Un reactor nuclear en el garage
Siempre me han gustado las historias de chavalines que descubren cosas interesantes o que montan cachivaches asombrosos. Quizás sea porque demuestran que, muchas veces, la experiencia es una traba que nos impide afrontar los problemas bajo nuevas perspectivas.
Hoy en mi FeedReader me ha saltado una noticia que detallaba cómo un chico de 17 años, Thiago Olson, se ha fabricado un reactor nuclear capaz de producir reacciones de fusión en el sótano de su casa. Pero, dejando de lado las anécdotas de cómo consiguió las piezas y lo que pensaban sus padres, lo que más me ha sorprendido ha sido el tiempo empleado: unas 1000 horas entre investigación y experimentación, repartidas a lo largo de 2 años. Si tenemos en cuenta que una diplomatura tipo consta de entre 2000 y 3500 horas lectivas (repartidas en 3 años con sus diversas peyas y consiguientes suspensos), es de elogiar la capacidad de Thiago como autodidacta.
Mi moraleja de hoy es típica y tópica: deberíamos trabajar con el entusiasmo y la apertura de mente de un adolescente en empleos que nos apasionen. Como decía aquél que no recuerdo: "La edad de una persona se mide por sus ganas de aprender", así que, como me estoy poniendo demasiado "magistral" os dejo para seguir aprendiendo cosas ;)
La historia completa la podéis encontrar aquí
Hoy en mi FeedReader me ha saltado una noticia que detallaba cómo un chico de 17 años, Thiago Olson, se ha fabricado un reactor nuclear capaz de producir reacciones de fusión en el sótano de su casa. Pero, dejando de lado las anécdotas de cómo consiguió las piezas y lo que pensaban sus padres, lo que más me ha sorprendido ha sido el tiempo empleado: unas 1000 horas entre investigación y experimentación, repartidas a lo largo de 2 años. Si tenemos en cuenta que una diplomatura tipo consta de entre 2000 y 3500 horas lectivas (repartidas en 3 años con sus diversas peyas y consiguientes suspensos), es de elogiar la capacidad de Thiago como autodidacta.
Mi moraleja de hoy es típica y tópica: deberíamos trabajar con el entusiasmo y la apertura de mente de un adolescente en empleos que nos apasionen. Como decía aquél que no recuerdo: "La edad de una persona se mide por sus ganas de aprender", así que, como me estoy poniendo demasiado "magistral" os dejo para seguir aprendiendo cosas ;)
La historia completa la podéis encontrar aquí


