INFÓRMATE

 

Hay muchas formas:

tratamiento presencial

tratamiento por teléfono

tratamiento por internet

artículos

CONSEJOS PARA LA VIDA LABORAL

La semana pasada aparecieron diversas noticias en los medios de comunicación referentes a la vida laboral. Hemos podido leer, por ejemplo, que un mal jefe aumenta el riesgo de hipertensión y estrés entre los empleados; que los lunes son los días de la semana en los que más se falta al trabajo en Málaga o que la mayoría de los empleados se declara insatisfecho con su empleo. Todas estas noticias ofrecen una imagen desalentadora de la vida laboral, se destacaban datos como que unos 15 millones de españoles se siente insatisfecho en su trabajo, 8 de cada 10 profesionales, además de que Málaga es la segunda provincia con mayor tasa de absentismo en España, con el 5,1%, cuando la media nacional está en el 4,8%.

 

Pinta mal la cosa, parece que felicidad y trabajo fueran antónimos. Díganme ustedes a quién no le han dicho que trabajar mucho es de tontos, que si puedes ganar más trabajando menos es mejor, que ser funcionario es la panacea… Muchos prejuicios en torno al trabajo, pero la realidad que demuestran los diversos estudios es que algo falla.

 

Es llamativo que una de las noticias reconozca que los trabajadores a las órdenes de líderes más inteligentes emocionalmente son más efectivos, más productivos y gozan de mejor salud que los que tienen jefes «mediocres». Supongo que ahora no es cuestión de echarle la culpa a nuestros jefes de nuestra insatisfacción o de nuestro dolor de cabeza. Bien es cierto que desde el departamento de formación empresarial grupo cero hacemos hincapié en la importancia de la formación de los mandos superiores y los intermedios, porque evidentemente ello incide directamente en la organización del resto de trabajadores. Lo que no quiere decir que el trabajador no tenga que hacerse responsable de conseguir un trabajo que le resulte satisfactorio, que lo desempeñe adecuadamente y que mantenga relaciones saludables con jefes y compañeros.

 

Podrán objetarme que en general la gente no elige el trabajo, trabaja en lo que puede o en lo que hay, muchos se mantienen así años o toda la vida. Hay que decir, no obstante, que durante un tiempo uno puede esforzarse en hacer algo que no le gusta, en estar con compañeros que no soporta, ganar un dinero que es insuficiente, pero si esta situación se mantiene largo tiempo tenemos que asegurar que  su repercusión en nuestra salud psicosocial no es nada buena.

 

Lejos de lo que nos han enseñado, el trabajo no es un castigo, es un medio de realización personal y social, y por ello hay que procurar que ese tiempo que pasamos, que al cabo de los años es mucho, esté lo mejor invertido posible. Aprovechando el verso del poeta Antonio Machado “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, entendamos que no son suficientes las vacaciones para recargar pilas, hay que cambiar la forma de pensar el trabajo y la propia vida. Para ser felices hay que hacer el trabajo cada día de estar a la altura de nuestras exigencias. No elija el camino fácil de quedarse en casa los lunes por la mañana o de enfermarse para no ir a trabajar, lo barato sale muy caro. Para tener una vida sana hay que dar un pequeño paso cada día.

 

 

NO ES LO QUE ESPERABA

Tengo que confesarme: “no es lo que esperaba”, sin embargo si tenemos la tolerancia de seguir escuchando entenderemos que la frase posterior de muchos alumnos fue: “me gustó mucho, hubiera deseado que durase más”. Es sorprendente cómo en la mayoría de los casos escuchamos sólo lo que nos interesa o lo que coincide con lo que uno pensaba previamente. Así vamos tergiversando todo, entendiendo sólo a medias, perdiéndonos lo nuevo. Esperaba lo mismo de siempre y como este curso me sorprendió no sé cómo valorarlo.

 

El pasado 28 de febrero, día de Andalucía, lo celebré en Getafe, compartiendo la jornada con profesores y alumnos de un curso de habilidades comunicativas en la empresa. Era la jornada final, conclusiones y despedida, cierre o apertura de una nueva forma de pensar, sin embargo, lo nuevo tiende a ser rechazado, comparado con lo anterior. En el transcurso de las horas los alumnos mostraron que habían escuchado y captado conceptos, amor económico, aprender a escuchar, narcisismo… Como digo no es fácil asimilar lo nuevo y les llevará un tiempo darse cuenta de que ya no pueden hacerse los inocentes ante los procesos afectivos que acontecen en su jornada laboral.

 

Tendemos a pensar que hay técnicas y fórmulas estándar para comunicarse, para conseguir que el otro compre tu producto o para que el subordinado ejecute “sin chistar” nuestras órdenes, sin embargo, lo que se ha aprendido con este curso es que el que repite lo hecho jamás lo conseguirá. No todos los clientes son iguales, ni el mismo cliente es igual en todo momento. La habilidad estriba en aprender a relacionarse con el otro teniendo en cuenta los procesos de identificación, los estados afectivos, los celos, la envidia, los deseos y necesidades del otro. Renunciar al propio narcisismo para poder escuchar la demanda de la otra persona y así tratarlo con consideración. El que no es cliente hoy, puede ser un cliente mañana. Haga siempre las cosas de la misma manera que fracasará, en el amor, en el trabajo y en la vida. Aprenda a ser tolerante con la incertidumbre y las diferencias, habite en la realidad y las cosas le irán mucho mejor.

 

Fue una jornada muy interesante y provechosa, estoy segura de que los alumnos sacarán buen provecho del trabajo realizado y que la empresa valorará el capital humano como fórmula del éxito. Las soluciones a los problemas, no obstante, no son mágicas ni instantáneas, requieren trabajo y, en muchos casos, la supervisión de un psicoanalista experto en materia empresarial. Felicidades a la empresa que apostó por esta formación novedosa y efectiva, y a los profesores del Departamento de Formación Empresarial Superior Grupo Cero por el trabajo realizado.

 

LOS SUEÑOS, UN FENÓMENO PSÍQUICO

Los sueños han constituido desde siempre fuente de interés, sin embargo su comprensión científica no ha realizado en más de diez siglos sino escasos progresos. Los pueblos primitivos, en los que ya surgía esta curiosidad, admitían que el fenómeno onírico traía consigo revelaciones divinas o demoníacas, poseyendo la intención la de anunciar el porvenir. La concepción precientífica de los antiguos sobre los sueños se hallaba seguramente de acuerdo con su concepción del Universo, en la que acostumbraban proyectar en el mundo exterior aquello que ocurría en la vida anímica.

Actualmente, tras la producción del texto La interpretación de los Sueños, publicado en el año 1900 por Sigmund Freud, son muy pocos los científicos que dudan aún de que los sueños son una función psíquica propia del durmiente, sin embargo es necesario un trabajo teórico para conocer las condiciones de su génesis, su relación con la vida psíquica despierta, las singularidades de su contenido, su fugacidad y su repulsa por el pensamiento despierto.

Tres distintas orientaciones se han acercado al estudio de los sueños:

  1. La primera ha sido adoptada por varios filósofos, para los cuales la base de la vida onírica es un estado de la actividad psíquica que consideran superior al normal.
  2. En oposición a estas hipótesis, la mayoría de los autores médicos coinciden en que apenas atribuyen a los sueños el valor de un fenómeno psíquico. Según la hipótesis médica, los sueños son provocados exclusivamente por estímulos físicos o sensoriales, que actúan desde el exterior sobre el durmiente o surgen en sus órganos internos.
  3. La opinión popular mantiene la creencia de que los sueños tienen un sentido. Los métodos de interpretación más empleados consisten en sustituir por otro el contenido del sueño, trozo a trozo, conforme a una clave prefijada, considerando el sueño como un símbolo.

Constituye un hecho incontestable, que el estado de los órganos internos es susceptible de influir sobre los sueños, sin embargo, el sueño no reproduce fielmente el estímulo, sino que lo elabora, lo incluye en un conjunto determinado o lo reemplaza por algo distinto. Hemos de admitir, como punto de partida, la hipótesis de que los sueños no son un fenómeno somático, sino psíquico.

La inclusión de los sueños en el discurso de los pacientes fue lo que hizo suponer que debían poseer algún sentido propio y lo que nos convenció de su importancia en la vida psíquica de las personas. Freud aporta la demostración de la existencia de una técnica psicológica que permite interpretar los sueños, y merced a la cual se revela como un producto psíquico pleno de sentido. Para poder tener acceso al sentido del sueño es preciso un trabajo teórico sobre el relato del sueño que realiza el paciente, digo relato porque Freud destaca que no es el sueño soñado lo que interesa al Psicoanálisis, es el relato del sueño el material de partida para nuestro estudio. Para ello instamos al paciente-soñante a comunicarnos todas las ideas que acudan a su mente, sin excepción, es decir, la técnica de interpretación de los sueños es la misma que la que empleamos en cualquier tratamiento psicoanalítico: asociación libre y transferencia. Siendo el método empleado el de la interpretación-construcción.

Cuando iniciamos nuestra labor, se oponen a ella numerosos obstáculos. A nuestra imaginación acuden ocurrencias, pero no dejamos que surjan todas con absoluta libertad. De algunas de ellas pensamos que no tienen nada que ver con el sueño, otras las encontramos absurdas e insignificantes. Todo esto perturba el resultado de la libre asociación al realizar una selección indebida. Otra dificultad es comunicar determinadas ideas que pueden resultar desagradables de comunicar a otra persona y en muchos casos se opta por silenciarlas. Justamente, las ideas que quiere reprimir se revelan como las más importantes y decisivas en el descubrimiento de lo inconsciente. Cuando un niño no quiere abrir su mano para mostrarnos lo que en ella encierra, es que seguramente esconde algo que no debiera haber cogido.

Tras la labor de interpretación, el sueño se nos revela como la realización de un deseo. La circunstancia de ser el deseo el estímulo del sueño y su realización el contenido del mismo, constituye uno de los caracteres fundamentales del fenómeno onírico. Sin embargo, en muchas ocasiones el sueño no se muestra conscientemente como una realización de deseos, ello se debe al trabajo ejercido por la censura. Las tendencias contra las cuales se dirige dicha censura, son tendencias reprensibles e indecentes desde el punto de vista ético, estético y social, son cosas en las que no nos atrevemos a pensar o en las cuales no pensamos sino con horror. Estos deseos censurados y que reciben en el sueño una expresión deformada son, ante todo, manifestaciones de un egoísmo sin límites ni escrúpulos. Hay que reconocer la participación de dos sistemas: uno que aporta el deseo y otro que aporta el contra-deseo o la censura. El sistema consciente se opone al desarrollo del deseo, por eso la deformación onírica. El modo de atravesar la censura para el deseo inconsciente es transformarse, desfigurarse, como peaje para poder hacerse consciente. Por ello la apariencia del sueño nunca nos muestra el sentido inconsciente del mismo.

Habéis oído decir que, según el psicoanálisis, todos los sueños tienen una significación sexual, pero ahora podréis observar por vosotros mismos hasta qué punto este juicio es equivocado. Hay sueños que son realizaciones de deseos, otros en los que se trata de la satisfacción de las necesidades más fundamentales, como el hambre, la sed y el ansia de libertad, sueños de comodidad y de impaciencia, y por último, otros puramente avariciosos o egoístas. Lo que sí es indiscutible es que los sueños que aparecen considerablemente deformados son en su mayoría la expresión de deseos sexuales.

Los deseos perversos que hallan su satisfacción en el sueño, tienen sus raíces en el pasado. Es el niño en sus primeros años el que da prueba del más alto grado de este egoísmo que se muestra en nuestros sueños. En principio el niño se ama a sí mismo, sólo más tarde es cuando aprende a amar a los demás. El sueño nos transforma, como vemos, en niños, y por ello no debemos avergonzarnos al descubrirnos deseantes. El sueño muestra el deseo realizándose en forma de un suceso psíquico alucinatorio. Sin dejar de dormir satisfacemos un deseo, y satisfaciéndolo podemos continuar durmiendo.

Lo más interesante del descubrimiento freudiano de la importancia de los sueños en la vida psíquica es que soñar, soñamos todos, sanos y enfermos, por lo que demuestra que no sólo tienen inconsciente los neuróticos, sino que también tienen inconsciente los sanos. Si todas las personas tienen inconsciente todas tienen deseos sexuales, infantiles, reprimidos, causa de todas las inhibiciones de pensamiento y de acción.

 

UNAS NOTAS INTERESANTES SOBRE PSICOANÁLISIS

Leo el libro Freud y Lacan -hablados- 1, de Miguel Óscar Menassa, libro de cabecera para los alumnos de la Escuela Grupo Cero, con el se comienza el Seminario Sigmund Freud. Como cada vez es un comienzo, retomo su lectura, en esta ocasión para poder ofrecer a otros lo que voy entendiendo de esta interesante ciencia. Si les parece comparto con ustedes algunas notas de mi lectura que considero de interés general para profesionales y para legos en la materia.

"No sólo tienen inconsciente los neuróticos, sino que tienen inconsciente todas las personas normales. Si todas tienen inconsciente, todas tienen deseos sexuales, infantiles, reprimidos, causa de todas las inhibiciones de pensamientos y de actos."

"El neurótico no goza porque su libido, su energía sexual, no está ligada a ningún objeto real."

"La familia es para el Psicoanálisis una herencia animal, es presimbólica."

"La predisposición del sujeto que va a hacer de paciente es fundamental. Tiene que hacer lo que normalmente rechaza: tiene que prestar atención a sus procesos mentales sin reprimir conscientemente el material que acontece. Tiene que perder sus inhibiciones frente a la palabra."

"Es en lo nimio en lo que nos detenemos. El deseo es supérfluo, nunca desea lo que tiene que desar. En realidad, no desea nada, sólo expresarse, por eso puede adherirse a cualquier objeto."

"No hay interpretación previa de la situación, no hay pacientes tipos ni enfermedades tipos. Cada sujeto es diferente, por tanto el proceso psicoanalítico es diferente para cada paciente."

"Los contenidos inconscientes pueden llegar a la conciencia a condición de ser negados. Supero la represión, porque el contenido aparece en la conciencia, pero conservo la represión porque el sujeto sigue sin aceptar lo reprimido."

"No es la palabra lo que cura, sino que es la palabra dicha sobre la relación transferencial que se genera entre psicoanalista y psicoanalizado"

"El melancólico va por la vida diciendo "soy una porquería, no sé hacer nada, todo me sale mal". El Psicoanálisis se da cuenta que los reproches del melancólico no corresponden al sujeto, sino a una persona cercana que lo había abandonado por cualquier motivo y, para no perderlo, se había identificado con esa persona perdida".

"Más confianza que la que hay tumbado en el diván y el otro sentado en el sillón, no puede haber. No se ven, ni se saludan, ni se dan la mano. Así se pueden expresar las violencias que el paciente siente, cosa que se hace imposible cuando mantienen unar relación simétrica".

"El paciente progresa cuando es capaz de hablar de lo que no sabe, de lo que en su vida normal sólo lo perturba sin saberlo".

"La interpretación no tiene que ser una verdad; tiene que ser una verosimilitud, un puede ser, un tal vez podría ser... La interpretación no revela ningún sentido, produce un nuevo sentido. No es que la verdad estaba ahí y el psicoanalista la descubre, la interpretación genera como producto algo que no existía como tal. La verdad queda cuestionada con el Psicoanálisis".

"Hay una interpretación que molesta mucho: "Usted mañana comenzará su psicoanálisis" o "usted hoy ha comenzado su psicoanálisis", es como una grosería en tanto el sujeto puede llevar 1 ó 2 años psicoanalizándose. Pero hay algo de verdad en eso, es que pasa mucho tiempo hasta que uno se acostumbra a entender que la realidad material nada tiene que ver con la realidad psíquica".

"No hay que dirigir al paciente, hay que dirigir la cura. No hay que arreglarle la vida, eso lo tiene que hacer el paciente. El psicoanalista tiene que interpretar los deseos inconscientes que se juegan en la vida y en las relaciones del paciente. El paciente con esa información sobre sí, todavía tendrá que transformar su vida".

"No hay milagro, hay trabajo del psicoanalista sobre el material del paciente y hay trabajo del paciente sobre su vida para transformarla".

"Lo que el hombre o la mujer no pronuncia no posee, en tanto todo lo que el hombre o la mujer no combina en palabras no puede poseer en la realidad".

"El gran descubrimiento freudiano es que la enfermedad habla".

 

LA ECONOMÍA AL DIVÁN

Que sube… que baja… qué nervios… ¿vendo… compro? Qué lío tienen montado… Hablo de la economía, de los altibajos bursátiles, de la crisis, del pánico de los inversores. En los periódicos podemos leer noticias que hablan del temor que reina en las principales plazas ante la aparente recesión. Los mercados se dejan llevar por el pesimismo. En los últimos tiempos sufrimos un bombardeo informativo sobre la economía, en muchos desayunos las conversaciones giran en torno a la incertidumbre de muchas empresas y al parón sufrido en el sector de la construcción. La palabra crisis circula más que nunca. Se habla de empresas que están cerrando, de la subida de precios, del aumento de los intereses de las hipotecas, de la pérdida de poder adquisitivo… ¿Cómo puede uno vivir tranquilo ante esta perspectiva? Tal vez, como decían el otro día en la radio, habría que llevar la economía al diván.

Si hablamos de la bolsa, hay que reconocer que hay muchas personas nerviosas, más que nerviosas muy asustadas por sus inversiones. Es lógico decir que toda tu vida no puede depender de los altibajos bursátiles. Una cosa es el funcionamiento propio de los parqués y otra que tu vida esté regida por ese ritmo. La bolsa hay que tomársela como un juego por eso no se pueden poner todos tus ahorros a una misma ficha. Un poco de calma, reorganización y trabajo, que tal vez pensamos que la vida sin trabajar es mejor y luego pasan estas cosas. Un poquito de trabajo cada día al final genera muchos resultados y si, además, la bolsa te regala un dinerillo extra, mejor que mejor.

Un experto en economía reconocía que no hay fórmulas mágicas y que cada cual ha de descubrir su propia receta para seguir adelante. El experto resaltaba varios puntos clave para meditar en estos momentos de entorno complicado. Aparte del dinero, resaltó la importancia de innovar y renovar "todo". Estábamos acostumbrados a que las cosas fueran bien y a no cambiar nada y “nos ha pillado el toro”. El experto dice que hay que renovarse siempre, el que tiende a acomodarse corre el peligro de que venga otro más listo y ofrezca mejores servicios y productos. La economía se parece a lo que es la vida misma de una persona, la comodidad es un peligro, hay que evitarla, hay que buscar nuevos compromisos, nuevos mercados, nuevos clientes, aunque ello implique trabajo, responsabilidades e inversiones. Tomemos el ejemplo de las grandes marcas que nunca dejan de hacer publicidad, renuevan su imagen, sacan nuevos productos, mantienen lo que tiene éxito, pero están en continua transformación. En palabras del poeta y psicoanalista Miguel Óscar Menassa “el que repite lo hecho, no lo conseguirá”.

Pero claro, los constructores, como muchos otros empresarios, creían que tenían la gallina de los huevos de oro, que nunca se iba a acabar el chollo y no han cuidado su trabajo. Han construido donde no debían, han descuidado la calidad de sus productos, han subido precios, han utilizado el dinero en bienes de consumo y no han invertido en su negocio. Han querido tomar el camino más corto y así están las cosas. El camino como el dinero fácil, nunca resultan la mejor decisión, porque lo fácil como viene se va. Mi consejo es hacer las cosas como si se tratara de una carrera de fondo, donde hay que medir las fuerzas, valorar las del contrario, tener estrategias, ser inteligentes, combinar ambición y capacidad de trabajo, desarrollar la profesionalidad y no dejarse llevar por el brillo de las monedas, que al final te acaban cegando. Como muchos no hicieron eso, ahora les toca parar y ordenarse para que la economía, su economía, siga funcionando.

El asesoramiento profesional que ofrecemos los psicoanalistas, tanto  a particulares como a empresas, sale muy rentable, en lugar de comerse las uñas y desesperarse, se debe aprender a tomar decisiones que no cuesten la vida misma. Ante estos casos, mi consejo es consultar, cuando hablamos de crisis tendríamos que entenderla siempre como crisis de crecimiento.

Helena Trujillo Luque

Psicoanalista del Departamento de Clínica de la Escuela Grupo Cero

Profesora del Departamento de Formación Empresarial Grupo Cero