DWIGHT E. "CARROÑERO" ARENSIVIA

Operator - Umbrella Corporation Biohazard Countermeasure Squad

Raccoon City - Ponferrada (2005)

 

 

Sobreviví.

Siempre lo hago. Es una tradición en mi familia.

Pero, esta vez, tengo un mal presentimiento.

 

Tres años trabajando para la Corporación Umbrella. Me contrataron como modelo para un anuncio de sus productos rejuvenecedores (sí, yo era el de "antes" de probar el producto; seguramente habréis visto el anuncio en holovisión). Mis dotes innatas para conseguir cualquier cosa, especialmente mediante canales... estooo... "no oficiales", así como un currículum... bien, dejémoslo en "creativo", llamaron la atención de uno de los ejecutivos, que me ofreció un puesto en el Equipo de Biocontención. Como la alternativa era volver a la cola del paro, acepté sin dudarlo. Mis talentos naturales me hicieron gravitar hacia la furrielería, puesto que desempeñé a entera satisfacción de todas las partes durante tres años.

 

Luego, la catástrofe. Fallo de seguridad, contaminación en la Colmena, crisis biológica de nivel seis. Faltos de personal, echaron mano de lo que pudieron encontrar, y así fui apartado de mi oficina y asignado, con carácter de urgencia, al destacamento Alfa, encargado de desinfectar la Colmena. No las tenía todas conmigo cuando accedimos al complejo; y, a partir de ahí, las cosas fueron a peor. En el follón del primer tiroteo (con Líder Alfa empeñado en no dejar títere con cabeza, los difuntos empleados de la Corporación empeñados en comerse a los miembros de Alfa, un saboteador infiltrado empeñado en destruir las instalaciones, y la Reina Roja empeñada en matar a tirios y a troyanos) me vi separado del Equipo y perdido en el laberinto de corredores. Poco a poco, el ruido de los disparos fue disminuyendo, no sé si porque la batalla se alejaba de mí, porque yo me alejaba de la batalla (cualquiera de los dos supuestos me convenía) o porque cada vez quedaba menos tropa capaz de disparar. Pero yo estaba vivo, y tenía una misión.

Durante horas avancé por los pasillos, observando los monitores de seguridad, dirigiéndome al objetivo asignado. La cosa no pintaba bien, aparentemente el equipo de biocontención había fracasado y los infectados deambulaban por Raccoon City a la búsqueda de un piscolabis. Pero, si lograba alcanzar el laboratorio "M", quizá aún hubiera una posibilidad para la Humanidad. El genio del mal que había creado el Virus-T debía pagar.

Sé que me estoy aproximando. Los monitores señalan que estoy cerca del laboratorio, y que hay actividad en él. Los no-muertos con los que me cruzo son cada vez más horribles. Me pregunto qué mente enferma puede crear aberraciones como éstas...

 

Estoy ante la puerta del sótano de la Sección "M". Oigo ruidos en el piso de arriba, y la pantalla del sistema de seguridad muestra que el objetivo está en el interior. No sé si está vivo o muerto, por su apariencia es difícil determinarlo.

En cualquier caso, vivo o muerto... vendrá conmigo.

Voy a entrar.

No importa lo desesperada que pueda parecer una situación, no importa que las posibilidades de supervivencia sean casi nulas, un Arensivia siempre encuentra una forma de escapar.

Eso espero. Por Dios, eso espero.

Porque creo que, esta vez, me enfrento al horror definitivo, al enemigo final...