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Ese es el título de un conocido programa de televisión de debate estrenado hace unos meses en TVE. Diría que el título es una buena metáfora del tiempo que tardan nuestros medios de comunicación en ventilarse cualquier debate sobre propuestas políticas, de cualquier grado de complejidad.
Sucedió hace poco con los famosos pisos de 30 metros, y aunque hoy no he leído aún la prensa, oyendo los resúmenes en la radio, me da la impresión de que algo parecido ha pasado ya con la propuesta de reformas fiscales de la Generalitat. Parece que muchos medios (en sus editoriales) y articulistas, en un asunto de tal complejidad, han tenido ya tiempo para examinar, comprender, evaluar y juzgar la propuesta.
Si contrastamos esto con lo sucedido con el matimonio gay, parecería que nuestros medios de comunicación hacen las cosas al revés: cuando se hacen las propuestas se ventilan a toda prisa, o apenas se discuten, como si no mencionarlas fuera una manera de eliminarlas del panorama. Y luego, cuando las decisiones están prácticamente tomadas, y se ve el asunto convertido en ley (o casi), se empiezan a publicar artículos argumentativos y detallados para discutir el fondo del asunto. Debería ser al revés, ¿no?
Sucedió hace poco con los famosos pisos de 30 metros, y aunque hoy no he leído aún la prensa, oyendo los resúmenes en la radio, me da la impresión de que algo parecido ha pasado ya con la propuesta de reformas fiscales de la Generalitat. Parece que muchos medios (en sus editoriales) y articulistas, en un asunto de tal complejidad, han tenido ya tiempo para examinar, comprender, evaluar y juzgar la propuesta.
Si contrastamos esto con lo sucedido con el matimonio gay, parecería que nuestros medios de comunicación hacen las cosas al revés: cuando se hacen las propuestas se ventilan a toda prisa, o apenas se discuten, como si no mencionarlas fuera una manera de eliminarlas del panorama. Y luego, cuando las decisiones están prácticamente tomadas, y se ve el asunto convertido en ley (o casi), se empiezan a publicar artículos argumentativos y detallados para discutir el fondo del asunto. Debería ser al revés, ¿no?




