Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente"

Éste es el primero y el más importante de los mandamientos.

El segundo se parece a éste: "Ama a tu prójimo como a ti mismo."

De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.

Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.

Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga.

     

Parroquia Santa Ana y la Esperanza
PP. Agustinos
Cañada, 35
28030 Madrid
santaana@agustinos.com

Página optimizada para 1024x768 01/01/2008