2.5.05
Nuestra sanidad es tercermundista... o a lo mejor no
Eso venía a decir El Mundo el sábado 30 de abril, en una noticia titulada "España tiene un 40% menos de enfermeras que la media europea" (€). El subtítulo: "Grandes desigualdades entre comunidades: Navarra triplica a Murcia." Empezaba así la cosa:
Y falso. Después de dar cuenta en la parte central de la noticia, justificando las dos primeras afirmaciones, con estadísticas varias provistas por el Consejo General de Enfermería de España, la tercera se despacha con este texto, en el último párrafo de la noticia:
A España le faltan enfermeras, pero las exporta por ahí. Anda el país por debajo de las medias europeas y se codea con Senegal. Navarra casi triplica a Murcia. Y Andalucía presenta el mismo ratio de enfermeras por cada 100.000 habitantes que la isla de Dominica...Un párrafo introductorio muy prometedor, con tres argumentos distintos: que tenemos menos enfermeras que en Europa, que hay grandes diferencias dentro de España, y que algunas comunidades españolas tienen tasas similares a las de países subdesarrollados como Senegal o Dominica. Los dos primeros, llamativos. El tercero, asombroso.
Y falso. Después de dar cuenta en la parte central de la noticia, justificando las dos primeras afirmaciones, con estadísticas varias provistas por el Consejo General de Enfermería de España, la tercera se despacha con este texto, en el último párrafo de la noticia:
Baleares (452) tiene un ratio menor que Senegal (467), Canarias (421) empata con Guam (422), Andalucía (419) gana por la mínima a Dominica (415) y Valencia (406) supera por poco a Sudáfrica (388). «Pero es una comparación algo forzada, porque esos países cuentan enfermeras y auxiliares de enfermería, dos categorías diferentes en España», reconoce el CGEE.Pues vaya, resulta que hay que leer la última frase de la noticia para descubrir que el primer párrafo contiene varias falsedades. Quizá estamos ante un nuevo formato periodístico, un nuevo género: la noticia de suspense, en la que la verdad sólo se descubre en la última línea. No está mal como truco para fidelizar al lector. Pero creo que el misterio y las pistas falsas habría que seguir dejándolas para la literatura.
