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REFLEXIONES DE UNA PSICOANALISTA

Tras la experiencia desarrollada a lo largo de más de siete años de labor profesional en el campo del psicoanálisis en Málaga capital puedo llegar a las siguientes reflexiones:

  1. Existe una destacable desinformación, en todas las escalas de la sociedad, en lo que respecta a las funciones de los distintos profesionales de la salud mental: psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas.
  2. Psicólogo y Psiquiatra tienen concepciones muy distintas a la del Psicoanálisis del proceso que da lugar a las alteraciones psíquicas. El Psicoanálisis considera que son los mismos procesos los que llevan en un caso a la locura y en otros a la creación de una obra de arte. Para esta disciplina, el inconsciente pasa a regir nuestra existencia, siendo la conciencia tan sólo una parte del mismo.
  3. El Psicoanálisis no es un asunto exclusivo entre paciente y psicoanalista. La Teoría Psicoanalítica ha tenido importantes repercusiones en nuestra vida actual. No sólo la Psicología y la Filosofía, sino la Medicina, la Biología, la Arquitectura, el Arte, el Cine, la Educación son otros.
  4. Un gran porcentaje de las personas que acuden a mi consulta han recibido tratamiento farmacológico sin el éxito esperado.
  5. El Ministerio de Sanidad ha indicado que los trastornos de ansiedad, los depresivos y los adaptativos son asunto del médico de familia, salvo que haya circunstancias de mala evolución del paciente que aconsejen actuar al especialista. La propia administración desconsidera estas enfermedades.
  6. Muchos pacientes acuden al psicoanalista tras años de tratamientos infructuosos, por lo que su pensamiento y su estilo de vida están determinados por el proceso patológico, las resistencias a la reeducación que significa el tratamiento psicoanalítico serán muchas.
  7. Estamos mal-educados respecto a la importancia que tiene la salud psíquica en nuestras vidas. Vemos “normal” estar deprimido, mantener un matrimonio insatisfactorio, tener una vida sexual insatisfactoria, desconocemos la relación de nuestro psiquismo en enfermedades como: colon irritable, lupus eritematoso sistémico, úlcera gástrica, enfermedades autoinmunes, asma, alergias, etc. Entre los efectos del tratamiento se encuentran la recuperación de la capacidad de gozar y trabajar del paciente.
  8. Muchos accidentes laborales, de tráfico, fracasos escolares, impotencias sexuales, cánceres son debidos a la existencia previa de una depresión que no ha sido tratada adecuadamente.
  9. Algunas personas se escudan en el precio del tratamiento psicoanalítico para no acudir a él, cuando está claro que su situación económica se debe a su propia enfermedad y a sus decisiones. Cuando alguien dice que no puede, es que no quiere.
  10. Los profesionales tenemos una gran labor que realizar para que la sociedad (escuelas, hospitales, empresas, padres) entiendan que acudir al psicoanalista es una medida necesaria y conveniente para la salud, ya sea para mantenerla o para alcanzarla. El tratamiento psicoanalítico es muy eficaz en casos de: Depresión, ansiedad, estrés
    miedos, obsesiones, fobias, Inseguridad, timidez, crisis de angustia, adicciones
    dificultades en el trabajo y/o estudio, problemas de comportamiento, enuresis, encopresis, fracaso escolar, agresividad, orientación a padres, crisis de crecimiento, etc.
  11. Acudir a un profesional no es un capricho, en cualquier caso es una necesidad. Hay que entender, no obstante, que para psicoanalizarse no es necesario estar enfermo.

El dinero que se invierte en prevención ahorra muchísimo dinero en tratamiento.

 

SALIR A LA PALESTRA

Por fin llegaron y pasaron las elecciones, ahora queda formar los equipos de gobierno y, para ello, serán necesarios los pactos en muchos municipios. Esa palabra que tanto usamos los psicoanalistas y que suena tan pacífica, en este caso puede dar más de un quebradero de cabeza. Los medios de comunicación se ocupan de tenernos al tanto de estos “matrimonios de conveniencia” pero a veces, resulta escandaloso el afán de poder que muestran algunos políticos. Muchos se olvidan de todo lo que criticaron al adversario y ahora se alían con tal de ostentar un cargo en el Ayuntamiento. Nuevamente los ciudadanos somos los que quedamos defraudados, una vez más, por la política.

Si ya dije en alguna ocasión que ningún Estado ni político se ocupaba del bienestar de los ciudadanos, por más que esta fuera su bandera electoral, se demuestra nuevamente que cada uno tiene que “buscarse las habichuelas” para alcanzar el camino de la felicidad, de la salud, incluso del dinero. Espero y deseo, ya que aún estamos a tiempo, que nuestros políticos aprendan de los errores, que por humanos todos cometemos, y trabajen para que tengamos unos municipios mejor organizados, donde prime la convivencia y la calidad de vida, y donde la economía sea un medio de vida, no un objetivo.

Encuentro cada día ejemplos de personas que se venden al mejor postor: sacrifico mi vida por estar junto a mi pareja, tomo pastillas para calmar mi ansiedad, busco un trabajo que no me complique la vida, etc…Pero tengo que decir  que la experiencia me demuestra que el camino fácil nunca es el mejor camino, a la larga uno se arrepiente. Como dijo el poeta José Martí “la felicidad sólo puede hallarse en el camino del trabajo” y por esta filosofía que asumo les digo que elijan bien, el pan para hoy será hambre para mañana, mejor elegir el camino del trabajo y hacernos trabajadores, mejor hacer las cosas bien, aunque impliquen un esfuerzo. En el terreno de la política, de las relaciones personales o hasta de la propia salud, ténganlo claro: LO BARATO SALE CARO.

CONSEJOS PARA LA EFECTIVIDAD EMPRESARIAL

Muchos piensan que lo consiguieron, les fue bien y ahí se detienen, craso error. La actividad empresarial, como la vida misma, exige un trabajo constante para evitar el anquilosamiento. La victoria no es llegar, sino permanecer. Los factores subjetivos han sido desconsiderados hasta ahora en la actividad laboral, dejando al azar el factor humano.
 A lo largo del trabajo de investigación y actuación que venimos realizando desde hace años, los psicoanalistas de la Escuela Grupo Cero y de su Departamento de Formación Empresarial Superior, podemos ofrecerles algunos consejos para alcanzar y mantener la efectividad en su empresa o comercio:

  • Cada empresa es el reflejo de lo que es el empresario que la dirige, por lo que uno debería preguntarse cuál es la ideología que sustenta su actividad. Muchas veces los psicoanalistas descubrimos que empresarios y trabajadores utilizan su trabajo para satisfacer una serie de necesidades afectivas inconscientes que no siempre tienen que ver con el éxito. 
  • Es muy importante la transparencia en la comunicación y conseguir que mandos intermedios y demás empleados trabajen en la misma dirección. Hablar, delegar, confiar y escuchar.
  • El empresario tiene que saber delegar, el empresario individualista no tiene futuro. Al igual que un padre que debe permitir y favorecer el crecimiento de sus hijos, un empresario tiene que soportar el crecimiento de los otros.
  • La humildad y la generosidad son claves en la empresa. Reconocer los errores es el primer paso para ponerles solución. Todos nos equivocamos, el empresario y/o directivo también.
  • Hay que respetar las formas de hacer de cada uno, no hay una sola forma correcta de hacer las cosas.
  • La gestión de esos valores subjetivos (propiamente humanos) define el éxito o el fracaso del proyecto empresarial. La formación en la gestión de las emociones marcará el futuro éxito o fracaso de la empresa.
  • Detectar e intervenir sobre emociones inconscientes que interfieren en el tiempo de trabajo puede prevenir graves descalabros. Celos, envidia, tendencias sufridoras y otros muchos afectos acontecen día a día, silenciosamente, en el puesto de trabajo sin que hasta ahora nadie haya sabido gestionarlos.
  • Cuando se incorporan los hijos a la empresa, el empresario ha de procurar por todos los medios, aún conscientes de su dificultad, establecer una relación totalmente independiente de la que tienen como padre e hijo. Hay que hacer un gran esfuerzo para separar ambas relaciones, pues se mezclan de forma más intensa los aspectos emocionales derivados de la relación filial existente.

Muchos otros consejos serían posibles, pero no suficientes. Se está demostrando que la formación en la gestión de los recursos emocionales marca la fortaleza de una empresa o entidad. Imagínense que a lo largo del día podemos pasar por más de cincuenta estados afectivos diferentes, no podríamos confiar el desarrollo de nuestra empresa a una variabilidad sin control como ésta. Empresarios, directivos y trabajadores que deseen mejorar en su labor profesional deben tener en consideración la formación en gestión emocional. Destapar esta ceguera abrirá nuevos y fecundos horizontes empresariales.

¿DÓNDE IR?

Muchas personas aún se preguntan a qué profesional acudir cuando padecen algún malestar de origen psíquico, cierto es que nuestra cultura a este respecto aún deja mucho que desear. ¿Médico de cabecera, Psiquiatra, Psicólogo, Psicoanalista? En el ámbito médico solemos tener bastante claro dónde acudir cuando sentimos molestias en cada parte de nuestro cuerpo, pero qué hacer cuando lo que fallan son las relaciones sociales o la sexualidad o las relaciones de pareja o el trabajo o hay una profunda tristeza o deseos de muerte o conductas perjudiciales, etc.

Lejos de antiguas concepciones sobre los trastornos mentales, que más que darles solución pretendían su exclusión, una moderna consideración tiene que tener en cuenta que todos, en algún momento de nuestra vida, podemos padecer algún tipo de estas alteraciones. Con ello no quiero decir que estemos en un “mundo enfermo”, sino que tal y como indicara Sigmund Freud, nada de lo humano nos es ajeno. En este sentido las diversas patologías psíquicas no son el resultado de una degeneración orgánica, sino una distribución particular de la energía psíquica que puede reorganizarse para alcanzar la normalidad.

Espero que ustedes  entiendan que para transformar nuestra tristeza, obsesiones, miedos, intolerancias, alteraciones sexuales… será necesario transformar nuestro pensamiento inconsciente, pues es a este nivel que se produce el proceso de enfermar. El momento en el que una persona elige profesional está marcado por su deseo de curación. Muchas personas eligen el camino que les asegura que no habrá ningún cambio, harán y tomarán cualquier cosa con tal de no transformar su forma de pensar. Desde el primer encuentro con un psicoanalista todo es cambio, la escucha que nos ofrece es diferente a cualquier otra. Será la primera vez que podamos hablar con tal libertad. No necesitamos estar enfermos, incluso diría que ir al psicoanalista ya es un grado de salud.

Si no sabe a dónde ir, pero tiene claro que quiere vivir de otra forma a la que vive, téngalo claro: EL PSICOANÁLISIS LE PUEDE AYUDAR.

SÓLO PARA TI

Te escribo sólo a ti, que lees atentamente y te entregas a las letras, que buscas en cada frase un sentido que te contenga. Te escribo porque hay que reconocer que a veces todos quisiéramos ser únicos. Quisimos ser el único amor de nuestra madre, pero no pudo ser. La  única palabra en la boca de nuestro amado, pero no fue posible detener la vida. Cuánto habríamos deseado ser hijos únicos, únicos hijos de la madre Tierra, pero el mundo estaba poblado de seres.

Lección tras lección, para crecer hay que aceptar que no estamos solos, otros antes que nosotros y otros tras nosotros. Muchas veces nos detenemos para perjudicar al que viene detrás, aceptamos ese dolor a cambio del daño que le ocasionamos. Esta locura, sin embargo, sólo tiene cura si aceptamos que también copiamos, imitamos, nos identificamos con otros, el camino estaba abierto y por eso hubo camino para nosotros. Ser generosos nos engrandece, el odio nos mutila. Hay quienes eligen el ojo por ojo, otros el palabra por palabra, el ritmo de una tranquila conversación que les lleva a sumar. Dos pasos para adelante, uno para atrás, pero ir sumando, esa es la mejor felicidad. Piensa quién te está perjudicando, si el otro o tú mismo. No hay mejor halago que la copia y, para crecer, todos tuvimos que copiar. A partir de ahí, cada uno establece su diferencia.

Como dice Miguel Óscar Menassa, si no eres capaz de escribir un poema, copia uno de un gran poeta y ponle debajo tu nombre y ese día, ese será tu poema.

ESTÁS EN LA EDAD

Querida, estás en la edad, los años pasan y luego te encontrarás sola, sin familia, sin hijos, sin objetivos. Todo el mundo te pregunta si tienes ya novio, si estás casada, no te preguntan por el trabajo, por tus proyectos ni por el dinero que ganas. ¡Para lo que hemos quedado! Hay que tener cuidado para no dejarse atrapar por la ideología y acabar comprometiéndose con el primer candidato.

Descubrir que una cosa es lo que necesita la especie y otra, muy distinta, lo que desea el sujeto humano, es un hallazgo del Psicoanálisis. La especie humana necesita, claramente, que nos enamoremos y tengamos descendencia, pero quién dice que mi felicidad o la tuya tenga que ver con eso. Cuántas personas se ven en esa coyuntura y no tienen una cara de alegría, precisamente. Asociamos el amor al matrimonio, pero si investigamos un poco esa institución, claramente encontramos que en un principio los individuos se unían por intereses económicos o sociales, pura unión de linajes. Lo que llamamos matrimonio de conveniencia era la pura realidad, nos creemos sin embargo que son cosas del pasado, superadas, nada más lejos de la realidad. Ya lo dijo Freud, las fases anteriores de la evolución humana, perviven en todos nosotros.

Estoy en la edad, y muchas lo están, de hacer eso que muchos hacen y sentir, que con ello, han sido útiles a la sociedad. Yo voy un paso más allá, estoy en la edad de producir una persona que una los conceptos de deseo y trabajo, el significante hombre y mujer, que construya un futuro nuevo. Como dijo el poeta: el que repita lo hecho jamás lo conseguirá. Para el ser humano nada es fácil o difícil de antemano, pero constituirse como un sujeto diferente va a ser una aventura alucinante.

LA ÚNICA POBREZA ESTÁ EN MÍ

¿Somos cada día más pobres? ¿Nos influye tanto la política en el desarrollo de nuestras vidas? ¿Está fracasando nuestra sociedad? Podría plantearme muchos interrogantes, pues son frecuentes las ocasiones en las que escucho conversaciones que versan sobre el empobrecimiento de la población, la dificultad para llegar a fin de mes, la quiebra del estado de bienestar, el problema que nos causa la inmigración, etc. Hace unos días, precisamente, me invitaban a leer un artículo sobre la “proletarización de la clase media” y todo ello me hace reflexionar lo siguiente.

¿Somos ciertamente tan pobres o es que somos pobres de espíritu? Nos engañamos a nosotros mismos con tanta queja y tantas excusas. El dinero no se tiene, se produce, es un medio para conseguir cosas, no es un fin. Cuántas veces la gente se justifica en que psicoanalizarse es muy caro, pero luego están las cifras, 18 millones de euros al años en prostitución, personas que se conocen todos los clubes de la costa, otras que se gastan más de 500 euros en una noche en drogas, otros que no reparan en gastos en una cena, ropa de firma para presumir, gastos ilimitados en las vacaciones y así un largo etcétera. No digo que estas cosas no deban hacerse, pero sí les digo que basta de “hacerse el boludo” y creer que el Gobierno o el más allá tienen que venir a solucionarte la vida. Cuando uno quiere, puede. Y cuando uno dice que no puede, señores, es que no quiere.

En toda sociedad hay personas ricas y personas pobres, sanos y enfermos, quejicas y trabajadores; con las diferencias no se puede acabar. La cuestión es decidir en que bando quiere uno estar. ¿Quiero ser un pobre, un roñoso, vivir de mi cuento o quiero ser una persona trabajadora, responsable, generosa? Nuestra vida es una decisión, podemos echarle la culpa a Zapatero o a Rajoy o bien, podemos hacernos responsables de no producir los cambios que cada uno necesita.  Para alcanzar eso que decimos desear, algo tendremos que hacer, algo tendremos que cambiar. El error estriba en nuestra intolerancia a los cambios, queremos mantener las mismas ideas, incluso nos cuesta desprendernos del papel moneda cuando puede servir para algo productivo. Preferimos gastar que invertir. Así que no se quejen de ser unos “pobres diablos” y hagan algo por ustedes.

A NADA TEMO MÁS QUE A MIS PROPIAS PALABRAS

Domingo 6 de mayo, publica el Diario Sur un artículo sobre la agorafobia, miedo a los espacios abiertos, y su lectura más que despertar mi miedo o deseo a salir, despertó mi deseo de escribir. En pleno Siglo XXI seguimos comportándonos como primitivos, máxime cuando aún no se tienen en consideración los aportes de la ciencia psicoanalítica en los procesos psíquicos humanos.

El artículo adolecía de la consideración del deseo inconsciente, motor de nuestra vida, pero que necesita del trabajo teórico para su conocimiento. Aún los que se consideran científicos o conocedores del funcionamiento humano se dejan llevar por las apariencias de  nuestro comportamiento. Como si en el año 2007 no hiciéramos uso de microscopios y creyéramos sólo lo que nuestros ojos ven.

La vida es compleja y para su conocimiento precisamos de instrumentos teóricos de lectura. En el caso  del funcionamiento psíquico el Psicoanálisis, producción científica del Siglo XX, nos brinda el entramado teórico que nos permite conocer los mecanismos de nuestra vida psíquica.

Volviendo al tema de la agorafobia, a nada tememos sino a nuestros propios deseos, Sigmund Freud hace un siglo ya advertía que el agorafóbico temía despertar sus deseos y, más que eso, dejarse llevar por ellos. Por dicho motivo se recluía o se hacía acompañar por otras personas. Curiosamente, puede ir acompañado o desplazarse a lugares conocidos, desapareciendo o mitigando con ello su temor. Controla, inconscientemente, su desenfreno, aunque el Psicoanálisis nos ha descubierto que el propio síntoma es una satisfacción sustitutiva, por ello tanta resistencia a su curación.

Apelo desde aquí a la responsabilidad de los periodistas de consultar a todas las fuentes, ofreciendo una información actual y real; así como a ciertos profesionales que vetan el progreso científico cuando se creen en posesión de alguna verdad. Muchos psicólogos, y yo soy licenciada en Psicología, son los primeros en maltratar a esta disciplina cuando ofrecen consejos baratos y caseros como remedios al malestar de las personas. Las enfermedades psíquicas no son ningún capricho y no se curan caprichosamente. Su curación requiere el trabajo del profesional que aplique los conocimientos técnicos y teóricos precisos.

Reír artificialmente no alegra el alma, hablar por obligación no es hablar. El deseo es el motor de nuestras vidas y sólo trabajando sobre el deseo inconsciente del paciente podrá producir una salud y una vida diferentes.

PURA FANTASÍA

Nada le resulta tan difícil al ser humano como renunciar un placer que haya saboreado alguna vez, en realidad, no renunciamos a nada, cambiamos unas cosas por otras. En este sentido, el adulto obligado por el crecimiento a abandonar el juego infantil que tantos placeres le acarreaba, en lugar de jugar, fantasea. Estas fantasías o sueños diurnos no son reconocidas a los demás, el adulto se avergüenza de ellas. Sabe que de él se espera su inclusión en el mundo real, además entre los deseos que generan sus fantasías hay algunos que le es preciso ocultar. Le ocurre muy al contrario que al niño, que imita en el juego la vida de los mayores y en el cual cumple su mayor deseo: ser mayor, no teniendo motivo alguno para ocultarlo a los ojos de los demás.

Puede decirse que el hombre feliz jamás fantasea, y sí tan sólo el insatisfecho. Los deseos insatisfechos son las fuerzas impulsoras de las fantasías, y cada fantasía es una rectificación de la realidad insatisfactoria. Estas fantasías son de tres tipos: eróticas, ambiciosas y egoístas. Al contrario de lo que pudiéramos pensar, en la mujer predominan las de carácter erótico, pues su ambición generalmente se centra en la aspiración al amor. En el hombre predominan las fantasías de carácter egoísta y ambicioso, aunque Freud nos señala que tras ellas se encuentra siempre el deseo de conquista del objeto erótico. Generalmente hay motivos para ocultar dichas fantasías, a la mujer se le reconoce un mínimo de necesidad erótica y al hombre se le exige control sobre su exceso de egoísmo para lograr su socialización.

Los sueños diurnos aprovechan las circunstancias actuales para enlazarlas con deseos pretéritos, creando una situación futura en la que halla satisfacción. Pasado, presente y futuro se engarzan para lograr la satisfacción ilusoria del deseo. Fantasear, como vemos, es del orden de la normalidad, sin embargo en su exceso encontramos el peligro de la neurosis o la psicosis. Bien es sabido que la salud tiene que ver con la capacidad de transformación de la realidad. Como bien indican los términos, las fantasías o sueños diurnos guardan bastantes semejanzas con los sueños nocturnos que, como ya puso de manifiesto el Psicoanálisis, son la realización alucinatoria de deseos infantiles. Vemos pues, que el ser humano tiende a la satisfacción de sus deseos y cuando no lo logra en la realidad, aspira a ello a través de los sueños, los síntomas, los chistes, los lapsus.

La  persona normal, el neurótico y el poeta no se diferencian tanto, todos fantasean, tienen deseos insatisfechos, pero no se resuelven de la misma forma ante ellos. La persona normal transforma su realidad para poder satisfacer sus deseos, además de aceptar cierta cuota de insatisfacción. El poeta juega a través de su obra, creando un mundo en el que calma, a través de los personajes, sus insatisfacciones humanas. Hay que decir, sin embargo, que el poeta “trabaja”, crea un universo que causa placer al lector, al contrario de lo que resultaría de la revelación de nuestras fantasías diurnas. El poeta nos seduce a través del placer estético que nos permite identificarnos con su propia obra, es generoso, comparte y nos permite descargar en ella nuestras propias tensiones.

Freud, siempre atento en sus consideraciones, asevera que en cada hombre hay un poeta y que sólo con el último hombre morirá el último poeta. Podemos vivir insatisfechos, neuróticos, locos o podemos tomar caminos más civilizados. Acaso usted soñó alguna vez ser un poeta, ahora puede ser su oportunidad.

LA ADOLESCENCIA NO ADOLECE DE NADA

Vinieras y te fueras dulcemente,
de otro camino
a otro camino. Verte,
y ya otra vez no verte.
Vicente Aleixandre

Cómo la echamos de menos cuando la hemos perdido y cuánto nos pesa en nuestros hijos. “Ya no puedo más, se nos ha ido de las manos. Ha cambiado totalmente, parece otra persona. ¿Qué hemos hecho mal? Su hermano es totalmente distinto”. Algún programa de televisión y otras tantas noticias nos muestran una adolescencia llena de problemas. Adicción a internet, fracaso escolar, primeros contactos con el alcohol y las drogas, iniciación sexual, rebeldía, desorientación académica, falta de autoestima, estéticas incomprensibles, etc.

Los poetas, sin embargo, nos hablan de otra cosa muy distinta, para Luis Cernuda …perder placer es triste / como la dulce lámpara sobre el lecho nocturno / aquél fui, aquél fui, aquél he sido / era la ignorancia mi sombra… Aleixandre también nos habla de lo efímero “verte y otra vez no verte”, Juan Ramón Jiménez de los comienzos, la iniciación en las pasiones “No se atrevía a mirarme; le dije que éramos novios, ...y las lágrimas rodaron de sus ojos melancólicos”.

Desde que pisamos por primera vez este mundo toda nuestra vida es cambio, la adolescencia no deja de ser sino un tiempo más en nuestro crecimiento, tiempo marcado por sus propias conquistas. Freud dice que la separación de los padres, propia de este momento, es lo más doloroso y lo más necesario que impone el crecimiento. Hay que recordar que la sexualidad humana tiene la peculiaridad de ser algo más que una maduración de las gónadas y hormonas, cursa en dos fases separadas por una fase de latencia: la sexualidad infantil y la metamorfosis de la pubertad. Frente a la adhesión a los padres, propia de la época infantil, el adolescente tiene que separarse de ese amor prohibido e interesarse por lo extraño, ajeno a lo familiar. No obstante, hay que decir que es más fácil abandonar a los padres que a los modelos ideológicos por ellos impartidos, lo que implica que muchos hijos que aparentemente se llevan mal con sus progenitores, son fieles seguidores del modelo ideológico que ellos le han transmitido. Recuerden que las apariencias engañan.

La adolescencia es una época de crisis porque es un tiempo de crecimiento. Los recursos habituales ya no sirven para enfrentarse a la nueva situación; es una época de rupturas y pérdidas porque el cuerpo infantil sufre enormes modificaciones, los padres protectores e idealizados de la infancia se pierden. El adolescente se siente fuera de lugar, todo ha cambiado como su propio cuerpo lo ha hecho.

Nuestra vida depende de los otros, a pesar que la sociedad actual nos inculque valores como la autoayuda y el individualismo, hay que recalcar la necesidad de vincularnos a los otros. Sin alguien que desee nuestra supervivencia, nuestra educación, nuestro tiempo en este mundo tiene los días contados. Somos la riqueza de nuestras relaciones sociales, por ello el Psicoanálisis nos permite entrar en el juego de lo social, hablar para ser hablado, tener otra vida. Para alcanzar ese objetivo no hay que cambiarlo todo, una diferente distribución de lo mismo ya es una nueva vida.

Cuando el joven comienza a mostrar dificultades, lejos de llevarlo a lo patológico, hay que ayudarle a crecer. La intervención psicoanalítica es necesaria en una gran mayoría de casos, no olvidemos que actualmente es la única franja de edad con aumento de la mortalidad y que los trastornos menos graves son el germen de patologías que pueden prevenirse con psicoanálisis. Una aparente agresividad y rebeldía puede ser una demanda de amor y atención que nadie ha percibido. Lo que para unos era delincuencia, reconducido puede llevar al éxito social. Saber aprovechar las energías de la adolescencia, aprender a elegir, puede ser una de las mayores inversiones de nuestra vida.