22.4.05
Un año
Hoy se cumple un año del comienzo de Malaprensa. Empezó con un "a ver qué pasa". Y aquí sigo. He procurado mantemerme con la idea inicial de ceñirme a errores fácticos, y no entrar a discutir sobre sesgos ideológicos, gazapos (sólo alguno que otro más espectacular o divertido), sensacionalismo, ni prensa rosa, aunque son males bien conocidos de nuestra prensa, pero de los que ya se ocupan otros.
También he procurado no caer en la tentación de contarles a ustedes mi opinión sobre los temas de actualidad de cada día. Como se imaginarán los que me conocen, lo suyo me cuesta. Pero eso haría que este blog fuera uno más de un tertuliano frustrado, sin ningún interés especial.
Creo que con lo que hago si aporto una llamada de atención original a lectores y periodistas. El trabajo de éstos tiene un enorme impacto sobre la opinión pública, y sobre la discusión social y política sobre todo tipo de temas. Si sistemáticamente nos dan información distorsionada, falsa, exagerada, o absurda, impiden que la gente conozca realmente el mundo que le rodea, que piense sobre él en términos correctos, y que debate público pueda desarrollarse sensatamente.
Bueno, no me quiero poner serio. A veces tengo la sensación de que ya me voy repitiendo. Quizá la tipología de errores tiene un límite, y sólo se van añadiendo ejemplos y más ejemplos, cuya aportación adicional es cada vez menor.
De momento las dudas se siguen resolviendo en favor de seguir con esto. Me alegra saber que hay un pequeño grupo de personas, la mayoría de ellas perfectamente desconocidas para mí, que me leen con cierta regularidad y que se lo pasan bien, disfrutan o aprenden con esta página.
Quiero dar las gracias especialmente a todos los que durante este año me han escrito para "denunciar" ejemplos de malaprensa. Wonka y Salvatierra de Barros han sido mis grandes apoyos desde el comienzo, pero a ellos se han ido sumando otros cuantos "corresponsales". Algunos de los mejores ejemplos de malaprensa se han debido a hallazgos de los lectores, y hay ya semanas en las que gracias a sus pistas puedo escribir mi mensaje diario sin leer casi los periódicos. Sigan haciéndolo, por favor.
También he procurado no caer en la tentación de contarles a ustedes mi opinión sobre los temas de actualidad de cada día. Como se imaginarán los que me conocen, lo suyo me cuesta. Pero eso haría que este blog fuera uno más de un tertuliano frustrado, sin ningún interés especial.
Creo que con lo que hago si aporto una llamada de atención original a lectores y periodistas. El trabajo de éstos tiene un enorme impacto sobre la opinión pública, y sobre la discusión social y política sobre todo tipo de temas. Si sistemáticamente nos dan información distorsionada, falsa, exagerada, o absurda, impiden que la gente conozca realmente el mundo que le rodea, que piense sobre él en términos correctos, y que debate público pueda desarrollarse sensatamente.
Bueno, no me quiero poner serio. A veces tengo la sensación de que ya me voy repitiendo. Quizá la tipología de errores tiene un límite, y sólo se van añadiendo ejemplos y más ejemplos, cuya aportación adicional es cada vez menor.
De momento las dudas se siguen resolviendo en favor de seguir con esto. Me alegra saber que hay un pequeño grupo de personas, la mayoría de ellas perfectamente desconocidas para mí, que me leen con cierta regularidad y que se lo pasan bien, disfrutan o aprenden con esta página.
Quiero dar las gracias especialmente a todos los que durante este año me han escrito para "denunciar" ejemplos de malaprensa. Wonka y Salvatierra de Barros han sido mis grandes apoyos desde el comienzo, pero a ellos se han ido sumando otros cuantos "corresponsales". Algunos de los mejores ejemplos de malaprensa se han debido a hallazgos de los lectores, y hay ya semanas en las que gracias a sus pistas puedo escribir mi mensaje diario sin leer casi los periódicos. Sigan haciéndolo, por favor.
