Tendría yo doce o trece años cuando se estrenó 'Rollerball', de Norman Jewison.
La verdad es que la película me impresionó. No por la denuncia de la deshumanización de la sociedad (entonces no lo entendía, y ahora me importa un rábano), sino por su espectacularidad. La fotografía era excelente, las escenas de acción eran verdaderas escenas de acción y, vuelta a ver al cabo de treinta años, sigue siendo una película muy entretenida.
No llegué al extremo de aprender a patinar para emular al prota (también hay que decir que, ya entonces, mi conciencia era muy clara, y podía apreciar que entre mi físico y el de los robustos gladiadores de la película mediaban varios abismos), pero sí me dio por buscar la banda sonora (muy buena, por cierto, dirigida por André Previn), recortar artículos en la prensa y, en fin, coleccionar todo lo coleccionable (poco, en una era pre-internética y donde el merchandising era una noción aún desconocida) . |
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Algo que entonces eché de menos fue una figura de acción de un Rollerballer, un Madelman con el que poder recrear las escenas que más me habían gustado. |
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| Cosas de la edad, en aquel tiempo mis Madelman ya habían ido al cielo al que van los juguetes cuando te llega la adolescencia, así que tuve que pasarme sin él. Una más en un largo historial de decepciones, ¡qué le vamos a hacer! |
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Sin embargo, héte aquí que, con los años, se me ocurrió que ya era hora de ir tachando las frustraciones que llevaba acumuladas desde la infancia. Y como cepillarme a la Schiffer - otra frustración que arrastro desde hace muchos años - está, por ahora, fuera de mi alcance, decidí que podía empezar customizando un rollerballer. |
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Making of... |
| No es una figura particularmente trabajosa, partimos de un escalador de PdJ (del cual aprovecharemos el muñeco y la camiseta) y de un paracaidista, también de PdJ (del cual aprovechamos el casco y las botas). Pantalón, cinturón y protecciones tienen que hacerse desde cero. |
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Empecemos por el casco. La base es el casco de vuelo del paracaidista de PdJ, lo que ya nos proporciona casi todo lo necesario. Eliminamos el barboquejo, y con un taladro manual fresamos los alveolos donde irán alojadas las puntas. Pintamos el invento con los colorines adecuados y barnizamos con un acrílico brillante.
La parte más trabajosa empieza ahora, y nos acompañará a lo largo de todo el proceso: Coger una caja de tachuelas, cortar sólamente las puntas (no es nada fácil sujetar una punta de tachuela con la fuerza suficiente para cortarla y sin que se escurra, creedme), depositar una gota de cianocrilato en el agujero que hemos fresado y colocar la punta. Y nos esperan unas cuarenta puntas. |
Para el protector de la mandíbula, emplearemos un cable de par trenzado (de teléfono, vamos); lo separamos por su parte central y lo sujetamos con más trocitos de cable.
Sobre la misma imagen apreciamos el conjunto de peto y hombreras; el peto está hecho a partir de una tapa de CD deformada con calor y moldeada apretándola contra el torso del muñeco, y las hombreras son dos cabezas de tachuela (sí, de las empleadas para obtener las puntas - hay que ahorrar). Todo el conjunto se sujeta con cinta elástica negra, y se abrocha con Velcro en la espalda.
Aprovechamos los mismos materiales para hacer las espinilleras. Las coderas están hechas a partir de dos tapones de rotulador (en realidad, de "rollerballs", lo que resulta deliciosamente irónico) :-) |
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Ahora es el momento de ponerle la camiseta al moñaco, ya que luego será muy difícil. La camiseta es la del escalador, con las mangas cortadas y el cuello desmontado, teñida de naranja con esmalte (yo no sé con qué material hacen estas prendas, pero, desde luego, es de calidad - no hay forma de desteñirlo). El número deberá ir pintado sobre la camiseta (probé muchos sistemas, perno ninguno me dió el resultado que buscaba).
Vemos que el peto ya empieza a darle forma de gorila hormonado. |
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Ahora es cuestión de armarse de paciencia y tabaco, y fresar los alveolos en las manos (dieciocho en cada mano), pintarle los guantes e incrustar las puntas en su sitio.
A partir de ahora, quitarle la camiseta a Jonathan E. puede ser una pesadilla. |
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El proceso de fabricación de los patines es sencillo: Nivelamos la suela de la bota con masilla, encajamos unas cuentas de collar en un clip de papel para las ruedas y ejes, insertamos el eje en una varilla de plástico de las que llevan las maquetas y lo pegamos todo. Pintamos la bota de negro, el fleje de la suela en plateado y las ruedas en rojo. Y, para bordar el detalle, un taquito de goma de color negro pegado en la puntera nos hará de freno. |
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| Estamos ya en la recta final del trabajo. Pegamos un par de vendas al antebrazo (repasadas con esmalte mate para dar sensación de tupidez). El pantalón lo cosemos sobre un trozo de piel de imitación de una funda de móvil, y el mismo material nos proporciona las trabillas y el cinturón. Sobre una chapa de bahía de disco recortamos la hebilla, y voilà!, tenemos un Jonathan E. la mar de apañao. |
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Más imágenes |
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