![]() ![]() por Juan Krakenberger ©
Antes de entrar en materia, quiero
ser equitativo con el lector: Soy incondicionalmente pro-Sevcik, pero
estoy dispuesto a escuchar con atención lo que los oponentes
tengan que decir, que es, principalmente: 1) Que es aburrido, 2) Que
no es musical, y 3) Que uno adquiere técnica con estudios compuestos
para ese efecto. Si estamos de acuerdo con los
últimos avances en pedagogía, asimilando tocar nuestros
instrumentos con deportes de alta competencia, no tiene sentido hablar
del punto 1): Flexiones y abdominales no son precisamente actividad
excitante para los atletas, ni lo es el trabajo en la barra para los
bailarines. En cuanto al punto 2), es permitido tocar cualquier secuencia
rítmica de forma musical, aún si se trata de algo repetitivo
y poco interesante. Dounis, otro defensor del entrenamiento sistemático,
no permitía a sus alumnos tocar sus secuencias de forma poco
musical. No lo sé, pero presumo que Sevcik insistió
sobre lo mismo. Y en cuanto al punto 3), estudios son piezas musicales.
Adquirir técnica con música no me parece adecuado. Tal
vez salga ganando la técnica, pero ganará también
la música? Así que, estimado lector, si no desea ser
convencido para convertirse en pro-Sevcik, pro favor no siga leyendo.
Perdería su tiempo. Empecemos: Otakar Sevcik (1852-1934)
fue y sigue siendo objeto de debate. Muchos pedagogos rechazan su
obra debido a los tres puntos precitados. Otros en cambio aseguran
que es una obra genial, que ha asimilado con profundidad los secretos
de la técnica violinística. Confieso que me encuentro
entre éstos últimos, pero trataré de hacer un
análisis objetivo para que los interesados puedan tomar una
decisión. Fué en este ambiente que
Sevcik se encontró ante la tarea de hacer una colección
de su metodología para el aprendizaje del violín (luego
transcrito para viola por el maestro inglés Lionel Tertis).
Muchos - la mayoría - de los métodos que nacieron en
aquel entonces ya no se utilizan más. Debemos preguntarnos
pues porqué sobrevivieron los trabajos de Sevcik hasta nuestros
días, siendo hoy aún el texto más usado en la
enseñanza del violín y la viola. Para contestar a esta interrogante
quisiera analizar brevemente qué es lo que se debe pedir a
una metodología para el aprendizaje instrumental. Para ello
veamos sucintamente cual es su proceso: 1) Conocer 2) Experimentar
3) Asimilar 4) Perfeccionar 5) Automatizar. Para que esto se convierta
en un proceso orgánico conviene comenzar de manera sencilla,
fácil y accesible, lo que no ocurre si para aprender un determinado
aspecto técnico hace falta aprenderse todo un estudio, con
línea musical más bien pobre (para no decir mala en
muchos casos), porque el 90% del esfuerzo se gasta en aspectos laterales
y solamente el 10% se dedica a lo que realmente se desea lograr: Adquirir
destreza en tal o cual aspecto técnico. Por esta razón
Sevcik ha sistematizado el aprendizaje: En materia de la mano derecha,
la melodía con que se aprenden determinados golpes de arco
siempre es la misma (se automatiza al poco tiempo), y en materia de
la mano izquierda se trata de compases o frases muy breves que se
repiten en pocos segundos, y que luego se aceleran, duplicando o cuadruplicando
el tempo inicial. El método básico
de Sevcik sigue estrictamente la secuencia 1) - 5) citada en el párrafo
precedente. Para ello, se comienza cómodamente, con tiempo
suficiente, y a medida que se avanza, el tiempo se acorta, las cosas
se van precipitando, los movimientos se complican, todo ello en una
forma que llevan al automatismo sin que el alumno lo percibe. En un artículo anterior
mencioné que en el futuro no lejano los neurólogos nos
dirán cuales de los ejercicios para aprender el violín
son eficaces y cuales no: Estoy completamente seguro que los métodos
de Sevcik serán reivindicados como de los más efectivos
existentes. Me he referido hasta ahora solamente
a los op. 1 & 2 (dedos y arco, respectivamente). Quiero destacar
el op 2 Nº4 (para alumnos más avanzados) para adquirir
una buena técnica de arco a través del entrenamiento
de la muñeca. Para dar satisfacción a los enemigos de
Sevcik diré que hoy ya no conviene utilizar el op. 6 para principiantes,
por ser demasiado árido: la juventud de hoy necesita tener
algo más divertido para comenzar su andadura: Hay otros métodos
o escuelas con buenas selecciones de melodías. Pero es indispensable
referirse aún al op 8, que cubre el cambio de posiciones, y
que en centros donde se rechazan los op. 1 & 2 es utilizado, a
pesar de todo. No comprendo la lógica: Es tan esquemático
como todo lo demás. Pero - igual que los demás - son
ejercicios enormemente provechosos. A nadie se le ha de ocurrir que
hay que trabajar solamente Sevcik, y nada más. Esto seria un
grave error. La adquisición de una buena técnica debe
estar en todo momento al servicio de la música, y ha de ocupar
no más que la mitad del esfuerzo del alumno. Es igual como
en los deportes: Hay que entrenar pero también hay que jugar.
A cada cosa su ración adecuada. Para terminar quiero repetir una
anécdota de la primera mitad del siglo: Carl Flesch, el célebre
pedagogo, tuvo un alumno muy adelantado que se llamaba Henryk Szering.
Pues a solicitud del maestro, Szering trabajó toda la obra
de Sevcik, y los que hemos podido oír al maestro - tuve el
privilegio de tocar con él los dúos de Mozart para violín
y viola - habremos constatado que esto no solo lo convirtió
en uno de los primeros del mundo sino que no le dañó
ni en expresividad, y menos aún en calidad sonora. Por supuesto hay otras maneras de aprender bien el violín. La pregunta álgida es más bien, con cual de los métodos disponibles se pierde menos tiempo. He aquí el gran escollo con que hemos tropezado en España: Si antes de los 18 años no se han dominado todos los estudios de Kreutzer, todos los caprichos de Rode, y las 24 piezas que componen el op 35 de Dont, venciendo con facilidad los problemas técnicos que éstas obras plantean, el alumno ya no llegará a dominar su instrumento como es debido para una carrera exitosa. Para lograrlo hay que ir por el camino más corto y éste es, a mi juicio, el que señala Sevcik. Comenzar a tocar canciones a los 5 años es necesario - y si hay ganas y placer para seguir, Sevcik puede iniciarse a los 7-8 años, según madurez del alumno, para empezar con Kayser - preparatorios para Kreutzer - a los 12. La metodología de Sevcik lo hace posible. No conozco otro método que lo pueda lograr con eficacia comparable, a no ser otros sistemas igualmente esquemáticos, como por ej. Dounis. No me cabe ninguna duda que en el tercer milenio prácticas deportivas y el aprendizaje instrumental han de ir por el mismo derrotero. Lo que es sorprendente es que ya hace casi 100 años Sevcik hallara ese camino, y esto habla muy bien de su inteligencia y genio.
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