Supertele
Nº 736
Jordi
Bosch, Iván Sánchez y Pau Durá
Este trío de actores ofrece su
visión del universo femenino que refleja esta producción
Sonia
Fornieles - 18/4/2006
Un
pintor, padre soltero, que ha salido escaldado de una relación sentimental; un
político adúltero, caradura y dependiente de su ex mujer; y un periodista
competitivo, guasón y enamorado hasta las trancas. Ellos y sólo ellos se han
atrevido a calzarse los dos tacones.
“Con nuestro currículum no tenemos autoridad moral para hablar mal de las
mujeres que nos rodean en la serie”, reconoce con una sonrisa resignada Jordi
Bosch, que interpreta a Manolo, el aspirante a alcalde.
Y es que en Con dos tacones,
que opta a varios premios en el Festival de Televisión de Montecarlo, las
féminas no son las únicas que tienen problemas. Y si no, que se lo digan a él.
“Yo he engañado a mi mujer (Carmen Pardo) con Cristina (Lorena Berdún), pero no
puedo vivir sin ella. Soy egoísta y muy infantil, estoy perdido y ahora
ella no me puede ni ver”.
Iván Sánchez es Eduardo, el
pintor. Vive con su hijo Lucas y de las mujeres no quiere ni oír hablar: “Por
una parte, soy muy tímido y, por otra, acabo de terminar una relación mala, así
que de momento prefiero estar tranquilo, sin agobiarme”. Pero la tranquilad le
dura poco a este bohemio, que de repente escucha cómo el sonido de unos tacones
se acerca peligrosamente. “Cuando más a gusto estoy, conozco a Cristina y, sin
proponérmelo, la descoloco”, asegura.
Carlos (Pau Durá) es el jefe de
prensa de la alcaldesa y él sí que se propuso descolocar, profesionalmente, a
Mónica (Raquel Meroño), directora de comunicación del aspirante a alcalde. Pero
al final, acaba enamorándose perdidamente de ella. “Pues sí. La relación
inicial de odio y competitividad desemboca en otra de tipo amorosa, bonita y
rara a la vez”, dice.
Estos tres valientes coinciden
en que la historia no toca el tema mujer de forma típica, ni muestra los
tópicos de las relaciones entre ambos sexos. “Mira, por ejemplo en mi caso
–dice Pau Durá–, a veces mi pareja es más masculina que yo. Mi personaje se muere
de ganas por irse a vivir con ella y no hay manera de convencerla. Un desastre,
estamos todo el día enfadados”.
La serie, que ahora se emite los martes, no pretende mostrar la realidad cotidiana, sino llevarla al extremo, aunque con un punto de sentido común. Para Jordi Bosch, eso es lo más atractivo: “Cuando una comedia es inteligente, te lo pasas bien sin más, no hay dramas con los que llorar, aquí todo se trivializa. No te vas a sentir identificado con un personaje, pero a veces te reirás con una situación, y pensarás: Me estoy riendo de mí mismo porque eso me ha pasado”.
“Lejos de lo que se pueda pensar, no es una serie sólo para mujeres –sentencia Iván Sánchez–. Yo la vería, no me la pierdo, de hecho”. Para Durá el éxito de un formato televisivo depende de su sencillez, y éste lo es: “No tiene miedo a expresarse. Es divertida, sin más”.