TALONS ESCANYOLITS Ferran Monegal
El Periódico – 25/03/06
A vegades costa comprendre el disseny,
l'estratègia, el concepte, que els actuals directius de TVE-1 han dibuixat perquè
aquesta cadena prosperi. A vegades la impressió que ofereixen és que ni tenen
estratègia, ni disseny, ni concepte, i van a cops de graella, a la babalà, en
una fugida cap endavant caòtica. Aquesta setmana s'han produït dues estrenes:
la telesèrie Con dos tacones i el xou Con Arús... Tan a gustito.
Avui parlarem de la telecomèdia. Cinc actrius deambulen per l'escena. Una
arriba a casa i es troba el seu marit al llit amb la seva pròpia psicòloga.
Ressentida, els tanca al dormitori. I es passa tot el capítol, passadís amunt,
passadís avall, brandant una pistola i apuntant-se a la templa, amenaçadora.
Tot el caldo de gags i posturisme escènic que havia d'aportar el guió és d'una
pobresa escanyolida tremenda. De les cinc actrius que en teoria havien de defensar
aquest invent tenim el pintoresc cas de Lorena Berdún, que no és coneguda, precisament, com a actriu, sinó com a
sexòloga. O sigui, que ens ho expliquin. De la resta, només Rosario Pardo i Raquel Meroño es mereixen --almenys en el primer
capítol-- un aprovadet pels pèls. Té mèrit que basant el protagonisme en
cinc parells de talons, o sigui, cinc senyores, només dues són les que,
escènicament parlant, compten. Sort dels actors Jordi Bosch i Pau Durà. Sense portar
talons, són els únics que caminen amb pas ferm. L'única escena, cop, esquetx, potable
d'aquesta estrena és precisament el cara a cara entre Jordi Bosch i Belinda Washington, en una cadena de TV imaginària, amb el
concurs de Durà i Meroño. És a dir, en l'únic instant de talent
només hi va participar un dels cinc talons: Meroño. El final va ser el més tremendo. Ni
banyes, ni desesperació, ni pistola: els cinc talons decideixen anar-se'n a
viure junts tan a gust. I aquí no ha passat res, que tot cola. Una tonteria,
més que una comèdia.
En
general, no és freqüent que l'aperitiu sigui més nutritiu que el suposat plat
fort. Però la televisió és un àmbit de la vida en què tot és possible, tal com es
pot veure en les nits temàtiques que TVE ha decidit dedicar a les sèries
protagonitzades per dones.
TVE-1 va estrenar dijous la segona -i esperada-
segona temporada de Mujeres desesperadas, després que la temporada
anterior els proporcionés un èxit d'audiència inusual en les sèries americanes
que programa TVE. El primer dels nous episodis d'aquesta estimulant combinació
de comèdia negra, sàtira social, culebró i misteri va ser acollit per
gairebé el 19 per cent de l'audiència, més que el futbol, Los hombres de
Paco i la liquidada La cocina del infierno.
Tot seguit es va estrenar la sèrie espanyola Con
dos tacones; tothom té la tradició que té, i si Mujeres desesperadas beu
de Billy Wilder, David Lynch i American Beauty, Con dos tacones ensorra
les seves arrels -sota una pàtina de modernitat- en la tradició castissa de Las
chicas de la Cruz Roja.
Perjudicada pel bon gust de boca que deixa la seva
telonera, Con dos tacones ostenta un notable disseny de producció que va
més enllà dels habituals decorats de cartró pedra, amb abundants exteriors i
diversitat d'escenaris. Els seus diàlegs insisteixen en els habituals tòpics
sobre la guerra de sexes, i algun té una certa gràcia notablement llastada per
la fatal tendència de les telecomèdies hispàniques d'empaquetar acudits de sitcom
-suportables durant vint minuts- en una durada pròpia de llargmetratge que
es fa eterna.
MUJERES, BORDES Vicente Molina Foix
El País – 25/03/06
“En el capítulo inicial, de una hora y media de duración,
vimos un ritmo picado y ágil de comedia, graciosas ironías autorreferenciales
(en las escenas de los dos programas de televisión basura Mi vida da asco y De
tripas corazón) y unas excelentes interpretaciones, entre las que destacan las
de Jordi Bosch (el secuestrado marido infiel), Rosario Pardo,
luciendo y no escondiendo, como debe ser, su acento andaluz con ribetes, creo,
jienenses, y Lorena Berdún, que me pareció más convincente como
psicóloga de ficción que como sexóloga de telerrealidad.”
TACONES José Javier Esparza
La Guiatv.Com – 25/03/06
TVE-1 estrenó la otra noche una de sus propuestas de
mayor fuste de la temporada: la telecomedia ‘Con dos tacones’, producto de
Boca, que es la misma factoría que hace ‘El comisario’. Boca fue también la
casa madre de ‘Todos los hombres sois iguales’, y esto nuevo, ‘Con dos
tacones’, se ha presentado como una versión femenina de la misma situación:
mujeres solas que viven bajo un mismo techo y cuyas peripecias son, por un
lado, materia cómica, y por otro, retrato social. Al margen del dudoso acierto
del título, ‘Con dos tacones’ no defrauda ninguna expectativa desde el punto de
vista de la calidad del producto: la puesta en escena es impecable, las
interpretaciones son convincentes (y cuando no, al menos son eficaces), se
advierte una buena mano en la dirección y el ritmo del relato está muy bien
medido. El tema general del argumento recoge un tópico de la sociedad
contemporánea: el de la mujer sola y autosuficiente (o que intenta serlo). Es
un tópico que afecta singularmente a un sector determinado de la población
profesional y urbana, lo cual puede hacerlo distante para otros segmentos del
público. Por otro lado, y por referencia a ‘Todos los hombres sois iguales’,
hacer sangre cómica con la figura del macho solitario es mucho más fácil que
hacer lo propio con la figura de la mujer, así que habrá que ver cómo los
guionistas sortean escollos para no caer ni en lo “políticamente incorrecto” ni
en la “épica de género”. En conjunto, la evaluación que merece ‘Con dos
tacones’ es muy buena. No puede decirse lo mismo de sus resultados de
audiencia, que han sido insatisfactorios: 19,2% de ‘share’, 2,6 millones de
espectadores. Estos resultados no son imputables directamente a la serie, sino
más bien al extravagante horario que TVE le ha atribuido. ‘Con dos tacones’,
por calidad y por temática, debería situarse en la apertura del ‘prime time’, a
las diez de la noche, como las demás series españolas que circulan en pantalla.
Pero TVE decide emitirla a las once, es decir, cuando la gran mayoría del
público ya ha elegido canal para pasar la noche, y después de ‘Mujeres
desesperadas’. Aparentemente, el objetivo de TVE-1 es reforzar su franja de
noche con dos buenos productos que pueden beneficiarse mutuamente. Pero entre
ambas series hay demasiadas diferencias como para pensar que su público pueda
ser el mismo. Más bien parece que TVE ha agrupado a los productos según
criterios “ideológicos”: historias de mujeres más o menos liberadas y
autosuficientes, afinidad “de género”. Pero la mayoría del público no atiende a
esos criterios a la hora de elegir qué ve en la tele. Sería lástima que este
defecto de programación afectara a la continuidad del producto.
MUJERES Víctor Amela
La Vanguardia – 26/03/06
(...) La mujer, protagonista: a la serie
norteamericana Mujeres desesperadas le sigue la serie española Con
dos tacones (TVE1, jueves noche), lo que es un error, porque el
telespectador compara, claro. También protagonizadas por un grupo de cinco
mujeres, la serie española no va a ninguna parte, no encierra intención, no
está afilada, no cuenta nada, y se nos hace más palmario por la vecindad de la
brillante serie americana. Lo que realmente desespera es ver cómo se pretende
utilizar el protagonismo femenino como gancho de audiencias, sin más
autoexigencia y sin pudor, sin tener claro qué historia se pretende contar y
cómo se quiere hacerlo.
DEJARLO REPOSAR Peter Casting
20 minutos – 04/04/06
Como tú muy bien me enseñaste, darling, hay cosas que
hay que dejarlas reposar. Como la fabada, por ejemplo; o como la serie Con dos
tacones. Sin embargo, tras la espera, he llegado a la conclusión de que al
final me va a resultar indigesta. Antes de que prepares el bicarbonato,
darling, espera a que te cuente. Porque lo cierto es que las cinco actrices no
trabajan mal –curioso ver a Lorena Berdún, espléndida Rosario Pardo (en la
foto)– y el guión tiene aciertos que conducen inevitablemente a la risa («aquí
los hombres son sólo trabajo», dice una. «Como siempre», responde acertadamente
otra). Pero –digo yo alargando mucho la «e» del «pero»– la serie tiene una
tendencia hacia el absurdo que no funciona. Sí, darling, ya sé que hay que
parodiar, satirizar y extrapolar, pero todo eso hay que hacerlo de modo que no
se caiga en el ridículo o en la banalidad, y da la casualidad de que algunas
situaciones conducen a ambas cosas, a veces de forma simultánea. La verdad es
que me gustaría que les fuera bien, así que a la nevera. Igual hay que esperar
un poco más para hincarle el diente con ganas.