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![]() Es sorprendente como opuestos a veces se encuentran. Esto es el caso de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, fundada hace diez años por Da. Paloma OShea (ver foto). En un país donde la formación de instrumentistas de cuerda es calamitosa, para expresarlo de forma suave (80% de las cuerdas de las orquestas españolas han sido formadas en el extranjero), se creó una escuela de música, empezó a funcionar y puede ahora vanagloriarse de ser una de las mejores de Europa, sino del mundo entero. La génesis de esta institución es sencilla, sin complicaciones. Desilusionada por los pobres resultados en su país, la Sra OShea investigó, viajando por Europa y América, en busca de la forma ideal que debería adoptar una escuela eficaz, para actuar como contrapunto a la situación en España, y es así como concluyó que la escuela debería ser una institución autónoma, independiente del gobierno. Casada con uno de los banqueros más influyentes de España, estaba convencida que la empresa privada apoyaría tal iniciativa, y no estuvo desacertada. Todos los alumnos de la escuela Reina Sofía reciben beca, sean de un cuarto, medio, tres cuartos o beca entera, según las circunstancias de cada candidato. La "Fundación Isaac Albéniz," fue creada para constituir una base financiera sólida. Es así, que ninguno de los alumnos paga el coste entero de su permanencia allí, ya que la admisión trae implícito la concesión de una beca. Si un alumno no satisface las expectativas que se habían depositado en él, no se le renovará la beca, con lo cual automáticamente su puesto será ocupado por otro alumno, el próximo año. La selección de los alumnos se halla a cargo de los profesores titulares respectivos, cuya decisión es definitiva. ¡No hay un jurado, no se produce un debate! Las audiciones de admisión se llevan a cabo durante Marzo de cada año, para el año escolar que comienza en Setiembre. Desde el mismo principio, la escuela puso énfasis sobre la formación de instrumentistas de cuerda, dando preferencia a calidad sobre cantidad. Se quería además demostrar que jóvenes aspirantes de nacionalidad española podían competir con alumnos de otras latitudes. Siendo así, aproximadamente la mitad del estudiantado es de origen español (lo que incluye a alumnos sudamericanos), mientras que el resto proviene mayormente de países del este, y el resto de la Unión Europea. En el décimo año de funcionamiento, habrá 52 estudiantes de cuerda, junto con 12 pianistas, ocho cantantes y ocho instrumentistas de viento. Éstos últimos se limitan por ahora a Oboe y Trompa, pero se proyecta ampliar esto en años venideros a abarcar también Flauta, Clarinete y Fagot. Como punto de partida, se adoptó en su día el modelo del Curtis Institute y colegios similares, pero mientras tanto la Escuela Reina Sofía se convirtió en algo único. Los visitantes de todo el mundo están tan impresionados que ya existe una iniciativa de imitar el ejemplo, en alguna parte de California. La escuela tiene nivel universitario, pero se hacen excepciones para alumnos más jóvenes particularmente dotados. Hay proyectos para la colaboración con una universidad, y se han iniciado gestiones para que el Ministerio de Educación reconozca los estudios cursados en la escuela. Cada año académico dura 35 semanas, en el área instrumental, y 28 semanas en temas teóricos. Los extranjeros deben aprender español, y todo el mundo debe tomar lecciones de Inglés y Alemán. Lecciones de Teoría de la Música, Historia del Arte y de Estética se hallan a disposición de los alumnos, lo mismo que técnicas dedicadas a las relaciones cuerpo/mente, tales como Yoga y Alexander. Cada año se organizan varias "master-classes" con visitas prominentes. En 1999/2000 visitaron la escuela, entre otros, el pianista Fou TTsong, los violinistas Maxim Vengerov y Robert Masters, el viola Paul Neubauer, los violoncelistas Bernard Greenhouse y Janos Starker, y el contrabajista David Walter. Para música de cámara, Walter Levin, y para orquesta, Tamas Vasary, dieron sus consejos. Este año, el violinista Vadim Repin, el viola Serguei Kalinine, el violoncelista Ronald Leonard y el contrabajista Günter Klaus son esperados, y celebridades del piano, como Leon Fleischer, Rosalyn Tureck, el trompa Barry Tuckwell, el barítono Tom Krause, y el compositor Luciando Berio han prometido su asistencia. (Me permito señalar que los conservatorios españoles no suelen organizar "master-classes" ni tienen Yoga/Alexander en sus curricula.) Además, casi todos los alumnos forman grupos de cámara, con o sin piano, y ha existido una orquesta de cuerdas. Esta está siendo reorganizada en una orquesta de cámara, que irá de gira cuatro veces cada estación, por 7-8 días, bajo la batuta de su director titular, Antoni Ros Marbá, o de prominentes directores invitados. Tuve la ocasión de asistir
a dos "master-classes": Una dada por el violoncelista
Ronald Leonard, quién pasó revista a la Nº 3
de las Fantasiestücke op 73 de Schumann con un talentoso alumno
polaco, capaz de aplicar las sugerencias de fraseo del maestro en
esta pieza técnicamente exigente. Istvan Cserjan, de Viena,
daba la otra clase a dos jóvenes cantantes, soprano y tenor,
que repasaron un duetto de una ópera italiana.
Las clases de canto, que comenzaron hace cinco años bajo la tutela del tenor Alfredo Kraus han sido asumidas tras su muerte por la célebre mezzo-soprano Teresa Berganza. Cada alumno recibe cinco clases de una hora por estos catedráticos, y el doble por los profesores asistentes residentes, todos profesionales cuidadosamente escogidos que en la práctica se hallan a disposición del estudiantado todo el tiempo. Todos los profesores fueron unánimes en ponderar sus condiciones de trabajo en la escuela. Gérard Caussé fue categórico: "La escuela funciona de una manera singular, en un marco reducido. No se halla lastrada de las exageraciones de escuelas importantes, que a veces nos recuerdan a un hormiguero. Las ventajas para los estudiantes son fundamentales cada uno es individualizado, conocido, seguido de cerca, guiado, empujado. No hay sitio para el anonimato." Estuvo de acuerdo con los otros catedráticos que no había, en este momento, ningún otro sitio en el mundo con facilidades comparables. En las palabras del violinista José-Luis García: "Estoy totalmente satisfecho con mi trabajo en Madrid. No creo que seria fácil hallar otro sitio en el mundo que me podría ofrecer éstas condiciones para desarrollar mi labor." Para completar el cuadro, hay un gran número de pianistas profesionales listos para acompañar a los alumnos, quienes pueden ensayar con ellos todo el tiempo que sea necesario. Las cabezas de las clases de música de cámara son Antonello Farulli (solamente cuerdas ver foto) y Marta Gulyas (conjuntos con piano). Tampoco faltan conferencias sobre la vida futura
del artista, a cargo de empresarios y directores de cultura, y pueden
asistir a clases de filosofía y literatura impartidas por
personalidades descollantes. También tienen acceso a clases
de composición.
La escuela maneja una agencia de conciertos que organiza recitales por toda España, nos 240 por año, con actuaciones solistas, o de grupos de cámara formados por los alumnos. También existen acuerdos formales con algunas orquestas sinfónicas latinoamericanas, para suplir a éstas de solistas. Los tres conciertos estacionales en Madrid constituyen una especie de examen: He ido a oírlos regularmente y se puede apreciar claramente el avance que hacen durante unos años. Justa antes de escribir este artículo, he visto actuar todos los alumnos de cuerda en su recital de Diciembre, y nunca había visto tantos instrumentistas jóvenes talentosos, juntos de una sola vez, todos tratando de rendir lo máximo. Calidad de alto calibre, destreza instrumental de altos vuelos, casi increíble: El público fue llevado de una proeza sorprendente a la próxima. En la sala angosta, rectangular, que un conocido museo de Madrid pone a disposición de la escuela, las últimas filas se reservan para los estudiantes colegas y sus amigos. Es desde ahí que viene el aplauso más resonante, gritos de "bravo" y otras exteriorizaciones de entusiasmo, cuando alguien se superó y ofreció una interpretación particularmente lograda. Gente que conoce bien a las demás escuelas de punta como Julliard o Curtis me han asegurado que ahí sería difícil juntar un grupo comparable de jóvenes. Tal vez hace ya algunos años, que algo similar podía oírse en el conservatorio de Moscú, pero esto se acabó. Solamente en importantes concursos internacionales podría uno juntar un grupo comparable de jóvenes dedicados a la cuerda. En el concierto de sus propios alumnos, Ludwig Streicher, de 80 años de edad pero tan joven como siempre, me dijo que estaba muy impresionado: Las facilidades, el sistema de selección, toda la organización, insistió, hacían de esto una institución único, digna de ser imitada. Cito un típico programa de éstos conciertos, elegidos al azar, e interpretado de memoria por 6 diferentes violinistas: J.S.Bach Sonata Re Menor Siciliana, Largo
& Allegro La vida de los estudiantes de la escuela es nada fácil. La carga diaria de trabajo, incluyendo 4-5 horas de práctica del instrumento, es del orden de 12 horas, y ha sido programada para cada estudiante, individualmente, por el profesorado. Por ejemplo, alumnos más jóvenes, que aún van al colegio para conseguir su bachillerato, reciben un tratamiento diferente que sus colegas más viejos. Al conversar con diferentes alumnos me apercibí como cada uno tenía otro itinerario, de acuerdo a sus necesidades particulares. Por ejemplo advertí que un estudiante ruso que tenía problemas de adaptación debido a la barrera lingüística, recibía atención especial para superar la situación. La permanencia promedio en la escuela es de cuatro años, lo que significa que cada año tan solo 2-4 plazas quedan vacantes. La lista de aplicaciones es generalmente diez veces mayor que dicha cuota, y de ello se desprende la selección exigente de los futuros candidatos. Básicamente se trata de 8 alumnos por cátedra, pero a veces ese número se queda corto y se aceptan candidatos adicionales cuando su calidad lo justifica. Llegamos así a un total de 52 alumnos de cuerdas, distribuidos entre los 5 profesores antes citados. En la actualidad, la escuela se halla instalado en varios chalets en Pozuelo de Alarcón, un suburbio de Madrid a unos 10 km. del centro de la capital, siendo un chalet particularmente espacioso el cuartel general, desde donde se administra la escuela. Esto ha de cambiar dentro de pocos años, cuando se termine un edificio grande en el centro histórico de Madrid, que será puesto a disposición de la escuela por el ayuntamiento un gesto razonable considerando que los conservatorios improductivos gozan del mismo privilegio. El elenco administrativo y secretarial consta de 20 personas, que trabajan en el chalet principal, exceptuando los bibliotecarios (también responsables por una buena colección de discos y videos) quienes atienden a sus "clientes" sobre el lugar. Todo el trabajo se hace por ordenador. Aún así, y a pesar del considerable número de empleados, uno no puede sino apercibirse que la organización es un tanto caótica. Eso no debe sorprender: Mantener el orden entre 100 caracteres muy individualistas (profesores más alumnos) debe de ser una labor bastante arriesgada, para expresarlo suavemente. Como la envidia es un deporte español arraigado, cualquier incidencia que ocurre en la escuela se convierte con rapidez en chismes que circulan en el mundillo de la música de Madrid. Algunas de las preguntas que yo formulé durante mis entrevistas se originaron así. Yendo al fondo de los asuntos planteados, pude convencerme que las habladurías eran pesadamente exageradas. ¡Esto es el precio que hay que pagar por la fama! En el vecindario del cuartel general de la escuela, varios chalets albergan aproximadamente la mitad de los alumnos, quienes también comen en la cantina de la escuela, instalada en la planta baja de una de las casas, con seis mesas redondas que acomodan 6-8 personas cada una. Las mesas se ocupan según el idioma materno de los alumnos. La comida es sencilla pero de buena calidad. El almuerzo empieza puntualmente a las 14 horas, y media hora más tarde la mayoría de los alumnos ya se ha ido, siempre apurados a terminar sus tareas. En su mesa, los profesores se quedan un ratito más, intercambiando impresiones. En las calles colindantes, se advierten siempre estudiantes llevando sus instrumentos de un chalet a otro, para tomar clase o volver a casa a practicar. Como ya dije, aproximadamente 50% del alumnado es interno; los demás han hecho sus propios arreglos de residencia, y algunos de éstos últimos reciben asistencia financiera para cubrir sus gastos. Como era de esperar, la competencia entre los estudiantes
es feroz. Para ellos, es una cuestión de supervivencia de
salir airosos y poder así renovar su beca el año siguiente.
Hablé con varios de ellos después de su actuación
en los conciertos de invierno en Diciembre, ya prácticamente
todos expresaron dudas sobre si estuvieron lo suficientemente buenos.
Aprenden muy pronto cuan competitivo es éste campo de actividad,
y se acostumbran a vivir con ello. Natalia Tchitch, una violista
rusa de talento fuera de serie, que nos había brindado una
versión muy emotiva del magnífico concierto para viola
de Schnittke, pensaba que podría haber tocado mejor. Tal
como los demás estaba preocupada por su responsabilidad de
estar a la altura de la calidad imperante en la escuela un
sentimiento que no les resulta fácil manejar, a pesar de
ser tan jóvenes.
Es un hecho notorio que la Reina de España, Doña Sofía, cuyo nombre lleva la escuela, es muy aficionada a la música clásica. Su patronazgo, su presencia cuando hay actos solemnes, es un claro signo de aprobación de la actividad de la escuela. Me atrevo ir algo más lejos: En mi opinión, se trata aquí de una crítica implícita por razones obvias, ella no puede, en su posición, expresarse públicamente de lo que se hace en los conservatorios del país. Una manera más sutil de tratar esta embarazosa situación sería difícil de encontrar. Si en este tercer milenio aún fuese aceptable hablar de joyas de la corona, esta escuela de música sería muy probable una de las más preciadas por la Reina de España.
"Puede Ud. estudiar, dentro de poco, en el cyber-espacio con Vadim Repin y Maxim Vengerov gracias a la Escuela Superior de música Reina Sofía, de Madrid, que está invirtiendo Pts 2.000.000.000.- (€ 12.000.000.-) en un proyecto de colocar sus clases maestras en la red. Esta Escuela Virtual contendrá hasta 10.000 horas de contenidos, mostrando clases maestras dadas por su profesorado como también por artistas visitantes. Acceso al sitio (www.albeniz.com) será por suscripción, y los usuarios podrán buscar en el banco de datos los maestros u obras que deseen." Me permito agregar que este ambicioso programa
no pretende substituir a la enseñanza personal. Todos sabemos
que esto es imposible. La idea es conservar consejos útiles
para escuelas, instituciones, e investigadores del futuro, pero
al mismo tiempo poner este material a disposición de las
partes interesadas ahora mismo. La tecnología necesaria es
nueva: El usuario puede como ya dicho buscar composiciones
específicas enseñadas por este o aquel profesor, pero
también permite por conceptos. Por ejemplo, si uno desea
adquirir una mayor comprensión de "fraseo", se
puede buscar en el banco de datos todas las instancias donde se
hace hincapié sobre este tema, y elegir aquellas que uno
desea. Además, la "Fundación
Albéniz", Madrid, que maneja este proyecto, ha sido
elegida depositaria de documentos del pasado, tales como los archivos
de Arturo Rubinstein, los archivos de Isaac Albéniz, y otros
documentos históricos, que así podrán consultarse
en Internet. Esta escuela virtual ya ha firmado convenios con varias
importantes instituciones europeas, de educación musical
y formación de profesionales, que han de instalar el "software"
necesario para recibir las señales de banda ancha. Cualquier
institución o persona son bienvenidos a tomar contacto con
la "Fundación
Albéniz", vía e-mail, contactando con el
Señor Alvaro Guibert
en Madrid. Si desea echar una mirada a como será esta escuela
virtual, haga click aquí, y una vez abierta la página
web respectiva, elija el icono que representa la "Escuela Virtual",
el último icono de la columna. ![]() Volver al comienzo de este artículo |