30.5.05

Publicidad homófoba (2) 

Tras cuatro días de desconexión (puente del Corpus en Toledo) me he encontrado un montón de comentarios interesantes a mi mensaje anterior, por lo que creo útil hacer una segunda parte, al hilo de los mismos y de cómo ha reaccionado El País.

Primero, como decía el otro día no comparto las llamadas a la censura para que anuncios así no se publiquen. El problema de la mala información no se arregla con censura sino con buena información.

La reacción rápida de El País con la noticia del jueves (€) y el editorial del viernes reconocía la existencia de múltiples protestas de los lectores, algunas publicadas en su propia sección de cartas al director. Es seguramente en parte fruto de mini-campañas de protesta que se difundieron en varios blogs y páginas web (como Peruho y el Pez) .

¿O no? Francamente, no soy amigo de teorías conspiratorias. En caso de duda, casi siempre pienso que la explicación de lo que no funciona en una sociedad o en cualquier grupo humano es la negligencia, el despiste, la torpeza, o la ignorancia, antes que la conspiracion malévola y bien planeada. Pero la lectura de este texto de Hispalibertas, citado por un comentarista a mi mensaje anterior, me hace dudar un poco. No hay pruebas, desde luego, pero hay aspectos muy llamativos, entre ellos la mala elección de un medio "progresista" para publicar un anuncio de ese tipo, sin que, que yo sepa, haya salido en ningún otro periódico nacional, o el hecho de que la asociación no esté registrada, ni la conozca nadie del entorno de los grupos de "defensa de la familia".

También podría ser que algún grupo religioso integrista de otro país, enterado malamente de las noticias de España, haya creído su "deber" intervenir en el debate y sin encomendarse ni a Dios ni al diablo (broma mala intencionada), y sin ponerse en contacto con nadie aquí, haya por su cuenta insertado la publicidad en El País (eligiendo "mal" el periódico por ignorancia, sabiendo sólo que es el más leído).

En todo caso, creo que antes de darse a sí mismo palmaditas en la espalda, haría bien El País en explicar a sus lectores en qué consistió el "fallo en nuestro sistema de control " del que hablan en el editorial. También estaría bien que averiguaran (si no lo saben) y explicaran quiénes son los que encargaron y pagaron el anuncio, con lo que desmentirían los rumores y las teorías conspiratorias.

Por último, me alarma un poco la superficialidad con la que El País da por hecho que el anuncio nunca debería haber sido publicado, si se hubieran cumplido correctamente unas normas no especificadas del propio periódico. Como dije el otro día, El País es libre de no publicar lo que no le guste. Pero quizá los lectores deberían estar un poco mejor informados sobre los criterios con los que su periódico decide que una publicidad de carácter ideológico debe o no ser publicada.