conseguido o que han heredado, champan y buena mesa le permitirán una mirada diferente a este mundo mientras comparten conversación con los amigos o conocidos. Otros, no obstante, estoy segura de que intentaban llenar sus vacíos con alcohol, drogas y falsas apariencias. Sus miradas parecían perdidas entre forzadas sonrisas, muchos compartirían la velada con compañías compradas a base de sus tarjetas doradas. Nos han hecho creer que el dinero daba la felicidad, pero me doy cuenta de que el dinero ganado con felicidad es el que se sabe disfrutar. De nada sirve “estar forrado” si te sientes solo, si no sabes amar o si nada de lo que haces te resulta satisfactorio. Cuántos de los que parecían tan felices, no saben qué hacer con sus vidas, más les valdría en lugar de tanta lujosa tumbona, tumbarse frecuentemente en el diván.  

Y es que el ser humano tiene la tendencia a atribuir a los demás lo que cree que le falta: felicidad, dinero, poder, belleza, atracción… nunca nos sentimos completos, nunca lo estaremos. Muchas veces soñamos una vida de éxito como la de tantos famosos, pero luego los titulares nos ponen, de nuevo, los pies en la tierra: “Amy Winehouse, adicta al alcohol y a las drogas tiene la piel del rostro destrozada”; “Tatum 0'Neal, la hija de Ryan O'nea, ha sido detenida cuando trataba de comprar crack”; “Whitney Houston está hecha trizas  intenta salir adelante con su carrera”… Estos como tantos otros son ejemplos de cómo lo que parece el cielo es un infierno para los que viven en él.  

Cada uno desde su lugar ha de saber forjarse su pequeña porción de felicidad, que como dijo el poeta José Martí “sólo puede hallarse en el camino del trabajo”. Nadie nos regala nada. Muchas veces nos quejamos de la vida que llevamos, del trabajo a la casa, y sin embargo nuestras vidas están llenas de afecto, de relaciones, de aprendizajes que no sabemos valorar. Si las vacaciones fueran eternas, ya no serían vacaciones. Las disfrutamos porque terminan. Por eso la mejor forma de disfrutar de una fiesta es poniéndole límites y volviendo, a la mañana siguiente, a nuestra consulta, donde nos esperan los pacientes, el ordenador, el correo, nuestra vida.

 

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