18.5.05
Newsweek, los errores y la libertad de prensa
Llego con varios días de retraso al asunto de Newsweek, al que se han referido aquí ya espontáneamente varios de los comentaristas. Desde un punto de vista malaprensístico, no hay mucho que añadir: Newsweek ha metido la pata, porque ha publicado una historia no confirmada suficientemente sobre un supuesto informe oficial que decía que interrogadores de Guantánamo, para presionar a sus interrogados y humillarles, habrían arrojado una copia del Corán a un retrete. Como es sabido, la publicación de noticias sobre el asunto fue el detonante de una serie de actos de violencia en países como Pakistán y Afganistán, llegándose en este caso a producirse 16 muertos.
Ahora Newsweek ha rectificado y está siendo objeto de fuertes críticas. No seré yo el que salga en defensa de la malaprensa. Pero sí creo que se están cometiendo muchos excesos.
El primero es decir que el error es la causa de las muertes en Afganistán. Como bien señaló ya aquí en un comentario Carlos, esto es un disparate. La causa de las muertes no es el error de Newsweek, ni lo sería el hecho de que alguien hubiera lanzado un Corán a un retrete, si eso fuera cierto. Los causantes de las muertes serán los fanáticos que ponen el respeto ritual a un libro por encima del respeto a la vida humana.
Segundo, en Estados Unidos, algunos aprovechan para acusar a Newsweek, y por extensión a todo el "establishment" periodístico estadounidense poco menos que de traidores a su país, por publicar algo que podría ser perjudicial a los intereses en la guerra de los Estados Unidos. Es llamativo que algunas de esas acusaciones se formulan en términos tales que parece casi irrelevante que la historia sea verdadera o falsa (via Andrew Sullivan). Algunos congresistas están pidiendo que se cancelen subscripciones oficiales a Newsweek, y adjetivando su comportamiento como criminal. Esta es también una exageración interesada y peligrosa.
Porque el error de Newsweek no es comparable a los que tantas veces vemos en España, y aparecen en esta página, en los que periodistas borricos, ignorantes o perezosos no se molestan en entrar en Internet para comprobar, en fuentes públicas, la veracidad de "informaciones" que les llegan en forma de comunicado de prensa.
Estamos en un terreno mucho más delicado: el de los periodistas tratando de averiguar y publicar la verdad sobre una parte de la actividad del gobierno que éste mantiene deliberadamente oculta, y sobre la que hay sospechas (justificadas) de que puede incluir actos ilegales o directamente delictivos. La decisión de un medio de publicar o no una noticia como ésta, después de haber intentado confirmarla en varias fuentes, sin que ninguna de ellas la desmintiera directamente, como explican en su rectificación, puede ser criticada, pero está en la zona gris, no en la negra.
La exigencia a los medios de que sólo publiquen informaciones absolutamente confirmadas podría convertirse, no lo olvidemos, en un escudo protector para los abusos gubernamentales de todo tipo. Y una de las razones fundamentales para la defensa de la libertad de prensa es precisamente que es un mecanismo esencial de control sobre el poder político.
Por lo tanto, cuando los periodistas se encuentran con informaciones de este tipo no se les puede pedir que no publiquen nada que no esté absolutamente confirmado o verificado. Con ese criterio, no habría habido informaciones sobre el Watergate, ni el Iran-Contra, ni en España sobre el caso Roldán, el GAL, Filesa, o el Yakolev-42. En estos casos grises, en los que hay acusaciones de acciones ilegales, y personas que las niegan, jurídicamente hablando no habría "verdad" hasta que no hay una sentencia firme. Naturalmente, no podemos pedir a los medios que no informen hasta entonces.
Lo que les debemos pedir es que antes de publicar una información controvertida, en la que se acusa a alguien de haber actuado ilegal, inmoral o delictivamente, pongan toda la diligencia posible para publicar sólo informaciones que sean verosímiles. Aquí está la dificultad, claro. ¿Cuántas evidencias independientes debe tener un medio antes de publicar una noticia? ¿Debe errar siempre por el lado de cautela? Es un juicio que hay que realizar en cada caso. Pero, como dice Andrew Sullivan, lamentablemente, en este caso, había muchas evidencias anteriores que hacían esta historia creíble.
Y estoy totalmente de acuerdo con él en que la verdadera traición a Estados Unidos, y por extensión, a los valores de la libertad en los que basamos nuestros sistemas políticos en lo que llamamos latamente "occidente", sería ocultar la evidencia de abusos y violaciones de los derechos humanos en nombre de la "guerra" contra el fanatismo islamista. Si "ganáramos" la guerra militar y perdiéramos la guerra de valores, sería una victoria pírrica, y falsa.
Ahora Newsweek ha rectificado y está siendo objeto de fuertes críticas. No seré yo el que salga en defensa de la malaprensa. Pero sí creo que se están cometiendo muchos excesos.
El primero es decir que el error es la causa de las muertes en Afganistán. Como bien señaló ya aquí en un comentario Carlos, esto es un disparate. La causa de las muertes no es el error de Newsweek, ni lo sería el hecho de que alguien hubiera lanzado un Corán a un retrete, si eso fuera cierto. Los causantes de las muertes serán los fanáticos que ponen el respeto ritual a un libro por encima del respeto a la vida humana.
Segundo, en Estados Unidos, algunos aprovechan para acusar a Newsweek, y por extensión a todo el "establishment" periodístico estadounidense poco menos que de traidores a su país, por publicar algo que podría ser perjudicial a los intereses en la guerra de los Estados Unidos. Es llamativo que algunas de esas acusaciones se formulan en términos tales que parece casi irrelevante que la historia sea verdadera o falsa (via Andrew Sullivan). Algunos congresistas están pidiendo que se cancelen subscripciones oficiales a Newsweek, y adjetivando su comportamiento como criminal. Esta es también una exageración interesada y peligrosa.
Porque el error de Newsweek no es comparable a los que tantas veces vemos en España, y aparecen en esta página, en los que periodistas borricos, ignorantes o perezosos no se molestan en entrar en Internet para comprobar, en fuentes públicas, la veracidad de "informaciones" que les llegan en forma de comunicado de prensa.
Estamos en un terreno mucho más delicado: el de los periodistas tratando de averiguar y publicar la verdad sobre una parte de la actividad del gobierno que éste mantiene deliberadamente oculta, y sobre la que hay sospechas (justificadas) de que puede incluir actos ilegales o directamente delictivos. La decisión de un medio de publicar o no una noticia como ésta, después de haber intentado confirmarla en varias fuentes, sin que ninguna de ellas la desmintiera directamente, como explican en su rectificación, puede ser criticada, pero está en la zona gris, no en la negra.
La exigencia a los medios de que sólo publiquen informaciones absolutamente confirmadas podría convertirse, no lo olvidemos, en un escudo protector para los abusos gubernamentales de todo tipo. Y una de las razones fundamentales para la defensa de la libertad de prensa es precisamente que es un mecanismo esencial de control sobre el poder político.
Por lo tanto, cuando los periodistas se encuentran con informaciones de este tipo no se les puede pedir que no publiquen nada que no esté absolutamente confirmado o verificado. Con ese criterio, no habría habido informaciones sobre el Watergate, ni el Iran-Contra, ni en España sobre el caso Roldán, el GAL, Filesa, o el Yakolev-42. En estos casos grises, en los que hay acusaciones de acciones ilegales, y personas que las niegan, jurídicamente hablando no habría "verdad" hasta que no hay una sentencia firme. Naturalmente, no podemos pedir a los medios que no informen hasta entonces.
Lo que les debemos pedir es que antes de publicar una información controvertida, en la que se acusa a alguien de haber actuado ilegal, inmoral o delictivamente, pongan toda la diligencia posible para publicar sólo informaciones que sean verosímiles. Aquí está la dificultad, claro. ¿Cuántas evidencias independientes debe tener un medio antes de publicar una noticia? ¿Debe errar siempre por el lado de cautela? Es un juicio que hay que realizar en cada caso. Pero, como dice Andrew Sullivan, lamentablemente, en este caso, había muchas evidencias anteriores que hacían esta historia creíble.
Y estoy totalmente de acuerdo con él en que la verdadera traición a Estados Unidos, y por extensión, a los valores de la libertad en los que basamos nuestros sistemas políticos en lo que llamamos latamente "occidente", sería ocultar la evidencia de abusos y violaciones de los derechos humanos en nombre de la "guerra" contra el fanatismo islamista. Si "ganáramos" la guerra militar y perdiéramos la guerra de valores, sería una victoria pírrica, y falsa.




