1.11.04

Prensa contaminante 

Llevamos varios días recibiendo noticias sobre el estupendo experimento que, a instancias de Adena/WWF se ha realizado en Europa: analizar la sangre de los ministros de medio ambiente que se prestaran voluntarios, y ver cuántos productos químicos tóxicos se encontraban en esos análisis.

El resultado es espectacular, según cuentan, por ejemplo ABC, El Mundo y La Vanguardia, entre otros muchos, ya que en todos los ministros se han encontrado rastros de decenas de productos tóxicos. Entre los altos cargos del ministerio se han encontrado 52 sustancias problemáticas, según parece. Y, como destaca el doctor Nicolas Olea, catedrático de Medicina Interna del Hospital de Granada, los niveles son semejantes a los que encontraríamos en cualquier persona de su edad.

También muchos medios de otros países se han hecho eco de la historia, como era lógico.
Adena/WWF ha dado este golpe publicitario como parte de una campaña para reclamar más controles sobre los productos químicos supuestamente contaminantes. Y los medios les siguen la corriente. Parece que con probar que hay muchas sustancias químicas "tóxicas" en nuestra sangre, ya está probado que hay que hacer algo para luchar contra la utilización y emisión de esas sustancias.

No he sido, obviamente, exhaustivo en mis lecturas, pero un vistazo general me transmite la impresión de que ninguno de los medios se ha hecho la pregunta crucial en este caso: ¿si los ministros tienen todos esos contaminantes "tóxicos" en sangre, y aparentemente están razonablemente sanos, qué queremos decir exactamente cuando llamamos a esos productos "tóxicos"?

He aquí lo que dice el DRAE. Tóxico: "Perteneciente o relativo a un veneno o toxina". Y sobre veneno: "1. Sustancia que, incorporada a un ser vivo en pequeñas cantidades, es capaz de producir graves alteraciones funcionales, e incluso la muerte. 2. m. Cosa nociva a la salud." (Y toxina: "Veneno producido por organismos vivos").

Qué interesante. Resulta que la ministra Narbona, sus colegas de otros países, y casi todos nosotros llevamos en sangre decenas de productos "tóxicos", pero que no tienen aparentemente ningún efecto pernicioso sobre nuestra salud.

¿No hay ningún periodista que ante esta paradoja se plantee la duda de si el adjetivo "tóxico" es realmente correcto? Quizá el estudio de Adena/WWF prueba lo contrario de lo que parecen implicar las noticias: un montón de supuestas sustancias tóxicas están presentes en la sangre de los ciudadanos de los países ricos, que sin embargo gozamos en general de envidiable salud, luego esas sustancias no deben ser tan tóxicas, o lo deben ser sólo en dosis mucho mayores de las que fluyen por nuestras venas. Aunque ratas de laboratorio obligadas a tomar esas sustancias en dosis gigantescas mueran como chinches, el "experimento natural" de los ministros prueba que en pequeñas dosis esas sustancias son básicamente inocuas.

Buenas noticias, pues, aunque los periodistas no parecen haberse enterado.