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NI TAN BUENOS NI TAN MALOS

Herido grave un menor de 17 años agredido por una pandilla cerca del parque de María Luisa. Fuentes del Cuerpo Nacional de Policía informaron de que los hechos tuvieron lugar en la madrugada del 12 de octubre, cuando los integrantes del grupo presuntamente comenzaron a insultar a una pareja sin motivo aparente.  En ese instante, uno de los amigos de la pareja que se encontraba cercano al lugar intentó salir en defensa de los jóvenes, siendo increpado por su actitud y golpeado brutalmente con todo tipo de elementos. El diario ABC asegura que los agresores colgaron en Internet fotos en las que aparecían manchados con la sangre de su víctima e intercambiaron mensajes en foros en los que ensalzaban la paliza.”

Este es un ejemplo más de agresiones injustificadas, si es que hay justificación válida en algún caso. El ser humano no es un ser bueno por naturaleza, todo lo contrario, es un ser entre cuyas disposiciones instintivas se incluye una relevante porción de agresividad. La agresividad es constitutiva del sujeto. Normalmente, esta tendencia agresiva requiere para manifestarse alguna provocación, algo que la justifique, incluso se pone al servicio de otros propósitos cuyo fin puede alcanzarse también a través de medios violentos. Pero en otras ocasiones, cuando no existe ningún impedimento a su manifestación y realización, dichas tendencias se manifiestan espontáneamente. Cuando alguien pega el acto agresivo constituye una afirmación de sí mismo frente a la imagen de otros. Detrás de todo gesto de agresividad hay una manifestación de un deseo sexual.

a agresividad no es un conflicto entre sujetos, sino un conflicto en cada sujeto. Aparecen sentimientos de repulsa y aversión ante lo desconocido. El narcisismo se conduce como si lo diferente o lo desconocido implicase una crítica de las particularidades individuales y fuera una invitación a cambiarlas.

Contra lo que pudiéramos creer, casi todas las relaciones afectivas íntimas de alguna duración, como matrimonio, amistad, relación padres e hijos, producen un acervo de sentimientos hostiles que, para no ser percibidos, requieren el proceso de represión psíquica. Esta hostilidad hacia personas amadas constituye una ambivalencia afectiva, ya que coexisten sentimientos cariñosos a la vez que hostiles. Los sentimientos de aversión-odio, que vemos que se desarrollan en toda relación, se manifiestan con mayor facilidad cuando se dirigen a personas extrañas, a las cuales no nos une una tan intensa relación.

La existencia de grupos favorece la hostilidad de sus miembros hacia aquellos que han sido excluidos. Siempre se podrá vincular amorosamente entre sí a mayor número de hombres, con la condición de que sobren otros en quienes descargar los golpes. Para un grupo: hinchas de un equipo, tribus urbanas… los integrantes del grupo contrario son sentidos como enemigos.

La cultura es la encargada de poner barreras a las tendencias agresivas del hombre, la restricción de la agresividad es el sacrificio primero y quizá más duro que la sociedad exige al individuo. La cultura, como vemos y padecemos, impone al ser humano sacrificios en la sexualidad y en las tendencias agresivas, por ello podemos comprender lo difícil que le resulta al hombre alcanzar la felicidad.

En el proceso de desarrollo la agresividad debe ser internalizada, devuelta al lugar de donde procede, el yo. Lo hace en calidad de superyó, instancia que se ocupa de la función de conciencia moral. La tensión creada entre el superyó, instancia moral, y el yo, subordinado al mismo, la calificamos de sentimiento de culpabilidad, que se manifiesta en forma de necesidad de castigo. Por lo tanto, la cultura domina la inclinación agresiva del sujeto, debilitándolo, y haciéndolo vigilar por una instancia alojada en él mismo. Es la influencia externa la que desarrolla en el individuo la capacidad de discernir entre el bien y el mal. Toda educación, por benigna que sea, tiene que ejercer coerción e imponer limitaciones para el mantenimiento social.

Fíjense hasta qué punto no podemos eliminar la agresividad que cada parte de agresión a cuyo cumplimiento renunciamos es incorporada por el superyó, acrecentando la agresividad contra el yo. Una de las cosas que puede hacer que un sujeto sea más agresivo que otro, más violento que otro es que su yo esté muy potenciado. La agresividad no aumenta por ver películas violentas, ni por jugar a video-juegos de guerra, la agresividad va en aumento cuando se privilegia el yo frente al sujeto.

Fomentemos el trabajo frente a la voluntad, fomentemos la repetición del acto en el estudio, el arte, el amor y entraremos en la producción de salud en lugar de la producción de enfermedad.  Contener la agresividad conduce a la enfermedad, la educación debe limitarse a impulsar aquellos procesos por medio de los cuales son dirigidas tales energías por los caminos de la producción.

FEMMA 2007, ALGO MÁS QUE ABANICOS O BISUTERÍA

Acaba de concluir la undécima edición de Femma, feria de empresarias y emprendedoras malagueñas, congregando a 239 firmas y emprendedoras de distintos sectores. Empresas de diseño gráfico, regalos a domicilio, uniformes laborales, música para bodas, asesorías, maquillaje, empresas de ayuda a domicilio, de seguridad, hasta de psicoanálisis son algunas de las que han participado en esta edición.

Entre las previsiones estaban las de recibir a unos cien mil visitantes y generar unos tres millones de euros de negocio, cúmplanse o no, el hecho es que durante cuatro días el contacto con el público ha sido continuo. Lejos de convertirse en un mercadillo, Femma debe ser el escaparate en el que las empresas malagueñas dirigidas por mujeres se muestren ante la población y den a conocer sus servicios.

No es fácil organizar un evento de estas características, como tampoco ha de serlo mantenerlo en el tiempo. Ayuntamiento y Diputación se encargan de hacerla posible, pero hay que pedirles que  no desvirtúen el sentido de esta feria, no debe ser un instrumento político ni un entretenimiento para la tercera edad. Todos los sectores de la población son nuestro objetivo, asociaciones empresariales, colegios profesionales, universitarios, deben conocer los servicios que podemos ofrecerles. Año tras año Femma tiene que crecer no sólo en número de empresas expositoras sino también en calidad de sus visitantes.

Esta es mi quinta edición y, pese al cansancio de estos cuatro intensos días, espero animarme el próximo año y seguir mostrando cómo el psicoanálisis está presente en Málaga, no sólo en la atención a pacientes, sino en la formación, en los servicios de supervisión empresarial, en los talleres de escritura, en las terapias familiares y de pareja, en la orientación vocacional de los jóvenes, etc.

Felicidades a las empresarias malagueñas que han participado en la muestra y gracias a los visitantes que han apoyado nuestro trabajo con su presencia.

 

10 DE OCTUBRE, DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL

Salud mental en un mundo cambiante: el impacto de la cultura y la diversidad.


En el día de la salud mental lógico sería felicitarle, hacerle algún regalo, un brindis tal vez, sin embargo más allá de ser un día señalado en el calendario por políticos e instituciones, es un día como otro cualquiera. Los profesionales de la salud seguimos realizando nuestra labor diaria en pos de mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes y la población en general sigue inmersa en su vida cotidiana que aún desconsidera la importancia que puede tener su “salud mental”.

Popularmente decimos que sólo “nos acordamos de Santa Rita cuando truena” y tal vez esto pase también en el tema de la salud mental. Habitualmente nos consideramos sanos mentalmente si no estamos “encerrados” o si nadie nos ha puesto la etiqueta de enfermo. Sin embargo tal vez este sea el momento y el lugar para preguntarnos qué es estar “bien del coco”. Escucho con demasiada frecuencia referirse a esquizofrénicos, deprimidos, bipolares, personas con ansiedad, psicóticos, por decir algunos, como si ellos fueran los enfermos y nosotros los sanos. En Psicoanálisis, no obstante, hablamos de una salud que no es lo contrario de enfermedad, de una salud que se produce cuando la persona está en análisis y es capaz de producir una vida diferente.

En este sentido se podrá entender mejor por qué nuestra insistencia en recomendar el psicoanálisis a la mayoría de las personas, jóvenes y mayores. Para tumbarse en el diván de un psicoanalista no es necesario estar enfermo. En la mayoría de los casos los pacientes acuden porque hay evidencias palpables de un malestar: crisis de ansiedad, fracaso amoroso, aislamiento social, síntomas depresivos, miedos injustificados, problemas sexuales y un largo etcétera. Generalmente acuden tras un largo período de indecisión, porque aún hoy seguimos dudando de la utilidad y conveniencia de los profesionales de la mente, aún nos preguntamos si será un gasto inútil, aún creemos que las cosas de nuestra “cabecita” son pasajeras. Así nos va.

Les hablo desde el conocimiento que me da mi profesión y el de haber acudido desde joven a la consulta de un psicoanalista, no se vayan a pensar que yo soy la sana y ustedes no. Nadie nos regala nada, cada uno se tiene que ocupar de su propia vida. A mi también me encantaría tener las soluciones a los problemas de la vida, me encantaría no dudar nunca, no tener miedo y ser feliz a todas horas, pero eso no existe. Por ser humanos tenemos todas esas palabras que nos impactan de un modo u otro. La salud mental, el bienestar tiene que ver con llevar todas esas cuestiones al lenguaje, cuando no es así nos acaban enfermando el cuerpo, las relaciones, la economía.

Somos el resultado de nuestra forma de concebir la vida, no se trata de tener más ni otras cosas, sino de redistribuir de una manera diferente lo que tenemos. Como ven, la salud no es lo contrario de enfermedad, es saber en el momento adecuado, con la persona indicada. La salud es una educación. Incluso una persona enferma orgánicamente puede ser una persona sana y, sin embargo, usted que se creía sano como una pera  puede ser una persona enferma, envidiosa, celosa o egoísta.

No vengo a juzgar, sino a conversar tranquilamente con usted, a hacerle entender que los resultados que obtiene son el resultado de las operaciones que realizó. Poniendo un ejemplo, una relación de pareja no se estropea de un día para otro, es el resultado de lo que cada uno de los miembros hizo previamente. Ahora lo entiende mucho mejor. Aún está a tiempo de tener otros resultados, la vida aún puede sonreírle, dese una oportunidad, su salud mental se lo agradecerá.

MI MEJOR REGALO

Mi mejor regalo se produjo una tarde de un mes indeterminado, regresaba a casa en la compañía de un familiar cuando me preguntó: “¿te gustaría ir a un psicoanalista?”. No dudé en mi respuesta: “Sí”, claro que deseaba que alguien me escuchara, hablar de todas aquellas ideas que tantas veces, en soledad, habían rondado mi cabeza, poder llorar en la compañía de otro que no fuera un ente invisible. Sí, claro que quería, por fin alguien se había dado cuenta de mi deseo.

Tiempo después, no sé determinar cómo ni cuándo, llegó el momento de ir a mi primera cita. No tenía muy claro qué era en realidad, supongo que una jovencita sabe que ahí podría hablar de muchas cosas y que se sentiría mejor. Los primeros encuentros transcurrieron hasta que llegó a formar parte de mi vida, sin saber cómo decidí que eso era lo que yo quería ser, psicoanalista. Eran momentos importantes, terminando el instituto había que plantearse qué quería hacer de mi vida, cosa que no había tenido claro hasta ese tiempo. Muchas veces había pensado en abandonar, rendirme y refugiarme en mi casa. Ese proyecto que surgía en mí sería el ápice para no esconderme nunca más.

Dificultades siempre había, fácil no hay nada en esta vida, estudiar, aprobar, relacionarte con la gente, comenzar con los compromisos económicos que, a partir de entonces, irían siendo cada vez mayores. He de confesar que esa nueva figura que se había instalado en mi vida sirvió, desde entonces, de un gran apoyo. No tanto por las palabras que me dirigía, sino por la confianza que ganaba en mí misma sabiendo que era la mejor forma de invertir en mi futuro. Está claro que equivocarnos todos nos equivocamos, pero es un aprendizaje necesario si quiere una sentirse viva. El que no hace nada nunca se equivoca, pero se queda en esa nada.

Los pasos se fueron decidiendo, porque a pesar de los miedos y la timidez, sinceramente he de reconocer que he sabido elegir. Lo primero la profesión, que me parece la más bonita e interesante, la única que me gusta desempeñar. Después el inicio de la actividad profesional, esos primeros pasos en una pequeña consulta del centro, los primeros muebles, las primeras facturas, el reparto de publicidad y tantas experiencias que se fueron sucediendo. Este trabajo nunca fue fácil, ni teóricamente ni económicamente, pero las recompensas que ofrece merecen ese esfuerzo. He aprendido mucho y me gusta desarrollar cada una de las labores que requiere estar sentada en este sillón. Me ha permitido escribir, como ahora lo hago, participar en medios de comunicación, atender a pacientes y ser el vehículo para que puedan tener una vida mejor, dar clases, etc. ¡Quien me ha visto y quién me ve!

Continuará...

TERAPIA DE PAREJA

¿Tan complicado es vivir en pareja? ¿La felicidad queda para los cuentos de hadas?
La realidad es que la mayoría de los matrimonios padecen conflictos graves en algún momento de la relación. Problemas de dinero, celos excesivos, la falta de comunicación o mala convivencia pueden ser sólo algunos de los ejemplos. Muchos dicen que vivimos en el tiempo en el que ha fracasado el modelo de amor como camino a la felicidad. Bodas y divorcios se suceden, cada vez las personas se toleran menos y el punto y final se pone, en muchas ocasiones, poco tiempo después de haber iniciado la vida en común.

Con estas perspectivas parece que poco queda por hacer para compartir la vida con alguien especial. A lo largo de los años he observado a personas que tras una ruptura sentimental han visto derrumbarse el ideal de pareja que esperaban cumplir con esa persona. La desilusión es tal que se muestran agresivos, reacios a nuevos vínculos, como si necesitaran cierta venganza. Si tenemos en cuenta los procesos psíquicos y el conocimiento que la ciencia nos aporta al respecto, habría que decir que estas personas no forjaron sus ideales a partir de esa relación, sino que ésta fue la "excusa perfecta" para poder dar forma a sus sueños pretéritos. Tristemente, la mayoría de las relaciones son más fantasmáticas que verdaderas, quiero decir, la mayoría no ama a su pareja por sus virtudes y por sus defectos, por lo que esa persona propiamente es , sino que siente atracción por lo que esa persona, ese vínculo, les permite. Es como si usted tiene necesidad de enamorarse y por ello encuentra a alguien con quien establecer este vínculo.

No quiero que me tache de "aguafiestas", porque amar aunque difícil no es imposible. En Psicoanálisis se dice que el verdadero amor es el amor a las diferencias, amar al otro por ser diferente a mi, por enriquecerme, por hacerme más tolerante. Esta forma de amar, sin embargo, no es tan fácil como resulta decirlo, es una construcción que puede llevar años. Amar al otro en libertad es muchas veces imposible, sólo hay que fijarse en los datos que los medios de comunicación nos ofrecen a diario sobre la violencia familiar, víctimas de un modelo "fatal" de amor. La posesión tiene estas cosas, o eres mío o de nadie. Así como suena, la verdad es que parece poco amoroso, una persona no puede pertenecer a otra, sin embargo en los diálogos amorosos estas frases son constantes y luego tienen sus consecuencias.

Nuestra educación al respecto de las relaciones de pareja es bastante pobre, lamentablemente, en pleno siglo XXI seguimos amando como primitivos, poco hemos aprendido a respetar, a conversar y a construir. Parece que al ser humano le tienta la posibilidad de "romperlo" todo de un golpe. En las terapias de pareja, que cada vez van siendo más, que son muy necesarias y muy efectivas, veo cómo no sólo conversar, sino hacerlo a través de un pacto con un psicoanalista, permite a esas personas establecer vínculos diferentes con sus parejas, también con sus hijos. La paciencia, tan necesaria siempre, se convierte en la posibilidad de permitir al otro expresar sus ideas y deseos, ser aquella persona libre de la que uno se enamoró.

El amor puede ser maravilloso, siempre y cuando no se lo pidamos todo. El amor como camino de la felicidad, el amor como forma de vida, el amor... Es hora de sumar a esta palabra otras muchas que son imprescindibles para tener otra calidad de vida. Trabajo, amigos, compromisos, deseos, viajes, separación, unión, sexo, dinero... La vida con más palabras es una vida rica, saludable. La vida entre dos es una cárcel que acaba por matar a sus inquilinos. En estos días en los que muchos de ustedes se plantean su relación de pareja o incluso acudir a un profesional les diría, no dejen para mañana ese deseo que tienen hoy, pidan hora para que su vida empiece a funcionar. Nadie va a hacer por usted lo que usted no hace.

EMOTIVO ADIÓS A UN DEPORTISTA

La vida y la muerte se suceden y no por ello nos resulta menos impactante el final de una persona. La edad, un accidente, una enfermedad pueden ser causas de nuestro fin, pero cuando éste se produce en una persona joven y sana, en el desarrollo de una actividad deportiva, cuando nadie se lo espera, resulta aún más inaudito.

El pasado sábado fuimos testigos del un trágico acontecimiento, el joven futbolista sevillano Antonio Puerta se desvanecía en el transcurso de un partido de liga, todos esperábamos su restablecimiento, máxime cuando salió del campo por su propio pie. El lamentable desenlace ha movilizado a miles de personas que han mostrado a la familia y amigos del joven fallecido todo su cariño y apoyo en estos duros momentos.

Mi trabajo de psicoanalista me acerca, más si cabe, a la naturaleza de los sentimientos y emociones que se producen ante un trance como este. Unos padres que pierden a un hijo en la flor de la vida, una novia que a punto de crear una familia pierde a su compañero, que ya nunca podrá conocer a su hijo. Hermanos, tíos, amigos, compañeros de Antonio Puerta, todos desesperanzados, incrédulos ante esta terrible realidad, necesitarán un tiempo para poder asimilar semejante pérdida.

Cuando alguien fallece la palabra muerte nos toca muy de cerca. Existe una gran variabilidad en la respuesta y posterior adaptación a este suceso, pero está claro que nadie queda indiferente, esa palabra, “muerte”, nos recuerda que algún día llegará nuestro momento. El proceso de duelo puede definirse como la reacción posterior y necesaria ante una pérdida real o ideal, que conlleva tristeza, desilusión, apatía, es una reacción normal y temporal, se corresponde con el lapso de tiempo que cada cual precisa para adaptarse a la realidad en la que ya no está ese objeto o persona. Consolar, convencer, animar a esa persona de nada sirve, pues como digo, necesita su propio tiempo para elaborar la situación.

En ocasiones esta reacción se hace duradera, la persona se siente incapaz de volver a interesarse por su vida, el mundo donde ya no está aquello que perdió. Es lo que puede denominarse como depresión, que no tiene que ver tanto con la pérdida real de la persona querida, sino con la pérdida de algo que ni siquiera sabe. Se trata más bien de una pérdida ideal y de su incapacidad de readaptación. En esta situación sí se hace precisa la intervención de los profesionales, no olvidemos que la depresión o melancolía es una enfermedad grave, responsable de los suicidios así como del desarrollo de enfermedades orgánicas, accidentes laborales, fracaso escolar, laboral, etc.

De la muerte no nos podemos curar, pero sí podemos aprender a sortear los problemas que nos vamos encontrando a lo largo de la vida, solos o con la ayuda de otras personas, para que de las cenizas siempre nazca algo nuevo.

CORRE, QUE NOS PILLA

Para que luego digan que esta vida es aburrida. Mis primeros pasos cada mañana me llevan de la cama al ordenador y de ahí a las noticias y novedades de cada día, entre ellos la bandeja de correo ávida de nuevos mensajes. Cuál será mi sorpresa cuando entre las diversas informaciones destaca la de un padre que ha llevado a su hijo de diez años a correr los Sanfermines. Esto merece una reflexión tanto a mí como profesional, como al resto de la sociedad.

Cada día crecen el número de solicitudes de personas que desean adoptar un hijo, problemas de fertilidad, familias monoparelantes, parejas homosexuales. Somos conscientes de los arduos requisitos que estas personas tienen que cumplir para que, después de tiempo y dinero invertidos, puedan tener en casa a ese hijo que deseaban por diversos motivos. Para el resto, concebir se presenta tan sencillo como pasar una noche de pasión con alguien del sexo opuesto, se entiende. ¿Quién determina que esas personas sean aptas para ocuparse de su descendencia?

La noticia nos ofrecía el caso de este padre que ponía a su hijo ante los cabestros, pero es sólo un ejemplo que sale a relucir de los muchos que día a día podemos ver. Me remito unas semanas atrás, en una playa malagueña, una pandilla de jóvenes que venían con un niño de unos dos añitos y medio. Lo dejaron tal y como vino al mundo, ni crema protectora traían para el chiquillo, cuestión que no dudaron en solucionar pidiéndosela a una de las familias que pasaban la jornada frente al mar. A lo largo de la tarde muchas fueron las escenas en las que pude ser testigo de lo fácil que es concebir un hijo, pero lo difícil que es encargarse de ellos para aquellos que ni se lo han planteado. Ni agua, ni comida, sino tan sólo malas palabras para un niño que se criará, como se dice, “buscándose la vida”.

Pensar que nuestros progenitores son los responsables plenos de nuestro devenir es mucho decir, pero lo que es cierto es que ser padre o ser madre no sólo tiene que ver con la situación biológica, sino con una función psíquica y social encaminada a traer a este mundo de humanos a un nuevo humano. Tal vez son hechos casuales los de ese padre o estos jóvenes y los de muchos otros que algún grito le dan a sus hijos o algún descuido tienen con ellos, pero más allá de las anécdotas se encubre una cuestión social. Nadie nace humano, dependemos de otros humanos para entrar en el lenguaje y en la civilización, todo lo aprendemos, nada nos es previamente dado, por ello padres, educadores y todos en general, debemos ocuparnos de nuestra medida de responsabilidad en la transmisión de valores adecuados de civismo, cultura y hasta imaginación.

El ser humano que somos se caracteriza porque no tiene sus límites definidos, tan sólo la muerte pone punto y final, aparte de ello, sin alas hemos conseguido volar, comunicarnos en la distancia, transmitir sentimientos a través de un papel, tan simple, como este. El ser humano, digo, puede todo lo mejor y todo lo peor, tal vez una decisión pueda hacernos dar un paso al frente y asumir nuestras equivocaciones para algún día poder hacer las cosas bien.

¿QUIÉN SE OCUPA DE MIS VACACIONES?

Pleno julio, no me dirán que no es oportuno hablar de las vacaciones, sé que muchos de ustedes lo están deseando. Cuando sale una a la calle, lo más habitual es encontrarse con alguien que te pregunta: ¿qué tal? ¿A dónde vas de vacaciones? ¡¡No tomas vacaciones!! Muchos se quedan con cara rara si les confirmas que trabajas durante el verano, que incluso trabajas más que el resto del año. No me dirán que no parece una obligación irse de veraneo, incluso hay quien te dice que es “una necesidad”.

Como vemos nuestra vida cotidiana está llena de creencias y prejuicios, que no siempre se corresponden con las verdaderas necesidades y/o deseos humanos. Pensar que las vacaciones son buenas para todo el mundo no deja de ser más que una falacia. Cuando llega el final del verano basta con poner el telediario para que nos hablen del estrés post-vacacional, el aumento de las separaciones, etc. Yo diría que no hay que esperar a septiembre, hoy mismo hay muchas personas que están de vacaciones y no saben qué hacer, simplemente saben lo que no van a hacer, no van a ir a trabajar.

Organizar este tiempo es una cuestión que queda por resolver. Habitualmente tenemos la idea de que vacaciones son sinónimo de no hacer nada, descansar, salir de lo cotidiano, escapar de la rutina. Con este pensamiento son muchos los de pierden un tiempo precioso que podrían utilizar aprendiendo un nuevo oficio, realizando una nueva actividad, conociendo lugares que durante el resto del año le resultan inaccesibles, ideas que no soy yo la que se las tiene que dar, pero que tal vez sirva para que usted se plantee si alguna vez se ha ocupado de pensar su tiempo de ocio o deja que sean otros los que se lo organicen.

Tampoco es una obligación tomar vacaciones, ante esas caras de asombro a las que antes hacía referencia, opongo ahora mi reflexión. Cuando una persona está a gusto en su trabajo, se divierte y distribuye adecuadamente sus energías, por qué va a resultar necesario descansar del mismo. Tiempo hay durante toda la semana para cambiar de actividades, estar con los amigos, parientes, ir a donde uno quiera ir. ¿Realmente es necesario interrumpir en todos los casos? Muchas veces detener la actividad puede suponer un freno en el crecimiento, a veces hay que saber esperar a que el puesto de trabajo esté constituido para poder plantearse la idea de disfrutar de unas vacaciones. Recuerdo una frase que decía algo así: “nadie como quien trabaja sabe lo que es disfrutar de unas vacaciones”. Ustedes pensarán que la mayoría de las personas trabaja, pero no es así, trabajar no sólo es ir al tajo todos los días y hacer “el paripé”, trabajar supone implicarse física y psíquicamente en la tarea, ocuparse de la función y desarrollarla y, eso, ciertamente, no todo el mundo lo hace.

Para aquellos partidarios de la novedad otra opción es cambiar de actividad, introducir nuevos compromisos o relaciones que marquen un punto de inflexión con lo anterior. Hay quien, por ejemplo, aprovecha agosto para grabar una película, para escribir un libro o para pintar la casa. Se lo toman con deseo y aprovechan ese tiempo que otros desperdician sin hacer nada, para encontrarse un producto a la vuelta de las vacaciones. No me tachen de materialista, no se trata de producir más, sino que es conveniente entender que nuestro psiquismo no se detiene, desea todo el tiempo y desea deseos. Descansar tiene que ver con modificar nuestra actividad, más que con detenernos o tumbarnos. Uno se acostumbra a cualquier cosa, hasta a no comer, pero eso no quiere decir que sea bueno. Si se encuentra cansado o aburrido de su vida cotidiana, plantéese qué es lo que le apetecería hacer y hágalo. Verá cómo éstas sí que van a ser unas buenas vacaciones.

CRÓNICA DE UN VIAJE

Maletas, bolsa de aseo, nervios, horarios, vuelos… En esta época del año parece una obligación viajar de vacaciones, como si a todo el mundo le gustara lo mismo. Hay viajes terrenales y viajes astrales, viajes de ensueño y de pesadilla, solo o en compañía. En primera clase o en la más económica. Es cuestión de elegir o de que nuestras posibilidades elijan por nosotros. Yo, esta semana, he viajado sin salir de casa y no piensen que me he vuelto loca ni que he abusado de ninguna sustancia.

El pasado jueves llegaba a Málaga el director de la Escuela Grupo Cero, Miguel Óscar Menassa, venía a presentar en nuestra ciudad su último cortometraje, La familia española, acto que me he encargado de organizar. Le acompañaba Olga de Lucía, odontóloga y protagonista del largometraje ¿Infidelidad? y de la próxima película Mi única familia. La ocasión merecía mi alegría, pues no todos los días puedo disfrutar en mi ciudad de semejante compañía. Ellos viajaban, pero para mí era como si Málaga y Madrid fueran la misma ciudad.

Cómo son las cosas que una mañana me desperté sintiéndome como en un hotel, con las sensaciones propias de mis viajes anteriores a la capital disponiéndome a asistir a algún congreso o alguna clase. ¿Madrid viajaba a Málaga o era yo la que me sentía allí? Posteriormente a la expedición se sumaban dos compañeras más, Cruz González y Eva Méndez, actrices también del cine de Menassa, con las que se multiplicaba la fuerza y la alegría.

La presentación fue un éxito, unos ciento cincuenta asistentes se animaron a mi invitación. Personas a las que había visto el día anterior sumadas a otras que no veía hace años, personas desconocidas y otras que conocía en una nueva dimensión. Todos dispuestos a encontrarse con el psicoanalista, poeta, médico, pintor y director de cine, que venía a nuestra ciudad no sólo a disfrutar de los encantos del sol, sino a hacernos disfrutar con su pensamiento y su obra. Se puede estar o no de acuerdo con sus ideas, pero escucharle nos hace ser más inteligentes, más tolerantes y nos ayuda a reflexionar sobre nuestra propia manera de vivir. Un regalo que no nos hacen todos los días.

Hoy mis pies están de nuevo en Málaga, con la vida cotidiana cargada de deseos y trabajo, también palabras, pero mi alegría es mayor porque Málaga ha crecido demostrando que cuando se es paciente, trabajador y generoso, la vida te da con creces el fruto que cada uno merece y necesita.

¿SOY INFIEL?

Podría ser hipócrita y responder que en absoluto soy infiel, que me entrego en cuerpo y alma a mis ideas y mis amores, que nada cambia ni yo tampoco. Intentar convenceros de que esa es la mejor forma de vivir, que hacer lo contrario es una inmoralidad y que la infidelidad habría que desterrarla de este mundo. Como digo, podría ser hipócrita. Pero voy a ser sincera con ustedes.
Los datos que se refieren a la infidelidad conyugal reflejan que más de la mitad de los varones han tenido experiencias sexuales extraconyugales, las mujeres aún no alcanzan las mismas cifras, pero va en aumento. En contraste con esta realidad que se esconde tras un tupido velo, las personas valoran a la hora de buscar pareja, no el físico o la inteligencia, sino la fidelidad. Tampoco hay que pasar por alto que las infidelidades suelen ser una causa determinante en muchas rupturas de pareja. ¿Cómo compaginar entonces el ideal con la cruda realidad?

¿Somos unos inmorales o es que esta moralidad que tenemos no tiene en cuenta los deseos y necesidades humanos? Antes de que entren a polemizar con lo que digo, bien estaría definir lo que entiendo por fidelidad o infidelidad. Sería muy pobre quedarse en el terreno sexual para referirse a este término, aducir que cuando uno ama a una persona debe serle fiel y no mirar a ninguna otra. Esta es la concepción que seguro tendrán muchos de ustedes, pero puedo sumarle muchas más cosas. Ser fiel también habría que serlo a las primeras ideas que uno tuviera o a los primeros amores o a los primeros gustos. Sin embargo, ustedes entenderán que lo que un día me gustó no tiene por qué gustarme hoy, que lo que yo pensaba de la vida antaño hoy no coincide con mi pensamiento actual. Afortunadamente eso tiene que ser así. Las personas estamos en continuo crecimiento. Nuestros gustos varían, vamos sumando experiencias, relaciones. Si entendiéramos como infidelidad cada paso que uno diera que le aleje de lo anterior, no estaríamos donde estamos. Seríamos una especie sumamente pobre.

Nos caracterizamos por lo contrario, somos seres de gran complejidad, diferentes a cada instante, lo que pensaba ayer hoy no lo mantengo, puedo cambiar de trabajo, de pareja y hasta de color de pelo y eso no tiene por qué significar que sea mala persona o menos relevante para la sociedad. Sin embargo, se nos pide que seamos fieles en el terreno amoroso. ¿Cómo se habrá llegado a tal exigencia?

En un interesante trabajo de Freud “La moral sexual cultural en la nerviosidad moderna” el autor realiza un estudio donde contrasta las exigencias morales y las necesidades o deseos humanos. Una cosa es lo que se nos exige moralmente y otra, muy diferente, que “todos” podamos a llegar a satisfacer tales niveles. Hay personas para las cuales ser fieles a sus parejas es tarea fácil, pero para otras, en cambio, asumir tal exigencia les lleva al camino de la enfermedad, la insatisfacción o el engaño. Si uno quiere, es fácil de entender. Hay quienes se conforman con lo monótono, incluso, están así a gusto, personas a las que comer todos los días lo mismo les satisface. ¿Qué haría usted si todos los días hiciera lo mismo, viera a las mismas personas, dijera las mismas palabras? Creo que podría llegar a desesperarse. Pues eso mismo es lo que pedimos en el terreno sexual a todo el mundo, que se conformen todos los días con el mismo aburrimiento.

No todos somos así claro, porque podemos ser una pareja pero cocinar los mismos platos de forma diferente cada día, evitamos la monotonía, cada encuentro es una sorpresa. Este ideal, sin embargo, sean sinceros, pocas veces se cumple. El matrimonio acomoda, somos el uno del otro, posesiones, nos descuidamos, se acaba la pasión, todo monotonía, parecemos más que amantes, hermanos. Díganme así quién puede mantenerse fiel sin ser un insatisfecho.

Muchos hombres, para mantener sus matrimonios, vivían una vida paralela. Amantes o prostitución eran los caminos para su satisfacción, mientras que su vida familiar era cómoda y aparentemente feliz. Sus mujeres no les ofrecían lo que ellos necesitaban. Muchas de ellas también encontraban fuera de casa el lugar donde satisfacer sus fantasías, porque frente a sus maridos no podían. Como ven, un desencuentro de goces.

Entrar a valorar si esto está bien o no, no me corresponde. Pero sí decir que es una realidad. Que el ser humano no puede ser fiel, si lo es lo sería a sus primeros vínculos afectivos o amorosos, a sus primeras ideas y eso no hay quien pueda mantenerlo con salud. Tenemos que aceptar que ninguna persona puede ser una propiedad privada, la pareja ha de fundamentarse en el amor y/o deseo, para que ello se mantenga el trabajo ha de ser continuo. Conversar, respetar, tolerar. Debemos entender que  todos deseamos muchas cosas y no por ello dejamos de hacer las que hacemos. Que a veces para que mi marido esté a gusto conmigo, tiene que encontrarse con otras relaciones. Que yo a veces, cuando hago el amor con él, pienso en otras personas. Que por decir su nombre, digo el de otro. Que sueña con otros nombres que no son el mío. Que a veces, nos encontramos deseándonos. Y que no nos separamos ni nos matamos, porque aceptamos que somos diferentes y, aún así, nos amamos.

Usted elige, la hipocresía o la realidad del deseo humano. En otros lugares la gente se mata por esto, aquí nos animamos a la conversación.

PSICOANÁLISIS Y DEPORTE

El pasado lunes 4 de junio contamos en nuestro programa de radio Una cita en el diván con la presencia del médico y psicoanalista Carlos Fernández del Ganso para hablarnos de la próxima publicación de su libro sobre Psicoanálisis y fútbol. El tema prometía y cumplió con las expectativas. Puede parecer una cuestión banal para una disciplina como el Psicoanálisis, pero como nos decía Carlos, el hecho es que a las consultas de los psicoanalistas acuden personas de todo tipo y también deportistas, aficionados y profesionales. Ello nos hace ver los efectos que el tratamiento tiene no sólo en su vida psíquica, sino también en sus resultados deportivos.

Esos pacientes de psicoanálisis mostraron un comportamiento distinto en sus canchas deportivas frente a situaciones de fracaso y, también de éxito. Hay deportistas que en el terreno de juego son «geniales», sin embargo fuera presentan dificultades de relación, manías obsesivas, miedos y rarezas que no corresponden con lo que de ellos se espera. Quedó de manifiesto en la intervención de nuestro compañero, que hay más intolerancia al éxito que al fracaso, los jugadores quedan más afectados por el éxito que por no alcanzar el nivel deseado. Existe el ejemplo de grandes equipos que lo consiguieron casi todo y al año siguiente, repitiendo fórmulas, no logran estar al mismo nivel. Sienten el éxito como una presión insoportable y, sin embargo, frente al fracaso, muestran su afán de superación.

Respecto a las lesiones deportivas, gran preocupación de estas personas y de sus equipos, el psicoanalista ya destacó en un artículo que las lesiones de los deportistas de alta competición son imaginarias y se pueden prevenir. ¿Por qué ante los mismos ejercicios físicos, deportistas de similar complexión se lesionan y otros no? ¿Por qué resulta en algunos casos la rehabilitación más eficaz cuando el atleta la realiza en su ciudad o país de origen? El inconsciente hace hablar al cuerpo. Las lesiones presentan un factor imaginario (no que se las inventen) que se puede tratar y se puede prevenir.

Hay que diferenciar la práctica de un deporte individual, donde se interviene sobre el psiquismo del jugador, de un deporte colectivo, donde el que contrata, ficha y paga tanto a los jugadores como a los técnicos de un club son los directivos. Si ellos no contratan al psicoanalista es muy difícil modificar la estructura empresarial. Hay jugadores que no rinden en un club y son muy buenos en otro. Como decía Carlos Fernández en uno de sus artículos al respecto “algún día todos los deportistas y entrenadores contarán en su plantilla con un Psicoanalista”, esperamos que así sea.

La aplicación del Psicoanálisis al ámbito deportivo está demostrada, como estamos viendo, queda que deportistas y clubes hagan valer esta posibilidad e incluyan, además de los entrenamientos físicos, el cuidado de los aspectos