30.12.04
Políticamente incorrecta
Supongo que así se puede calificar mi anotación de hoy. El Mundo dice que "El Comercio Justo aumenta sus ventas un 40% en el 2004," haciéndose eco de la información transmitida por Intermón Oxfam sobre la evolución de las ventas en sus tiendas en 2004.
El disparate es doble. Por un lado se toman los datos ofrecidos por una sola organización como representativos de todas las ventas del autoproclamado "comercio justo", cuando es obvio que hay otras organizaciones que se dedican también a ese tipo de comercio. No parece que sea un error accidental de El Mundo, sino que seguramente viene inspirado por los textos de Intermón, ya que hace unos días una entrevista a su director, Ignasi Carreras, en Canal+, dio lugar a una carta de protesta de A Cova da Terra, otra entidad que dice tener entre sus actividades el "comercio justo", que se quejaba de que, preguntado sobre donde se podían comprar productos de "comercio justo" había dirigido a los espectadores en exclusiva a sus propias tiendas, y no había mencionado que existieran tiendas de otras organizaciones (hay de hecho una Coordinadora Estatal, que incluye, por cierto, alguna que defiende las excelencias del sistema cubano: eso sí que es justicia, y lo demás son tonterías).
Pero hay un segundo disparate. Aún si la noticia recogiera los datos de todas las tiendas de España dedicadas a esa peculiar modalidad del comercio, el titular seguiría siendo del todo inapropiado. Porque una cosa es que con fines propagandistícos todas estas organizaciones hayan decidido llamar al tipo de comercio que practican "comercio justo", acusando implícitamente a todos los demás de cometer alguna clase de injusticia con su comercio, y creando una especie de presunción de culpabilidad sobre todo el comercio realizado por canales comerciales ordinarios y por grandes empresas. Y otra cosa es que un periódico acepte acríticamente esa denominación, sin poner unas comillas o cualificarla, como si el único comercio justo que se practica sea el que hacen estas organizaciones.
Bien al contrario, en principio, hay que presumir, salvo prueba en contrario, que todo comercio es justo, pues se basa en la interacción voluntaria de dos partes, comprador y vendedor. Es obvio que si el poder de negociación de esas dos partes es extremadamente desigual se puede producir una posición de abuso de la más fuerte, que podría dar lugar a situaciones moralmente repugnantes de explotación. Aunque claro, lo que nos parece explotación a los occidentales, puede que no se lo parezca a los habitantes de países más pobres (véase al respecto este artículo de Johan Norberg sobre las fábricas de Nike en Vietnam).
En definitiva, "comercio justo" es una expresión propagandística como la sería, no sé, "coches fiables", usada por un fabricante. Ningún periódico se atrevería a titular "aumenta el 20% la venta de coches fiables" para referirse a la evolución de las ventas de una marca en particular. Pues igualmente tendencioso y engañoso es usar comercio justo, sin comillas ni cualificaciones, para referirse a las ventas de una, o incluso de todas, las organizaciones que usan esa "denominación comercial".
El disparate es doble. Por un lado se toman los datos ofrecidos por una sola organización como representativos de todas las ventas del autoproclamado "comercio justo", cuando es obvio que hay otras organizaciones que se dedican también a ese tipo de comercio. No parece que sea un error accidental de El Mundo, sino que seguramente viene inspirado por los textos de Intermón, ya que hace unos días una entrevista a su director, Ignasi Carreras, en Canal+, dio lugar a una carta de protesta de A Cova da Terra, otra entidad que dice tener entre sus actividades el "comercio justo", que se quejaba de que, preguntado sobre donde se podían comprar productos de "comercio justo" había dirigido a los espectadores en exclusiva a sus propias tiendas, y no había mencionado que existieran tiendas de otras organizaciones (hay de hecho una Coordinadora Estatal, que incluye, por cierto, alguna que defiende las excelencias del sistema cubano: eso sí que es justicia, y lo demás son tonterías).
Pero hay un segundo disparate. Aún si la noticia recogiera los datos de todas las tiendas de España dedicadas a esa peculiar modalidad del comercio, el titular seguiría siendo del todo inapropiado. Porque una cosa es que con fines propagandistícos todas estas organizaciones hayan decidido llamar al tipo de comercio que practican "comercio justo", acusando implícitamente a todos los demás de cometer alguna clase de injusticia con su comercio, y creando una especie de presunción de culpabilidad sobre todo el comercio realizado por canales comerciales ordinarios y por grandes empresas. Y otra cosa es que un periódico acepte acríticamente esa denominación, sin poner unas comillas o cualificarla, como si el único comercio justo que se practica sea el que hacen estas organizaciones.
Bien al contrario, en principio, hay que presumir, salvo prueba en contrario, que todo comercio es justo, pues se basa en la interacción voluntaria de dos partes, comprador y vendedor. Es obvio que si el poder de negociación de esas dos partes es extremadamente desigual se puede producir una posición de abuso de la más fuerte, que podría dar lugar a situaciones moralmente repugnantes de explotación. Aunque claro, lo que nos parece explotación a los occidentales, puede que no se lo parezca a los habitantes de países más pobres (véase al respecto este artículo de Johan Norberg sobre las fábricas de Nike en Vietnam).
En definitiva, "comercio justo" es una expresión propagandística como la sería, no sé, "coches fiables", usada por un fabricante. Ningún periódico se atrevería a titular "aumenta el 20% la venta de coches fiables" para referirse a la evolución de las ventas de una marca en particular. Pues igualmente tendencioso y engañoso es usar comercio justo, sin comillas ni cualificaciones, para referirse a las ventas de una, o incluso de todas, las organizaciones que usan esa "denominación comercial".




